Fenómenos paranormales

Caras de cemento

El reportaje de ‘Ideal’ con el que empezó todo.El gran fenómeno de la parapsicología española se repite desde hace casi cuarenta años en una humilde vivienda del pueblo jienense de Bélmez de la Moraleda. Se manifestó por primera vez el 23 de agosto de 1971, cuando María Gómez Cámara descubrió una cara en el suelo de cemento de su cocina. La mujer se asustó y alertó del hecho a sus paisanos. Durante los días siguientes, los vecinos de Bélmez y de los pueblos próximos peregrinaron hasta la casa para ver la imagen. Al final, la familia se hartó de tanto curioso y uno de los hijos destrozó la cara a golpes de pico. Pero la tranquilidad duró poco. El 9 de septiembre, apareció otro rostro, bautizado como La Pava y que aún se conserva empotrado en la pared y protegido por un cristal en la casa de las caras.

El enigma llegó a la prensa siete días después del descubrimiento de La Pava, cuando el diario granadino Ideal reveló la existencia en Bélmez de “un rostro que aparece y desaparece en un fogón”. La familia de María Gómez Cámara y Juan Pereira ya había empezado a cobrar la voluntad por la entrada a su cocina y vendía fotos de la cara a 10 pesetas la unidad. El fenómeno alcanzó su clímax cuatro meses más tarde: el 31 de enero de 1972, el diario Pueblo sacaba las caras a su primera página. “Este caso lo monta realmente Emilio Romero (director de Pueblo)”, explicaba recientemente Ramos Perera, presidente de la Sociedad Española de Parapsicología a comienzos de los años 70.

Voces del Más Allá

Portada de 'Enigmas' y primera página del reportaje firmado por Lorenzo Fernández e Iker Jiménez.Romero encomendó el seguimiento de la historia a un joven reportero, Antonio Casado. “Yo era entonces lo que llamamos un becario”, recuerda el periodista. Con 24 años, aterrizó en Bélmez al mismo tiempo que quien con el tiempo se convertiría en la estrella del caso: Germán de Argumosa. Este parapsicólogo creía que las caras tenían su origen en el Más Allá e inmediatamente intentó grabar voces de ultratumba en la casa. Lo consiguió. Otro parapsicólogo, Joaquín Grau, defendía que el fenómeno se debía a una concentración de energía que canalizaba la dueña de la casa, idea que perduró hasta la muerte de la mujer en febrero de 2004. “Cualquier afirmación, por estrafalaria que fuera, merecía ser publicada”, indican Javier Cavanilles y Francisco Máñez en su libro Los caras de Bélmez (2007).

El enigma elevó la tirada de Pueblo en 50.000 ejemplares y eso atrajo a otros medios. Después de tres semanas en las que la localidad se mutó en una especie de Roswell a la española, el diario de Romero y El Alcázar dejaron caer que todo era un engaño. Las altas esferas del régimen franquista se habían empezado a poner nerviosas por el entusiasta tratamiento del caso en Pueblo. “Me llamó Emilio Romero al despacho y me dijo: ‘Antonio, me ha llamado el ministro y esto hay que pararlo'”, recuerda Casado. El diario reveló entonces que las caras habían sido pintadas con nitrato de plata. A pesar de que no se presentaron pruebas concluyentes, el caso cayó en el olvido. Fue degradado de fenómeno extraordinario a anécdota folclórica de la España tardofranquista y ahí se habría quedado de no ser por Iker Jiménez.

“Transcurrido un cuarto de siglo, demostramos con documentos oficiales y en rigurosa exclusiva la autenticidad de esas caras sobrenaturales, un misterio que aún espera una explicación en el rincón más apartado de Andalucía”, escribía Jiménez con su colega Lorenzo Fernández en 1997 en la revista Enigmas. Sorprendentemente, siete años después de haber mostrado al mundo “la prueba definitiva de que los rostros de Bélmez de la Moraleda no son un fraude”, Iker Jiménez pedía a finales de 2004 en su web a sus colegas “pruebas físicas, científicas” del origen misterioso de las imágenes. ¿Qué había pasado con su “prueba definitiva” de la autenticidad de las caras? Lo mismo que con las de visitas extraterrestres, fantasmas, conspiraciones y otros misterios que cada semana presentan todas las revistas y programas esotéricos.

Caras a medida

En los últimos años, se han publicado varios libros sobre el fenómeno de Bélmez. El más vendido es Tumbas sin nombre (2003), en el cual el director de Cuarto Milenio y Luis Mariano Fernández defienden que algunos de los rostros corresponden a parientes de María Gómez Cámara muertos en 1936, en el ataque republicano al santuario de la Virgen de la Cabeza (Jaén). Para demostrarlo, manipulan las caras con un programa de tratamiento de imágenes hasta que encajan con lo deseado: así, para que La Pava se parezca al guardia civil Miguel Chamorro, cuñado de la mujer, cogen el bigote con las puntas hacia arriba del militar y le vuelven las puntas hacia abajo.

“Esas caras no son mi familia. ¡No pueden ser! Es como si mi cara la ponen comparándola con otra. Con esto de los ordenadores igual todo es posible”, dijo María Gómez Cámara cuando los dos periodistas esotéricos le presentaron la comparativa. La chapuza es equiparable a la de las grabaciones de voces del Más Allá de Germán de Argumosa, que se hicieron en habitaciones llenas de gente hablando. ¿En qué queda entonces el gran fenómeno parapsicológico de Bélmez? “Es un misterio ridículo, divertido, curioso, cutre… Es todo muy loco. Son 37 años de tonterías”, dice Cavanilles. “Es una típica trola de colegio”, afirma Máñez.

En el origen hubo una mancha de grasa en el suelo en la que una mujer creyó ver una cara como podemos verla en una mesa de mármol o en las nubes. Después, surgieron otras a partir de manchas retocadas o directamente pintadas por diferentes personas a lo largo de la historia. Lo que seguramente nunca sospecharon quienes hicieron las primeras es que su broma iba a desembocar en el mayor misterio paranormal de España, un enigma que se reactivó tras la muerte de María Gómez Cámara en 2004. Oleadas de turistas llegaron entonces a Bélmez atraídos por programas esotéricos de radio y televisión. La alcaldesa, la socialista María Rodríguez, anunció que iba a convertir la casa de las caras en un centro de interpretación para atraer al turismo paranormal; pero el precio del inmueble se disparó. Oportunamente, empezaron a aparecer rostros en otra casa mucho más barata.


El libro

Los caras de Bélmez (2007): El periodista Javier Cavanilles y el parapsicólogo Francisco Máñez desmontan el mayor enigma de la parapsicología española.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

El efecto Geller

Cientos de españoles se despertaron el primer domingo de septiembre de 1975 con habilidades paranormales. Horas antes, habían doblado cucharas y arreglado relojes con el poder de la mente siguiendo las indicaciones de Uri Geller. “Estábamos viendo la televisión cuando mis hijos decidieron participar en el número de los cubiertos. Todos lo intentamos, pero sólo yo logré el propósito. Mis hijos se reían; yo también. He tratado otra vez de conseguir los mismos efectos y siempre con resultados positivos”, explicaba días después una mujer. Otros espectadores pusieron en marcha viejos relojes que hacía tiempo habían dejado de funcionar.

Más de 10 millones de españoles siguieron en la única cadena de entonces (TVE) la entrevista que José María Íñigo hizo a Geller en el magacín sabatino Directísimo el 6 de septiembre de 1975. El joven decía tener poderes sobrenaturales que le permitían romper cubiertos y reparar relojes mágicamente. Por si a alguien le cupiera duda, demostró ambas habilidades en vivo ante un asombrado Íñigo. El lunes siguiente, 10.000 personas hicieron cola en unos grandes almacenes de Madrid para conseguir una copia firmada de la autobiografía del dotado.

Habilidades esquivas

Geller es hoy multimillonario. Vive en Reino Unido, publica libros y kits de autoayuda sobre cómo desarrollar el poder mental, y de vez en cuando aparece en programas de televisión. A los 62 años continúa alardeando de su capacidad de doblar cucharas, de arreglar relojes frotándolos entre las manos, de adivinar lo que alguien ha dibujado y guardado en un sobre opaco, mover la aguja de una brújula con el pensamiento… Su biografía incluye, además, contactos con extraterrestres –que son quienes le otorgaron sus superpoderes cuando tenía 3 años–, el haber trabajado como psíquico para la CIA y el haber usado sus poderes para descubrir, por encargo de multinacionales, importantes reservas minerales. Y sigue teniendo un éxito desigual a la hora de demostrar sus habilidades: le funcionan con los parapsicólogos, pero se esfuman delante de los magos.

El más famoso doblador de cucharas evita a los ilusionistas desde que en 1973 hizo una demostración de sus dotes en la redacción de Time sin saber que actuaba ante James Randi, un mago azote de todo tipo de charlatanes que reprodujo sus poderes, “demostrando –según el periodista científico Leon Jaroff– que sólo eran necesarias unas manos rápidas y psicología”. Pero ni eso, ni que Geller empezara su carrera como prestidigitador en salas de fiesta israelíes, ni que en 1974 confesara que recurría al ilusionismo a veces “con objeto de aumentar la fama y el dinero”, ni que su agente reconociera en 1978 que empleaba trucos y cómplices en sus actuaciones, mina la fe de sus fieles, quienes sostienen que recurre a trucos sólo cuando le fallan sus poderes extraordinarios.

Dos años antes de su primera aparición en TVE, su debut en la estadounidense fue un fiasco, como puede comprobar cualquiera en YouTube para desgracia del dotado. “Fallé delante de 40 millones de personas”, admite. Lo hizo en el Tonight Show de Johnny Carson, por una razón muy simple: el presentador le sometió a un estricto control para evitar trampas. Ayudado por Randi, dio el cambiazo a las cucharas y los otros objetos que Geller había llevado al estudio, y éste no pudo ejecutar ninguno de sus prodigios. Lo mismo le pasó en España en ETB en 1986 cuando se dejó su cubertería en el hotel de San Sebastián donde se alojaba. Tampoco arreglará nunca un reloj digital. Tiene que ser mecánico y no estar averiado, sólo parado. El calor de las manos hace que se licúe el aceite solidificado y la maquinaria vuelva a funcionar, aunque sólo durante unos minutos. Por eso el dotado puso en Directísimo los relojes boca abajo poco después de que echaron a andar.

Poder de autopromoción

“Puedo repetir todos los efectos de Uri Geller”, asegura el mago Jorge Blass. Hace treinta años, su colega José Luis Ballesteros viajó por toda España demostrando que simular habilidades paranormales está al alcance de cualquier mago y se dedicó durante un tiempo a la caza de ilusionistas camuflados de tipos con superpoderes, como asesor de la Sociedad Española de Parapsicología. El presidente de la entidad, Ramos Perera, publicó en 1975 un libro, Uri Geller al descubierto, en el que prueba que el psíquico no es tal. Pese a ello, ninguno de quienes desde entonces han compartido en nuestro país plató con él ha tomado las mínimas precauciones para evitar ser engañado, así que han seguido produciéndose milagros.

La carrera de Geller como asesor de gobiernos y empresas es tan real como sus poderes. “Recuerdo que hizo algún tipo de maniobra mental que dio como resultado una cuchara doblada. Sin embargo, que me leyera la mente y otras cosas que él dice que tuvieron lugar, simplemente, no es verdad”, sentenciaba hace años Henry Kissinger. Al igual que el ex secretario de Estado norteamericano, la CIA y directivos de Pemex y de la sudafricana Anglovaal Corporation han negado cualquier relación con el psíquico. “Nadie puede dudar de los poderes sobrenaturales de Geller para la autopromoción”, admite el periodista Matti Friedman.

El efecto Geller, sin duda, existe, aunque no consiste en la habilidad de doblar cucharas mediante poderes sobrenaturales –algo nunca demostrado ante quien mejor está preparado para detectar trampas, un prestidigitador–, sino en otra mucho más sorprendente destacada por Arthur C. Clarke. Para el recientemente fallecido autor de ciencia ficción, “la habilidad de un ilusionista capaz, pero quizá no excepcional (aunque sólo sus colegas pueden juzgarlo), de tener un impacto mundial tan extraordinario y de convencer a miles de personas inteligentes de su autenticidad merece una seria consideración”.


El libro

Uri Geller al descubierto (1975): El parapsicólogo Ramos Perera desenmascara al psíquico poco después de su presentación en España.

“Si eres un espíritu, da dos golpes”

Una madre de familia inventó hace 160 años un código para comunicarse con los muertos. Se llamaba Margaret Fox y en diciembre de 1847 se había mudado con su esposo y sus dos hijas pequeñas, Kate y Maggie, desde Canadá a una casa de Hydesville, un pueblo del Estado de Nueva York. A mediados de marzo, ella y su marido empezaron a escuchar extraños ruidos que sólo se oían cuando las niñas estaban en la casa y que en la noche del día 30 llegaron a ser insoportables. “No pudimos descansar y concluí que la casa estaba encantada por un espíritu atormentado”, dejó escrito la mujer en una declaración el 11 de abril de 1848.

A la noche siguiente, el fenómeno se repitió y las niñas intentaron interactuar con lo que fuera que lo ocasionaba. “Señor Splitfoot (nombre dado al Diablo en algunas zonas de Nueva Inglaterra), haz lo que hago”, pidió Kate, de 11 años, mientras daba tres palmadas. Como respuesta, sonaron tres golpes. “Ahora, haz lo que hago yo”, dijo Maggie, de 14 años, contando hasta cuatro al tiempo que daba otras tantas palmadas. Se escucharon cuatro golpes. Pasado el susto, la madre preguntó al ente las edades de sus hijas y, tras recibir las respuestas correctas, se interesó por la naturaleza de su interlocutor. “¿Eres un espíritu? Si lo eres, da dos golpes”. Lo era.

Ruidoso diálogo

Maggie, Kate y Leah, las hermanas Fox.La familia contó a sus vecinos lo que pasaba, y el hogar de los Fox se llenó inmediatamente de gente que, siempre en presencia de Kate y Maggie, interrogaba al fantasma según un simple código: tres golpes significaban ; uno, no. Averiguaron que quien les hablaba de ese modo era un buhonero asesinado en la casa años antes, a quien pronto siquieron otras parlanchinas almas atormentadas. Los diálogos ganaron en contenido cuando David, uno de los dos hermanos mayores de las niñas que ya no vivían en el domicilio paterno, ideó un nuevo método de comunicación: recitaba el alfabeto y pedía al espíritu de turno que señalara con un golpe la letra apropiada, con lo que los espectros podían transmitir palabras y frases. Así fue como indicaron a Kate y Maggie que debían compartir su don y actuar como mediadoras entre vivos y muertos.

En cuanto supo del revuelo montado, Leah, treintañera hermana de las niñas que vivía en Rochester, se las llevó a su casa y empezó a organizar sesiones espiritistas abiertas al público, previo pago. Se celebraban en una habitación mal iluminada y el repertorio fantasmal incluía ya movimientos de la mesa alrededor de la que se sentaban los asistentes, materializaciones de objetos, apariciones de manos blancas… La recaudación oscilaba entre los 100 y 180 dólares por noche; traducido a dinero actual, entre 2.370 y 4.266 dólares por sesión. Las niñas tenían tanto tirón que se alquiló el salón de actos más grande de la ciudad, con capacidad para 400 personas, para tres sesiones de espiritismo en noviembre de 1849: la entrada costaba 25 centavos -5,9 dólares de hoy-, y el lleno fue total los tres días.

Los creyentes crecían rápidamente, y uno de ellos acabó de impulsar la carrera de Kate, Maggie y Leah. Horace Greeley dirigía el diario New York Tribune, el más influyente de Estados Unidos entre 1840 y 1870. Era uno de los periodistas más respetados del país cuando, en la primavera de 1850, invitó a las hermanas a trasladarse a Nueva York. Se instalaron en un hotel y por sus sesiones pasó lo más granado de la sociedad: novelistas, historiadores, jueces, físicos, senadores… Frente a quienes sospechaban que en el espiritismo había gato encerrado, Greeley confiaba en la “total integridad y buena fe” de las hermanas, destaca el filósofo Paul Kurtz en su artículo Spiritualists, mediums, and psychics: some evidence of fraud (Espiritistas, médiums y psíquicos: algunas pruebas de fraude. 1985).

Millones de fieles

La casa en la que nació el espiritismo.Las Fox hicieron escuela y, a mediados de la década de 1850, había ya 40.000 médiums en EE UU. Satisfacían las necesidades de millones de creyentes a quienes, como Greeley, no cabía en la cabeza que todo fuera un engaño. Era lo que pensaba, sin embargo, el médico E.P. Langworthy, quien denunció en 1850 que los ruidos procedían de los pies de las niñas o de objetos con los que éstas estaban en contacto. A la misma conclusión llegó el reverendo John Austin, para quien los golpes eran crujidos de las articulaciones de los dedos de los pies de las pequeñas. Tres médicos de la Universidad de Buffalo, Austin Flint, Charles A. Lee y C.B. Coventry, coincidieron en el diagnóstico en febrero de 1851, tras ver a las niñas en acción y someterlas a una prueba controlada para que no pudieran hacer ningún ruido. Y una comisión de expertos de la Universidad de Harvard y otra de la de Pensilvania también apuntaron, en 1857 y 1884, al origen podal de los ruidos.

La bomba estalló en la Academia de Música de Nueva York el 21 de octubre de 1888. “Estoy aquí esta noche, como una de las fundadoras del espiritismo, para denunciarlo como un fraude de principio a fin, como la más enfermiza de las supersticiones y la blasfemia más malvada que ha conocido el mundo”, confesó Maggie Fox en un repleto auditorio, antes de hacer una demostración pública de sus trucos. “Queríamos aterrorizar a nuestra querida madre, que era una mujer muy buena y muy impresionable”. Todo había sido una broma infantil, convertida en negocio luego por Leah.

“¡Oh, mamá! Sé lo que pasa. Mañana es el April Fools Day (el Día de los Inocentes anglosajón; se celebra el 1 de abril) y alguien nos intenta engañar”, había advertido Kate la noche del 31 de marzo de 1848. Su madre, quien recoge la infantil advertencia en su escrito de abril, no la creyó y nació una nueva religión. Las niñas llegaron a actuar en la Casa Blanca y ante la reina Victoria, en Londres, antes de caer en descrédito. Y la confesión de su engaño no desalentó a los fieles del espiritismo, que en 1897 eran 8 millones en EE UU.


El libro

Hablando con fantasmas (1998): Miguel Ángel Sabadell explora críticamente la historia de la comunicación con el Más Allá desde la época de las hermanas Fox.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

Los fenómenos paranormales, en ‘El Programa de Ana Rosa’

Fernando L. Frías, presidente del Círculo Escéptico, participó ayer en un debate sobre los fenómenos paranormales, en El Programa de Ana Rosa, en Tele 5. El punto de vista crédulo -muy, muy crédulo- estuvo representado por Francisco Azorín, miembro de la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP). Aquí tienen el vídeo.