Supersticiones

La grafología, la morfopsicología y la dactilopsicología, en Radio Nacional de España

Toni Garrido y yo hemos hablado hoy de la grafología, la morfopsicología y la dactilopsicología, en la decimotercera de mis colaboraciones semanales en Asuntos propios, en Radio Nacional de España.

El condado inglés de Durham prohíbe el número 13 para contentar a los supersticiosos

Parece una broma; pero no lo es. El Consejo del Condado de Durham, al norte de Inglaterra (Reino Unido), ha decidido que no habrá más portales con el número 13 en sus calles. Lo acordó ayer para ayudar a que los propietarios que quieren vender inmuebles con ese número lo tengan más fácil que hasta ahora, cuando, dicen, topan con el rechazo de potenciales compradores que creen que el 13 da mala suerte.

“Nuestra nueva política de nomenclatura y numeración de calles se basa en las utilizadas por los antiguos consejos de distrito y de barrios, la mayoría de las cuales especificaban que el 13 no se utilizaría en la numeración. Esto era así, sobre todo, para responder a las preocupaciones de los promotores inmobiliarios, que a menudo tienen dificultades para vender viviendas ubicadas en la parcela 13”, ha indicado Dave Wilcox, director de carreteras del condado. Y ha añadido que, hasta ahora, había ocasiones en las que vecinos que pedían un inmueble 13 se renumerara como 12a. Las autoridades del Condado de Durham ceden así ante la superstición, en vez de combatirla. ¿Qué será lo próximo?, ¿matar a los gatos negros?, ¿prohibir las escaleras apoyadas en paredes?, ¿impedir que los fumadores enciendan tres cigarrillos con una cerilla?…

El miedo irracional al número 13 se llama triscaidecafobia. El 13 se consideraba antiguamente en el mundo cristiano número de mal agüero porque, según la tradición biblica, trece fueron los comensales de la Última Cena y el homenajeado acabó clavado en la cruz. Esta superstición es la causa de que muchos aviones no tengan fila 13 y de que la actual edición de Gran Hermano, sea la 12+1, una demostración más de que estamos ante uno de los programas más  estúpidos de la televisión.

La dactilopsicología, en Punto Radio Bizkaia

Patxi Herranz y yo hablamos el 8 de febrero en Bizkaia y Punto, en Punto Radio Bizkaia, de la dactilopsicología, en la decimonovena entrega del curso 2011-2012 de Magonia, mi espacio semanal dedicado al pensamiento crítico en la emisora de Vocento.

Periodismo gilipollas: Susanna Griso cree que la personalidad se refleja en las huellas dactilares

“La dactilopsicología es una ciencia que, a través del análisis dáctilar de las yemas de los diez dedos de las manos de cualquier persona, consigue averiguar las capacidades innatas heredadas por la persona”, dijo el martes Luis Orduña, inspector jefe de la Policía Científica, en Espejo público, en Antena 3. Y luego hizo una exhibición de sus habilidades, tan científicas como las de un astrólogo, un grafólogo o un culomántico. Fue a hacer publicidad de su último libro, Huellas psicologicas (2011), y puso en evidencia a Susanna Griso y sus colaboradores no por lo que dijo de sus personalidades tras la lectura de huellas, sino porque todos ellos se tragaron la patraña, según me alertó el psicólogo Pedro Luis Gómez Barrondo, miembro del Círculo Escéptico, nada más presenciar el espectáculo.

En la biografía de este experto -con estudios en derecho, periodismo y medicina legal-, se dice que “en 1977 descubrió la relación genética entre las morfologías de las huellas dactilares y las capacidades o formas de comportamiento de las personas. Desde ese año, investigó y creó una nueva ciencia a la que denominó: dactilo-psicología”. Lleva más de treinta años peleando por el reconocimiento de su ciencia y, ¡fíjense si es injusto el mundo!, aún no le han dado el Nobel. Como premio de consolación, se pasea por los medios de comunicación diciendo obviedades después de mirar con lupa las yemas de los dedos del personal.

Creer que las huellas dactilares revelan la personalidad es equiparable a creer que lo hacen la caligrafía, los rasgos faciales o la posición de los astros el día del nacimiento. Obviamente, hay quien se gana bien la vida practicando la grafología y la morfopsicología porque siempre hay gente dispuesta a creer en chorradas y pagar por ellas. Pero que exista negocio no significa que ninguna de estas prácticas tenga más fundamento que la lectura de manos o la elaboración de pócimas mágicas. Grafólogos y morfopsicólogos sólo aciertan en sus caracterización cuando conocen al sujeto objeto de análisis o hay algun rasgo evidente, como la letra de algunos trastornados. Si la cara no corresponde un famoso o no saben de quién es la letra ni se les proporciona ninguna pista, estos expertos son tan certeros como Rappel en lo suyo. Y con la dactilopsicología pasa lo mismo

Famosos crédulos

Orduña cuenta a sus interlocutores lo que éstos quieren oír. Así, sostiene que Griso es “una persona muy sensible y cariñosa; pero, ¡ojo!, también tiene la capacidad agresiva. O lo que es lo mismo, se trata de una persona trabajadora, luchadora y tajante”. Y hace unos años le dijo a Carlos Herrera que “es una persona fuerte, valiente y, sobre todo, muy inteligente”. Como siempre han hecho los adivinos, este dactilopsicólogo se vanagloria de haber estudiado las yemas de los dedos personajes populares y cita a Concha García Campoy, Nieves Herrero, Encarna Sánchez, Pepe Navarro, Antonio Herrero, Jesús Hermida, Enric Sopena, Ángel Cristo, Bárbara Rey, Marc Ostarcevic y Norma Duval. En todos esos casos, a las habituales perogrulladas, podía haber añadido: “Y veo que también es un crédulo de tomo y lomo”.

Este policía cree que su ciencia -y el posesivo es de lo más apropiado- sólo será reconocida como tal cuando estadounidense diga que lo es o tras su muerte. “Yo me brindo a las entidades culturales para realizar conferencias o bien una investigación que demuestre que es una ciencia exacta. Y es que quiero dejar algo sembrado antes de morir y que esta ciencia no se pierda”, declaraba hace un año a Diario de Alcalá. Si lo desea, en el Círculo Escéptico organizamos una demostración controlada de sus habilidades ante un comité de expertos y con un protocolo científico. Claro que también puede seguir paseándose por los medios de comunicación lamentando la ceguera de la ciencia oficial, haciendo lectura de yemas de dedos y dejando en ridículo a periodistas y personajes populares. Aunque esto último es tan fácil…