Divulgación científica

Las sirenas y la agencia oceánica de EE UU: una reflexión sobre el papel social de las instituciones científicas

“No se han encontrado pruebas de humanoides acuáticos”, sentenciaba hace trece días la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos. Con tan sorprendente declaración, la agencia científica gubernamental respondía a quienes tras ver en mayo un documental con recreaciones muy realistas en Animal Planet, un canal de Discovery Communications, se habían dirigido a ella preguntando si las sirenas existen. La nota decía:

No se han encontrado pruebas de humanoides acuáticos

Las sirenas -esos seres mitad humanos, mitad peces- son criaturas marinas legendarias que aparecen en las crónicas de las culturas marítimas desde tiempo inmemorial. El poeta épico griego Homero escribió sobre ellas en La odisea. En el antiguo Oriente Próximo, las sirenas eran las esposas de los poderosos dragones marinos, y servían como mensajeros de confianza entre sus cónyuges y los emperadores de la tierra. Los aborígenes australianos llaman a las sirenas yawkyawks, un nombre que podría referirse a sus hipnóticas canciones.

La creencia en las sirenas pudo surgir en los albores de nuestra especie. Figuras mágicas femeninas aparecen por primera vez en las pinturas rupestres en el Paleolítico tardío (Edad de Piedra), hace unos 30.000 años, cuando los humanos modernos empezaron a dominar la tierra y, presumiblemente, comenzaron a navegar por los mares. Las criaturas mediohumanas llamadas quimeras también abundan en la mitología, dodne, además de las sirenas, había sabios centauros, salvajes sátiros y espantosos minotauros, por nombrar sólo algunass criaturas.

¿Pero son las sirenas reales? No se han encontrado pruebas de humanoides acuáticos. ¿Por qué, entonces, ocupan el inconsciente colectivo de casi todos los pueblos marineros? Es mejor dejar la respuesta a esa pregunta a historiadores, filósofos y antropólogos.

La reacción de la NOAA se ha trasladado a los medios españoles con titulares como “La autoridad oceánica de EE UU certifica que… las sirenas no existen”, “El Gobierno americano afirma que las sirenas no existen”, “EE UU asegura que las sirenas no existen” y “Las sirenas y los zombies no existen: ya es oficial”, informaciones veraces, pero, también, cargadas de ironía en algunos casos. Y es que, como sabe cualquier españolito medio, los yanquis son tontos. ¿O no?

La lectura que yo hago de este episodio es otra. La nota de la NOAA es reveladora no tanto de la incultura de parte de la población estadounidense como del compromiso de esa institución científica con la educación pública. Si muchos contribuyentes se preguntan si las sirenas son reales después de ver un documental engañoso, alguien ha de salir al paso y por qué no va a hacerlo la entidad gubernamental encargada del estudio de los mares.

Los CDC y el apocalipsis zombi

Los prestigiosos Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) negaron hace un mes que los zombis existan después de una serie de ataques caníbales registrados en varias ciudades y supuestamente originados por el consumo de drogas. “Los CDC no tienen conocimiento de un virus o condición que pueda reanimar a los muertos (o hacer que los humanos puedan ser afectados por síntomas como los de los zombis”, declaró el portavoz de la agencia, David Daigle, al Huffington Post. Hace un año, los CDC explicaron a los estadounidenses cómo actuar ante un apocalipsis zombi no porque sus responsables crean que tal cosa es posible, sino como un modo de llegar a la gente y prepararla para enfrentarse a posibles desastres reales.

Tanto la actitud de la NOAA como la del CDC me parecen dignas de imitar. Responden al principio de que las instituciones científicas públicas tienen que colaborar en la educación de la ciudadanía y, si una creencia falsa se extiende, pronunciarse sobre ella, sean sirenas, zombis, la Atlántida, que el VIH no causa el sida o que las vacunas provocan autismo. En el otro platillo de la balanza, en el de los grandes errores, incluiría el borrón de la NASA -casi siempre envidiable en lo que a comunicación se refiere- cuando, por las críticas de algunos medios, rompió en 2003 el contrato que había firmado meses antes con el ingeniero aerospacial y divulgador científico James E. Oberg para que escribiera un libro en el que demostrara al hombre de la calle la realidad de los alunizajes. ¡Qué oportunidad perdida!

Las entidades científicas públicas deben investigar y divulgar, y esto último incluye ayudar a desterrar ideas erróneas de la mente de los ciudadanos. Sería deseable que en España empezaran a hacerlo habitualmente, implicándose, por ejemplo, en la lucha contra la histeria electromagnética y la locura antitransgénica. Es sólo una idea.

¡Feliz Día de Darwin 2012!

Tarjetón del Día de Darwin de 2012 en Bilbao.

La Biblioteca de Bidebarrieta de Bilbao (c/ Bidebarrieta, 4) acoge hoy dos conferencias dentro de los actos del Día de Darwin, en una iniciativa organizada por el diario El Correo, la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco (UPV), el Ayuntamiento de Bilbao, el CIC bioGUNE, el Círculo Escéptico (CE), la Fundación Biofísica Bizkaia y el Aula Espazio Gela. El programa de la sexta edición de este encuentro celebrada en la capital vizcaína es el siguiente:

19.00 horas: “Darwin en Lotilandia”, por Kepa Altonaga, biólogo de la UPV.

19.45 horas: “Evolución del género Homo“, por José María Bermúdez de Castro,  codirector de las excavaciones de Atapuerca y director del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana.

20.30 horas: Mesa redonda.

Escépticos mirándose el ombligo

Me preocupa la autocomplacencia que, de un tiempo a esta parte, observo en ciertos colegas por el éxito de iniciativas como los encuentros en bares para participar en charlas y debates escépticos. Entiéndanme, me parecen actos necesarios y los apoyo, pero creo que algunos están confundiendo el árbol con el bosque. Y lo mismo pasa con ciertas revistas escépticas que resultan, por lo general, tan aburridas como una hoja parroquial porque sólo hablan de lo bien que lo hacemos quienes las hacemos. Está bien cuidar el árbol -estrechar los lazos en el seno de la comunidad escéptica-, pero el objetivo es el bosque, la sociedad, y ahí fuera pocos saben que existimos.

La realidad es que en España prácticamente no se hace nada por sacar el pensamiento crítico a la calle, por ir más allá de la firma de manifiestos que siempre suscribimos los mismos. Y no me vengan con cursillos universitarios ni cosas parecidas de las que casi nadie se entera fuera del círculo de iniciados. Hay que intentar seducir a la gente, atraerla, engancharla, divertirla… Si se publica una revista, que resulte interesante a los de fuera; si se organizan unas charlas, que susciten curiosidad. “Escribimos para escépticos, montamos charlas de escépticos para escépticos, organizamos protestas para escépticos… Sí, la palabra clave es endogamia“, como escribo en la sexta entrega de ¡Paparruchas!, mi columna en español en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), titulada “Escepticismo para escépticos”Pueden leer mi reflexión en la web del CSI y luego comentarla aquí.

Bilbao celebrará el Día de Darwin el 14 de febrero

Bilbao volverá a celebrar este año el nacimiento de Charles Darwin, codescubridor de la teoría de la evolución junto a Alfred Russel Wallace. La Biblioteca de Bidebarrieta acogerá el 14 de febrero, a partir de las 19 horas, sendas conferencias de José María Bermúdez de Castro, codirector de las excavaciones de Atapuerca y director del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, y el biólogo Kepa Altonaga, de la Universidad del País Vasco, sobre la evolución del género Homo -al que pertenecemos todos los seres humanos- y el modo en que recibió la intelectualidad vasca las ideas del naturalista inglés, respectivamente.

La participación desde 2007 de destacadas figuras de la ciencia y la divulgación -como Francisco J. Ayala, Pilar Carbonero y Manuel Toharia, entre otros- ha convertido este acto en una cita obligada para los amantes de la ciencia y la cultura en general. El Día de Darwin de Bilbao está organizado por El Correo, la Cátedra de Cultura Científica de la UPV y el Ayuntamiento de Bilbao, en colaboración con el Círculo Escéptico, la Fundación Biofísica Bizkaia, el Aula Espazio Gela y el CIC bioGUNE.

“Me preocupa cuando se idolatran terapias alternativas que no están sometidas a ningún control”, dice Pedro Miguel Etxenike

Portada del primer número de 'Ciencia', el suplemento de 'El Correo'.“Me preocupa cuando se idolatran terapias alternativas que no están sometidas a ningún control y se contraponen a la negativamente calificada medicina tradicional”, dice el físico Pedro Miguel Etxenike, presidente del Donostia International Physics Center (DIPC), en la entrevista que le he hecho para el nuevo suplemento Ciencia, de El Correo, que ha llegado hoy a los quioscos. Cuando el premio Príncipe de Asturias de Investigación en 1998 habla de medicina tradicional, se refiere a la científica, como queda claro inmediatamente después. “Yo soy partidario de la medicina científica. Otra cosa es que siempre haya margen para cosas nuevas. Sabemos muy poco y es cierto que el agua pura produce cretinismo, pero de ahí a beber de la ciénaga… Nadie ha demostrado que la homeopatía y el reiki funcionen, por ejemplo. Si una mujer tiene un cáncer de mama y le dicen que retrase el tratamiento científicamente probado en favor de terapias alternativas no contrastadas, eso es casi criminal”, sentencia Etxenike.

Durante las casi dos horas de conversación que el físico navarro y yo mantuvimos una mañana del pasado verano, hablamos  sobre lo paradójico de una sociedad dependiente de la ciencia y la tecnología, pero con graves carencias de cultura científica básica; acerca de la necesidad de invertir más en ciencia; de lo natural y alternativo; la energía nuclear; los transgénicos… El resultado final es una entrevista de dos páginas. El  primer número de Ciencia incluye, además, un reportaje de Mauricio-José Schwarz sobre que hubiera pasado si la Tierra no tuviera una luna y un artículo del químico Fernando Cossío, presidente ejecutivo de Ikerbasque, la Fundación Vasca para la Ciencia, quien defiende, entre otras cosas, que “una opinión pública que incorpore a su vida personal y social los valores de la ciencia será muchos menos manipulable”. Ciencia cuenta con tres columnistas de lujo: el biólogo Eduardo Angulo hablará cada mes de investigaciones que nos enseñan cosas curiosas sobre nosotros mismos; Javier Pedreira, Wicho, uno de los autores de Microsiervos -el blog más leído en España-, nos tendrá a la última de los avances tecnológicos; y Jose A. Pérez, creador de Escépticos y Ciudad K, nos acercará a la ciencia y el pensamiento crítico de una forma divertida. A ellos se suma en la contrapartida el genial Andrés Diplotti, padre de La Pulga Snob, con una tira científico-humorística: “El Laboratorio del Doctor Teratópulos”.

Ciencia no va a quedarse en el papel. El suplemento que hoy se entrega con El Correo forma parte de un ambicioso proyecto que coordino, patrocinado por Alianza Tecnológica IK4 y el Departamento de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno vasco, al que en las próximas semanas se sumará una web que estará abierta a la colaboración de científicos y divulgadores. Además, Ciencia participará y organizará actos públicos de divulgación, como la celebración del Día de Darwin en Bilbao y otros.