Extraterrestres

Abducidos

Imagine que una mañana se despierta y, cuando va a levantarse de la cama, no puede moverse. De repente, en el umbral de la puerta, aparece recortada una figura humana. Intenta decir algo; pero tampoco puede articular palabra. El hombre se aproxima a su cama, lentamente. Usted oye sus pasos y, según se acerca, distingue un cuchillo en una de sus manos. Se angustia. Su compañero de habitación duerme profundamente, ajeno a todo. El individuo llega hasta su lado y levanta el cuchillo, como si fuera a apuñalarle. Sigue sin poder moverse; ni gritar. El cuchillo se precipita hacia su pecho y, cuando siente su punzada, el visitante se esfuma, de su boca sale un gemido y por fin puede moverse. Está empapado en sudor; aunque hasta ese momento no se ha dado cuenta. Todo ha sido producto de su imaginación.

Viñeta de 'Los hombres tigre de Marte', cómic de Buck Rogers de 1930 en el que se narra una abducción.Una cuarta parte de la población sufre en su vida un episodio de parálisis del sueño, si bien uno tan completo como el descrito -con alucinación visual, sonora y táctil- sólo lo experimentan cinco de cada cien personas. Lo aterrador de la vivencia lleva a muchos afectados a buscar una explicación y entonces, en algunos casos, irrumpen los alienígenas. “La creencia en las abducciones es un subproducto de nuestro intento de explicar cosas extrañas que nos pasan. Dado que la mayoría quiere entender sus sentimientos, que muy pocos pensamos como científicos en nuestra vida diaria y que el secuestro extraterrestre es un argumento culturalmente disponible, a menudo me pregunto por qué no hay más gente que crea haber sido abducida”, dice Susan Clancy, psicóloga de la Universidad de Harvard. Una de esas “cosas extrañas” es la parálisis del sueño, que se da al dormirse o al despertarse y se caracteriza por alucinaciones muy realistas.

Las pruebas sobre los secuestros extraterrestres están, a juicio de esta investigadora, en el cerebro de las víctimas. No en forma de implantes puestos ahí por seres de otros mundos; sino como tendencias y recuerdos que pueden servir para desentrañar la verdad sobre las abducciones. Clancy empezó a estudiar el fenómeno hace seis años. Quería saber qué lleva a gente normal y corriente -el abducido chalado es una minoría, un estereotipo que tiene poco que ver con la realidad- a pensar que ha vivido experiencias extraordinarias con alienígenas. Para ello, ha hablado con cientos de creyentes en los platillos volantes, desde los que dicen tener bebés con ADN humano y extraterrestre hasta quienes sólo han visto luces en el cielo. “La única forma de entender por qué la gente cree cosas extraordinarias es preguntándoselo“, afirma en Abducted. How people come to believe they were kidnapped by aliens (Abducidos. Cómo llega la gente a creer que ha sido secuestrada por alienígenas), un libro que acaba de publicar Harvard University Press.

La hipnosis y la verdad

Viñeta de 'Los hombres tigre de Marte', cómic de Buck Rogers de 1930 en el que se narra una abducción.La abducción típica afecta a una persona que, después de ver un objeto en el cielo, es trasladada al interior de una nave extraterrestre. Los alienígenas son seres de piel verde o gris, enclenques, con una cabeza de gran tamaño, ojos almendrados de color negro, sin nariz y con una pequeña boca. Paralizada sobre una camilla, la víctima es sometida a un reconocimiento médico que puede incluir la introducción de instrumentos por el ombligo, la nariz, la boca y el ano; y en otras ocasiones puede ser obligada a mantener relaciones sexuales con uno de los visitantes. Cuando la liberan, no recuerda nada, aunque tiene la sensación de haber vivido una experiencia extraña que, por lo general, aflorará después de someterse a hipnosis.

Clancy sostiene que los recuerdos de los relatos de secuestros extraterrestres son “el resultado de una mezcla de predisposición a la fantasía, distorsión de la memoria, tradiciones culturales, alucinaciones durante el sueño y analfabetismo científico, alimentada e instigada por las insinuaciones y el refuerzo de la hipnoterapia”. Por lo general, los abducidos que ha estudiado -unos cincuenta- sólo se diferencian del resto de la gente en que son más propensos a la fantasía, condición en la que encaja el 4% de la población. En España, más de 1,7 millones de personas. “Muy pocos de ellos creen que han sido abducidos -indica la autora respecto a sus compatriotas más fantasiosos-. Pero es probable que crean en otras cosas raras como los fantasmas, las vidas pasadas, las personalidades múltiples”.

Viñeta de 'Los hombres tigre de Marte', cómic de Buck Rogers de 1930 en el que se narra una abducción.Cuando una de esas personas se enfrenta a un episodio de parálisis del sueño, la búsqueda de explicación le puede llevar a creer que ha sido secuestrada por extraterrestres. Para ello, se necesita de un sistema de creencias que predisponga al sujeto a interpretar lo ocurrido dentro del marco de los encuentros con seres de otros mundos. Desde hace décadas, vivimos en Occidente culturalmente rodeados de alienígenas. Hasta quien no ha tenido nunca el menor interés por el tema, se ha expuesto a un relato de abducción. Clancy pidió una vez a sus estudiantes nicaragüenses, licenciados universitarios, que retrataran un extraterrestre. “Dibujaron un esquelético gris macrocéfalo con grandes ojos y me dijeron lo que esos alienígenas hacían: te secuestran para experimentar contigo y hacer que tengas bebés“.

Hay personas que, en el proceso de búsqueda de una explicación para su parálisis del sueño, recuerdan por su cuenta una abducción; pero la mayoría lo hace después de sesiones de hipnosis. “Las investigaciones hechas durante cuatro décadas han demostrado que la hipnosis es una mala vía para refrescar la memoria. No sólo generalmente no ayuda a recuperar recuerdos de hechos reales, sino que también te hace susceptible a crear falsas memorias, memorias de cosas que no han ocurrido, cosas que te han sugerido o que simplemente te has imaginado”. Sugieren los falsos recuerdos los hipnólogos con sus preguntas y comentarios, que dan origen a historias de abducción, de participación en rituales satánicos, de abusos sexuales… Todo depende del interés del hipnólogo y de la predisposición del sujeto.

Viñeta de 'Los hombres tigre de Marte', cómic de Buck Rogers de 1930 en el que se narra una abducción.Clancy fue en una ocasión hipnotizada por un novato y, a pesar de no ser propensa a fantasear, se inventó un episodio de su infancia que luego comprobó que nunca había pasado. A la psicóloga Elizabeth Loftus, famosa por sus estudios sobre la falsa memoria, un familiar le recordó un día cómo con 14 años había encontrado a su madre ahogada en la piscina de casa. La investigadora pasó tres días horribles, recreando la tragedia. Y se acordó de muchos detalles hasta que un hermano le dijo que la historia no había ocurrido así, que ella no había descubierto el cuerpo de su madre en el agua.

Para los cientos de personas que han recuperado mediante hipnosis la vivencia de un secuestro alienígena, los hechos sucedieron. No importa que nunca hayan estado dentro de un platillo volante ni puedan aportar prueba alguna. Se lo dice su cerebro. Cuando recuerdan la experiencia, sus reacciones fisiológicas son similares a las de los veteranos de guerra y las víctimas de raptos, según han constatado en el laboratorio Susan Clancy y Richard McNally, psicólogo de la Universidad de Harvard. ¿Cómo puede convencerse a alguien de que algo no ha sucedido si lo recuerda de una forma tan traumática?


Secuestrados por los sueños

Betty y Barney Hill, en los años 60.La primera abducción conocida -la del matrimonio formado por Betty y Barney Hill- ocurrió en Estados Unidos en 1961, aunque nada se supo de ella hasta que el periodista John G. Fuller la contó en su libro El viaje interrumpido cinco años después. Acogidos al principio con escepticismo, este tipo de relatos se hizo poco a poco hueco en la mentalidad estadounidense. Así, en 1997, la mitad de los participantes en una encuesta de CNN/Time estaba convencida de que habitantes de otros planetas visitan la Tierra para secuestrar a seres humanos. “Dentro de diez años, creer que los extraterrestres están entre nosotros será quizá tan común como creer en Dios”, augura Susan Clancy.

El caso Hill estableció el guión general de las abducciones. La pareja volvía en coche de vacaciones en la noche del 19 de septiembre de 1961 cuando descubrió una luz en el cielo que les perseguía, se pararon en la cuneta para observarla y al final se desviaron por carreteras secundarias para intentar despistarla. Llegaron a su casa de Portsmouth dos horas después de lo previsto. Betty empezó a leer libros de ovnis y a tener a pesadillas. Acudieron a la consulta del psiquiatra Benjamin Simon y, bajo hipnosis, relataron una historia de abducción. Habían sido sometidos a examen médico en un platillo volante y después liberados, con la memoria convenientemente borrada.

El relato de los Hill, que fueron hipnotizados por separado , tiene muchas inconsistencias. Los visitantes de Betty hablaban en inglés; los de Barney carecían de boca. En el caso de la mujer, sabían manejar la cremallera del vestido; en el del hombre, ignoraban lo que era una dentadura postiza. El psiquiatra que trató al matrimonio concluyó que la historia había sido creada por Betty, a la que interesaban los ovnis ya antes del encuentro y que había contado sus pesadillas con extraterrestres a Barney hasta que éste acabó incorporándolas a sus recuerdos. Los Hill nunca mintieron; pero jamás se encontraron con alienígenas, salvo en los sueños de Betty. Todos los elementos de la historia procedían de la cultura popular, incluso los extraterrestres de ojos envolventes, que, diez días antes de aparecer en una de las sesiones de hipnosis, habían protagonizado un episodio de la serie de televisión The outer limits.

¿Pero qué fue la luz que vieron en el cielo? El estudioso del mito ovni y astrónomo aficionado Robert Sheaffer, autor del libro Veredicto ovni (1980), cree que Júpiter. ¿Por qué? Porque los Hill recordaban haber visto el objeto por primera vez encima de una estrella que estaba cerca de la Luna. Pero aquella noche había dos luces brillantes junto al satélite: Saturno -la estrella– y Júpiter. Así que, de haber habido un ovni, tenían que haber visto la Luna y tres puntos brillantes junto a ella; no dos.


Orígenes en la cultura popular

¿Cuántas personas estan convencidas de haber sido víctimas de una abducción? Millones de personas creen los secuestros extraterrestres y seguramente hay miles convencidas de haber vivido una abducción. Según una encuesta hecha por la Organización Roper en 1991, 3,7 millones de estadounidenses entrarían dentro de la categoría de posibles abducidos. Los autores del estudio no preguntaron directamente a los 5.947 participantes si habían sido secuestrados por alienígenas -argumentaban que son muchas las víctimas que no lo recuerdan-, sino que les pidieron que indicaran si habían sufrido una serie de posibles experiencias, incluida la parálisis del sueño. A partir de esos síntomas, dedujeron que un 2% de los estadounidenses podría haberse encontrado con extraterrestres. El problema es que ninguno de los indicadores es objetivo y que no hay ni una prueba que respalde la realidad de esas vivencias.

¿Cuál es el origen de estas historias? Todos los estudios serios apuntan a que las abducciones son un fenómeno de origen cultural. Hubo tiempos en los que el ser humano mantuvo encuentros con demonios, ángeles, dioses y hadas; pero en el siglo XX esos entes cedieron el sitio a los visitantes de otros mundos. Todos estos encuentros con lo sobrenatural tienen en común que la víctima ha de creer antes en la realidad de esos entes; si no es así, no se encuentra con esos seres.

¿De dónde sacan los abducidos sus recuerdos? ¿Por qué todos los relatos se parecen tanto tengan lugar en Estados Unidos o en Sudáfrica? Porque las historias de abducción forman parte de nuestra tradición. El guión básico de un secuestro alienígena es conocido en Occidente desde hace décadas y ha sido difundido masivamente por el cómic, la televisión y el cine.

Viñeta de 'Los hombres tigre de Marte', cómic de Buck Rogers de 1930 en el que se narra una abducción.¿De cuándo data la primera abducción en nuestra cultura? El estudioso del mito ovni Martin Kottmeyer ha encontrado la primera referencia a una abducción en un cómic de Buck Rogers publicado en EE UU en 1930, tres décadas antes del caso Hill. El episodio de la historieta Los hombres tigre de Marte sigue el esquema de la abducción clásica: captura e introducción en la nave; examen médico; conversación con un tripulante y luego con el líder; teofanía mientras el secuestrado ve la Tierra desde el espacio; y regreso a casa.

¿Cuándo llegan los secuestros alienígenas a la pantalla? La primera abducción apareció en el cine en 1953, en Invaders from Mars: unos extraterrestres grandes, verdes y cabezones secuestran gente para implantar en sus cuellos mecanismos de control. En Abducted. How people come to believe they were kidnapped by aliens, Susan Clancy destaca que en esta película se ve a los visitantes introducir una aguja por el ombligo de una mujer, un lugar común en las historias de secuestros. Un año después, en Killers from space, un abducido presenta una cicatriz y no recuerda el secuestro. El cine pone en imágenes durante los 50 lo que después la ufología convertirá en realidad.

¿De dónde salen los ojos negros y almendrados de los extraterrestres? Martin Kottmeyer descubrió en 1994 que lo único que parecía original del caso Hill, los grandes ojos almendrados de los alienígenas descritos por Barney, tampoco lo es. El hombre recordó esa peculiaridad de sus raptores el 22 de febrero de 1964. Diez días antes, se había emitido en EE UU El escudo Bellero, un episodio de la serie The outer limits en el que los ojos de los alienígenas de ficción son como los del caso Hill.

 

Entrevista a Susan Clancy

“Las abducciones no pasan en el mundo real”

La psicóloga Susan Clancy, autora de 'Abucted'. Foto: Universidad de Harvard.Susan Clancy se ha convertido en blanco de los ataques de los creyentes en los extraterrestres. Los abducidos odian a esta psicóloga de Harvard porque sus estudios apuntan a que los encuentros con alienígenas no ocurren en la realidad. Profesora del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae) en Nicaragua, la autora de Abducted. How people come to believe they were kidnapped by aliens atiende la llamada de este periódico en Managua.

-¿Qué son las abducciones?

-Las abducciones no suceden en el mundo real. Son las interpretaciones que algunas personas hacen de experiencias y síntomas extraños que sufren.

-Como la parálisis del sueño.

-Exactamente.

-Usted la ha sufrido, ¿no?

-Sí. Sufrí mi primer episodio de parálisis del sueño hace unos cinco años y, aunque conocía el fenómeno, me abrumaron los sentimientos que acompañan una vivencia de ese tipo.

-Pero tenía la ventaja de saber qué le había pasado.

-Era una gran ventaja, sí. Lo interesante es que, aún así, fue algo tan sobrecogedor que durante un momento pensé que igual era verdad lo que me contaban los abducidos.

-¿Qué sintió?

-Estaba flotando y girando en el aire. Al principio, tenía muchísimo miedo; luego, empecé a sentir mucho calor. Entonces, se acabó.

-¿Le ha pasado más veces?

-Dos más. Lo achaco a que tengo tres hijos pequeños -uno de tres años y medio, otro de un año y medio, y un recién nacido- y no duermo muy bien.

-¿Ha visto en esos episodios alguna entidad extraña?

-No. He tenido siempre la misma sensación de flotar, de calor… y de espiritualidad.

-Hay quien ve extraterrestres.

-La parálisis del sueño es para mucha gente el primer paso en una historia de abducción. El segundo consiste en intentar explicar qué es lo que a uno le ha ocurrido.

-Unas veces, la gente recuerda la abducción sin ayuda externa; otras, gracias a terapeutas y a la hipnosis.

-Sí.

-¿Qué piensa del uso de la hipnosis para sacar a la luz abducciones?

-Me parece terrible. La hipnosis es una mala herramienta para averiguar la verdad porque es un estado en el que uno es especialmente sugestionable y puede dar lugar a confusiones y a la creación de falsos recuerdos. En las historias de abducción, se junta todo eso.

-Sin embargo, popularmente se ve la hipnosis como una especie de máquina de la verdad.

-No lo es.

-¿Son los secuestros extraterrestres un fenómeno cultural?

-Sin duda. La mayoría de la gente ignora lo que es la parálisis del sueño; pero mucha sabe lo que es una abducción. La abducción típica aparece ya en un cómic de Buck Rogers de 1930 y después en películas de los años 50. Pero los grandes ojos negros de los extraterrestres no lo hacen hasta un episodio de la serie The outer limits (en España, Rumbo a lo desconocido) emitido en 1964, días antes de que los recordaran los Hill.

-Más recientemente, los hemos visto en películas como Encuentros en la tercera fase y series como Expediente X y Abducidos.

-Sí. En Nicaragua, hay sólo tres canales de televisión y uno está emitiendo ahora Expediente X.

-¿Habrá dentro de poco abducciones en Nicaragua?

-Sí, eso creo.

-Dice en su libro que ser abducido es una vivencia trascendente.

-Aunque en un principio la gente se siente aterrorizada y no entiende por qué le ha pasado, luego es feliz de que le haya ocurrido. Siente algo trascendental.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

Muere el militar que escribió la nota de prensa del platillo volante estrellado en Roswell

Walter Haut, el oficial del Ejército estadounidense que escribió la nota de prensa del platillo volante estrellado en Nuevo México en 1947, murió el jueves en Roswell a los 83 años. El militar fue el autor del texto que derivó en la noticia de portada del diario vespertino Roswell Daily Record el 8 de julio de 1947: “La RAAF captura un platillo volante en un rancho en la región de Roswell”.

El texto que Haut mandó a la prensa decía:

“Los muchos rumores sobre platillos volantes se hicieron realidad ayer cuando la oficina de Inteligencia del Grupo de Bombarderos 509 de la Octava Fuera Aérea, Aeródromo del Ejército de Roswell (RAAF), tuvo la suerte de obtener un disco gracias a la cooperación de uno de los granjeros locales y de la oficina del sheriff del condado de Chávez.

El platillo volante aterrizó en un rancho cerca de Roswell la semana pasada. Como no tenía teléfono, el ranchero guardó el disco durante un tiempo hasta que pudo contactar con la oficina del sheriff, quien a su vez informó al mayor Jesse Marcel, de la oficina de Inteligencia del Grupo de Bombarderos 509.

Se intervino inmediatamente y el disco fue recogido de casa del ranchero. Fue estudiado en el Aeródromo del Ejército de Roswell y enviado después por el mayor Marcel a instancias superiores.”

Primera página del 'Roswell Daily Record' del 8 de julio de 1947.Aquel mismo día, horas después, el Aeródromo del Ejército de Roswell emitió una segunda nota en la que se indicaba que no se había recuperado un ovni, sino parte de un globo meteorológico, algo que casaba mejor con los restos de madera de balsa y papel de aluminio hallados por el ranchero. El caso Roswell cayó pronto en el olvido, hasta que William Moore y Charles Berlitz -inventor de gran parte del mito del Triángulo de las Bermudas– lo revitalizaron con su libro El incidente (1980), que puso Roswell en el mapa como lugar de peregrinación de los creyentes en los platillos volantes.

El Tribunal General de Cuentas de Estados Unidos reveló en 1994 que los restos hallados en 1947 en Nuevo México se correspondían en realidad con parte de un globo del proyecto Mogul, un programa secreto para la “detección de la onda expansiva generada por explosiones nucleares soviéticas”. Sin embargo, Haut, que había sido tripulante de B-29 antes que relaciones públicas de la base, creyó durante toda su vida que en Roswell había caído algo “no de la Tierra”, ha asegurado su hermana a la prensa local.

Nacido en Chicago, pero radicado en Roswell desde 1946, Haut no aclaró en vida lo que pasó aquel 8 de julio. Cuando en los años 90 el caso Roswell estaba en lo más alto de su popularidad, dijo que había escrito la nota por orden telefónica del comandante de la base, el coronel William H. Blanchard. Pero el autor del artículo del Roswell Daily Record, que preguntó a Haut por detalles de la declaración, atribuye la orden a Marcel, el oficial responsable de Inteligencia. El fallecido Philip J. Klass, que llama la atención sobre esta contradicción en su libro The real Roswell crashed-saucer coverup (1997), recuerda cómo Marcel afirma en el libro de Moore y Berlitz que Haut nunca recibió autorización alguna, sino que decidió hacer pública la nota por su cuenta y fue por ello “seriamente reprendido” por Washington. De hecho, Haut abandonó el Ejército poco después del incidente por “razones personales”, se convirtió en agente de seguros y en 1991 se implicó en la fundación del Centro de Investigación y Museo Ovni de Roswell, del que fue el primer presidente.

Los cascos antiabducciones no funcionan

Los hijos del personaje interpretado por Mel Gibson intentan protegerse de los alienígenas con cascos de papel de aluminio, en 'Señales', la película de M. Night Shyamalan.Lo ha demostrado un grupo de investigadores del prestigioso Instituto Tecnológico de Masachussetts (MIT): los cascos de papel de aluminio no protegen de un posible secuestro por parte de seres de otros mundos ni del control mental ejercido por los Gobiernos. Estos dos temores forman parte de la más paranoica subcultura paranormal, según la cual este tipo de artilugios caseros bloquea el paso de las ondas de radio con las que los extraterrestres controlan a los abducidos y el Gobierno de Estados Unidos a sus ciudadanos. Una muestra de lo primero se ha visto en el cine en Señales, la película de M. Night Shyamalan, y en la televisión en la serie Abducidos, producida por Steven Spielberg, en la que un sofisticadísimo casco impide que una niña híbrida pueda entrar en contacto telepático con sus parientes alienígenas.

Cuatro ingenieros del MIT -tres de ellos, del famoso Media Lab- sometieron a principios de año a prueba tres diseños diferentes de cascos de papel de aluminio: el clásico, el fez y el centurión; llamados así por limitarse el primero a ser el material adaptado al cráneo y el segundo y el tercero parecer un fez y un casco de centurión, respectivamente. Usaron una doble capa de papel de aluminio Reynolds para confeccionar cada casco. “Investigamos la eficacia de tres diseños de yelmos de aluminio en un grupo de cuatro personas. Utilizando un analizador de 250.000 dólares, descubrimos que, aunque todos los yelmos atenúan las ondas de radio invasivas -procedan de una fuente exterior o del cráneo del sujeto-, ciertas frecuencias resultan amplificadas”. Estas últimas frecuencias coinciden con las reservadas para radiolocalización y comunicación por satélite por parte del Gobierno de EE UU, además de con las de la telefonía móvil. Los autores indican en el estudio que “la evidencia estadística sugiere que el uso de estos yelmos podría de hecho amplificar las habilidades invasivas del Gobierno” y advierten de que desde la Casa Blanca “podría haberse impulsado la locura de los yelmos por esta razón”, y de que las frecuencias de telefonía móvil están en manos de las multinacionales.

Uno de los experimentadores, con un casco de diseño clásico. Foto: MIT.Soplan, pues, malos vientos para quienes confían en el papel de aluminio a la hora de impedir invasiones cerebrales, terrestres o extraterrestres. Porque, si el Gobierno de EE UU puede eludir tal escudo, es de suponer que los alienígenas secuestradores de humanos harán lo propio. “Esperamos que este informe anime a la comunidad paranoica a desarrollar mejores diseños de cascos para evitar caer en estos defectos”, dicen los investigadores en las conclusiones de su estudio. Cuando lo leí, creí que los cuatro ingenieros se habían inventado un presunto experimento para tomar el pelo a los chalados que van por ahí con cascos de papel de aluminio. Se lo he preguntado y Ali Rahimi, uno de los autores, me ha respondido con rapidez: “Los experimentos son reales. Los realizamos tal como se explica en el informe. La semana pasada, los repetimos ante un equipo de rodaje de Discovery Channel Canada”. Ahora, es de esperar que la comunidad pararanoica se tome en serio las recomendaciones de broma de los jóvenes científicos a la hora de rediseñar sus artilugios de protección cerebral.

AXN emite ‘Taken’, la serie sobre abducidos producida por Steven Spielberg

EL HALLAZGO. El militar protagonista de 'Abducidos' se acerca al platillo volante estrellado en Roswell.

Telecinco anunció el 5 de diciembre de 2002 que había adquirido los derechos de emisión en España de Taken, un serie producida por Steven Spielberg que cuenta la historia de varias generaciones de seres humanos que han visto a los extraterrestres cara a cara. “La cadena ofrecerá esta producción a partir del próximo año”, indicaba un comunicado de prensa que calificaba la serie de “relato épico”. Pasó 2003, pasó 2004, estamos en el último trimestre de 2005… y de Taken en Telecinco no se sabe nada. Como si la hubieran abducido. Menos mal que existe la televisión de pago. AXN estrenó la serie el 3 de octubre a las 22.20 horas y, a fecha de hoy, ha emitido dos entregas: Más allá del cielo y Jacob y Jesse.

El bombardero pilotado por uno de los protagonistas cae a tierra rodeado de bolas de luz.El primer episodio de Taken, rebautizada en español como Abducidos, revisita Encuentros en la tercera fase (1977) y ET (1982). Empieza con una batalla aérea sobre Alemania, en la Segunda Guerra Mundial, en la que un bombardero estadounidense cae derribado por los cazas nazis, rodeado de foo fighters, nombre con el que se conoce a las bolas de luz que algunos pilotos aliados vieron en los cielos europeos durante la contienda. La tripulación del aparato será salvada de la muerte por los extraterrestres.

Encuentros en la tercera fase comenzaba con el hallazgo en el desierto de Sonora de un escuadrón de aviones torpederos desaparecido en el triángulo de las Bermudas el 5 de diciembre de 1945 y acababa con los aviadores saliendo de una gran nave alienígena décadas después. Además, en Abducidos hay escenas de ovnis en la carretera similares a la que protagonizó Richard Dreyfuss en 1977 y un extraterrestre que, como el entrañable ET, se queda en la Tierra, el de ahora después de que su platillo volante se haya estrellado en Roswell. Y hay militares malos, como en el cuento de hadas dirigido por Spielberg, y platillos volantes que parecen árboles de Navidad repletos de bombillitas. Pero todo eso sería anecdótico si Abducidos resultara divertida, interesante, cautivadora, como lo fueron en su momento los dos largometrajes. Lamentablemente, no lo es. Más allá del cielo, el primero de los diez episodios, es un tostón de tomo y lomo dedicado a presentar a los protagonistas y a meter al espectador en el ajo: los alienígenas visitan la Tierra desde los años 40 del siglo pasado y el Ejército de Estados Unidos lo está ocultando. Jacob y Jesse, la segunda entrega, mejora respecto a la primera -no era muy difícil-, pero está lejos de ser lo que uno espera de un producto de la marca Spielberg. Eso no quiere decir que no se encuentre a años luz de la bazofia nacional con que nos bombardean nuestras queridas televisiones patrias, volcadas en subproductos como Ana y los siete, Gran hermano, Aventura en África, Salsa Rosa

Abducidos está protagonizada por tres familias estadounidenses cuyas vidas se cruzan durante cincuenta años con un hilo común: los extraterrestres. Una es un clan de abducidos; otra, el de un militar capaz de cualquier cosa por guardar el secreto de las visitas alienígenas, y el tercero, el de una mujer que tuvo relaciones sexuales con uno de los visitantes, como resultado del cual nació un niño con poderes extraordinarios. En el primer episodio, se soluciona la incógnita de la apariencia de los tripulantes de los platillos volantes: son los grises flacuchos y cabezones que ha puesto de moda la mitología ovni en los últimos años y no los angelicales seres que describían los primeros contactados. Aunque, claro, como los extraterrestres son capaces de modificar su aspecto a gusto del espectador, puede que los alienígenas caucásicos vestidos con buzos al estilo Star trek que hicieron furor en ovnilandia en los años 50 fueran en realidad unos repugnantes grises. Los guionistas nos desvelan también pronto qué mueve las naves de los visitantes: su poder mental. Lo deduce un científico nazi tras examinar el platillo volante estrellado en Roswell. La serie, por supuesto, está llena de referencias a la historia de la ufología: se habla de Kenneth Arnold, sale William Brazel, vemos el accidente de Roswell en primera fila, hay testigos de las famosas luces de Lubbock… Y da una explicación -¡conspiracionista, no podía ser de otro modo!- a la contradicción entre los documentos secretos sobre Roswell y lo que dicen los ufólogos: en la localidad de Nuevo México se estrelló un globo lanzado para detectar ondas causadas por pruebas nucleares soviéticas -como afirman los informes hechos públicos hace unos años-, pero es que chocó con una nave alienígena que por eso cayó al suelo.

Un extraterrestre superviviente del accidente de Roswell, en un laboratorio del Ejército de EE UU.La serie es un producto que puede ir a más desde el punto de vista televisivo, según la trama avance. Lo criticable es que la mezcla de realidad y ficción siempre se incline del lado de la teoría más absurda, que se pase por alto lo que ha sido la historia real del fenómeno ovni para presentar la historia de lo que a algunos ufólogos les gustaría que hubiera sido. Abducidos da por hecho que hay seres humanos que están siendo secuestrados por extraterrestres y, aunque se deja caer varias veces que el Gobierno de EE UU ha aprovechado las visiones de ovnis para ocultar tras esa cortina de humo pruebas de armas secretas, uno de los ejes de la serie es que el Ejército ha recuperado naves de otros mundos y los cuerpos de sus tripulantes. Habrá que ver qué deparan los episodios que restan y si este producto de DreamWorks y SciFi Channel acaba por despegar dramáticamente. Por de pronto, estamos ante una especie de Expediente X centrado sólo en los ovnis, aunque la calidad de los guiones no llega a la altura de la serie de Chris Carter. Quizá se deba a que el Spielberg de comienzos del siglo XXI es bastante más escéptico que el joven realizador de Encuentros en la tercera fase y ET.

Spielberg, incrédulo

“Ya no estoy tan seguro de la presencia de vida extraterrestre entre nosotros como veinte años atrás -admite el cineasta en una entrevista del ufólogo Álex Chionetti publicada en agosto en la revista Año Cero-. En los 70 yo estaba absolutamente convencido de que estábamos siendo visitados. Es lo que reflejé durante el rodaje de Encuentros en la tercera fase, y después con ET. Pero no me han convencido mucho las evidencias que se han aportado desde entonces. A diferencia de los años 60 y 70, ahora poseemos millones de videocámaras y, no obstante, no hemos conseguido mejores evidencias. Las imágenes de los ovnis de hace treinta años no han cambiado y siguen siendo de objetos que no requieren necesariamente una tecnología extraterrestre. En Encuentros en la tercera fase había diversos tipos de no identificados, muchos imaginados por mí, pero otros basados en hechos reales. Sin embargo, en todo el material de estos años no he llegado a ver un caso que se acercara a alguna de mis interpretaciones del fenómeno”.

El entrevistador discrepa -“No estoy de acuerdo”- y le dice que en los últimos años las pruebas han seguido acumulándose. “Bueno, me gustaría ver esos vídeos, ya que nadie me ha demostrado todavía que existan evidencias más fuertes… Naturalmente, no lo niego… Por favor, hágamelos llegar a través de su contacto con mi publicista”, responde Spielberg, quien admite que su giro hacia el escepticismo esta vinculado a la madurez. “Mi obsesión tal vez se debió a cuando me perdí aquel ovni en Indiana por culpa de la fiebre… Pero desde 1977 he estado criando y educando a mis siete hijos y, cuando uno se convierte en padre, se olvida de subir a las estrellas”. Paradójicamente, uno de los protagonistas de Abducidos hace el camino al revés: es escéptico y al final acaba convirtiéndose en creyente, justo lo contrario que lo que suele pasar a quienes alguna vez se han interesado por el tema ovni desde un punto de vista intelectual, no religioso.

Serpientes de verano

¿HUELLAS DE OTROS MUNDOS? Aficionados a lo paranormal examinan un conjunto de círculos aparecidos en un campo de cereal en la República Checa en julio. Foto: Efe.

Hay noticias sorprendentes que se cuelan en los periódicos, la radio y la televisión, y que, sin embargo, tienen pocos visos de ser ciertas, cuando no son descaradamente falsas. Sucede, especialmente, en julio y agosto. Cuando la actividad política, social y económica decae, asoma un monstruo en un lago, se licúa la sangre de un santo, se encuentran piedras que prueban hechos bíblicos y la Atlántida reaparece. Se las llama serpientes de verano; aunque también se dan en otras épocas vacacionales.

ARQUEOLOGÍA BÍBLICA
Israel
Piedras para la fe

LA CUEVA DEL BAUTISTA. La gruta de cerca de Jerusalén en la que Juan Bautista inició a discípulos fue presentada a bombo y platillo hace un año. ¿El problema? Que los restos datan de los siglos IV ó V mientras que el profeta vivió en el siglo I.No pasa un año sin que se desentierren restos arqueológicos que confirman algún episodio bíblico. En 2004, fue una cueva presentada como el lugar donde Juan Bautista iniciaba a seguidores; aunque los hallazgos eran de época bizantina, de cientos de años después del profeta. Este mes, se han descubierto el palacio del rey David y la piscina de Siloé, en la que Jesús curó a un paralítico, según los Evangelios.

Ligar piedras a hechos de las Escrituras garantiza la atención de los medios a hallazgos que, si no, pasarían desapercibidos. La línea de razonamiento de los arqueólogos sensacionalistas suele ser del estilo de: hemos descubierto una barca de hace dos milenios en el mar de Galilea; Jesús vivió hace dos milenios en Galilea; luego Jesús pudo navegar en esa barca. Así que el titular que se vende es: encontrada la barca en la que Jesús navegó por el mar de Galilea. Eso ha pasado con la piscina de Siloé.

“En Jerusalén hay un montón de mikvaot, de piscinas rituales de los judíos. Entre 1969 y 1975, el arqueólogo Benjamin Mazar descubrió 40 sólo en la zona sudeste del Monte del Templo. La de este verano es una más. ¿La de Siloé? Puede que sí y puede que no. Además, ya hay otra piscina que se enseña a los turistas desde hace años como la de Siloé, con la misma base que la de ahora”, indica el historiador José Luis Calvo. Respecto al palacio de David, el Jerusalén de la época -siglo X antes de Cristo- era una aldea y David, como Salomón, un caudillo tribal, por lo que la existencia de un palacio es muy improbable. “Sabemos que no hubo ningún éxodo de Egipto y que otros episodios del Antiguo Testamento nunca sucedieron. La Biblia no es un libro de Historia; es una obra que crea un pasado para un pueblo, con objetivos nacionalistas”, sentencia el experto.

CUANDO EL OVNI SE ESTRELLA
Roswell (Nuevo México, EE UU)
Autopsia de serie B

Roswell acoge ya un museo dedicado a los ovnis.No hay estío sin ufólogos que monten vigilias nocturnas a la caza de platillos volantes. El mito nació en junio de 1947, cuando Kenneth Arnold, un hombre de negocios estadounidense, vio nueve objetos extraños cerca del monte Rainier. Quince días después, la prensa anunció que un platillo se había estrellado en Roswell. Desde entonces, los alienígenas desembarcan en los medios cuando las noticias flojean, aunque, como hace años que ellos mismos flojean, se han acabado refugiando en revistas donde hasta los coches tienen alma.

La última vez que salieron en la tele y la prensa a todo trapo fue en el verano de 1995, por una película de una autopsia a uno de los extraterrestres de Roswell. Los forenses y técnicos en efectos especiales que la vieron concluyeron que era un montaje: los médicos no llevan ni guantes ni trajes anticontaminación -se supone que están ante a un ser de otro mundo-, el cámara rueda de lejos y eludiendo los detalles, el cadáver está en una camilla y no en una mesa de autopsias… “Se trató de un burdo fraude con ánimo crematístico, en el que lo sorprendente es que se le otorgara crédito a un montón de especulaciones, suposiciones, licencias periodísticas y falta de sentido crítico”, comenta Ricardo Campo, del Departamento de Filosofía de la Universidad de La Laguna y miembro de la Fundación Anomalía.

El principal avalista de la cinta en España fue Javier Sierra, ufólogo ahora metido a autor de novelas históricas. Defendió su autenticidad en la prensa esotérica y en un libro –Roswell: secreto de Estado– en el que sostiene que el transistor es un invento basado en tecnología del platillo estrellado, que en realidad fue un globo para detectar ondas causadas por pruebas nucleares soviéticas. “Roswell es representativo de la ufología mundial: un bulo alimentado por los medios de comunicación y sistemáticamente explotado por los comerciantes de misterios imaginados”, concluye Campo.

LA SOLEDAD DEL MONSTRUO
Lago Ness (Escocia, Reino Unido)
Un reptil longevo

VENERADO. El brujo Kevin Carlyon ofició en junio de 2003 un ritual de protección para Nessie. Foto: Reuters.Nessie es la serpiente de verano por antonomasia. Debutó en 1933 y, un año después, su imagen fue capturada en una foto en la que se ve un largo cuello y una pequeña cabeza que asoman sobre el agua del lago Ness. Eso atrajo a mucha gente hasta la región de Inverness, donde se estima que hoy en día el turismo del monstruo deja anualmente unos 40 millones de euros.

En 1994, se supo que la foto de 1933 -la más famosa y fiable- es un montaje hecho con una figura flotante; pero Nessie se resiste a morir. No hay verano que no acapare titulares, bien porque se va a explorar el lago con sónar, bien porque los organizadores de un triatlón contratan un seguro por 2,2 millones de euros -como pasó en julio- por si los participantes son atacados por el monstruo.

Sus seguidores lo presentan como un plesiosaurio, un reptil acuático de la era de los dinosaurios. Pero ¿cómo ha podido sobrevivir un único animal durante millones de años?, ¿es un monstruo de longevidad matusalénica?, ¿de qué se alimenta en el lago Ness, donde hay muy pocos peces? Si se trata de una población de varios ejemplares, ¿por qué no se ha encontrado nunca un cadáver? Además, el lago se formó hace sólo 12.000 años: ¿dónde estuvo Nessie hasta entonces?

ECOS DEL TARDOFRANQUISMO
Bélmez de la Moraleda (Jaén, España)
Caras de cemento

IMÁGENES FANTASMALES. Las caras del suelo de una cocina de Bélmez fueron un fenómeno turístico en los años 70 y resucitaron en 2004 cuando, tras el desembarco de unos parapsicólogos, aparecieron rostros en otras casas del pueblo.Fue considerado el “mayor misterio paranormal de todos los tiempos”. Las caras de Bélmez aparecieron en el suelo de cemento de la cocina de una humilde vivienda de la localidad jienense el 23 de agosto de 1971. Pronto se llenó el pueblo de defensores de la paranormalidad del fenómeno que, sin embargo, no mostraban ninguna prueba… y de turistas.

“En el primer artículo que se publicó -en el Ideal de Granada el 18 de septiembre de 1971-, se ve una imagen de la dueña de la casa, María Gómez Cámara, llevando en la mano un fajo de fotos que vendía a los turistas por el entonces muy respetable precio de diez pesetas. La mujer aseguraba que no cobraba por visitar la casa, pero reconocía que los visitantes le pagaban un duro por cabeza”, indica Fernando Frías, presidente del Círculo Escéptico, una organización dedicada al análisis crítico de lo paranormal de la que también forman parte Calvo y Campo. Se habló de fraude y, poco a poco, la historia fue apagándose. “Se decía que las caras las pintaba un pariente de María Gómez Cámara, fotógrafo de profesión y pintor aficionado. Nunca se sabrá con seguridad, pero lo cierto es que las caras que aparecieron tras la muerte de este hombre mostraban una técnica mucho más torpe, menos elaborada”.

El misterio resucitó hace año y medio, después del fallecimiento de la dueña de la casa. Convencida por unos cazafantasmas, la alcaldesa, María Rodríguez, quiso comprar la vivienda para montar una centro de interpretación; pero el precio se disparó hasta 600.000 euros. Milagro de los milagros, aparecieron entonces caras en otras casas mucho más baratas. Los cazafantasmas certificaron su autenticidad; pero el parapsicólogo Francisco Máñez desveló cómo pueden hacerse caras de Bélmez con agua y aceite, y les acusó de fraude: “Les enseñé un método para fabricar falsas teleplastias, lo usaron y obtuvieron lo que se esperaba”.

‘GRAFFITIS’ ALIENÍGENAS
Sur de Inglaterra (Reino Unido)
Cosechas de arte

Los círculos de las cosechas se han vinculado a los alienígenas y a los lamentos de una Madre Tierra agonizante por la acción del hombre. Nacieron a mediados de los años 70 en el Reino Unido, donde han alcanzado una gran complejidad. En otros países, como Chequia -donde aparecieron en julio-, son ahora muy sencillos, como en Inglaterra hace treinta años. La razón no es que los alienígenas tengan una especial predilección por el campo inglés.

Los primeros fabricantes de círculos fueron una pareja de jubilados armados con una barra metálica para aplastar el cereal, cuerdas y estacas. Se llamaban Doug Bower y David Chorley, y confesaron sus fechorías en 1991. Ahora, hay en el Reino Unido varios grupos de artistas que usan ordenadores para sus diseños, pero sobre el terreno emplean los mismos útiles que los pioneros. Llevan años haciéndolo y esa experiencia hace sus obras más complejas que las de sus colegas de otros países. Y los campesinos, tan contentos: cobran a buen precio la entrada a sus propiedades a miles de incautos.

CRIATURAS FEROCES
Reino Unido
Una pantera en el jardín

Fotograma del vídeo de la pantera fantasma grabado en Vizcaya en 2003. Sin referencias, bien puede tratarse de un gato. Foto: 'El Correo'.Los alien big cats (grandes gatos extraños) son un clásico de la campiña inglesa, donde hay registrados avistamientos de grandes felinos desde los años 60. No se ha capturado ninguno, en las fotos jamás hay elementos de referencia -si no existen, es imposible calcular el tamaño y el animal puede ser un gato doméstico- y se han llegado a fotografiar peluches y hacerlos pasar por panteras, según revela en su último número la revista Fortean Times sobre el caso de la Bestia de Cwmbran.

Estas escurridizas fieras -tan celosas de su intimidad como Nessie, el Yeti y el Bigfoot– llegaron a España hace unos años. En abril de 2003, una vecina de la localidad vizcaína de Armintza vio un animal “muy grande” que “tenía la cola larguísima y andaba como un felino”. Y se montó la caza de la pantera, con ertzainas y guardas forestales batiendo los montes, helicópteros, jaulas-trampa con carne que ningún animal tocó, huellas consideradas por un biólogo de un gran felino y un vídeo que no sirve para descartar que se tratara de un gato negro. Al final, la fiera se esfumó. Nunca más se supo de ella.

Publicado originalmente en el diario El Correo.