Guerra psíquica

Uri Geller y la CIA, y una predicción de Carl sagan, en M80 Radio

Juan Luis CanoMaría Gómez y yo hablamos el lunes sobre Uri Geller y la CIA, y una predicción de Carl Sagan, en la decimonovena entrega de la temporada de mi colaboración semanal en ¡Arriba España!, en M80 Radio. Si quiere, puede escuchar el programa completo.

El ovni de Chile y Uri Geller y la CIA , en M80 Radio

Juan Luis CanoMaría Gómez y yo hablamos el 23 de enero sobre el ovni de Chile y Uri Geller y la CIA, en la decimoctava entrega de la temporada de mi colaboración semanal en ¡Arriba España!, en M80 Radio. Si quiere, puede escuchar el programa completo.

Uri Geller no engañó a la CIA con sus trucos

La CIA ha colgado en su web documentos sobre los proyectos de investigación psíquica militar desclasificados en 1995, que desde entonces podían consultarse en los Archivos Nacionales en Washington, sobre los que se han publicado varios libros en las últimas décadas y que demuestran que Uri Geller y otros charlatanes nunca demostraron científicamente ante los militares estadounidenses tener ningún poder paranormal. Si ha leído o escuchado en algún medio lo contrario, lo siento, pero no es verdad. Geller nunca convenció a la CIA de sus poderes, como dijo ayer La Sexta, por ejemplo.

A principios de los años 70, los parapsicólogos Harold Puthoff y Russell Targ sometieron a una serie de pruebas a Uri Geller en el Instituto de Investigación de Stanford (SRI), en Menlo Park (California), para comprobar si poseía el don de la telepatía. La iniciativa formaba parte de un programa del Pentágono para el desarrollo de los poderes paranormales con fines militares: soñaban con espías capaces de viajar mentalmente hasta instalaciones enemigas, capaces de manipular a distancia la mente del enemigo y hasta de inutilizar equipos militares, incluidas naves espaciales. EE UU temía que la Unión Soviética ganara la carrera de la guerra psíquica porque Moscú se había volcado en la investigación paranormal tras enterarse del experimento telepático del Nautilus de 1959, que en realidad nunca ocurrió y fue un invento de Jacques Bergier.

Según explicaron Puthoff y Targ en octubre de 1974 en la revista Nature, en los experimentos con Geller, éste estaba en una habitación cerrada, alguien hacía un dibujo -había varios métodos azarosos para determinar qué se dibujaba- y el israelí tenía que replicarlo mediante telepatía. Los investigadores aseguraban que había acertado en siete de trece ocasiones -algo extraordinario-, y una resultó especialmente llamativa: el objetivo era un racimo de uvas y dibujó uno con el número exacto de frutos, veinticuatro. Aunque Geller hizo las delicias de Puthoff y Targ doblando cucharas, éstos no lo consideraron prueba de nada porque no habían establecido unos mínimos mecanismos de control.

Controles insuficientes

Opinión que tenían los responsables de la ARPA sobre Uri Geller y los parapsicólogos Puthoff y Targ, según un informe del SRI.Ante el aparente éxito telepático de Geller, el teniente coronel Austin Kibler, psicólogo y director de Investigación Conductual de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (ARPA) de EE UU, pidió a su colega Ray Hyman, de la Universidad de Oregón, que examinara el trabajo los dos parapsicólogos, que  habían llegado a escribir en un informe preliminar que había quedado demostrada la habilidad paranormal del sujeto. Sin embargo, tras haber visto al dotado en acción en 1972 en el SRI, Kibler tenía “serias dudas de que sus logros fueran más allá de los propios de un mago” y estaba “muy preocupado porque el sesgo  de Puthoff y Targ a favor de la obtención de resultados minara su objetividad en el diseño de los procedimientos de control adecuados”, como así fue. Hyman concluyó que las medidas de control habían sido insuficientes y que Geller era “un completo fraude”, y Puthoff y Targ perdieron su contrato con el Pentágono.

Aunque habían asegurado que, durante las pruebas telepáticas, Geller estaba aislado en una habitación, no era así. El cuarto tenía una ventana transparente a la estancia desde la que se entraba y, a unos 80 centímetros de altura, un agujero relleno con gasa por el que podían meterse y sacarse cosas. El israelí podía ver y ser visto, escuchar lo que se decía al otro lado de la puerta y hasta recibir papeles. Además, entre los asistentes a los experimentos “contaba con dos cómplices en las personas de Shipi y Hannah Shtrang, a los que habían entrenado en Israel para que le transmitieran información durante las pruebas. Jean Mayo, devota de Geller, también estaba presente”, indica en su libro Fraudes paranormales (1980) el ilusionista James Randi, que desenmascaró al psíquico en los años 70. Esos compinches podían hacer gestos que Geller viera sobre lo que tenía que dibujar, y hay constancia de que, al menos en una ocasión, Mayo tarareó el tema principal de la película 2001: una odisea del espacio cuando Targ pidió que se incluyera una nave espacial en el dibujo que su amigo tenía que adivinar.

Dos décadas después y vista la falta de resultados a favor de la existencia de los poderes psiquicos, la CIA pidió un informe sobre la visión remota -en la que se habían centrado las investigaciones- a los Institutos Estadounidenses para la Investigación (AIR), una organización científica independiente. Los expertos dictaminaron que no estaba justificado seguir financiando unos trabajos que ya habían costado 20 millones de dólares al contribuyente y no habían demostrado nada. La CIA suspendió el programa en 1995 y desclasificó inmediatamente toda la documentación sobre él, que desde hace veinte años puede consultarse en los Archivos Nacionales, en Washington, y ahora la agencia de espionaje ha colgado en su web.

Sin embargo, ¿qué han dicho muchos medios españoles? Los que yo he leído y visto, que los documentos del programa Stargate, como se llamó la iniciativa, veían ahora la luz por primera vez y que Geller asombró en su día la CIA. Rigor mortis.

El primer jedi vasco, el sábado en el noveno ‘Enigmas y Birras’ de Bilbao

Cartel anunciador del noveno 'Enigmas y Birras', dedicado al primer jedi vasco.El primer jedi vasco será el protagonista de mi intervención en el noveno Enigmas y Birras de Bilbao, que se celebrará el sabado en el restaurante KZ (Alameda San Mamés, 6) a partir de las 18 horas. El ponente previsto inicialmente tiene problemas de agenda, así que Luis Miguel Ortega, responsable de estos encuentros, me ha obligado a salir del banquillo, que es donde más a gusto estoy.Supe de la existencia de Michael Echanis gracias a Los hombres que miraban fijamente a las cabras (2004), libro en el cual el periodista Jon Ronson narra cómo se metió EE UU en la guerra psíquica. Y, rebuscando por la web, di con un personaje fascinante, con una vida de película, que llegó a enseñar a los comandos antisandinistas y a la guardia personal de Anastasio Somoza técnicas de combate esotéricas. Echanis y su vida, de la que mostraré imágenes curiosas y contaré anécdotas increíbles, me darán pie para hablar de la investigación paranormal militar en EE UU y la Unión Soviética, a partir de información secreta desclasificada hace años. La realidad, como ocurre tantas veces, es en este caso mucho más soprendente que la ficción de los vendedores de misterios.

Agradezco a Mikel Urmeneta, fundador y director creativo de Kukuxumusu, el permiso para utilizar la imagen de un aizkolari -cortador de troncos vasco- batiéndose en duelo, hacha en mano, con Darth Vader.

Dense por invitados al noveno Enigmas y Birras de Bilbao organizado por el Círculo Escéptico y programado por Luis Miguel Ortega. La entrada es gratis, aunque cada asistente se compromete a hacer, al menos, una consumición como agradecimiento a los propietarios del establecimiento por la cesión de local.

El vasco-americano que no mató a una cabra con la mirada, en Punto Radio Bilbao

Almudena Cacho y yo hablamos el 17 de marzo en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, de Michael Echanis, el vasco-americano que no mató a una cabra con la mirada, en la vigesimaprimera entrega del curso 2009-2010 del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.