Odile Fernández

El Ayuntamiento de Granada respalda a promotores de curas milagrosas contra el cáncer, el ébola y el sida

Cartel del acto protagonizado por Josep Pàmies y Odile Fernández.El Ayuntamiento de Granada ha cedido el teatro municipal José Tamayo para la celebración el 9 de enero de un acto, titulado Autosuficiencia en salud, alimentación y vivienda, en el que el pseudomédico Josep Pàmies y la vendedora de libros de dietas anticáncer Odile Fernández promoverán curas milagrosas que pueden llevar a enfermos graves a abandonar tratamientos de efectividad demostrada y pagarlo con su vida. Hace unos días, murió de cáncer Maribel Candelas, una valenciana que creía haberse curado de la enfermedad gracias a la bioneuroemoción, una pseudoterapia inventada por el psicólogo catalán Enric Corbera. La mujer había abandonado la quimioterapia, convencida de que la enfermedad “venía de las emociones” y, al final,  falleció víctima del timo.

Josep Pàmies es un agricultor catalán, condenado en su día por destrozar cultivos de transgénicos, que aboga por usar contra la difteria no la vacuna y la medicación convencional, sino el denominado Suplemento Mineral Milagroso (MMS), un compuesto que su inventor, Jim Humble, dice que cura el sida, la hepatitis, la malaria y el cáncer, entre otras enfermedades, y que en realidad es dióxido de cloro. Además de antivacunas, Pàmies cultiva y vende Kalanchoe daigremontiana, planta que, según él, “puede paralizar el desarrollo de un cáncer” y que en realidad contiene un glucósido cardíaco, la daigremontianina, que puede llegar a causar la muerte. También dice que el VIH no es la causa del sida, que “con clorito de sodio se puede curar el ébola” y que “con una planta de artemisa se pueden sanar 40 personas de malaria”.

Odile Fernández es una médica que ha superado un cáncer de ovarios y ha escrito Mis recetas anticáncer, un libro en el que dice que se curó por la dieta que siguió. Ella hizo todo lo que le recomendó el oncólogo -cirugía y quimioterapia, incluidas-, añadió a la receta por su cuenta una dieta especial y ahora va vendiendo por ahí esa dieta como si le hubiera salvado la vida. Los expertos coinciden en que, si bien la mala alimentación está en el origen de algunos casos de cáncer, no hay ninguna dieta anticáncer. Sin embargo, algunos medios de comunicación promocionan irresponsablemende desde hace dos años las ideas pseudocientíficas de esta mujer, que pueden animar a algunos enfermos a seguir el camino de Steve Jobs, que renunció a la cirugía que podía haberle salvado, y confió su curación en remedios milagrosos. “Intentó tratarse con dietas. Fue a espiritistas. Probó con la macrobiótica y no se operó”, recordaba hace cuatro años Walter Isaacson, autor de la biografía del fundador de Apple. Para cuando Jobs decidió recurrir a la cirugía, ya era demasiado tarde.

Las muertes de Maribel Candelas, Steve Jobs y Penelope Dingle, una australiana que murió de cáncer en 2005 tras renunciar a la cirugía y quimioterapia en favor de la homeopatía, no son casos aislados, sino habituales en unas sociedades ricas donde hay quienes hacen negocio vendiendo curas milagrosas a gente desesperada, demasiado crédula o ambas cosas. Demuestran lo peligroso e irresponsable que es dar voz a quienes, como Pàmies y Fernández, predican que graves problemas como el cáncer pueden solucionarse cambiando de dieta o tomando una hierba al alcance de cualquiera y cuyas mágicas propiedades oculta la comunidad científica al mundo. Las ideas de Pàmies y Fernández no sólo son falsas, sino también muy peligrosas. Que un enfermo que asista a actos como el del 9 de enero en Granada dé la espalda a su médico y confíe en lo que dicen estos dos desaprensivos es normal, como que acabe muriendo prematuramente como consecuencia de su credulidad. Por eso, que el Ayuntamiento de Granada, o cualquier otra institución, respalde -mediante la cesión de locales, el patrocinio u otro tipo de apoyo- a sujetos que se aprovechan de la desesperación de los enfermos es algo para lo que no tengo adjetivos.

Ocho asociaciones de diferente índole -escépticas, de divulgación científica, laicistas…- y una empresa suscribieron ayer un manifiesto en contra de la celebración de la charla de Pàmies y Fernández en el teatro municipal José Tamayo de Granada. Soy miembro del Círculo Escéptico, una de las entidades firmantes, y comparto el objetivo de los promotores de ese texto. Deseo que logren que el acto al que he dedicado esta anotación no se celebre en dependencias municipales, pero el manifiesto me parece pobre, falto de argumentos y de datos. Espero que la carta que han enviado a la concejal Rocío Díaz Jiménez, delegada de Turismo, Participación Ciudadana y Agencia Albaicín, sea más sólida.

Cuatro vende la barbaridad de que el cáncer puede curarse con una dieta

Cuatro vende la barbaridadde que el cáncer puede curarse con una dieta.Terrible. No encuentro otra palabra para describir la promoción que ayer hizo el programa En la caja, de Cuatro, de la idea de que el cáncer puede curarse con una dieta. El fragmento de 5 minutos del programa que trata del asunto -que pueden ver al final de estas líneas- lleva en la web de la cadena los siguientes titulo y subtítulo: “Odile superó un cáncer con múltiples metástasis gracias a su dieta. El 40% del cáncer se da en países desarrollados”.

El conductor de En la caja, Juanra Bonet, es al principio cauto y hasta escéptico sobre la milagrera idea de que el cuerpo puede curarse a sí mismo, defendida por una crudivegana. “Si yo produzco mi enfermedad, ¿por qué no me voy a poder sanar a mí mismo?”, se pregunta la mujer. El presentador considera ese discurso “precioso”, pero “un cuento infantil”. La misma mujer añade: “Yo no creo en la quimioterapia. Si me enfermara, yo no me haría por ningún motivo quimioterapia”. En ese momento, tenía que haber intervenido en el programa un oncólogo y dejar las cosas claras. Sin embargo, la crítica se limita al conductor diciendo que ése es “el camino de los milagros” y, cuando la mujer dice que, si de ella dependiera el tratamiento contra el cáncer de otra persona -un hijo, por ejemplo-, nunca recurriría a la quimioterapia, Bonet tranquiliza su conciencia apostillando que, “afortunadamente, estamos ante algo muy hipotético”. ¿De verdad lo cree?

El presentador pasa de escéptico a creyente después de hablar con Odile Fernández, una médica que ha superado un cáncer de ovarios y ha escrito Mis recetas anticáncer, un libro en el que dice que se curó por la dieta que siguió. En 2010 los médicos le dijeron que tenía un 5% de probabilidades de vivir más de cinco años. Aunque todavía no ha pasado ese tiempo, asegura que la enfermedad ha desaparecido por completo, así que cabe suponer que podría estar entre el 5% de supervivientes. Hizo todo lo que le recomendó el oncólogo -cirugía y quimioterapia- y añadió a la receta una dieta especial. Como parece haberse curado, concluye que su sanación se debe a la dieta que ahora comercializa en forma de libro. “Odile era un argumento andante. En ese momento, es cuando ya empiezo a tomar nota bastante en serio”, dice un ya crédulo Bonet tras entrevistarla. La propia paciente reconoce que se operó y se sometió a quimioterapia, así que lo lógico sería achacar al tratamiento médico su victoria sobre el cáncer. Atribuírselo a una dieta milagrosa es como felicitar al clérigo que bendice un barco, y no a los ingenieros, porque la nave no se hunda.

Comer bien y tener otros hábitos saludables -como hacer ejercicio, no fumar y beber con moderación- es la mejor prevención demostrada contra el cáncer. Los expertos calculan que la mala alimentación está en el origen del 35% de los casos de la enfermedad. Pero, ¡ojo!, que una dieta equilibrada haga que se reduzcan las probabilidades de padecer el mal no significa que, una vez detectado, una alimentación determinada vaya a revertir el proceso. “No hay ninguna dieta anticáncer”, sentenciaba Andrés García Palomo, jefe de Oncología del Hospital de León, a principios del año pasado en el diario Abc. Ninguna.

No sólo es falso el titular del vídeo de Cuatro -“Odile superó un cáncer con múltiples metástasis gracias a su dieta”-, sino que, además, el subtítulo es engañoso: “El 40% del cáncer se da en países desarrollados”. La idea que transmite esta última frase es que antes la vida era más sana -lo que sostiene la protagonista del vídeo- y, por eso, hay menos cáncer en los países más pobres. ¿Pero es verdad? No. Es cierto que se detectan anualmente más nuevos casos de cáncer en el mundo rico que en el pobre, pero supongo que se debe a que en muchos de los países menos desarrollados la mayor parte de la población no tiene a su alcance una buena asistencia médica porque, por otro lado, más del 60% de las muertes por cáncer se producen en países pobres. Hablando en plata: en el mundo más pobre se detectan menos cánceres, pero muere más gente de cáncer. “En el mundo, el 60% de las muertes por cáncer ocurre en los países pobres, y se calcula que, en 2025, esto aumentará a 75%… ¡Será una plaga terrible!”, advertía hace un mes el oncólogo peruano Elmer Huerta.

“La Contra” de ‘La Vanguardia’ promociona la peligrosa idea de que hay dietas que curan el cáncer

“Me despedí de la vida… y me curé con la dieta anticáncer”, decía el lunes Odile Fernández en “La Contra” de La Vanguardia. Tiene 34 años, es médico de familia del Sistema Andaluz de Salud y sufrió un cáncer de ovarios que, al parecer, ha superado. Me alegro. Cada vez más gente sobrevive al cáncer, como recordaba en febrero de 2011 el bioquímico Sergio Pérez Acebrón en “Estamos curando el cáncer (de verdad)”. Este investigador español, que trabaja en el Centro Alemán de Investigación del Cáncer (DKFZ), explicaba hace dos años que la causa del “notable incremento en la supervivencia al cáncer en las últimas décadas es múltiple”, pero la conclusión única: la ciencia está curándolo. La ciencia. Sin embargo, el mensaje que transmite el titular de la entrevista de Víctor-M. Amela a Odile Fernández no es ése, sino que la mujer ha superado la enfermedad gracias a un simple cambio de dieta. ¿En serio? Analicemos lo que nos cuenta la interesada.

Fernández tuvo un cáncer de ovarios. “¡Me extirparon un tumor de once centímetros de diámetro! Y parecía solventado. Pero no…”, le dice a Amela. Y añade que, poco después, le diagnosticaron “metástasis en vagina, pulmón y huesos. Era noviembre de 2010 y tenía sólo un 5% de posibilidades de vivir más de cinco años”. Pensó en lo peor, aunque no tiró la toalla. “Empecé quimioterapia… y algo más” , dice.  Y aquí es cuando comienza a vender su moto. El algo más que, según ella, le curó fue el cambio de hábitos dietéticos que recoge en su libro Mis recetas anticáncer y sobre el cual imparte talleres. “Sentí gran alegría… ¡y en dos meses el cáncer ya no estaba!: mi actitud y mi dieta activaron los recursos de mi organismo”. A partir de ese momento, el discurso de la mujer se centra en qué alimentos son anticancerígenos (frutas, verduras, ciertas especias…) y cuáles cancerígenos (carnes rojas, salchichas, embutidos, bollería industrial, fritos).

El discurso de Fernández es falaz. En 2010 los médicos le dijeron que tenía un 5% de probabilidades de vivir más de cinco años. Aunque todavía no ha pasado ese lustro, como ella asegura que la enfermedad ha desaparecido por completo, cabe suponer que podría estar entre el 5% de supervivientes. Si es así, ¿esa curación se habrá debido a la dieta? Ella misma reconoce que siguió quimioterapia, así que lo lógico es achacar a ésta su victoria sobre el cáncer. El plazo que da para la desaparición de la enfermedad es, a juicio de expertos,  sorprendentemente corto y es más que probable que la quimioterapia fuera acompañada de otros tratamientos que quizá la necesidad de resumir le haya llevado a no citar. Que Fernández crea que ha sido la dieta la que le ha curado tiene tanto fundamento como que, si hubiera seguido el tratamiento indicado y a la vez rezado -supongo que no lo ha hecho porque se declara agnóstica-, atribuyera su sanación a Dios.

Nutrición y prevención

Entrevista a Odile Fernández en 'La Vanguardia'.¿Puede una dieta curar el cáncer? “No hay ninguna dieta anticáncer”, sentenciaba en Abc a principios de año Andrés García Palomo, jefe de Oncología del Hospital de León. Y añadía que “la dieta tiene que respetar los criterios que siempre hemos establecido como una alimentación saludable. Es decir, tiene que haber una cantidad diaria de hidratos de carbono, muy pocas grasas y una cantidad mediana de proteínas”. Comer bien y tener otros hábitos saludables -como hacer ejercicio, no fumar y beber con moderación- es la mejor prevención demostrada contra el cáncer. Los expertos calculan que la mala alimentación está en el origen del 35% de los casos de la enfermedad. Pero, ¡ojo!, que una dieta equilibrada haga que se reduzcan las probabilidades de padecer el mal no significa que, una vez detectado, una alimentación determinada vaya a revertir el proceso. No hay ninguna dieta que cure el cáncer. Además, cuando alguien está en tratamiento, es fundamental que, para que éste tenga éxito, siga las indicaciones nutricionales de su oncólogo, no las del primer libro que encuentre por ahí, incluidos los de Fernández.

“La cirugía, la quimioterapia y la radiación pueden tener un impacto negativo directo (o mecánico) o indirecto (o metabólico) en el estado de nutrición. El éxito del tratamiento del cáncer estará determinado por la capacidad del paciente para tolerar el tratamiento, el cual, a su vez, estará afectado por el estado de nutrición anterior al tratamiento. El clínico a cargo del tratamiento debe evaluar el estado de nutrición de referencia y conocer los posibles efectos de los diferentes tratamientos. Los pacientes que reciben tratamientos agresivos contra el cáncer generalmente necesitan la gestión agresiva de la nutrición”, indican en la web el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos. Cualquier enfermo de cáncer que crea que por comer ciertos alimentos se va a curar puede acabar poniendo su vida en serio peligro y cualquiera que no siga las indicaciones nutricionales de su oncólogo, sufrir complicaciones durante el tratamiento.

Fernández ya ha salido en “La Contra” de La Vanguardia, el mejor trampolín para la charlatanería en la gran prensa española, y participó en septiembre del año pasado en el XIII Congreso Ciencia y Espíritu, celebrado en Sevilla y donde se habló, entre otras cosas, de psicoastrología y relaciones, el proceso de la ascensión a la quinta dimensión y las experiencias cercanas a la muerte. Puede que gane dinero con sus libros sobre dietas mágicas contra el cáncer, y hasta es posible que se haga famosa, pero hace un flaco favor a la medicina y a los enfermos de cáncer. Según Amela, su blog Mis Recetas Anticáncer ha estado encabezado por la frase: “Cuando la alimentación es mala, la medicina no funciona. Cuando la alimentación es buena, la medicina no es necesaria”.  Una doble falacia que puede llevar a algunos a pensar que basta con comer sano para curarse de la enfermedad.

En esa peligrosa estupidez, en vez de en entrar en el quirófano, depositó su fe Steve Jobs cuando le diagnosticaron un cáncer de páncreas operable. “Intentó tratarse con dietas. Fue a espiritistas. Probó con la macrobiótica y no se operó”, recordaba hace dos años Walter Isaacson, biógrafo del cofundador de Apple. El resultado lo conocemos todos: para cuando decidió ponerse en manos de los cirujanos, era ya demasiado tarde. Si todo sale como ella dice -¡ojalá!-, a Fernández le habrá curado la medicina, no seguir una dieta supuestamente anticancerígena. Vender su supervivencia como consecuencia feliz de una alimentación sana es un acto, como poco, irresponsable. Si hubiera abandonado el tratamiento médico, ni toda la verdura y fruta del mundo le habría servido para nada. Y ella, como médico, lo tiene que saber: uno puede contraer un cáncer por alimentarse mal; pero, por mucho que uno se alimente como es debido, nunca lo superará sólo así.