Magonia

‘Magonia’, candidato a mejor ‘blog’ en español en los premios internacionales The BOBs

Magonia es uno de los once candidatos a mejor blog en español en la octava edición de The BOBs, los premios internacionales que entrega anualmente Deutsche Welle, la radiotelevisión pública alemana. Cuando me enteré hace unos días, me llevé una inesperada alegría. Se me había olvidado que un buen día presenté este blog a ese concurso, uno de los más prestigiosos en el mundo de las bitacoras, como quien compra un décimo de la Lotería de Navidad. Bueno, pues me ha tocado. El jurado internacional del certamen ha analizado más de 3.200 propuestas y ha elegido 187 candidatos que competirán en 17 categorías. Uno de ellos es Magonia, lo que ya es más de lo que nunca me hubiera esperado.

Llevo años reivindicando los blogs como herramienta para la comunicación dentro y fuera de la profesión periodística, y en particular en el área a la que éste se dedica, la denuncia de supercherías y el fomento del pensamiento crítico. Lamentablemente, todavía muchos que deberían no se han enterado del gran potencial del formato y de lo importante que es intentar crear referentes en un mundo con sobreabundancia de información en el que todos necesitamos fuentes de las que fiarnos. Como decía hace unos días el veterano Enrique Meneses, “tienes que tener gente que esté trillando la información que llega, pero al mismo tiempo (los grandes medios) van a depender de una cosa que es importantísima: los blogueros. Tú coges un tío que es entendidísimo en motor y  que sigue toda la Fórmula 1, y tienes cubierta esa parte de deportes. Para mí, un bloguero es como un lingote de oro”. Yo sostengo lo mismo, se lo digo desde hace años a aquellos compañeros a los que animo a abrir una bitácora y quiero aprovechar esta oportunidad para decirlo aquí.

Por cierto, si ustedes quieren votar por Magonia en The BOBs, pueden hacerlo una vez al día pinchando aquí o en el banner que figurará hasta que se fallen los premios, el 2 de mayo, en la parte superior de la columna de la derecha.

Magonia, quinto año

Magonia ha cumplido hace un rato cuatro años. Nunca pensé en junio de 2003 que este sitio iba a dar para tanto ni a estar activo tanto tiempo. Si no, igual no lo habría creado. La verdad es que no sé cómo ha sido, aunque sí sé por qué nació. Era un momento en el que a mi alrededor surgían bitácoras más o menos interesantes un día sí y otro también. Era un momento en el que había poco contenido escéptico en español actualizado en Internet y yo tenía necesidad de un sitio en el que publicar mis críticas a las afirmaciones de lo paranormal. El formato, papel o no, era lo de menos. Y decidí probar qué era eso de los blogs que parecía tan fácil y de lo que hablaba tanta gente.

En un principio, Magonia fue sólo texto. Luego, incorporé ocasionalmente algún archivo sonoro y lo último han sido los vídeos, de los que ya hay varias horas. En 2003 (sólo seis meses), publiqué 70 entradas entre material nuevo y recuperado del olvido; en 2004, 83; en 2005, 92; en 2006, 131; y en lo que llevamos de 2007, he colgado ya 96. En total, 472 anotaciones, una cada aproximadamente tres días. Los comentarios han sido muchísimos más e interesantes y, aunque ha habido salidas de tono e insultos, quiero agradecerles sus intervenciones a los participantes inteligentes, la mayoría. Yo he tratado de intervenir lo mínimo -y lo seguiré haciendo- en los debates, porque ya dejo mi opinión clara en las anotaciones. También he intentado moderar las discusiones lo menos posible: sólo he borrado comentarios insultantes u ofensivos hacia teceros. Si he pasado alguno por alto, lo siento.

Quiero agradecer su comprensión y colaboración a mis compañeros de El Correo y El Correo Digital. Me aguantan más de lo que deben, al igual que lo hacen los de Bilbovisión y Punto Radio Bilbao. Magonia tiene todavía mucho que mejorar, algunas cosas están en mi mano y otras no. Espero que este quinto año que comienza sirva para avanzar en ambos frentes y no me vuelva a pasar, por ejemplo, lo que ha ocurrido con la primera versión de esta nota, que el sistema de publicación se la ha cargado cuando estaba ya publicada e iba a hacer una modificación. En fin, les dejo. Tengan cuidado ahí fuera y mientras tanto disfruten de páginas como Hipótesis, El retorno de los charlatanes, Proyecto Darwin, Escritos desde el páramo, Círculo Escéptico, Mihterioh de la siensia, Uno por uno, uno; uno por uno, dos; uno por uno…, Paranormalidades, Marcianitos verdes, El fondo del asunto, Pensar, Dios!, Misterios del aire, La Nave de los Locos, Gluón con leche, La corte de los milagros, Fundación Anomalía…

‘Magonia’, finalista de los premios Buber

remios Buber.Magonia se encuentra entre los finalistas de los premios Buber, galardones a las mejores webs vascas organizados por la asociación internet&euskadi y patrocinados por Euskaltel y el Plan Euskadi en la Sociedad de la Información, con la colaboración de EITB. Las otras dos bitácoras finalistas son Administradores en Red y Processblack. La primera criba consistió en una votación popular después de la que quedaron diez webs en cada una de las ocho categorías a concurso, la segunda en una votación de los jueces entre las webs seleccionadas por el público y en la tercera y última, que ya ha empezado, los internautas decidirán los ganadores con sus votos. La ceremonia de entrega de los premios Buber se celebrará el 17 de mayo en Bilbao.

La Fundación Anomalía galardona a ‘Magonia’ con el premio Cuadernos de Ufología

El patronato de la Fundación Anomalía decidió el pasado fin de semana, “por unanimidad, conceder a Magonia el premio Cuadernos de Ufología en su edición de 2004, en reconocimiento tanto a su calidad intrínseca como también en representación de todos los weblogs de corte escéptico que últimamente han proliferado”, me acaba de comunicar Matías Morey, presidente de la entidad. Me enteré de la noticia extraoficialmente el miércoles, en Perspectivas, el sitio escéptico que abrieron el 10 de octubre Luis Ruiz Noguez (México), Diego Zúñiga (Chile) y Kentaro Mori (Brasil). Y la sorpresa fue mayúscula, dado que no había presentado candidatura al galardón ni tenía constancia de que alguien lo hubiera hecho por mí.

El premio Cuadernos de Ufología recompensa, según sus bases, “la trayectoria de una personalidad o entidad que, a nivel español o internacional, haya destacado en la difusión del estudio de los fenómenos aéreos anómalos desde una perspectiva racional y basada en la metodología científica, o bien en el análisis de cualquiera de sus múltiples aspectos”. Hace dos meses, escribía en un texto que todavía no se ha publicado que la Fundación Anomalía “es en la actualidad la más sería de las organizaciones ufológicas del mundo y el colectivo más activo en España a la hora de examinar con lupa las afirmaciones de los expertos en ovnis”. Por ello, por el afecto que tengo a los miembros de esa organización y porque han soportado mis críticas -a veces, puede que demasiado duras-, aprovecho la oportunidad para manifestarles públicamente mi agradecimiento y animarles a seguir en la brecha. El diploma del premio Cuadernos de Ufología, que espero poder recoger en mano, tiene ya un sitio reservado en mi despacho y un rincón en esta web.

La Fundación Anomalía ha concedido el premio internacional Zurich de este año -dotado con 1.500 euros- al estudio Ovnis: la agenda secreta, de Milton Hourcade.

El laberinto de Magonia

El campesinado francés del siglo IX achacaba a unos hechiceros, los tempestarios, la capacidad de arruinar las cosechas. Estaba convencido de que esos brujos enviaban las tormentas contra los campos, para luego recoger los frutos dañados y transportarlos en barcos que navegaban por el cielo hasta una ciudad situada entre las nubes. A ese mágico enclave se refirió Agobardo de Lyon (779-840) como Magonia en su libro Contra insulsam vulgi opinionem de grandine et tonitruis (Contra las necias opiniones del vulgo sobre el granizo y el trueno). San Agobardo -su festividad se celebra el 6 de junio- ni creía en los tempestarios ni en la existencia de Magonia. El clérigo consideraba tales creencias propias de hombres sumidos en una “gran estupidez”, en una “profunda locura”, y se enfrentó a ellas abiertamente hasta el extremo de salvar la vida de cuatro supuestos tempestarios. Lo cuenta, con más detalle que el propio interesado, el abate Nicolás de Montfaucon de Villars (1635-1673) en sus Coloquios sobre las ciencias ocultas.

Sucedió un buen día, hace 1.200 años, que los habitantes de Lyon capturaron a tres hombres y una mujer que, según el populacho, habían bajado de un barco volador. Los lugareños estaban convencidos de que se trataba “de magos enviados por Grimoaldo, duque de Benevent, enemigo de Carlomagno, para perder las cosechas de Francia”. Los acusados adujeron en su defensa que eran originarios de la región, pero que habían sido “raptados poco tiempo atrás por hombres milagrosos que les mostraron inauditas maravillas para que volvieran a contarlas”. Sus captores estaban dispuestos a lapidarlos hasta que los presentaron ante Agobardo, y éste medió en la disputa. Tras escuchar a ambas partes, el obispo de Lyon no dio crédito a ninguna. Dictaminó que “no era cierto que esos hombres hubieran bajado de los aires”, como matenían los lugareños, ni lo que los presuntos hechiceros decían haber visto. “El pueblo -concluye Montfaucon de Villars- creyó más a su buen padre Agobardo que a sus propios ojos, se apaciguó, liberó a los cuatro embajadores de los silfos y se acogió con admiración al libro que Agobardo escribió para confirmar la sentencia pronunciada”.

Tres siglos después de la publicación de los Coloquios, un ufólogo francés, Jacques Vallée, rescató la ciudad de las nubes del olvido en su obra Pasaporte a Magonia (1969). Según el hombre en quien se inspiró Steven Spielberg para el personaje interpretado por François Truffaut en Encuentros en la tercera fase (1977), “los seres de los ovnis actuales pertenecen al mismo tipo de manifestaciones que se describían en siglos pasados secuestrando humanos y volando a través de los cielos”. Ángeles, demonios, hadas, elfos y extraterrestres serían, en su opinión, diferentes denominaciones de unos mismos entes de otra dimensión que han influido en la historia humana desde hace milenios. “Magonia -sostiene el ufólogo en Dimensions (1988)- constituye una suerte de universo paralelo que coexiste con el nuestro. Se hace visible y tangible sólo a gente elegida, y las puertas que a él conducen son puntos tangenciales conocidos únicamente por los elfos y unos pocos de sus iniciados”.

Al igual que otros fracasaron antes en su empeño de demostrar que el Olimpo, el Cielo, el Infierno o el País de las Hadas tenían una base real, Vallée no ha logrado probar la realidad física de Magonia. De lo que no hay duda, sin embargo, es de que existe, aunque no tal como presume el ufólogo francés. Magonia está a nuestro alrededor. En todas partes y en ninguna. Y los tempestarios y las hadas, seres en los que ya casi nadie cree, han sido sustituidos en el imaginario popular por las personas dotadas de poderes extraordinarios y las entidades de otros mundos, sean extraterrestres o espíritus.

Ahí fuera -donde, según Expediente X, está la verdad-, hay individuos que, entre otras muchas habilidades sorprendentes, dicen ver el futuro; sanar graves enfermedades y lesiones mediante la imposición de las manos; estar en contacto con alienígenas; comunicarse con los muertos; doblar metales con el poder de la mente; leer el pensamiento de los demás; diseccionar la personalidad a partir de los rasgos de la escritura, y viajar en espíritu, escapándose del cuerpo. A pesar de que la vida diaria de la mayoría discurre al margen de lo sobrenatural, lo paranormal nos tiene cercados: enigmáticos humanoides habitan las más altas cumbres y la espesura de los bosques; monstruos antediluvianos viven en las aguas de algunos lagos; extraños dibujos aparecen de la noche a la mañana en los sembrados; barcos y aviones se esfuman sin más en ciertas regiones del planeta; estatuas de la divinidad lloran lágrimas de sangre; hay rastros de continentes sumergidos donde, en un pasado remoto, se desarrollaron civilizaciones más avanzadas que la actual; millones de seres humanos han sido secuestrados por los alienígenas que nos visitan a bordo de platillos volantes; la tecnología empleada para erigir las pirámides y otros grandes monumentos del pasado revela que sus constructores o bien tenían conocimientos extraordinarios o bien eran extraterrestres…

El misterio nos rodea, y son muchos los ciudadanos de los países desarrollados que se sienten perdidos en ese laberinto de espejos que es Magonia, sin saber qué paredes son reales y cuáles, mera ilusión. Sin estar seguros de si algo es cierto o ha sido deformado, consciente o inconscientemente, por quienes dicen haber visto o vivido maravillas. La culpa de esa desorientación no es únicamente de quienes la sufren, que podrían paliarla si pusieran interés, sino también de quienes deberían guiarles por ese laberinto de supersticiones. Como lamenta Robert L. Park, director de la oficina en Washington de la Sociedad Americana de Física, en su obra Ciencia o vudú (2000), “no es sorprendente que el público tenga problemas a la hora de distinguir entre charlatanes y expertos: no hay nadie que le diga quién es quién”. Porque la mayoría de los científicos prefiere mirar para otro lado.

Publicado originalmente en El Escéptico Digital.