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La psicología del engaño, en Punto Radio Bizkaia

Helena Matute, Patxi Herranz y yo hablamos el martes en Bizkaia y Punto, en Punto Radio Bizkaia, de psicología del engaño, en la decimonovena entrega del curso 2012-2013 de Magonia, mi espacio semanal dedicado al pensamiento crítico en la emisora de Vocento.

La burbuja de aire puro del Bilbao Basket, en Punto Radio Bizkaia

Juan Ignacio Pérez, fisiólogo y titular de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco (UPV), Patxi Herranz y yo hablamos el martes en Bizkaia y Punto, en Punto Radio Bizkaia, de la burbuja de aire puro del Bilbao Basket, en la octava entrega del curso 2012-2013 de Magonia, mi espacio semanal dedicado al pensamiento crítico en la emisora de Vocento.

Bezoya y la memoria del agua, y las sirenas y la agencia oceánica de EE UU, en Punto Radio Bizkaia

Patxi Herranz y yo hablamos el martes en Bizkaia y Punto, en Punto Radio Bizkaia, de Bezoya y la memoria del agua, y de las sirenas y la agencia oceánica de EE UU, en la cuadragésima entrega del curso 2011-2012 de Magonia, mi espacio semanal dedicado al pensamiento crítico en la emisora de Vocento.

Rajoy no hubiera tenido que hacer recortes si la memoria del agua de Masaru Emoto fuera real, que no lo es

Entrevista a Masaru Emoto publicada en 'XLSemanal'.No sé a qué viene el recorte del sueldo de los funcionarios y otros duros ajustes cuando el Gobierno central lo tenía tan fácil para ahorrar miles de millones de euros: hubiera bastado con contratar a Masaru Emoto y pedirle que trate agua con su “máquina de resonancia magnética” para transmitirle “un hado, unas vibraciones, que permite que cure enfermedades”. Imagínense la cantidad de dinero que podría ahorrar la Sanidad pública española con sólo administrar a sus pacientes agua –un remedio natural de ésos que tanto gustan a la ministra Ana Mato– en vez de medicamentos. Adiós al gasto farmacéutico. Si fuera verdad lo que dice Emoto, claro.

Si usted leyó ayer el XL Semanal, la revista dominical que se distribuye con El Correo y otros diarios, puede haberse llevado la falsa impresión de que el agua tiene memoria. “El agua puede captar la vibración de los sentimientos. Si le das buenas vibraciones, se convierte en agua buena, agua pura. Si le das malas, ocurre todo lo contrario”, dice Emoto en una entrevista. Las buenas vibraciones, añade este japonés sin formación científica contratado por Grupo Pascual para cantar las excelencias del agua de Bezoya, se le dan al agua “a través de las palabras, la música…”. Vamos, que no se para qué hay costosas depuradoras si bastaría con poner música o hablar al agua más putrefacta para convertirla “en agua buena, agua pura”.

La desfachatez de Emoto llega hasta el punto de que sostiene que el agua tratada por él cura o minimiza el mal de Alzheimer, y que las “buenas vibraciones” pueden hasta descontaminar el agua radiactiva. Y, cuando el periodista  le apunta que “la comunidad científica, sin embargo, se ha mostrado muy crítica con sus teorías”, el profeta de la memoria del agua vuelve a mentir. “No estoy solo: en 1988 apareció un artículo en Nature de un científico francés, Jacques Benveniste, que hablaba de la memoria del agua. A raíz del mismo perdió su trabajo, se quedó solo…”.

A vueltas con Benveniste

Es cierto que Emoto no está solo en sus tonterías; pero se le olvida que, ante los sorprendentes resultados de Benveniste, un comité científico de Nature visitó el laboratorio del inmunólogo francés para comprobar si no había cometido errores metodológicos. “Repitieron todo lo que habían hecho delante de nosotros, del comité de expertos dirigido por John Maddox. Y vimos que no habían hecho el experimento en condiciones de doble ciego. Para explicarlo sencillamente, el doble ciego implica que nadie conectado con el ensayo, excepto quien codifica las muestras, sabe qué es cada una de ellas. No lo habían hecho… Repitieron el experimento como tenían que haberlo hecho desde el principio y las pruebas de la memoria del agua desaparecieron. Todo había sido un fallo de protocolo”, me recordaba hace dos meses en Bilbao el ilusionista James Randi, uno de los miembros del grupo. Además, los expertos descubrieron que algunos miembros del equipo estaban a sueldo de Boiron, multinacional homeopática francesa cuyo negocio se veía favorecido por los primeros resultados.

Emoto escamotea el desenlace de la historia de Benveniste a su interlocutor y a los lectores de XLSemanal, y deja caer que el pobre investigador galo perdió su trabajo por hablar de la memoria del agua. La conspiración, siempre la conspiración a la que se vuelve a agarrar el japonés cuando el periodista le recuerda que él “no es científico”. Entonces, viene a decir que ningún científico tendrá el valor para defender lo que él dice porque “supone una amenaza a la industria petrolera, ya que del agua también podríamos extraer energía”; también para la industria farmacéutica porque puede administrarse agua en vez de medicamentos; y porque, además,  “cuanto más cerca estás del agua, más te acercas a Dios. Y a los científicos normalmente no les gusta Dios”.

Si le cuento a un colega que soy capaz de volar o de correr más rápido que un deportivo a toda potencia, seguramente me pedirá que lo demuestre. ¿Por qué, cuando alguien dice que el agua tiene memoria, que la escritura revela el carácter, que las ondas de telefonía causan cáncer, que los extraterrestres nos visitan, que existe la agricultura natural, que ha grabado voces del Más Allá o que un pueblo está maldito, le dejamos hablar sin más y tratamos de no importunarle? Porque el que traigo aquí hoy no es un caso aislado. En general, los charlatanes cuentan con una especie de bula en los medios de comunicación. Los periodistas exigimos pruebas a los médicos y los científicos; pero, cuando tenemos delante a un ufólogo, un parapsicólogo o un curandero, nos limitamos a asombrarnos y buscar un titular como si nos debiéramos al vendemotos de turno y no al público, que merece siempre una información crítica y veraz.