Pseudoarqueología

Reliquias de pega, en Punto Radio Bilbao

Javier San Martín y yo hablamos el 16 y 23 de diciembre en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, sobre reliquias de pegolete, en la novena y décima entregas del curso 2009-2010 del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

“El niño Jesús pudo jugar en esta casa” o cómo vender pseudoarqueología navideña

Un religioso de la basílica de la Anunciación visita en Nazaret los restos de la casa de época de Jesús. Foto:Reuters.

El descubrimiento en Nazaret de los restos de una casa de tiempos de Jesús ha vuelto a poner de manifiesto cómo algunos practicantes poco escrupulosos de la arqueología bíblica tergiversan hallazgos para que sirvan a intereses religiosos. En este caso, si son lo que dicen, las piedras y los objetos desenterrados ofrecerán a los estudiosos un nuevo punto de vista sobre la vida diaria de los judíos de la época en un Nazaret que no era entonces más que una aldea. Algo importante, aunque no tanto como para merecer la atención que ha recibido gracias a que estamos en Navidad, a la descarada manipulación religiosa y a un periodismo indigno de considerarse tal que se limita a repetir, cual loro, lo que le cuentan sin pasarlo por el tamiz del pensamiento crítico.Así, en los medios hemos leído cómo la arqueóloga Yardena Alexandre, responsable de las excavaciones, ha vinculado el hallazgo con la figura de Jesús. “Es una típica casa habitada por judíos y, por tanto, también pudo hacerlo Jesús”, ha dicho. Por si eso no fuera bastante, Dror Barashad, de la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA), ha destacado que la casa está muy cerca de la cueva donde la tradición sitúa la visita del Arcángel Gabriel a la Virgen María. “Un túnel pudo conectar la gruta con el lugar donde se ha descubierto la vivienda”, ha especulado. Y, como guinda, Marc Hodara, de la organización religiosa Nuevo Camino, que apoya la construcción de un Centro Mariano Internacional en el lugar, ha calificado el hallazgo de “auténtico regalo de Navidad” y dado un magnífico titular: “Aquí Jesús pudo estar jugando de niño”.

Esas declaraciones han sido recogidas por algunos medios como si estuvieran basadas en pruebas, cuando todo es un disparate equivalente a que se encuentre en Atenas una casa del siglo V a IV antes de Cristo (aC) y, sin más, se diga que en ella jugó Platón de niño. Porque, para empezar, los periódicos que hablan de que la vivienda de Nazaret es de “tiempos de Jesús” se refieren con esa expresión a unos restos fechados indirectamente -por la cerámica- en los siglos I y II. Y, para seguir, del posible solapamiento temporal de los restos con la época en que vivió Jesús, no cabe concluir que esa casa y ese personaje estén conectados por algo más.

Lo más absurdo, no obstante, es lo de Dror Barashad: relacionar los restos con Jesús por su cercanía a la gruta que, según la tradición católica, fue escenario de la Anunciación. Citar un milagro como apoyo de otra afirmación extraordinaria es un ejemplo de charlatanería pura y dura. Sirve para reforzar engañosamente entre la gente de buena fe la idea de que el descubrimiento está conectado de algún modo con la peripecia vital de un niño llamado Jesús que, según la Biblia, años después dijo ser Hijo de Dios y fue por ello ejecutado por los romanos. ¿Pudo Jesús jugar en esa casa? Puede que sí y puede que no; pero no hay ninguna prueba de lo primero. Y, aunque la hubiera, eso no demostraría que fuera nada más, y nada menos, que un simple mortal. Esta noticia, como la han dado la mayoría de los medios, no es arqueología, sino simple propaganda religiosa.

‘Año Cero’ atribuye a una civilización desaparecida las pirámides hechas por los agricultores de isla Mauricio

Estructuras del Parque Etnográfico de las Pirámides de Güímar. Foto: Luisa Idoate.Miguel Seguí da cuenta en el último número de Año Cero, la revista que dirige Enrique de Vicente, del descubrimiento en isla Mauricio de siete pequeñas estructuras como las pirámides de Güímar y dice que el hallazgo “ha vuelto a abrir el debate sobre la posible existencia de una antigua civilización marítima, que se extendió entre el Atlántico y el Índico hace miles de años”. Mete la pata hasta el fondo Seguí, quien ya descubrió hace dos años que la Tierra no pertenece a la Vía Láctea, sino a otra galaxia, y, a pesar de ser biólogo, sostiene que puede haber dinosaurios vivos en África.

Las pirámides de isla Mauricio son conocidas desde hace muchos años, hasta el punto de que en las guías turísticas se explica que se trata de cuidados amontonamientos de piedras hechos por los campesinos para liberar tierra cultivable de roca volcánica, tal como indican los astrofísicos Antonio Aparicio y César Esteban en su libro Las pirámides de Güímar. Mito y realidad (2005). En vez de deducir de eso que las estructuras canarias tienen un origen similar, Seguí da la vuelta a la tortilla, ignora las explicaciones de los historiadores y se lanza a especular con que, “en el pasado, tal vez existió un pueblo que sobresalió por su dominip increíble de las rutas marítimas, que construyó templos alineados con los puntos cardinales y los fenómenos solates, y que, probablemente, contacto con la civilización egipcia”. Lo suyo, definitivamente, es la historia ficción.

La lluvia daña las figuras de Nazca

Las manos de Nazca como estaban antes y después de las lluvias del domingo. Foto: Efe y AFP.

Cinco figuras de las líneas de Nazca, en Perú, han resultado dañadas por lluvias torrenciales que cayeron el domingo en la región, donde prácticamente no llueve. Entre los geoglifos que han sufrido los efectos del agua, están la garza y las manos (en las imágenes, antes y despues de las precipitaciones). Emma Susana Arce, responsable del Instituto Nacional de Cultura (INC) en Ica, ha asegurado a Efeque los daños son “reparables o reversibles”, no como los que el hombre ha provocado en las últimas décadas.

Las figuras de Nazca fueron hechas entre 200 antes de Cristo (aC) y 600 por los habitantes de la región, mediante la traslación de modelos realizados a escala a grandes cuadrículas hechas con estacas y cordeles. Son Patrimonio de la Humanidad desde 1994, y parte de ellas ya ha sido mutilada por la autopista panamericana y las rodadas de todoterrenos.