Richard Wiseman

Sirenas, ‘visión remota’ y energía nuclear, en Punto Radio Bilbao

Javier San Martín y yo hablamos el 24 de junio en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, sobre el día que la prensa español descubrió sirenas en el Tormes, la visión remota puesta a prueba en Twitter y los españoles y la energía nuclear, en la trigésima tercera entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

El psicólogo Richard Wiseman pone a prueba la ‘visión remota’ a través de Twitter

Richard Wiseman.El psicólogo Richard Wiseman, de la Universidad de Hertfordshire, ha dado un interesante paso en el diseño de experimentos científicos sobre lo paranormal con la utilización de Twitter, la red social de mensajes de texto de un máximo de 140 caracteres, para poner a prueba la visión remota, la presunta capacidad de saber lo que ocurre mucho más allá de los límites de nuestros sentidos, incluso a miles de kilómetros de donde estamos. La CIA llegó a investigar esa posibilidad entre 1970 y 1994 dentro del proyecto Stargate, que, como ha sucedido siempre con este tipo de estudios, fue cancelado cuando quedó claro que los supuestos dotados no veían, literalmente, nada.

Wiseman ha hecho a mucho menor coste -el Gobierno estadounidense malgastó en su proyecto millones de dólares de los contribuyentes- y con cientos de personas un experimento de ese tipo a través de Twitter. Como es lógico, lo anunció a través de la red social, donde reclutó a más de mil voluntarios. El estudio tuvo lugar durante cuatro días en los cuales Wiseman viajó al azar a diferentes lugares. El psicólogo, famoso por sus investigaciones sobre lugares encantados, enviaba desde la ubicación elegido un enlace en el que los sujetos podían ver cinco fotos, una del lugar y cuatro de otros sitios. “La fotografía más votada se tomaría como la decisión del grupo. Si el grupo fuera psíquico, la mayoría votaría el lugar correcto”. El grupo no dio una: la primera vez, Wiseman estaba junto a un edificio moderno y le vieron en un bosque; la segunda, estaba sentado en un parque de juegos infantiles y le percibieron al pie de una gran escalera; la tercera, estaba debajo de una extraña estructura y se inclinaron por un cementerio; y como colofón se quedó mirando a un buzón de correos rojo y le situaron a la orilla de un canal.

Además de las elecciones del grupo, Wiseman analizó por separado los resultados para los subgrupos de creyentes y escépticos, sin encontrar diferencias entre ambos. Los que creían tener poderes paranormales (16% del total) tampoco dieron una. La mayoría de este subgrupo le situó en cada intento en un lugar erróneo: en el bosque (35%), cerca de las escaleras (29%), bajo la estructura (26%) y al borde del canal (30%). En un alarde de trasparencia, el psicólogo ha ofrecido a quien quiera los datos en bruto para que pueda llegar a sus propias conclusiones.

El fantasma del castillo de Tantallon deja en evidencia al periodismo de cortar y pegar

El fantasma del castillo de Tantallon.Lo leí la mañana de ayer en Periodista Digital, hace unos minutos, un lector me ha alertado de que también ha aparecido -y nunca mejor dicho- la noticia en El Mundo, y acabo de comprobar que se ha publicado el mismo texto en 20 Minutos, por lo que supongo que hay una nota de agencia de por medio. Resulta que en Reino Unido han fotografiado un fantasma asomado a una ventana enrejada del castillo escocés de Tantallon. “Lo que en un principio parecía ser un truco ahora se ha convertido en toda una atracción gracias a la ayuda de un grupo de expertos que ha confirmado su autenticidad. No es una falsificación ni un maniquí, ni un guía turístico: es un fantasma”, argumentan los tres medios españoles, que cuentan cómo la foto habría sido tomada en mayo pasado por Christopher Aitchison, quien asegura que no se dio cuenta de la presencia espectral hasta que miró “detenidamente” la imagen una vez en casa. Indican Periodista Digital, El Mundo y 20 Minutos que estamos ante “la imagen más fantasmal” entre las presentadas a un concurso, pero no van más allá. ¿Para qué? Acuérdense: “No dejes que la realidad te estropee una buena noticia”.

La realidad es que la imagen es la ganadora de un concurso de fotografía fantasmal convocado a principios de marzo por el psicólogo escéptico Richard Wiseman, de la Festival Internacional de Ciencia de Edimburgo, donde desde hace años se organizan actos para el fomento del pensamiento crítico.

Psicología de andar por casa

'Rarología', de Richard Wiseman.Richard Wiseman es un tipo raro y divertido. La foto de la contraportada de Rarología lo dice todo: ataviado con una bata de laboratorio, toma notas en la calle mientras un tipo disfrazado de pollo cruza la calzada. Psicólogo de la Universidad de Hertfordshire, Wiseman es un rarólogo, emplea la metodología científica “para estudiar los aspectos más curiosos de la vida diaria”. Son asuntos que, a priori, casi nadie consideraría dignos de una investigación seria fuera de los círculos especializados, pero que resultan muy atractivas para cualquiera.

¿En qué se distingue una sonrisa sincera de otra simulada?, ¿se ríen los hombres y las mujeres de cosas diferentes?, ¿cuál es la mejor frase para ligar?, ¿por qué vemos fantasmas?, ¿en qué ciudad del mundo se vive más deprisa?, ¿es posible descubrir al próximo presidente de EE UU por los gestos de los candidatos durante un cara a cara? Éstas son algunas de las preguntas que Wiseman y otros psicólogos se han hecho desde hace décadas y que han puesto a prueba mediante ingeniosos experimentos. Rarología es un libro para disfrutar, que de paso nos enseña cómo somos y nos ayuda a entender mejor el mundo en que vivimos.

Richard Wiseman [2008]: Rarología. La curiosa ciencia de la vida cotidiana [Quirkology]. Trad. de Santiago Feely. Ediciones Temas de Hoy. Madrid. 320 páginas.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

El poder del Zodiaco

“Necesita que los demás le quieran y le admiren; pero es crítico consigo mismo. Aunque tiene ciertas debilidades de carácter, generalmente es capaz de compensarlas. Posee considerables capacidades que no ha utilizado aún en su propio beneficio. La cuadratura del Sol con Neptuno muestra que suele desestimar su propia capacidad para triunfar y, por ello, a veces no hace realidad sus ideas. Es disciplinado y demuestra autocontrol exteriormente, pero tiene tendencia a ser inquieto e inseguro interiormente. En ocasiones, tiene serias dudas sobre si ha tomado la decisión correcta. Prefiere un poco de cambio y variedad, y no está satisfecho cuando se encuentra bloqueado por restricciones o limitaciones”.

Esta descripción de la personalidad ha sido hecha por un astrólogo para un grupo determinado de lectores de este periódico, los de un signo del Zodiaco concreto que luego desvelaremos. Y continúa así: “Marte hace que sea independiente, entusiasta y a menudo autodidacta. Se siente orgulloso de sí mismo como pensador independiente y no acepta las declaraciones de los demás sin pruebas suficientes. Necesita tiempo para aceptar ideas nuevas, aunque una pequeña vertiente bohemia y literaria hace que a veces actúe sin pensar y lamente después las consecuencias. A pesar de que sabe que no debe ser siempre así, no le gusta enfrentarse a los hechos de una forma fría y objetiva, y su sensibilidad le ocasiona dificultades de relación. Saturno eclipsa parcialmente las posibles tendencias científicas que pueda tener, aunque a veces surgen inesperadamente. Considera imprudente ser demasiado sincero, mostrándose a los demás tal como es”.

Creencia extendida

¿Encaja con la visión que tiene usted de sí mismo? Lo comprobaremos más tarde. De momento, puntúe cómo se siente respecto a ella de 0 (nada identificado) a 10 (totalmente), y anótelo al margen. Todos hemos leído alguna vez el horóscopo. Suele publicarse en la sección de pasatiempos de los diarios y clasifica a los seres humanos en doce grupos según el momento del año en que han nacido: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer… Todo el mundo sabe cuál es su signo del Zodiaco y leer en el periódico lo que le depara el día es algo que hace mucha gente cada mañana.

El horóscopo es la manifestación más común de la idea de que el destino está escrito en las estrellas, el dogma de la astrología, una creencia muy extendida en nuestro país. Hace nueve años, un estudio dirigido por el sociólogo Javier Elzo estableció que el 41% de los jóvenes españoles cree en ella. Cuando en 2005 nació la infanta Leonor, una importante agencia de noticias destacó que era Escorpio y, el año pasado, que la recién llegada infanta Sofía había venido al mundo bajo el signo de Tauro, como Salvador Dalí, Juan Pablo II, William Shakespeare y Leonardo da Vinci. Hay que alabar el gusto a los astrólogos porque Tauro, como Sofía de Borbón, también fueron el pedófilo y caníbal Albert Hamilton Fish y Herman Webster Mudgett, autor de veintisiete asesinatos. Su hermana Leonor es del mismo signo que Charles Manson, el asesino de Sharon Tate, y Coral Eugene Watts, que mató a decenas de mujeres en Estados Unidos.

A pesar de los criminales con los que comparten signo, no hay que poner bajo vigilancia a las infantas Leonor y Sofía. Más o menos, una duodécima parte de los criminales es Tauro, otra Escorpio, otra Cáncer… Y pasa lo mismo con los futbolistas, los médicos, los cantantes, los informáticos… Por eso, es una tontería destacar a Dalí, Juan Pablo II, Shakespeare y Leonardo como ejemplos de lo que puede llegar a ser en la vida un bebé nacido bajo el mismo signo que esos personajes.

El efecto Forer

El horóscopo es un engaño. Da igual que lo redacte un astrólogo famoso -como en algunas revistas- o no; es igual de acertado. Veteranos periodistas reconocen en privado que, ante el extravío de la columna del horóscopo del día, ha habido tradicionalmente dos soluciones más efectivas y baratas que llamar a un astrólogo de guardia: recuperar una anterior cualquiera o inventarse el vaticinio de cada signo. Lo último está al alcance de cualquiera: sólo hay que hacer afirmaciones vagas, como comprobó el psicólogo Bertram Forer en 1948. Un día, dio a cada uno de sus alumnos universitarios una descripción supuestamente basada en un test de personalidad que habían hecho días antes, y les pidió que la puntuaran de 0 (totalmente incorrecta) a 5 (perfecta). La nota media fue un 4,26; a pesar de que todas las descripciones eran la misma, una sucesión de generalidades. El experimento se ha repetido desde entonces cientos de veces en todo el mundo y la nota media siempre ha superado el 4,2.

¿Qué nota ha dado usted a la descripción personal del principio? La verdad es que no ha sido hecha por un astrólogo para los lectores de un signo del Zodiaco concreto, sino por el autor de estas líneas con la idea de reunir una colección de vaguedades que se adapten a cualquiera. Si ha creído que encajaba bien con usted, no se avergüence. Es lo normal. Es lo que han hecho en los últimos años decenas de personas que se han sometido a esta prueba. Esa tendencia a asumir como dirigidas a uno descripciones tan generales que pueden casar con cualquiera es lo que se conoce en psicología como el efecto Forer, en honor del psicólogo que lo descubrió.

El efecto Forer es la clave del éxito del horóscopo; explica por qué la gente sigue cayendo en el engaño del Zodiaco. “Los astrólogos pueden presentar cualquier tontería y, con tal de que ésta sea lo suficientemente vaga y halagadora, la mayoría de la gente marcará el casillero altamente preciso“, sentencia el psicólogo Richard Wiseman en su libro Rarología (2007). Puede experimentarlo en casa en la próxima reunión familiar. Coja el periódico, ábralo por el horóscopo y pida a sus parientes, uno a uno, que le digan cuál es su signo. Luego, lea a cada uno una predicción que no corresponda a su signo: a Aries la de Tauro, a Capricornio la de Leo… Ya verá como nadie se queja. Que se sepa, tampoco nadie lo ha hecho cuando en un periódico o revista se ha repetido una columna astrológica o las predicciones las han inventado los redactores.


El libro

Rarología (2007): Richard Wiseman investiga científicamente extravagancias como la creencia en la astrología y los fantasmas, y la diferencia entre una sonrisa sincera y una falsa.

Publicado originalmente en el diario El Correo.