Tarot

AFP consulta a una tarotista para conocer el ganador del Nobel de Literatura

Cartas de tarot.¿Quién ganará el Premio Nobel de Literatura? Todos los años los especialistas hacen sus quinielas. Uno de ellos -aunque él no admita ser tildado de experto- es César Coca, periodista del diario El Correo. El martes publicó su quiniela en Divergencias y ayer me alertó de otra, la de AFP, no por los nombrados, sino por uno de los métodos usados para dar con el premiado. Al final de una crónica publicada el martes y basada en las opiniones de un periodista, un editor y un librero, el autor advierte de que “cada crítico puede tener su favorito, pero por lo general se equivocan”. Y, ¡atentos!, se pregunta: “¿Por qué no ver lo que está escrito en las cartas?”.

Sí, ha leído bien, una agencia de noticias seria considera que merece la pena el vaticinio de un brujo sobre el ganador del Nobel  de Literatura. “Zanna, una tarotista consultada por AFP, cree que es el año de Yan Lianke”, escribe el periodista. “Muchas piezas se unen. Él consigue unas buenas cartas tan increíbles que se siente como un sí”, sostiene la adivina. El novelista chino era uno de los que aparecían en las quinielas, así que la bruja podía haber acertado, lo que no hubiera demostrado nada, ya que, de todos los que hacen vaticinios sobre una lista reducida de candidatos, alguno tiene que dar en el clavo. Pero esta vez no ha sido Zanna, y el galardón ha ido a parar a manos del autor británico Kazuo Ishiguro.

¿Qué pasa por la mente de un periodista para consultar a una echadora de cartas a la hora de escribir una historia como ésta? No lo sé. Como no sé lo que pasa por la cabeza de los colegas que recurren al horóscopo, la morfopsicología o la grafología a la hora de analizar la personalidad de una figura pública. Que un periodista dé pábulo a estafas pseudocientíficas como las citadas es demasiado habitual. La grafología, por ejemplo, suele usarse tanto para desacreditar al político que disgusta, como hizo César Vidal con José Luis Rodríguez Zapatero en 2009, como para ensalzar al que gusta, como hizo Nuria Pereira con Barak Obama en 2012. Y la agencia Efe empleó el horóscopo para hacer la pelota a la Casa Real cuando nacieron la Princesa de Asturias y  la infanta Sofía, alabando sus signos del Zodiaco. Chorradas.

La psicomagia de Alejandro Jodorowsky y la muerte de Paul Kurtz, en Punto Radio Bizkaia

Mauricio-José Schwarz, Patxi Herranz y yo hablamos el martes pasado en Bizkaia y Punto, en Punto Radio Bizkaia, de la psicomagia de Alejandro Jodorowsky y la muerte de Paul Kurtz, en la quinta entrega del curso 2012-2013 de Magonia, mi espacio semanal dedicado al pensamiento crítico en la emisora de Vocento.

Adelanto del episodio de ‘Escépticos’ sobre la astrología, en Radio Euskadi

Eva Caballero y yo hemos hablado hoy de “¿Todo está escrito?”, el episodio dedicado a la astrología de Escépticos, la serie de ETB 2, en La Mecánica del Caracol, en Radio Euskadi.

Divulgadores científicos crean un tarot para popularizar la ciencia

Un par de cartas del Tarot de la Ciencia.El Tarot de la Ciencia. Parece un oxímoron; pero no lo es. Un grupo de divulgadores científicos lo presentó el 23 de septiembre en la Academia de Ciencias de California con gran éxito de público. Se trata de un mazo de cartas en el cual las figuras del tarot clásico han sido sustituidas, por ejemplo, por imágenes que evocan la teoría del caos, la fusión nuclear y el retorno al mar de los mamíferos terrestres que se convertirían en las ballenas, y aparecen personajes como el gato de Schrödinger, simbolizando la rueda de la fortuna, y Carl Sagan, como el contador de historias.

El tarot es una baraja a la que en los dos últimos siglos le han inventado una tradición milenaria como herramienta para ver el futuro. Habrá quien se escandalice por la existencia del Tarot de la Ciencia; pero a mí me parece una magnífica idea la que tuvieron hace siete años los divulgadores Logan Austeja Daniel, Martin Azevedo y Raven Hanna. “Quiero sacar la ciencia a la calle de una forma amigable, para que la gente que no tiene necesariamente una relación con ella se dé cuenta de que forma parte de sus vidas”, explicaba la semana pasada Hanna, doctora en bioquímica, a The Scientist.

Coger algo popular vinculado a la charlatanería y convertirlo en un instrumento de divulgación científica me parece una jugada maestra. Hay quien teme que haya gente que pueda interpretar la iniciativa como una legitimación de los echadores de cartas. Puede ser que haya quien lo haga, pero siempre hay quien cree cualquier cosa. Estamos ante una reivindicación de unas cartas de juego, que eso fue el tarot hasta el siglo XVIII, como herramienta de difusión del conocimiento. Además, como ha declarado Tucker Hiatt, de los Escépticos del Área de la Bahía de San Francisco, “me encanta la idea de la ciencia tratando de reclamar un territorio que previamente ha sido anticientífico”. Algunos ya ven el Tarot de la Ciencia, de cuya existencia me he enterado a través de Julio Arrieta, una herramienta a introducir en la escuela para enseñar ciencia, lo que son un ribosoma y una gigante roja.