Fenómenos paranormales

El FBI abre un portal con documentos sobre famosos, gánsteres, terrorismo y fenómenos paranormales

Informe al director del FBI sobre la recuperación en en Nuevo México de tres platillos volantes accidentados.El FBI acaba de abrir en Internet un repositorio con más de 2.000 documentos que en algún momento fueron secretos y que la agencia ha ido haciendo públicos en los últimos años gracias a la Ley de Libertad de Información. El material, gran parte de él conocido desde hace tiempo, podrá consultarse ahora mediante un buscador que facilita al interesado localizar documentos que hablen de Elvis Presley, Al Capone o el caso de Roswell, por ejemplo. Los archivos corresponden a una veintena de grandes temas -desde famosos hasta gánsteres-, incluidos los fenómenos inexplicados, categoría que contiene material sobre ovnis, percepción extrasensorial y mutilaciones de ganado. Uno de los documentos paranormales de The Vault (La cripta), como se llama el repositorio, es una carta de un agente llamado Guy Hottel que, el 22 de marzo de 1950, informó al director del FBI de cómo un investigador de la Fuerza Aérea sostenía que en Nuevo México se habían recuperado tres platillos volantes accidentados, ocupados cada uno por tres humanoides de menos de un metro de altura que iban “ataviados con tela metálica de textura muy fina”. “Cada cuerpo llevaba correajes similares a los de los monos de los aviadores y los pilotos de pruebas”, escribe el agente.

‘Paranormal activity’ y ‘Fourth kind’: ¿películas basadas en hechos reales?

Paranormal activity (Actividad paranormal) es la película más terrorífica del momento y, encima, hay gente que dice que está basada en hechos reales. Por si eso fuera poco, algunos aseguran que, cuando la vio en su casa, Steven Spielberg sintió tanto miedo que devolvió inmediatamente el DVD en una bolsa de basura porque creía que estaba maldito. ¿Será para tanto? Quienes quieran podrán comprobarlo en los cines españoles a partir del 27 de noviembre, cuando se estrenará esta película que costó 15.000 dólares y ha recaudado ya casi 100 millones.

Dirigida por Oren Peli, Paranormal activity cuenta la historia de una pareja que, tras mudarse a un barrio residencial, empieza a notar cosas extrañas por la noche. El hombre se obsesiona con el fenómeno, compra una cámara de vídeo y la coloca a los pies de la cama para grabar lo que ocurre mientras duermen. La pareja descubre así que comparte su nuevo hogar con una presencia. Que la película tenga la apariencia de un vídeo doméstico ha llevado a mucha gente a preguntarse si lo que pasa en la pantalla es real, lo que ha venido de perlas a la distribuidora, que no sostiene que la cinta esté basada en hechos reales.

El dossier de prensa español deja claro que se trata de una película normal y corriente con su guión y sus actores. Al director se le ocurrió la idea cuando, tras irse a vivir con su novia a una casa a las afueras de San Diego, fue consciente de que en un barrio residencial “se oye hasta el ruido más pequeño, especialmente por la noche”. “Cuando oyes crujidos, golpes y cosas así, te preguntas qué está pasando. Estoy seguro de que la mayoría de esos ruidos estaban originados por el asentamiento de la casa, pero de vez oías cosas raras cuyo origen no podías precisar”, declaraba Peli hace poco en una entrevista.

Los ruidos nocturnos pasaron a formar parte de la vida de la pareja, aunque él no cree que tuvieran ningún origen misterioso. Y llevaron a Peli a preguntarse qué pasaría si alguien en su situación pusiera en casa una cámara a funcionar por la noche para ver lo que ocurría y pasaba algo terrorífico. Así que se planteó rodar una versión casera de El proyecto de la bruja de Blair. Para ello, remodeló la vivienda, eligió a los actores y rodó la película en sólo una semana. Él todavía vive en la misma casa y dice que nunca ha pasado en ella nada parecido a lo que ocurre en la película. Así que está claro: Paranormal activity es una película de terror presentada como si fueran fragmentos de una grabación casera en una casa encantada, pero no está basada en hechos reales. Y no importa lo que diga la gente en las redes sociales, medio que han usado el director y sus socios para suscitar expectación en torno a la cinta, que los aficionados al terror pidan que se proyecte en sus ciudades y que se extienda el rumor de que está basada en una historia real.

Abducidos

Diferente es el caso de The fourth kind (El cuarto tipo), película protagonizada por Milla Jovovich que se presenta como una dramatización de hechos reales. “Es un thriller basado en un misterio real sin resolver en Alaska, donde un pueblo ha sido testigo de un extraordinario número de desapariciones durante los últimos 40 años y hay acusaciones de un encubrimiento gubernamental”. La propia protagonista aparece en pantalla diciendo: “Soy la actriz Mila Jovovich e interpreto a la doctora Abigail Tyler. Esta película es una dramatización de hechos que ocurrieron en octubre de 2000. Cada escena está basada en imágenes de archivo. Algunas cosas de las cuales van a ver son muy turbadoras”.

La tal Abigail Tyler sería una psicóloga de la Universidad de Chapman que habría documentado un gran número de abducciones alienígenas ocurridas desde 1960 en la localidad de Nome. Es ir un paso más allá que de Steven Spielberg en Encuentros en la tercera fase (1977), que hacía referencia en su título al contacto cara a cara con extraterrestres, el entonces considerado tipo más impactante de vivencia ovni en la clasificación hecha por el ufólogo Joseph Allen Hynek. La productora de The Fourth Kind, Universal Pictures, ha optado por engañar al público para atraerlo a las salas a ver una de abducciones basada en hechos tan reales como los de El exorcista (1973) y The mothman prophecies (Las profecías del hombre polilla. 2003). Porque ni ha habido un gran número de desapariciones achacables a secuestros extraterrestres en ningún sitio ni existen la doctora Tyler y las filmaciones de archivo de las cuales habla Jovovich.

David Carradine creía que un fantasma vivía en el armario de su dormitorio matrimonial

David Carradine.David Carradine creía que compartía el armario de su dormitorio matrimonial con el fantasma del difunto marido de su esposa. El actor, que fue encontrado el 4 de junio muerto desnudo en un armario de un hotel de Bangkok al parecer a consecuencia de un episodio de autoasfixia erótica, contó cuatro meses antes la historia espectral durante una entrevista para la serie Celebrity ghost stories (Historias fantasmales de celebridades), que se estrenará en Estados Unidos en el canal Bio el 3 de octubre. Rob Sharenow, vicepresidente de programación del canal, ha declarado a The New York Post que los directivos debatieron la posibilidad de emitir la entrevista inmediatamente después del fallecimiento de Carradine, pero decidieron no hacerlo para no dar la impresión de que estaban explotando la muerte del actor.

En la entrevista que se emitirá en el primer episodio de la serie, recuerda como, tras casarse con su quinta y última mujer, Annie, empezó a oír ruidos procedentes del armario del dormitorio matrimonial. “Creo que [Dana] estaba en el armario y algunas veces cuando me metía en él… hacía frío, demasiado frío”. En otro momento, dice que una de las corbatas del muerto que guardaba allí su esposa “se dio la vuelta y tenía un pequeño logo que decía Grateful Dead (Muerto agradecido)”. Carradine encontró una explicación al suceso: “Obviamente era una broma, que los muertos están agradecidos… Era la única forma en la que él podía decirnos [que] se sentía como si todo se hubiera resuelto, los niños estuvieran atendidos y yo fuera a estar ahí para ellos”. Carradine explica en el vídeo promocional cómo “el lugar estaba encantado, la puerta del armario se abría y cerraba sola de golpe, y los objetos de cristal se rompían continuamente”.

Entre los famosos que han contado sus historias paranormales para Celebrity ghost stories, están las actrices Carrie Fisher -la princesa Leia de La guerra de las galaxias-, y Joan Rivers.

Telepatía en el ‘Nautilus’

Ilustración: Iker Ayestarán.La Unión Soviética se lanzó a la investigación parapsicológica a consecuencia de un reportaje publicado en la revista francesa Science et Vie en febrero de 1960. Lo firmaba el periodista Gérald Messadié y trataba de un experimento secreto realizado a bordo del primer submarino nuclear, el estadounidense Nautilus. Durante el verano de 1959, mientras el sumergible se encontraba bajo el hielo del polo Norte, un tripulante -identificado como el teniente Jones- se había comunicado telepáticamente con una base militar de Maryland desde donde un tal Smith, estudiante de la Universidad de Duke, le había transmitido mentalmente cartas al azar. El teniente Jones había acertado el 70% de las veces qué carta había salido del mazo a miles de kilómetros.

Según Messadié, a principios de 1957 la Rand Corporation, un grupo de expertos en estrategia militar, había recomendado a Eisenhower la telepatía como forma de comunicación con los submarinos bajo el hielo. El experimento del Nautilus demostraba más allá de toda duda su viabilidad. “Por primera vez en la historia de la ciencia, se había obtenido la prueba indiscutible de la posibilidad de que los cerebros humanos se comuniquen a distancia. El estudio de la parapsicología entraba al fin en su fase científica”, explicarían poco después Louis Pauwels y Jacques Bergier en El retorno de los brujos (1960).

Así lo entendieron también al otro lado del Telón de Acero. En la URSS, Stalin había prohibido en 1937 la experimentación paranormal por considerarla contraria a los principios del materialismo, pero aquello lo cambiaba todo. “¿Es la telepatía una nueva arma secreta? ¿Será la percepción extrasensorial un factor decisivo en la guerra futura? ¿Han aprendido los militares americanos los secretos del poder mental?”, se preguntaba Messadié en Science et Vie. Washington lo desmintió, pero el KGB y la inteligencia militar soviética se temieron lo peor.

La ‘visión remota’

Moscú se volcó a partir de ese momento en la llamada guerra psíquica con la esperanza de encontrar el arma definitiva. La URSS y EE UU mantuvieron hasta finales del siglo pasado costosos programas de búsqueda de armas psíquicas como la telepatía y la visión remota, la posibilidad de que un espía dotado de poderes extraordinarios viera lo que ocurría a miles de kilómetros de distancia. Los protagonistas de los experimentos eran psíquicos, como Nina Kulagina e Ingo Swan, que recurrían al ilusionismo para simular lo paranormal. Los satélites espía y los equipos de radio de cualquier vehículo militar actual son la prueba evidente de que todo fue un bluf.

Dos décadas después del experimento del Nautilus, el escritor Martin Ebon preparaba un libro sobre la guerra psíquica cuando visitó en París a Gérald Messadié. El periodista francés le dijo que el episodio telepático del submarino nuclear había sido un invento de Jacques Bergier que él se había tragado por su entusiasmo juvenil. Una trola de uno de los autores del increíble El retorno de los brujos había llevado a la materialista URSS a participar en la cara e inútil carrera de la guerra psíquica.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

Uri Geller rentabiliza la muerte de Michael Jackson

Uri Geller. Foto: AP.La capacidad de Uri Geller para doblar cucharas mediante poderes paranormales es inversamente proporcional a su vista para los negocios. Tres semanas después de la muerte de Michael Jackson, con quien le unía una estrecha amistad, el ilusionista de origen israelí ya ha empezado a rentabilizar la muerte del Rey del Pop. Geller, de cuya renovación de votos fue padrino el cantante, va a hacer públicas filmaciones de su archivo personal en un documental que se titulará Mi amigo Michael Jackson: la historia de Uri, que producirá y distribuirá la ITV. El público tendrá así la oportunidad de ver a Jacko comprando en los almacenes Harrods abiertos a medianoche para él y visitando el campo de fútbol del Exeter. “Es el Michael Jackson real. El que un puñado de amigos tuvimos el privilegio de conocer. Relajado, divertido, cariñoso, inteligente, sincero y auténtico. Esta película dará al público de todo el mundo la oportunidad de experimentar la realidad de la vida de Michael”, según Geller, quien también aparecerá en el documental y volverá así a estar en el candelero.