Steven Spielberg

Treinta años de ‘Encuentros en la tercera fase’

Anuncio del estreno de 'Encuentros en la tercera fase' publicado en 'El Correo' el 17 de marzo de 1978.

Vi Encuentros en la tercera fase (1977) en el desaparecido cine Astoria de Bilbao en abril de 1978, meses después de haber alucinado en la misma sala con La guerra de las galaxias (1977). Salí de la proyección, a la que fui con mi hermano, impresionado por la historia y el despliegue de efectos especiales. Es posible -no lo puedo asegurar- que esta cinta me acabara por lanzar en los brazos del fenómeno de los platillos volantes, que consideré un auténtico enigma durante la adolescencia. Después, he visto la película de Steven Spielberg varias veces, aunque de otro modo, quizá porque es una obra con una carga religiosa que la enriquece a quien la ve con fe.

“Para aquéllos que no pueden creer en la Segunda Venida, ni en las esperanzas mesiánicas del judaísmo ortodoxo, ¡están los ovnis! Si la Tierra está siendo visitada por extraterrestres, si el cielo (como señala un sahdu indú en Encuentros) está cantando para nosotros, seguramente los alienígenas deben ser amistosos o ya nos habríamos enterado de lo contrario. Esta posibilidad infantil es la que ha mantenido en el candelero a los platillos volantes durante treinta años. ¡Treinta años! Exactamente la edad del señor Spielberg”, escribió Martin Gardner en 1978 en The New York Review of Books. En ese texto, publicado en español en La ciencia: lo bueno, lo malo y lo falso (1981), el divulgador científico y escéptico fustiga sin piedad la novelizaciónde la película firmada por el cineasta y califica el credo ufológico de religión pop.

Coincido con Gardner en que el libro de Spielberg se le cae a uno de las manos -fui incapaz de leerlo en su día y eso que he leído cosas muy, muy malas- y en que estamos ante una película equiparable a esas epopeyas religiosas con las que ciertas cadenas de televisión castigan a la audiencia en Navidad y Semana Santa, época esta última en la que mi debilidad es La vida de Brian (1979). Sin embargo, Encuentros en la tercera fase me sigue gustando, al igual que, a pesar de las críticas de muchos amigos escépticos, me encanta Expediente X. Por eso, celebro que, con motivo del trigésimo aniversario de su estreno en Estados Unidos, haya salido a la venta un paquete con la versión original, la especial, el montaje de 1998 y tres documentales.

Ufólogos en la pantalla grande

'The ufo experience', de Joseph Allen Hynek.El hombre que está en el origen de Encuentros en la tecera fase murió en abril de 1986, a los 75 años. Se llamaba Joseph Allen Hynek y era astrónomo. Fue asesor de los proyectos Signo, Imán, Rencor y Libro Azul, nombres en clave de los estudios sobre ovnis de la Fuerza Aérea de Estados Unidos entre 1947 y 1969. Explicaba convencionalmente sucesos en los que los ufólogos veían extraterrestres. Poco después de que la Fuerza Aérea abandonara en 1969 las investigaciones sobre platillos volantes por considerar que éstos ni eran producto de una tecnología avanzada ni una amenaza para EE UU, se cayó del caballo y se convirtió a la fe alienígena.

Hynek publicó en 1972 The ufo experience (La experiencia ovni). En este libro, divide los avistamientos de platillos volantes en observaciones lejanas y cercanas, siendo estas últimas las que tienen lugar a menos de 150 metros. Dentro de las primeras, distingue las luces nocturnas, los discos diurnos y los objetos detectados por radar, mientras que divide las segundas en encuentros cercanos del primer tipo -el objeto no interactúa ni con el testigo ni con el entorno-, del segundo tipo -deja pruebas en forma de huellas, quemaduras…- y del tercer tipo -se hacen visibles los tripulantes-, que son los que dan título a la película de ovnis más famosa.

Encuentros en la tercera fase -errónea traducción de Close encounters of the third kind– es un recorrido por la clasificación de Hynek, quien fue asesor técnico de la película. La acción arranca con las luces nocturnas, elude los discos diurnos -ver los ingenios alienígenas claramente hubiera minado la apoteosis final- y culmina con el descenso de los tripulantes de una gran nave en la Torre del Diablo, en Wyoming. Entre los asistentes a ese primer contacto, está Hynek, quien protagoniza 8 segundos de la cinta en los que se abre paso entre el gentío, con su barba de chivo, bata blanca y chupando una pipa. Pero hay otro ufólogo con mayor protagonismo en la trama.

Joseph Allen Hynek y Jacques Vallée, en los años 70.Interpretado por François Truffaut, el francés Claude Lacombe es quien descubre el lenguaje musical de los extraterrestres de Spielberg. El personaje está inspirado en Jacques Vallée, astrónomo y ufólogo galo que en 1969 se doctoró en Informática por la Universidad del Noroeste (Illinois), donde conoció a Hynek. Vallée es autor de Pasaporte a Magonia (1969), libro en el que propuso que “los seres de los ovnis actuales pertenecen al mismo tipo de manifestaciones que se describían en siglos pasados secuestrando humanos y volando a través de los cielos”. Ángeles, demonios, hadas, elfos y extraterrestres eran, para él, diferentes denominaciones para unos mismos entes de otra dimensión que han influido en la historia humana.

El prototipo de extraterrestre

El comienzo y parte del final de Encuentros en la tercera fase son guiños al misterio del triángulo de las Bermudas, fabricado por Charles Berlitz y otros autores con alergia a la verdad. Al principio, Lacombe identifica en el desierto mexicano de Sonora un escuadrón de aviones torpederos desaparecidos en aguas del Atlántico, frente a Florida, el 5 de diciembre de 1945, el llamado Vuelo 19. Los aparatos están intactos; sólo faltan las tripulaciones. Al final, los militares desaparecidos en 1945 descienden de la gran nave extraterrestre, y el ufólogo comprueba que no han envejecido. Lacombe y el electricista Roy Neary, interpretado por Richard Dreyfuss, viven sendas conversiones al credo alienígena: el primero, a través de la investigación de una sucesión de avistamientos; el segundo, por su obsesión tras un encuentro cercano del segundo tipo en el que un ovni vuelve loco el instrumental de su furgoneta.

Roy Neary, rodeado por los extraterrestres en 'Encuentros en la tercera fase'.Encuentros en la tercera fase fue para Spielberg una película especial. En aquella época, creía en las visitas alienígenas. Pero el tiempo no pasa en vano. “Ya no estoy tan seguro de la presencia de vida extraterrestre entre nosotros como veinte años atrás -admitía el cineasta hace dos años-. En los 70 yo estaba absolutamente convencido de que estábamos siendo visitados. Es lo que reflejé durante el rodaje de Encuentros en la tercera fase, y después con ET. Pero no me han convencido mucho las pruebas que se han aportado desde entonces. A diferencia de los años 60 y 70, ahora poseemos millones de videocámaras y, no obstante, no hemos conseguido mejores evidencias. Las imágenes de los ovnis de hace treinta años no han cambiado y siguen siendo de objetos que no requieren necesariamente una tecnología extraterrestre”.

La influencia de Encuentros en la tercera fase en la cultura popular es evidente. El prototipo actual de alienígena -flacucho, cabezón y gris- se impuso al resto gracias a esta película. “Spielberg triunfó tanto en la creación de la imagen canónica del ET postmoderno como en proporcionar una explicación a por qué no lo vemos: todo se debe a un encubrimiento gubernamental“, destaca el historiador del arte John F. Moffitt en su libro Picturing extraterrestrials. Alien images in modern mass culture (Dibujando extraterrestres. Imágenes alienígenas en la moderna cultura de masas). Desde el primer contacto de la Torre del Diablo, los extraterrestres son grises. Si no, no son creíbles.

AXN emite ‘Taken’, la serie sobre abducidos producida por Steven Spielberg

EL HALLAZGO. El militar protagonista de 'Abducidos' se acerca al platillo volante estrellado en Roswell.

Telecinco anunció el 5 de diciembre de 2002 que había adquirido los derechos de emisión en España de Taken, un serie producida por Steven Spielberg que cuenta la historia de varias generaciones de seres humanos que han visto a los extraterrestres cara a cara. “La cadena ofrecerá esta producción a partir del próximo año”, indicaba un comunicado de prensa que calificaba la serie de “relato épico”. Pasó 2003, pasó 2004, estamos en el último trimestre de 2005… y de Taken en Telecinco no se sabe nada. Como si la hubieran abducido. Menos mal que existe la televisión de pago. AXN estrenó la serie el 3 de octubre a las 22.20 horas y, a fecha de hoy, ha emitido dos entregas: Más allá del cielo y Jacob y Jesse.

El bombardero pilotado por uno de los protagonistas cae a tierra rodeado de bolas de luz.El primer episodio de Taken, rebautizada en español como Abducidos, revisita Encuentros en la tercera fase (1977) y ET (1982). Empieza con una batalla aérea sobre Alemania, en la Segunda Guerra Mundial, en la que un bombardero estadounidense cae derribado por los cazas nazis, rodeado de foo fighters, nombre con el que se conoce a las bolas de luz que algunos pilotos aliados vieron en los cielos europeos durante la contienda. La tripulación del aparato será salvada de la muerte por los extraterrestres.

Encuentros en la tercera fase comenzaba con el hallazgo en el desierto de Sonora de un escuadrón de aviones torpederos desaparecido en el triángulo de las Bermudas el 5 de diciembre de 1945 y acababa con los aviadores saliendo de una gran nave alienígena décadas después. Además, en Abducidos hay escenas de ovnis en la carretera similares a la que protagonizó Richard Dreyfuss en 1977 y un extraterrestre que, como el entrañable ET, se queda en la Tierra, el de ahora después de que su platillo volante se haya estrellado en Roswell. Y hay militares malos, como en el cuento de hadas dirigido por Spielberg, y platillos volantes que parecen árboles de Navidad repletos de bombillitas. Pero todo eso sería anecdótico si Abducidos resultara divertida, interesante, cautivadora, como lo fueron en su momento los dos largometrajes. Lamentablemente, no lo es. Más allá del cielo, el primero de los diez episodios, es un tostón de tomo y lomo dedicado a presentar a los protagonistas y a meter al espectador en el ajo: los alienígenas visitan la Tierra desde los años 40 del siglo pasado y el Ejército de Estados Unidos lo está ocultando. Jacob y Jesse, la segunda entrega, mejora respecto a la primera -no era muy difícil-, pero está lejos de ser lo que uno espera de un producto de la marca Spielberg. Eso no quiere decir que no se encuentre a años luz de la bazofia nacional con que nos bombardean nuestras queridas televisiones patrias, volcadas en subproductos como Ana y los siete, Gran hermano, Aventura en África, Salsa Rosa

Abducidos está protagonizada por tres familias estadounidenses cuyas vidas se cruzan durante cincuenta años con un hilo común: los extraterrestres. Una es un clan de abducidos; otra, el de un militar capaz de cualquier cosa por guardar el secreto de las visitas alienígenas, y el tercero, el de una mujer que tuvo relaciones sexuales con uno de los visitantes, como resultado del cual nació un niño con poderes extraordinarios. En el primer episodio, se soluciona la incógnita de la apariencia de los tripulantes de los platillos volantes: son los grises flacuchos y cabezones que ha puesto de moda la mitología ovni en los últimos años y no los angelicales seres que describían los primeros contactados. Aunque, claro, como los extraterrestres son capaces de modificar su aspecto a gusto del espectador, puede que los alienígenas caucásicos vestidos con buzos al estilo Star trek que hicieron furor en ovnilandia en los años 50 fueran en realidad unos repugnantes grises. Los guionistas nos desvelan también pronto qué mueve las naves de los visitantes: su poder mental. Lo deduce un científico nazi tras examinar el platillo volante estrellado en Roswell. La serie, por supuesto, está llena de referencias a la historia de la ufología: se habla de Kenneth Arnold, sale William Brazel, vemos el accidente de Roswell en primera fila, hay testigos de las famosas luces de Lubbock… Y da una explicación -¡conspiracionista, no podía ser de otro modo!- a la contradicción entre los documentos secretos sobre Roswell y lo que dicen los ufólogos: en la localidad de Nuevo México se estrelló un globo lanzado para detectar ondas causadas por pruebas nucleares soviéticas -como afirman los informes hechos públicos hace unos años-, pero es que chocó con una nave alienígena que por eso cayó al suelo.

Un extraterrestre superviviente del accidente de Roswell, en un laboratorio del Ejército de EE UU.La serie es un producto que puede ir a más desde el punto de vista televisivo, según la trama avance. Lo criticable es que la mezcla de realidad y ficción siempre se incline del lado de la teoría más absurda, que se pase por alto lo que ha sido la historia real del fenómeno ovni para presentar la historia de lo que a algunos ufólogos les gustaría que hubiera sido. Abducidos da por hecho que hay seres humanos que están siendo secuestrados por extraterrestres y, aunque se deja caer varias veces que el Gobierno de EE UU ha aprovechado las visiones de ovnis para ocultar tras esa cortina de humo pruebas de armas secretas, uno de los ejes de la serie es que el Ejército ha recuperado naves de otros mundos y los cuerpos de sus tripulantes. Habrá que ver qué deparan los episodios que restan y si este producto de DreamWorks y SciFi Channel acaba por despegar dramáticamente. Por de pronto, estamos ante una especie de Expediente X centrado sólo en los ovnis, aunque la calidad de los guiones no llega a la altura de la serie de Chris Carter. Quizá se deba a que el Spielberg de comienzos del siglo XXI es bastante más escéptico que el joven realizador de Encuentros en la tercera fase y ET.

Spielberg, incrédulo

“Ya no estoy tan seguro de la presencia de vida extraterrestre entre nosotros como veinte años atrás -admite el cineasta en una entrevista del ufólogo Álex Chionetti publicada en agosto en la revista Año Cero-. En los 70 yo estaba absolutamente convencido de que estábamos siendo visitados. Es lo que reflejé durante el rodaje de Encuentros en la tercera fase, y después con ET. Pero no me han convencido mucho las evidencias que se han aportado desde entonces. A diferencia de los años 60 y 70, ahora poseemos millones de videocámaras y, no obstante, no hemos conseguido mejores evidencias. Las imágenes de los ovnis de hace treinta años no han cambiado y siguen siendo de objetos que no requieren necesariamente una tecnología extraterrestre. En Encuentros en la tercera fase había diversos tipos de no identificados, muchos imaginados por mí, pero otros basados en hechos reales. Sin embargo, en todo el material de estos años no he llegado a ver un caso que se acercara a alguna de mis interpretaciones del fenómeno”.

El entrevistador discrepa -“No estoy de acuerdo”- y le dice que en los últimos años las pruebas han seguido acumulándose. “Bueno, me gustaría ver esos vídeos, ya que nadie me ha demostrado todavía que existan evidencias más fuertes… Naturalmente, no lo niego… Por favor, hágamelos llegar a través de su contacto con mi publicista”, responde Spielberg, quien admite que su giro hacia el escepticismo esta vinculado a la madurez. “Mi obsesión tal vez se debió a cuando me perdí aquel ovni en Indiana por culpa de la fiebre… Pero desde 1977 he estado criando y educando a mis siete hijos y, cuando uno se convierte en padre, se olvida de subir a las estrellas”. Paradójicamente, uno de los protagonistas de Abducidos hace el camino al revés: es escéptico y al final acaba convirtiéndose en creyente, justo lo contrario que lo que suele pasar a quienes alguna vez se han interesado por el tema ovni desde un punto de vista intelectual, no religioso.