Extraterrestres

‘El archivo del misterio': los extraterrestres

Los extraterrestres de la mayoría de la ciencia ficción suelen ser humanos porque, si no, es muy difícil que protagonicen historias nos interesen. Llevar al Otro al espacio y presentarlo con orejas puntiagudas, piel verde o más pelo que el bigfoot es un recurso dramático, y los aficionados lo entendemos como tal. Pero una cosa es disfrutar con una novela de aventuras o un episodio de Star trek y otra admitir, en el mundo real, que los visitantes de otros planetas sean siempre humanoides extraterrestres, como ha defendido la ufología desde sus orígenes, como expliqué en la duodécima y última entrega de El archivo del misterio de Órbita Laika (La 2),

Las clasificaciones de los tripulantes de los ovnis que publicaban en los años 70 las revistas de ufología -incluidas las más serias- son visualmente una delicia y una demostración de ingenuidad supina. Los visitantes son enanos y gigantes, bellos y horrendos, melenudos y sin pelo, con dos ojos y cíclopes, de apariencia juvenil y anciana, llevan escafandra o van a cara descubierta; pero todos, absolutamente todos, son humanoides. Tienen una cabeza -con ojos, nariz, oídos y boca-, dos brazos -con sus manos y sus dedos-, dos piernas… Y en algunos casos hasta han llegado a copular con los humanos.

En aquella época, Los marcianos de Tim Burton no dejaron títere con cabeza en 'Mars attacks'.nadie se paraba a pensar dentro de la ufología en que el ser humano es el producto de un proceso evolutivo de miles de millones de años, que estamos aquí por casualidad, y que en otro planeta la evolución seguramente habrá seguido caminos muy diferentes. Por no hablar de que nuestro planeta es, desde la perspectiva ufológica, una especie de Benidorm cósmico, con alienígenas de todos los sitios viniendo de visita. Si la vida inteligente fuera algo raro en el Universo, sería ilógica tanta variedad de visitantes; si fuera algo común, nada tendría la Tierra de especial para llamar la atención tanto forastero. Los marcianos -entiéndase como sinónimo de extraterrestres- empezaron siendo hombrecillos verdes posiblemente como hijos del folclore medieval y del Barsoom de Edgar Rice Burroughs; ahora son enanos cabezones grises debido al influjo de la televisión y el cine.

Su apariencia humana es la mejor prueba de que los tripulantes de los ovnis se han escapado de nuestros sueños, como las hadas y los dioses.

‘El archivo del misterio': el origen de los platillos volantes

Los primeros platillos volantes no tenían forma de platillo, sino de bumerán, cuento en la segunda entrega  de El archivo del misterio de Órbita Laika (La 2). Los vio Kenneth Arnold, un hombre de negocios, el 24 de junio de 1947 cuando viajaba en su avioneta por las cercanías sobre las montañas Cascade (Estados Unidos). Nada más aterrizar en Pendleton (Oregon), intentó informar de los hechos en la oficina local del FBI, pero estaba cerrada y acabó en la redacción del diario East Oregonian. Allí contó a dos periodistas, Nolan Skiff y Bill Bequette, que había visto cerca del monte Rainier una formación nueve extraños objetos que “volaban erráticos, como un platillo si lo lanzas sobre el agua”.

Skiff escribió apresuradamente la información sobre el suceso, y Bequette la editó y tituló. Al día siguiente, el segundo párrafo del texto de la primera página del East Oregonian comenzaba diciendo: “Él [Arnold] dijo haber visto a las 15 horas de ayer nueve aeronaves con forma de platillo que volaban en formación, muy brillantes -como si fueran de níquel- y volando a inmensa velocidad”. Nada más acabar con la noticia del periódico, Bequette preparó para la agencia AP otra versión, que dio la vuelta al mundo y empezaba: “Nueve objetos brillantes con forma de platillo volando «a increíble velocidad» a 10.000 pies de altura han sido vistos hoy por Kenneth Arnold, de Boise (Idaho), piloto que ha dicho que no puede aventurarse a decir qué eran”.

Portada del número 1 de la revista 'Fate'.El de 1947 fue un verano intenso, platillísticamente hablando. Pocos días después, el Roswell Daily Record informó de que el Ejército había recuperado los restos de un platillo volante en las cercanías de un pueblo perdido de Nuevo México, Roswell, y se registraba el caso de la isla Maury, el primer gran fraude de la historia de la naciente ufología. El 7 de enero de 1948, el capitán Thomas F. Mantell murió mientras perseguía en su caza Mustang P-51 otro de esos ingenios cerca de la base aérea de Godman (Kentucky). En primavera de 1948 nació Fate, la primera revista dedicada a lo paranormal, con una portada dedicada al caso de Arnold. Y en enero de 1950 un militar retirado, Donald Keyhoe, estableció las bases del mito ovni: que los platillos volantes eran naves alienígenas que nos estaban estudiando y que el Gobierno estadounidense ocultaba la verdad. ¿Les suena?

Durante los dos años siguientes a la visión de los primeros platillos volantes que no eran tales, prácticamente nadie relacionó los extraños objetos con posibles ingenios extraterrestres. En aquella época, el ciudadano medio y el Gobierno estadounidenses temían que se tratara de algún tipo de arma enemiga, pero terrestre. Lo curioso, sin embargo, es que, el error de Bequette al confundir el modo de vuelo con la forma de los objetos hizo que todo el mundo empezara a ver el cielo platillos volantes. El periodismo había inventado la realidad, y la gente veía lo que decían los medios que tenía que ver.

George Adamski, los extraterrestres y la cara oculta de la Luna

George Adamski, uno de los mayores trapaceros que ha dado el mundo de los ovnis -y ha dado muchos entre visionarios y ufólogos-, alardeaba en los años 50 del siglo pasado de haber sido el primer humano que viajó a otros mundos. Lo había hecho a bordo de naves exraterrestres y en la cara oculta de la Luna había visto montañas, bosques, lagos, ciudades y animales. “Mientras miraba (la Luna), un pequeño animal cruzó la zona que observaba. Pude ver que tenía cuatro patas y piel, pero su velocidad me impidió identificarlo”, cuenta en su libro Inside the space ships (Dentro de las naves espaciales, 1955).

El platillo tapa de aspiradora de George Adamski.Adamski fue el primer contactado. En ufología se llama así a quienes dicen tener relaciones personales con seres de otros mundos. Tuvo su primer encuentro cara a cara con un tripulante de un platillo volante en el desierto de California el 20 de noviembre de 1952, cuando todavía se ganaba la vida como cocinero de un local de comida rápida en la carretera del observatorio de monte Palomar. Porque ésa era la cualificación del profesor George Adamski, como solía firmar sus cartas. El visitante era un venusiano alto, rubio y atractivo llamado Orthon, que hoy en día podría pasar por un componente de Locomía sin abanico. Después, Adamski conocería a marcianos y saturnianos con los que haría turismo por el Sistema Solar. Todos nuestros vecinos estaban preocupados porque usáramos la energía atómica con fines bélicos. Lo mismo que Klaatu, el visitante de Ultimátum a la Tierra, la película de Robert Wise de 1951 que está en el origen de la moda de los extraterrestres salvadores.

Me acordé de Adamski y sus historias de marcianos hace unos días cuando vi las fotos de la Luna en tránsito sobre la Tierra tomadas por el Observatorio de Clima del Espacio Profundo (DSCOVR) de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) estadounidense desde 1,5 millones de kilómetros. En la iluminada cara oculta del terrestre, no se ve, lógicamente, ni rastro de lo que decía haber visto el contactado. Ya en 1959, cuando la sonda soviética Luna 3 sólo fotografió rocas, polvo y cráteres en ese hermisferio lunar, el primer amigo de los extraterrestres adujo que Moscú había retocado las imágenes para engañar a los estadounidenses.

Tránsito de la Luna sobre la Tierra a partir de fotos del satélite 'DSCOVR'. Montaje: NASA.

Con el paso del tiempo y el avance de la exploración espacial, las fantasías de Adamski, en las cuales -todo hay que decirlo- sólo llegó a creer el sector más chiflado de la ufología, se fueron yendo abajo. No había mundos habitables en nuestro vecindario ni nada artificial en la cara oculta de la Luna, como comprobaron los primeros humanos que la vieron directamente, los astronautas Frank Borman, James Lovell y William Anders a bordo del Apollo 8 en diciembre de 1968. El periodista Frank Edwards, por su parte, identificó el platillo volante en el que Adamski hizo su primer viaje a Venus. “Tras ocho años de pacientes investigaciones, llegué, finalmente, a la conclusión de que su nave espacial era en realidad el extremo superior de una aspiradora fabricada en 1937. Y dudo que se pueda viajar a través del espacio montado en una aspiradora”, escribió en Platillos volantes.. aquí y ahora (1968).

Adamski vendió decenas de miles de libros y llegó a ser recibido en audiencia privada por la reina Juliana de Holanda en 1959; pero el tiempo le puso en su sitio, como a todos los contactados. Así, los miembros del Instituto Peruano de Relaciones Interplanetarias (IPRI) aseguraban a mediados de los años 70 a Juan José Benítez que en Marte vivían dos especies de seres inteligentes, en Venus la temperatura superficial era “adecuada para el desenvolvimiento de la vida” y Calisto, Io, Europa y Ganímedes acogían colonias alienígenas. Benítez lo contó, con el rigor y escepticismo que siempre le han caracterizado, en su libro Ovnis: SOS a la Humanidad (1975), donde también narró su primera visión de lo que para él era una nave extraterrestre. Como todo el mundo sabe, Marte, Venus, Calisto, Io, Europa y Ganímedes son mundos rebosantes de vida… en un Universo alternativo. Ah, Benítez vio su platillo volante en el desierto peruano sólo en compañía de los miembros del IPRI y, por supuesto, no hay ninguna foto de la nave a pesar del anuncio previo.

¡Cazado!: el extraterrestre de Roswell de Maussan es una momia de un niño de 2 años

Foto de un alienígena de Roswell, según Jaime Maussan.Las fotos que el ufólogo Jaime Maussan presentó el martes en México como correspondientes a un tripulante del platillo volante estrellado en Roswell en 1947 son en realidad de una momia de un niño de 2 años expuesta en un museo, posiblemente de San Francisco, ha averiguado el llamado Grupo de Investigación de las Diapositivas de Roswell, según me ha alertado el escéptico Leopoldo Zambrano. En las imágenes mostradas por Maussan en el Auditorio Nacional de la capital mexicana, se ve al pie del cuerpo del supuesto alienígena un papel como los que suelen identificar las piezas expuestas en un museo, pero está en blanco. Sin embargo, el colectivo  citado ha conseguido una copia en más alta resolución y leer así gran parte de ese cartelito mediante el programa SmartDeblur. Dice:

Cuerpo momificado de un niño de dos años

En el momento del enterramiento estaba vestido con una xxxxx
camiseta de algodón. La mortaja consistía en estas pequeñas piezas de algodón.

Xxxxxed por el XI xxxxx, San Francisco, California.

Cartelito de la momia de Maussan ocultado por el ufólogo y sus colaboradores.“La pregunta ahora es ¿cómo no han descubierto esto los expertos que han examinado el caso durante años?”, dice Curt Collins, miembro del Grupo de Investigación de las Diapositivas de Roswell. Él, ustedes y yo sabemos la respuesta: Maussan actuó como el vendedor de misterios que es y, en las diapositivas hechas públicas el martes, borro el texto del cartelito. O eso o él y todos sus colaboradores son unos inútiles incapaces de hacer lo que ha hecho un grupo de aficionados en unas horas.

Ya ven en lo que queda “la prueba mas fiable de que existe vida extraterrestre”. ¿Publicarán la explicación La RazónEl País, que presentaron en sus webs las fotos de Maussan como si fueran de un extraterrestre?

‘La Razón’ y ‘El País’ se tragan el enésimo fraude sobre Roswell

El extraterrestre de Maussan en 'La Razón'.“Así es el extraterrestre de Roswell”, dice en su web La Razón al tiempo que muestra la foto de un esqueleto de un pequeño humanoide ser cabezón. “Ésta es, según los expertos en la materia, la prueba mas fiable de que existe vida extraterrestre“, asegura por su parte El País. La fuente en ambos casos es “el periodista e investigador mexicano Jaime Maussan“, en palabras del segundo diario. Los dos medios destacan que el caso de Roswell “nunca fue aclarado” y dan la noticia etiquetada como Ciencia. Los dos medios hacen el ridículo.

En febrero, Maussan anunció que el 5 de mayo iba a mostrar en México unas diapositivas descubiertas que hasta 1998 habían estado guardadas en una casa de Sedona (Arizona) y que corresponden “a los cuerpos de seres extraterrestres que habrían sido recuperados en Roswell”. Y el martes enseñó dos diapositivas de los visitantes en el Auditorio Nacional de la capital mexicana, donde otros ufólogos respaldaron que el ser era uno de los tripulantes del platillo volante de Roswell en el verano de 1947.

“La primera diapositiva muestra lo que parece ser un cuerpo extraño en posición horizontal en un estante de cristal en una pantalla de algún tipo. El ser es de aproximadamente 1,2 metros de alto, con boca pequeña, ojos grandes, cráneo grande, brazos, piernas y torso delgados. Sus órganos internos se han extraído, lo que sugiere que la foto fue tomada después de una autopsia”, ha escrito Michael Salla, fundador del Instituto de Exopolítica, cuyo objetivo es concienciar al público de la presencia extraterrestre entre nosotros, preparar a la Humanidad para el contacto abierto con los visitantes. Según El País, Maussan mostró, por primera vez, “la fotografía del supuesto extraterrestre que fue tomada por una mujer piloto de la fuerza aérea estadounidense en 1947 entre los restos de un accidente aéreo ocurrido en la base aérea de Roswell, en Nuevo México”.

Pongamos las cosas en su sitio.

El extraterrestre de Maussan en 'El País'.

Maussan es un mediático ufólogo que ha perpetrado todo tipo de fraudes, como sus colegas españoles más conocidos. “Es famoso por su promoción de fotos y vídeos falsos de ovnis, criaturas alienígenas y otras tonterías, como una foto de un caballo volador”, explica Robert Sheaffer, miembro del Comité para la Investigación Escéptica (CSI). Si Maussan dice que algo ha pasado de una manera determinada, hay un 99,9% o más de probabilidades de que haya sido de otro modo o de que no haya sucedido.

El 8 de julio de 1947, dos semanas después de que Kenneth Arnold vio los primeros platillos volantes, el Roswell Daily Record anunció en su primera página que el Ejército estadounidense había capturado un platillo volante en un rancho cercano. Los restos se habían trasladado al Aeródromo Militar de Roswell, base entonces el hogar del Grupo de Bombarderos 509 de la Octava Fuerza Aérea, el primer escuadrón atómico del mundo, el que destruyó Hiroshima y Nagasaki. al día siguiente, los militares dijeron que lo recuperado eran piezas de un globo meteorológico. La explicación casaba con los trozos de madera de barco y papel de aluminio encontrados. El caso Roswell quedó desactivado hasta que en 1980 lo resucitó Charles Berlitz, promotor del falso enigma del triángulo de las Bermudas, en El incidente, libro que escribió con William L. Moore, y la máquina ufológica de hacer dinero se puso en marcha encontrando debajo de las piedras testigos que habían visto en 1947 cosas increíbles.

En 1994, el Tribunal General de Cuentas de Estados Unidos reveló que los restos del platillo de Roswell eran parte de un globo del proyecto Mogul, un programa secreto para la “detección de la onda expansiva generada por explosiones nucleares soviéticas”. Y el caso quedó zanjado, excepto para los Maussanes de turno y, por lo que se ve, algunos periodistas. Luego vinieron la fraudulenta película de la autopsia del marciano, cuyo principal impulsor en España fue el ufólogo, y ahora novelista, Javier Sierra y el más reciente caso del extraterrestre de Atacama, una criatura que hace dos años nos intentaron vender como alienígena y que era un feto humano momificado, según un estudio realizado por Francisco Etxeberria, profesor de Medicina Legal y Forense de la Universidad del País Vasco.

El extraterrestre de Atacama está emparentado con el de Maussan. Basta ver la foto para darse cuenta de que es tan alienígena como el niño que tenga usted más cerca. El marciano del ufólogo mexicano parece momificado, es pequeño y cabezón, así que seguramente se trata de la momia de un niño, como ésta egipcia del Museo Smithsoniano de Historia Natural: