Exorcismos

La niña de ‘El exorcista’, en M80 Radio

Juan Luis CanoMaría Gómez y yo hablamos el lunes sobre la niña de El exorcista, en la vigésima primera entrega de la temporada de mi colaboración semanal en ¡Arriba España!, en M80 Radio. Si quiere, puede escuchar el programa completo.

Posesiones demoniacas y exorcismos, en M80 Radio

Juan Luis CanoMaría Gómez y yo hablamos el lunes de posesiones y exorcismos, en la decimosexta entrega de la temporada de mi colaboración semanal en ¡Arriba España!, en M80 Radio. Si quiere, puede escuchar el programa completo.

Trece exorcismos a una niña: maltrato de menores por la gracia de Dios

Una menor fue sometida a trece ceremonias de exorcismo entre abril y junio pasados en Valladolid por deseo de sus padres, varios familiares lo han denunciado ante la Justicia, y el Arzobispado de Burgos ha reconocido en una nota que los hechos ocurrieron tras un intento de suicidio de la niña y puntualizado que los rituales fueron oficiados por un exorcista “legítimamente nombrado” y que “los exorcismos son una práctica religiosa que se ha mantenido en la tradición de la Iglesia como un derecho de todos los fieles”.

Según el Diario de Burgos, la menor, que acaba de cumplir 18 años, empezó a sufrir en mayo de 2012 “problemas de anorexia” y ansiedad que sus padres achacaron a una posesión demoniaca. Entre septiembre y noviembre de ese año, estuvo ingresada en el servicio psiquiátrico-infantil del hospital Clínico de Valladolid, donde dijo a los médicos que “tenía un demonio dentro”. En abril de 2013, sus padres la llevaron a un convento de Guadalix (Madrid), donde -según la denuncia- la habrían sometido a un ritual exorcista. El Arzobispado mantiene, sin embargo, que, si bien ellos lo pidieron, “no recibió en aquella ocasión ningún exorcismo”. Tras continuos ingresos hospitalarios, en septiembre de 2013 la chica intenta suicidarse tirándose desde un tercer piso. Queda en silla de ruedas. Sus padres, por influencia de un seminarista, una profesora de religión y un párroco de Burgos, concluyen que es víctima de una posesión y la llevan a Valladolid ante el único exorcista de Castilla y León. Lo que pasó después, según el diario burgalés, fue lo siguiente:

La tumbaron en el suelo a los pies del altar, pero como intentó escaparse, tras ponerse muy nerviosa, la sujetaron por los brazos y se sentaron encima de las piernas. Mientras un señor le sujetaba la cabeza, una señora “le ponía un crucifijo y apretaba con fuerza”. Le hicieron daño y le causaron una herida, además de colocarle imágenes de santos por todo el cuerpo.

Durante el rito, que duró entre una y dos horas, el exorcista estuvo rezando el rosario y otras oraciones de sanación. Le hizo beber agua con sal exorcizada y se dirigía a ella voceando expresiones como: “¿Quién eres, Satanás, Belcebú, el Diablo en persona?”. Y también: “Bestia inmunda, dixi mi como tu a dominaris”. Como el diablo no contestó, concluyó que la posesión era total y le recomendó, según la joven, que dejara de tomar la medicación prescrita por su psiquiatra. Durante el exorcismo sintió dolor, miedo e impotencia por no poder escapar, pese a que pidió varias veces que cesaran.

Trece veces se repitió el ritual y, como el demonio no abandonaba a la chica, la obligaron a rezar todos los días, golpeándola y maltratándola cuando no lo hacía. Parte de la familia de la víctima denunció el 13 de agosto unos hechos que, según la magistrada María Dolores Fresco, “presentan características que hacen presumir la posible existencia de delito de violencia de género, lesiones y maltrato familiar”.

La Justicia tiene ahora la última palabra, pero, en mi opinión, estamos ante un claro caso de maltrato de menores, del que son culpables desde los padres de la niña hasta la Iglesia, uno de cuyos representantes autorizados para ello practicó el salvaje ritual. No es algo nuevo. Los pacientes psiquiátricos han sido frecuentemente víctimas de este tipo de abusos por parte de los creyentes fanáticos y las autoridades religiosas. Pero estamos en el siglo XXI y da miedo pensar que algo así pueda ocurrir en la puerta de al lado, que la Iglesia siga maltratando a enfermos mentales con la supersticiosa idea de que los posee una entidad maléfica.

Dice el Arzobispado de Burgos que “los exorcismos son una práctica religiosa que se ha mantenido en la tradición de la Iglesia como un derecho de todos los fieles”. La tradición, la maldita tradición… La misma que justifica, para algunos, la ablación de clítoris y que un hombre golpee a su mujer. Da igual que el Arzobispado argumente “no ha tenido nada que ver en el desarrollo de los hechos descritos en la noticia, y ha tenido conocimiento de la situación solo después de lo sucedido”. Mientras haya exorcistas oficiales y se alimente desde los púlpitos la idea de las posesiones demoniacas, las víctimas de barbaridades como las denunciadas en Burgos lo serán de la Iglesia católica. El Diablo nunca posee a alguien que no crea en él.

William Peter Blatty emprende una campaña contra la Universidad de Georgetown por traicionar la fe católica

William Peter Blatty, el autor de El exorcista (1971), ha emprendido una campaña contra la Universidad de Georgetown, fundada por los jesuitas y en la cual estudió, porque considera que el centro traiciona el ideario católico. El novelista ha empezado a recoger firmas en el sitio de La Sociedad del Padre King -por él creado y cuyo lema es “Para hacer Georgetwon honesta, católica y mejor”- con la intención de denunciar a la institución ante el Vaticano y que no pueda considerarse más una universidad católica. Y pide, a quienes compartan su punto de vista, que suspendan todas las donaciones a esa institución durante un año.

El escritor, de 85 años, ha estallado tras la conferencia que ofreció en Georgetwon el 18 de mayo la secretaria de Sanidad y Servicios Sociales de la Administración de Obama, Kathleen Sebelius, invitada por los alumnos. El rechazo de Blatty se fundamenta en la reforma gubernamental que obliga a instituciones católicas a suscribir seguros sanitarios que cubran la anticoncepción y hasta el aborto, iniciativa de la que Sebelius es la abanderada. Ante los recién graduados, la titular de la cartera de Salud invocó hace dos semanas la separación de Iglesia y Estado, y les instó a guiarse por sus propias “brújulas morales”.

Escena de la película 'El exorcista'.Blatty considera la intervención de Sebelius en Georgetown sólo la última demostración de cómo esa institución incumple sistemáticamente la ley canónica y la constitución apostólica Ex corde Ecclesiae, promulgada en 1990 por Juan Pablo II y que establece las normas que deben cumplir las universidades católicas. “¡Parece que cada mes la Universidad de Georgetown protagoniza un nuevo escándalo!”, sentencia. Él, adelanta, va a pedir a la Iglesia y al centro académico “explicaciones y decisiones” en los próximos meses.

“Te invito a firmar el Mandato de la Fiscalía de esta web para que yo, otros exalumnos, padres, profesores y estudiantes, podamos representarte en esta petición especial e histórica a la Iglesia”, anima Blatty, quien reconoce tener una gran deuda con los jesuitas y su universidad. “Lo que debo a Georgetown, sin embargo, no es nada en comparación con lo que Georgetown debe a sus fundadores y al Cristo de la Fe, por lo que me apena profundamente que mi alma máter amada está fallando tan escandalosamente tanto a la Iglesia como a los jesuitas allí enterrados, que lo dieron todo, que la hicieron tan especial durante tanto tiempo. Me duele que, hoy en día, la Universidad de Georgetown casi parezca enorgullecerse de insultar a la Iglesia y ofender a los fieles”.

Blatty alcanzó fama mundial en los años 70 con su novela El exorcista, que dos años después fue trasladada al cine con gran éxito. Fue uno de los primeros en aprovechar el lema “basado en hechos reales” para vender una ficción como algo más, el desgraciado caso de un adolescente perturbado como una posesión satánica. Fruto de la imaginación de Blatty fueron los episodios más espectaculares de la historia: que el supuestamente poseído hablara lenguas que no podía conocer, que cambiara su tono de voz, que hiciera gala de una fuerza extraordinaria… No creían en la posesión original ni quienes practicaron el exorcismo. El padre Walter H. Halloran, que auxilió al oficiante, aseguró en 1997 al escritor Mark Opsasnick que el pobre joven no estaba endemoniado, sino que sufría “de algo que la moderna psiquiatría podía haber diagnosticado correctamente”.

Espectacular exorcismo en Colombia

Claudia Gaviria increpa al brujo, durante su exorcismo. Foto: Luis Robayo/AFP.

Claudia Gaviria, de 28 años; Lilia Rozo, de 52; y Eduardo Moreno, de 55, creían estar poseídos por espíritus malignos. Por eso, el 1 de junio, Hermes Cifuentes, más conocido como el Hermano Cifuentes, les práctico un exorcismo conjunto en La Cumbre, en el departamento colombiano de Valle del Cauca. Cada semana, diez personas se someten al ritual, que se celebra en la casa del brujo; pero también al aire libre con el cuerpo del poseído cubierto de barro, con cruces, huevos, fruta y velas por todos lados. Una expresión de incultura popular que ha inmortalizado el fotógrafo Luis Robayo y que traigo aquí por la espectacularidad de las imágenes. Recuerden que el Diablo y los espíritus sólo poseen a quienes creen en ellos y que, según ha ido avanzando la psiquiatría, las posesiones por entes sobrenaturales se han convertido en expresiones de desórdenes mentales.
Diversos momentos del exorUn momento del exorcismo practicado por el Hermano Cifuentes a tres presuntos poseídos. Foto: Luis Robayo/AFP.cismo practicado por el Hermano Cifuentes a tres presuntos poseídos. Foto: Luis Robayo/AFP. Un momento del exorcismo practicado por el Hermano Cifuentes a tres presuntos poseídos. Foto: Luis Robayo/AFP. Un momento del exorcismo practicado por el Hermano Cifuentes a tres presuntos poseídos. Foto: Luis Robayo/AFP.

Un momento del exorcismo practicado por el Hermano Cifuentes a tres presuntos poseídos. Foto: Luis Robayo/AFP. Un momento del exorcismo practicado por el Hermano Cifuentes a tres presuntos poseídos. Foto: Luis Robayo/AFP. Un momento del exorcismo practicado por el Hermano Cifuentes a tres presuntos poseídos. Foto: Luis Robayo/AFP.