Encubrimiento gubernamental

El día que el presidente de Estados Unidos anunció oficialmente el descubrimiento de vida extraterrestre

Las grandes potencias nos ocultan la existencia de vida extraterrestre y, en casos extremos, de alienígenas entre nosotros, dicen desde hace décadas los conspiranoicos. El secretismo que ha rodeado desde 1947 la investigación oficial de avistamientos de ovnis -motivado tanto por el temor a que se trate de ingenios enemigos como para ocultar pruebas de las aeronaves más avanzadas- ha alimentado esa leyenda, que ya empezó a explotar el ufólogo Donald E. Keyhoe nada menos que en 1950. Han pasado seis décadas y no sólo nadie ha puesto sobre la mesa una prueba que respalde tal afirmación, sino que además los secretos han ido desclasificándose y allí nunca ha habido alienígenas.

En contra de la idea del encubrimiento gubernamental, hace dieciséis años el entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, dio una rueda de prensa televisada para informar al mundo del descubrimiento de que en Marte había habido vida, según revelaba el análisis de una roca procedente de ese mundo que cayó en nuestro planeta hace 13.000 años. Al final, estudios posteriores del meteorito ALH 84001 han demostrado que los rastros de vida no eran tales, pero ese acto público sigue estando ahí como prueba de lo contrario que sostienen habitualmente los vendedores de misterios.

No he encontrado un documento televisivo de la época, pero, aún así, pueden ver unos segundos de la histórica rueda de prensa. Forman parte de Contact (1997), película basada en la novela homónima de Carl Sagan en la que Robert Zemeckis incluyó parte de esa comparecencia de Clinton. Tres días después del estreno de la película, Charles Ruff, consejero de la Casa Blanca, mandó una carta de queja a Warner Bros por el uso “inapropiado” de la imagen de Clinton, insertada en el filme como ya había hecho Zemmekis con las de otros personajes históricos en Forrest Gump. Las frases del presidente estadounidense en Contact son algunas de las que realmente dijo aquel día, como puede comprobarse en la declaración pública original.

Este documento, además de hablar del supuesto hallazgo de vida en otro mundo, demuestra el compromiso de la Administración de Clinton con la ciencia cuando recuerda que está viviendo el país “tiempos financieros difíciles” y que, aún así, hay que apoyar el programa espacial, y cuando reivindica el avance del conocimiento como “esencial para el futuro” de su país. Dieciséis años después, EE UU sigue invirtiendo en ciencia en medio de una crisis económica sin precedentes, y España recortando en ciencia, educación y sanidad, lastrando su futuro gracias a una sucesión de dirigentes incompetentes a más no poder. Pero los tontos son los yanquis… Nosotros somos campeones de Europa y del mundo de fútbol.


Declaración del presidente Clinton sobre
el descubrimiento del meteorito de Marte

La Casa Blanca
Oficina del Secretario de Prensa
Para su publicación inmediata
7 de agosto de 1996

Declaraciones del presidente
A la salida
Jardín Sur
13.15 horas

Presidente: Buenas tardes. Me complace haberme reunido con mi asesor de ciencia y tecnología, el doctor Jack Gibbons, para hacer algunos comentarios sobre el anuncio de hoy de la NASA.

Éste es el producto de años de exploración y meses de estudio intensivo por parte de los científicos más distinguidos del mundo. Como todos los descubrimientos, éste será y debería seguir siendo revisado, examinado y analizado. Tienen que confirmarlo otros científicos. Pero está claro que el hecho de que algo de esta magnitud se esté investigando es una reivindicación más del programa espacial de Estados Unidos y de nuestro continuo apoyo al mismo, incluso en estos tiempos financieros difíciles. Estoy decidido a que el programa espacial estadounidense ponga su potencia intelectual y capacidad tecnológica a disposición de la búsqueda de más pruebas de vida en Marte.

En primer lugar, he pedido al administrador (de la NASA Daniel) Goldin que se asegure de que este hallazgo es objeto de un proceso metódico de revisión y validación. En segundo lugar, he pedido al vicepresidente (Al Gore) que convoque, en la Casa Blanca antes de que acabe el año, una cumbre bipartidista sobre el futuro del programa espacial de EE UU. Uno de los objetivos de esa cumbre será discutir cómo EE UU debe seguir buscando respuestas a las preguntas científicas planteadas por este descubrimiento. En tercer lugar, estamos comprometidos con el agresivo plan que hemos puesto en marcha para la exploración robótica de Marte. La próxima misión no tripulada de EE UU a Marte está programada para despegar del Centro Espacial Kennedy en noviembre. La seguirá una segunda misión en diciembre. Os tengo que decir que la primera misión está programada para aterrizar en Marte el 4 de julio de 1997, Día de la Independencia.

Vale la pena saber cómo hemos llegado a este descubrimiento. Hace más de 4.000 millones de años, este trozo de roca se formó como parte de la corteza original de Marte. Después de miles de millones de años, se separó de la superficie y comenzó un viaje espacial de 16 millones de años que terminó aquí en la Tierra. Llegó como parte de una lluvia de meteoritos hace 13.000 años. Y, en 1984, un científico estadounidense de una misión anual del Gobierno para buscar meteoritos en la Antártida lo descubrió y recogió para estudiarlo. Fue el primer meteorito recuperado aquel año: su número de roca es el 84001.

Hoy, la roca 84001 nos habla a través de todos esos miles de millones de años y millones de kilómetros. Habla de la posibilidad de vida. Si este descubrimiento se confirma, seguramente será una de las revelaciones más sorprendentes de nuestro universo que haya hecho la ciencia. Sus implicaciones son tan trascendentales e impresionantes como pueda imaginarse. A pesar de que promete respuestas a algunas de nuestras más antiguas preguntas, plantea otras aún más fundamentales.

Vamos a seguir escuchando con atención lo que tenga que decirnos a medida que continuamos la búsqueda de respuestas y de conocimiento que es tan antigua como la Humanidad misma, pero esencial para el futuro de nuestro pueblo.

Gracias.

Los militares australianos han perdido todos sus archivos secretos sobre ovnis, menos uno

Turistas presencian el eclipse de sol del 4 de diciembre de 2002, a las afueras de la ciudada australiana de Lyndhurst. Foto: Reuters.

El Departamento de Defensa australiano ha perdido sus expedientes X sobre platillos volantes, según cuenta hoy Linton Besser en The Sydney Morning Herald. Después de la última publicación, el año pasado, de informes oficiales sobre ovnis por parte del Ministerio de Defensa (MoD) británico, el diario hizo una petición al respecto a las autoridades australianas, amparándose en la Ley de Libertad de Información (FOI). A finales de mayo, la directora adjunta de Defensa para la FOI, Natalie Carpenter, informó al periódico de que sólo había podido encontrar un documento y que todos los demás habían sido destruidos.”También hemos descubierto otro archivo que no ha sido destruido, pero no podemos localizarlo”, añadió. Y eso que revolvieron, al menos, cinco archivos oficiales. “A pesar de haberlo buscado en todos esos sitios, no se encontraron los documentos por lo que el Alto Mando Aéreo los da por perdidos”. Carpenter indicó a The Sydney Morning Herald que también habían sido destruidas en su momento las peticiones anteriores de documentación ovni basadas en la FOI, “como parte del habitual procedimiento administrativo”. El único archivo localizado hace referencia a una serie de avistamientos ocurridos en Woomera, una campo de pruebas militares.

Los altos mandos de Defensa australianos decidieron en 2000 que se dejaran de investigar las visiones de ovnis al concluir que no había ninguna razón para hacerlo. Ahora, la torpeza de los gestores militares alimentará, sin duda, a los más conspiranoicos, que interpretarán la ineptitud de unos funcionarios como una maniobra de encubrimiento de visitas extraterrestres. Si no, al tiempo… A mí, me incomoda mucho más la pérdida por parte de la NASA de las grabaciones originales del primer alunizaje.

El FBI abre un portal con documentos sobre famosos, gánsteres y lo paranormal

Informe al director del FBI sobre la recuperación en en Nuevo México de tres platillos volantes accidentados.El FBI acaba de abrir en Internet un repositorio con más de 2.000 documentos que en algún momento fueron secretos y que la agencia ha ido haciendo públicos en los últimos años gracias a la Ley de Libertad de Información. El material, gran parte de él conocido desde hace tiempo, podrá consultarse ahora mediante un buscador que facilita al interesado localizar documentos que hablen de Elvis Presley, Al Capone o el caso de Roswell, por ejemplo. Los archivos corresponden a una veintena de grandes temas -desde famosos hasta gánsteres-, incluidos los fenómenos inexplicados, categoría que contiene material sobre ovnis, percepción extrasensorial y mutilaciones de ganado. Uno de los documentos paranormales de The Vault (La cripta), como se llama el repositorio, es una carta de un agente llamado Guy Hottel que, el 22 de marzo de 1950, informó al director del FBI de cómo un investigador de la Fuerza Aérea sostenía que en Nuevo México se habían recuperado tres platillos volantes accidentados, ocupados cada uno por tres humanoides de menos de un metro de altura que iban “ataviados con tela metálica de textura muy fina”. “Cada cuerpo llevaba correajes similares a los de los monos de los aviadores y los pilotos de pruebas”, escribe el agente.

4 de septiembre de 1967: el día que el Ejército británico se enfrentó a una invasión extraterrestre

Una ovni creando un círculo de las cosechas, en un dibujo procedente de los Archivos Nacionales de Reino Unido.

Seis pequeños platillos volantes diseñados por estudiantes de ingeniería provocaron, el 4 de septiembre de 1967, que el Ministerio de Defensa (MoD) británico creyera, durante unas horas, que iba a tener que hacer frente a una invasión extrateterrestre, según información secreta hecha pública hoy por los Archivos Nacionales. Los objetos fueron descubiertos en tierra en seis localizaciones del sur de Inglaterra, que formaban una línea recta entre Sheppey y el Canal de Bristol, y, cuando fueron avisadas las autoridades por teléfono, se movilizaron fuerzas policiales y militares, incluidos helicópteros de la RAF y unidades de artificieros.

La alarma duró hasta que un equipo de desactivación de explosivos de Scotland Yard equipado con un aparato de rayos X examinó uno de los objetos, el de Bromley, y vio sus baterías. Otro de los platillos, el de Chippenham, fue destruido mediante una explosión controlada después de inspeccionarlo un oficial de la RAF y otro, descubierto por un colegial en Clevedon, lo examinó Greville Beale, el diseñador jefe de la División de Armas Guiadas de la Corporación Aeronáutica Británica (BAC). Las naves alienígenas habían sido fabricadas por estudiantes de la Escuela Técnica de Farnborough, y el MoD consideró el montaje una “broma de mal gusto, obviamente, muy exitosa”.

La documentación hecha pública hoy por el Gobierno de Reino Unido revela, además, que se han perdido documentos oficiales de llamado caso del bosque Rendlesham, ocurrido a finales de diciembre de 1980 y considerado el Roswell inglés.

“Mi madre me ha dicho que su padre le contó que en los años 40 oyó a Churchill decir que los ovnis…”

Eisenhower y Churchill, en Francia el 15 de noviembre de 1944. Foto: AP.Numerosos medios de comunicación españoles y extranjeros se han hecho eco en las últimas horas de cómo Winston Churchill, tras consultarlo en persona con el general Dwight D. Eisenhower, ordenó durante la Segunda Guerra Mundial (SGM) ocultar a la opinión pública un encuentro de un avión espía de la RAF con un ovni. Sin embargo, la información referente al suceso desclasificada ayer por el Ministerio de Defensa (MoD) británico no aporta pruebas de que esos dos sucesos -el avistamiento y la conversación entre los dos personajes sobre el mismo- tuvieran realmente lugar.

La historia se basa en dos cartas escritas al MoD el 14 de agosto y el 20 de septiembre de 1999 por un hombre que se identifica como “un científico interesado en la tecnología, la física y la astronomía”, y que manifiesta su rechazo hacia las creencias e interpretaciones populares sobre los ovnis. En sus misivas, relata que su abuelo, que sirvió en la RAF y fue guardaespaldas de Churchill, asistió en los años 40 a una conversación de éste con Eisenhower sobre un incidente ovni.

El comunicante no da una fecha concreta. Sólo habla de “principios de los años 40” y localiza el incidente “cerca o sobre la costa inglesa”. La tripulación del aparato de la RAF no detectó el objeto hasta que estuvo muy cerca de ellos. El ovni -del que sólo dice que era metálico y no precisa la forma- voló en paralelo al avión un rato -momento en el que uno de los tripulantes sacó fotos- y luego desapareció “sin dejar rastro”. Según el hombre, durante el encuentro de Churchill y Eisenhower, un asesor descartó que se tratara de un misil y otro dijo que cabía la posibilidad de que fuera “un objeto volante no identificado”, ante lo cual el primer ministro no tuvo ninguna duda de lo que debía hacer. “Este suceso debe mantenerse en secreto porque puede provocar terror en las masas y destruir la creencia en la Iglesia”, dice que su abuelo, fallecido en 1973, oyó decir a Churchill.

Un caso más que dudoso

Una de las cartas sobre ovnis enviadas al Ministerio de Defensa británico.Hasta aquí, la anécdota. La lectura de la información desclasificada revela que no existe ningún documento oficial de la época que confirme este relato, más allá de las cartas del científico británico. ¿Quiere decir esto que es falso? No, necesariamente; pero, de ahí a llevar a titulares que Churchill ocultó información sobre ovnis para prevenir el pánico o dañar a la religión, va un trecho que el periodismo riguroso nunca tendría que haber recorrido. ¿Por qué? Porque todo lo que tenemos es un hombre que dice que le ha contado su madre que le contó, a su vez, su padre que una vez oyó a Churchill decir…

Hay, además, en la historia algo que resulta imposible: que alguien hablara de “un objeto volante no identificado” a principios de los años 40, cuando ese término no fue acuñado hasta 1952 por la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Se trata, por tanto, de un añadido posterior al relato por parte del abuelo, la madre o el comunicante. Cuando supuestamente ocurrieron los hechos, todavía nadie había oído hablar siquiera de platillos volantes. Éstos no existieron hasta que, en junio de 1947, Kenneth Arnold vio nueve objetos con forma de bumerán sobre el monte Rainier, dijo que volaban como “un platillo si lo lanzas sobre el agua”, y el periodista que dio la noticia se refirió a ellos como platillos volantes confundiendo la forma del vuelo con la de los objetos. Quien primero especuló con que esos objetos fueran de origen extraterrestre fue, por su parte, el mayor Donald E. Keyhoe en enero de 1950 en la revista True.

Una de las cartas sobre ovnis enviadas al Ministerio de Defensa británico.Si el suceso sobre el ovni de la RAF ocurrió en realidad, es muy posible que tanto Churchill como Eisenhower sospecharan en su momento que podían estar ante una arma secreta nazi. Sería lo lógico en una situación de guerra como la que se vivía en Europa. De hecho, la creencia en que el fenómeno ovni podía ocultar actividad aérea enemiga fue lo que años después llevó a los diferentes Gobiernos, incuido el británico, a abrir proyectos de investigación de avistamientos de no identificados cuyos resultados han ido saliendo a la luz en las últimas décadas sin que haya asomado la cabeza de un solo extraterrestre entre las montañas de papel. Además, las grandes potencias han aprovechado durante décadas la creencia en los ovnis para camuflar como tales pruebas de sus armas y complejos de investigación militar como el Área 51.

Si el caso del avión de la RAF pasó como contaba el comunicante del MoD en 1999, la ausencia de documentación oficial -más allá del cruce de cartas de hace once años- demuestra que fue un suceso sin importancia y los documentos relacionados con él se habrían destruido como el resto de los de avistamientos ovni intrascendentes anteriores a 1967, según era política del MoD. Para mí el mayor enigma de toda esta historia es como todos los periodistas que han escrito sobre ella han contado prácticamente lo mismo y ninguno ha caído en la cuenta de que, a principios de los años 40, en Reino Unido nadie podía hablar de ovnis porque el término no se había inventado y, seguramente, sí se hablaba mucho de la posible existencia de terribles armas nazis.

Publicado originalmente en amazings.es.