Discovery DSalud

Radio Euskadi difunde la idea de que el brote de ébola es un montaje de los CDC, la OMS y las farmacéuticas

Portada del número 175 de la revista 'Discovery DSalud'.Más de media hora dedicó el domingo por la mañana el programa Hágase la luz de Radio Euskadi a hacerse eco de la visión más conspiranoica del ébola. En una demostración de lo que, a mi juicio, nunca debería hacer un medio de comunicación público, Jesús García Blanca soltó un disparate tras otro con el entusiasta apoyo de la directora y presentadora del espacio, la periodista Teresa Yusta. Así, los oyentes nos enteramos de que el ébola es un virus integrado en nuestro genoma; de que es discutible que sea el causante de la fiebre hemorrágica que azota África occidental; de que estamos asistiendo a una farsa similar a la del sida; de que el brote que ya ha matado a más de 4.000 personas es un montaje; y de que nos iría mejor si hiciéramos caso a Teresa Forcades, la monja antivacunas, y al curandero antitransgénicos Josep Pamiés.

García Blanca es el autor de “Ébola: ¿otra falsa pandemia?”, un reportaje publicado en el último número de Discovery DSalud, revista en cuyas páginas se defiende que el VIH no existe, el cáncer tiene causas emocionales, las emisiones de radiofrecuencia provocan todo tipo de males y cosas por el estilo. “No es descartable que los problemas de salud que se achacan al virus del ébola puedan en realidad estar provocados por fármacos en mal estado, vacunas o medicamentos experimentales y pesticidas cuyos efectos se vean agravados por una pésima higiene, agua contaminada, desnutrición y, por ende, un sistema inmune debilitado”, concluye en su texto. (No se pregunten a qué se deben, entonces, casos como el de la auxiliar de enfermería Teresa Romero porque la lógica conspiranoica no es de este mundo.) Yusta considera, por su parte, un “trabajo fantástico” el de quienes hacen “una revista realmente formidable, Discovery DSalud“, lo que demuestra que no tiene ni idea de lo que habla. Por lo menos, en lo que a medicina, salud y ciencia se refiere. Si quieren, pueden escuchar la conversación que mantuvieron ambos ante los micrófonos de Radio Euskadi -para eso he incluido el siguiente archivo-, pero permítanme que les llame la atención sobre aspectos que creo que deberían llevar al consejero vasco de Salud, Jon Darpón, a tomar algún tipo de medida.

Como lleva haciendo sobre el sida José Antonio Campoy, director de Discovery DSalud, desde su época al frente de la revista esotérica Más Allá, García Blanca suelta muchas ideas y las mezcla a su gusto para vender la tesis de que el virus del ébola no existe o no es lo que nos han dicho. Así, al principio de la entrevista sostiene que es “discutible” que el ébola esté ahí, para luego añadir que, según el biólogo Máximo Sandín -del que no da un dato fundamental, que es antidarwinista-, el ébola, el marburgo y otros muchos virus “son endógenos, están integrados en nuestro genoma”, lo que descarta que sean mortales “porque estaríamos muertos todos”. García Blanca sostiene que el ébola “es un huesped nuestro, vive en simbiosis con nosotros, forma parte de nosotros”, y que “es absurdo pensar que una parte de nosotros está causando esta pandemia”. En realidad, lo que es absurdo es lo que él dice: que el virus no está ahí, pero que, al mismo tiempo, está dentro de nosotros. Me recuerda a conspiranoicos de los alunizajes como Santiago Camacho, que hace años mantenía que el hombre no llegó a la Luna y, en un momento determinado, empezó a decir que los astronautas encontraron extrañas construcciones en el satélite terrestre.

Portada del número 227 de la revista 'Enigmas'.Los expertos de los que echa mano Garcia Blanca pertenecen a lo más granado de la anticiencia. Así, en otro momento de la conversación, cita al médico Enric Costa, quien dice que “esto son fiebres hemorrágicas. Son conocidas por la medicina desde la Antigüedad. No tienen nada que ver con ningún virus ébola”. Costa, como antes Sandín, es un heterodoxo, por decirlo suavemente. Médico de formación, se pasó hace tiempo al lado oscuro de las mal llamadas terapias alternativas. Asegura que “el sida no es un fenómeno infeccioso” y que su causa es una intoxicación “tanto a nivel físico-químico como a nivel psicológico. Se ha producido un efecto vudú colectivo sobre la población de afectados, diciéndoles desde todas partes que tenían un virus que tarde o temprano, pero sin remedio, les mataría. Y, además, eso se ha convertido en una verdad dogmática que no permite a la persona afectada disponer de otro tipo de información. Esto, sumado a la marginación y desprecio de su propio hábitat social, produce en el marcado una desmoralización y un terror que son suficientes para destruir la vitalidad de cualquiera”.

Forcades, la gripe A y sus mentiras

La defensa que la presentadora hace de Teresa Forcades resulta ridícula. Afirma que, cuando saltó a la escena pública en otoño de 2009 con su vídeo Campanas contra la gripe A, la monja dijo cosas que luego hubo que admitir, algo que es siemplemente falso. La religiosa alertaba en su vídeo del riesgo de vacunarse contra la gripe y alimentaba la idea de que quienes, según ella, dominan el mundo podían llegar a provocar una pandemia para acabar con la mitad de la población. Mentía cuando decía que Organización Mundial de la Salud (OMS) había modificado la definición de pandemia para que encajara con las características de la gripe A y también cuando presentaba como prueba del peligro de las vacunas la contaminación de unas muestras que mataron varios hurones. Es cierto que una compañía farmacéutica mandó por error a algunos laboratorios muestras de vacuna contaminadas, pero el fallo se produjo en la fase de experimentación con animales y fue detectado. Y sentenciaba: “Con los datos que tenemos, es más probable pensar que aquí haya una mala intención que no pensar que haya habido unas causalidades casi imposibles”.

La monja antivacunas fue poco después de su debut mediático la estrella del II Congreso Ciencia y Espíritu, junto con negacionistas del sida, exopolíticos, defensores de que el 11-S fue un autoatentado de Estados Unidos, creyentes en la Tierra hueca, propagandistas de la contaminación electromagnética, los chemtrails, las casas piramidales con efectos terapéuticos, el alma grupal y otras chaladuras. Y ahora, como bien recordaba Javier Salas hace unos días, forma parte de la troupe de charlatanes del ébola y no duda en publicitar como remedio del mal la solución mineral milagrosa (MMS), un producto tóxico que algunos estafadores dicen que cura todo tipo de patologías, incluido el autismo.

Para García Blanca, el actual brote de ébola es obra de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la OMS, la Unicef, el Banco Mundial, la Fundación Bill y Melinda Gates, la Fundación Rockefeller y los laboratorios farmacéuticos. La estrategia, dice, se remonta a hace mucho tiempo. “Ya en los años 40 empezaron las primeras fabricaciones de epidemias de gripe falsas para mantener una agencia gubernamental que se dedica a la vigilancia de enfermedades”, los CDC. El colaborador de Discovery DSalud atribuye a los CDC la autoría de todo tipo de brotes de enfermedades, “incluida la epidemia falsa de sida de 1981”. Y yo pienso en los miles, centenares de miles de implicados en la conspiración, desde investigadores de primera línea hasta médicos especialistas, técnicos de laboratorio y demás. Todos callados, guardando el secreto de que el VIH no causa el sida, las diferentes gripes han sido creadas en laboratorio y el ébola es inofensivo como un gatito. Si tan seguros están de lo que dicen, ¿por qué no se inyectan García Blanca, Campoy, Forcades, Pamiés y compañía muestras de los inofensivos VIH y ébola?

Entiendo que los científicos no quieran prestarse al debate o a desmentir a personajes como éstos para no dar a sus disparates una relevancia inmerecida, pero, entonces, ¿qué van a creer, por ejemplo, los ciudadanos que hayan escuchado en la radio pública vasca que el virus del sida no existe, que las epidemias las montan los CDC y la OMS en beneficio de las farmacéuticas y demás disparates? Por otra parte, ¿es de recibo permanecer callados cuando una emisora pública difunde ideas anticientíficas y conspiranoicas sobre asuntos de salud pública? Piénsenlo, por favor.

La Organización Médica Colegial denuncia ante Sanidad un anuncio de tratamientos milagrosos contra el cáncer

Anuncio del libro 'Cáncer. Qué es, qué lo causa y cómo tratarlo', de José Antonio Campoy y Antonio Muro, publicado en la revista 'Discovery DSalud'.La Organización Médica Colegial (OMC) ha denunciado ante el Ministerio de Sanida un anuncio sobre el cáncer publicado por la revista Discovery DSalud según el cual “millones de personas de personas mueren cada año a causa del cáncer porque ¡la quimioterapia y la radioterapia no funcionan!”, mientras “hay terapias mucho más eficaces que se ocultan”. Así se publicita en esa revista desde hace años la obra en dos tomos Cáncer. Qué es, qué lo causa y cómo tratarlo, en la cual los periodistas José Antonio Campoy y Antonio Muro exponen “los tratamientos más eficaces del mundo” contra esa enfermedad y facilitan “nombres, direcciones, teléfonos de contacto y webs” de sus practicantes.

Campoy, exdirector de la revista Más Allá y defensor de que el VIH no es la causa del sida, y Muro sostienen que “hoy día es indefendible que la radioterapia y la quimioterapia sean los tratamientos de referencia” contra el cáncer. “No sólo no curan el cáncer, sino que pueden provocarlo y extenderlo”, dicen. En su opinión, “lo más sangrante es que se está ocultando que existen tratamientos alternativos que han demostrado su eficacia”, de los cuales ellos dan a conoce en su libro “los más importantes”. ¿Cuáles? Sin ánimo de ser exhaustivo, en la tercera edición de la obra -entonces era un único volumen- proponían:

-la nueva medicina germánica de Ryke Gerd Hamer, “según la cual la inmensa mayoría de los cánceres tiene su origen en un fuerte shock traumático inesperado que pilla a uno a contrapie y se vive en soledad”;

-la anatheóresis, o regresión hipnótica al estado fetal y a la infancia, de Joaquín Grau, para quien “la mayor parte de las enfermedades, si no todas”, se deben a “hechos emocionalmente dolorosos que todos, en mayor o menor medida, sufrimos durante nuestra gestación en el seno materno, durante el nacimiento y a lo largo de los primeros años de infancia, y cuya energía retenemos y embalsamos”;

-una dieta especial creada por el español Francisco Martín Acrís, que “tiene la virtud de desintoxicar nuestro organismo, mejorar su metabolismo, incrementar las defensas del sistema inmune y, consecuentemente, permitir que nuestro propio cuerpo encuentre la solución al cáncer… y a cualquier otra patología que podamos padecer”;

-“la depuración del hígado y el riñón” a base de Calcarea carbonica, Licopodium y otros preparados homeopáticos;

-la vitamina C a altas dosis, el Bio-Bac…

Entre los factores de riesgo para el cáncer, Campoy y Muro destacan las radiaciones electromagnéticas. Para ellos, “son potencialmente  peligrosas tanto las naturales como las artificiales, las ionizantes como las no ionizantes”. Admiten que hay muchos factores de riesgo cancerígeno, pero afirman que “en la gran mayoría de los casos detrás del comienzo de la enfermedad se encuentra un factor ignorado por la oncología oficial: el factor psicoemocional. Tras el 80% u 85% de los cánceres podemos encontrar casos acaecidos durante la gestación o la infancia”, o siendo ya adultos. “Obviamente, cuando el cáncer lo provoca un shock traumático, centrar el tratamiento terapéutico exclusivamente en el ámbito físico es un gigantesco error. La biología es importante, pero no lo es menos la biología del alma”. Mariló Montero llorará de alegría.

La queja de la OMC

Portada del número 162 de 'Discovery DSalud'.El 12 de septiembre, Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la OMC, informó al Ministerio de Sanidad de la existencia del anuncio, publicado en el número 174 (septiembre 2014) de Discovery DSalud, “por si pudiera constituir algún tipo de ilícito, tanto penal (delito contra la salud pública), como administrativo (publicidad ilícita y sin autorización) y, en su caso y sin perjuicio de formalizarla este organismo, se eleve la oportuna denuncia ante la Fiscalía General del Estado u organismo que se considere competente, y se reitere la misma ante los órganos competentes de la Administración sanitaria de la comunidad autónoma que corresponda, a los efectos de tomar las medidas que procedan”. La OMC considera que “dicha publicidad, además, podría ser catalogada como engañosa, según el régimen jurídico de la publicidad sanitaria”, y se basa para ello en que:

-la Ley General de Sanidad de 1986 ordena “que las Administraciones públicas, en el ámbito de sus competencias, realicen «un control de la publicidad y propaganda comerciales para que se ajusten a criterios de veracidad en lo que atañe a la salud y para limitar todo aquello que puede constituir un perjuicio para la misma» (artículo 27). Asimismo, recuerda que prevé la inspección y control de la promoción y publicidad de los centros y establecimientos sanitarios (artículo 30.1), la autorización previa de la publicidad de los medicamentos y productos sanitarios (artículo 102), y que encomienda «a la Administración sanitaria del Estado valorar la seguridad, eficacia y eficiencia de las tecnologías relevantes para la salud y la asistencia sanitaria» (artículo 110)”;

-la Ley General de Publicidad de 1988 permite regular la publicidad de los productos, bienes, actividades y servicios susceptibles de generar riesgos para la salud o seguridad de las personas y concretamente “la forma y condiciones de difusión de los mensajes publicitarios” (artículo 8);

-el Decreto 1907/1996 sobre publicidad y promoción comercial de productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria, que en su artículo 1 dispone que las Autoridades sanitarias y demás órganos competentes “controlarán la publicidad y promoción comercial de los productos, materiales, sustancias, energías o métodos que se anuncian o presentan como útiles para el diagnóstico, prevención o tratamiento de enfermedades o desarrollos fisiológicos, adelgazamiento, modificación del estado físico o psicológico, restauración, corrección o modificación de funciones orgánicas u otras pretendidas finalidades sanitarias, para que se ajusten a criterios de veracidad en lo que atañe a la salud y para limitar todo aquello que pueda constituir un perjuicio para la misma”; y que

-el artículo 4 del Decreto 1904/1996 establece que “queda prohibida cualquier clase de publicidad o promoción directa o indirecta, masiva o individualizada, de productos, materiales, sustancias, energías o métodos con pretendida finalidad sanitaria” si éstos se destinan “a la prevención, tratamiento o curación de enfermedades transmisibles, cáncer y otras enfermedades tumorales, insomnio, diabetes y otras enfermedades del metabolismo”, si pretenden “una utilidad terapéutica para una o más enfermedades, sin ajustarse a los requisitos y exigencias previstos en la Ley del Medicamento y disposiciones que la desarrollan”, si proporcionan “seguridades de alivio o curación cierta”, si aportan “testimonios de profesionales sanitarios, de personas famosas o conocidas por el público o de pacientes reales o supuestos, como medio de inducción al consumo”, y si, en general, se atribuyen “efectos preventivos o terapéuticos específicos que no estén respaldados por suficientes pruebas técnicas o científicas acreditadas y expresamente reconocidas por la Administración sanitaria del Estado”.

No soy abogado, pero, a mi juicio, no es sólo el libro de Campoy y Muro incurre en esos supuestos de publicidad ilícita o prohibida. También la revista Discovery DSalud, que dirige el primero, lo hace sistemáticamente desde su nacimiento, tanto en su contenido informativo como en el publicitario. Desde 1999, esa publicación es el altavoz de los colectivos más paranoicos, extravagantes y peligrosos del sector sanitario español. No hay terapia loca, producto milagro e idea estrafalaria sin hueco en Discovery DSalud.

Así, en enero de 2008, Coral Mateo, presidenta de la Sociedad Española de Homeopatía Veterinaria, alertaba en sus páginas de que “es muy posible que el cáncer no sea una enfermedad causada por un error genético, sino que se trate de un proceso biológico de desintoxicación” y, pode eso, su curación “puede lograrse si el paciente cambia completamente el chip de quién es, cuenta con apoyo psicológico, hace una alimentación natural, elimina todas las fuentes que contaminan su organismo, no vuelve a introducir ninguna toxina en su cuerpo y, finalmente, deja que el organismo funciones de forma natural”. ¿Se imaginan los efectos que pueden tener estas patrañas en un enfermo desesperado? No duden de que habrá pacientes que hayan abandonado los tratamientos de efectividad científicamente demostrada para seguir los consejos milagreros de Campoy, Muro y compañía.

Discovery DSalud está llena de publicidad de complementos alimenticios, sistemas de “protección total contra los campos electromagnéticos”, aparatos milagrosos que trabajan la “energía vital y oxigenación”, productos adelgazantes, regeneradores de los “patrones de información y energía articular”, cursos de pseudoterapias y otros timos. En sus editoriales, el director de la revista sostiene cosas como que hay genes implicados en el desarrollo del cáncer “que se ignoran de forma desinteresada” y, con motivo de la doble mastectomía de Angelina Jolie, dijo que la actriz “no ha sido sino la tonta útil que se ha usado para poner en marcha el enésimo negocio de una gente insaciable”.

Habrá que esperar a lo que dictamine el Ministerio de Sanidad, si es que hace algo. Y es que la historia no es nueva. Según me ha contado el médico Adrian Hugo Llorente Aginagalde, representante de la plataforma Con la Salud no se Juega, “el anuncio de Discovery DSalud llevaba meses siendo denunciando en las redes sociales por distintos profesionales sanitarios. El primero, si no me equivoco, fue el nutricionista Àlex Pérez Caballero, sin que las autoridades se interesaran por ello, aunque al Ministerio se le había preguntado si no iba a tomar medidas”. Ante la pasividad del Gobierno, Llorente Aginagalde y sus colegas dieron un paso adelante. “Trasladamos la queja a Serafín Romero, secretario general de la OMC, entidad que nos representa, en última instancia vela por el cumplimiento del código deontológico entre los profesionales de la medicina y tiene entre sus fines fundacionales colaborar con los poderes públicos para la consecución del derecho a la protección de la salud de los ciudadanos. Romero nos informó de que remitiría el anuncio a los servicios jurídicos y hace unos pocos días supimos que habían decidido hacer llegar la denuncia al Ministerio de Sanidad, Igualdad y Políticas Sociales para que se investigara, ante lo cual sólo podemos felicitar a la OMC por la decisión tomada”. Si Sanidad no hace nada, la OMC seguirá adelante y pondrá los hechos en conocimiento de la Fiscalía, según me han confirmado fuentes de la organización colegial.

El consultorio del extraterrestre Geenom que José Antonio Campoy llevaba en 'Más Allá'.

Denuncia “esperpéntica”

Campoy, por su parte, ha enviado a la ministra Ana Mato una carta de réplica, publicada en Facebook, en la que califica la queja de la OMC de “esperpéntica”. Habla de esperpento el autor del libro Entrevista a un extraterrestre: Geenom (1997), que recoge sus presuntas conversaciones con un alienígena. Geenom -como pueden ver en el consultorio que aquí reproduzco, que se publicaba mensualmente en la revista Más Allá-, era partidario de la urinoterapia y consideraba que la mayoría de las enfermedades tienen un origen emocional.

En opinión de Campoy, la denuncia se debe a que “a los actuales responsables la Organización Médica Colegial no les ha gustado nada que en el anuncio se diga que «millones de personas mueren cada año a causa del cáncer porque la quimioterapia y la radioterapia no funcionan». Sin embargo ninguna de las normas legales citadas es de aplicación en el caso que nos ocupa. Un libro no es ni un fármaco, ni una especialidad farmacéutica, ni un alimento, ni un producto dietético o fitoterápico, ni un suplemento ortomolecular, ni un dispositivo médico o sanitario, ni un protocolo de tratamiento. Y encima los autores somos periodistas y no profesionales sanitarios a los que poder llevar a sus comités de ética a fin de echarles de la profesión si disienten de las verdades oficiales y no acatan obedientemente lo que se les ordena. Periodistas que lo que hacen es recoger en dos tomos -y en numerosos artículos posteriores a éstos- lo que cada vez más médicos, farmacéuticos, biólogos, bioquímicos y otros muchos especialistas en salud de muy diferentes disciplinas afirman: que el actual paradigma oncológico está obsoleto y los tratamientos y productos utilizados en cáncer no funcionan. Es decir, el libro refleja la opinión de expertos perfectamente identificados cuyos trabajos y artículos se citan. Luego la frase que aparece en el anuncio denunciado -que, por cierto, aparece en la revista casi todos los meses desde 2006, es decir, desde hace 8 años- es el resumen implícito de lo que muchos de ellos afirman”.

Tiene razón el exdirector de Más Allá en que un libro no es un fármaco ni nada parecido, pero el suyo es una guía repleta de peligrosas falsedades que pueden llevar a enfermos de cáncer a sufrir un calvario añadido a la propia enfermedad. Desde mi punto de vista, la obra  Cáncer. Qué es, qué lo causa y cómo tratarlo promociona “productos, materiales, sustancias, energías o métodos” que pretenden curar esa patología y nunca han sido probados científicamente, y ofrece una lista de nombres, teléfonos y direcciones de los que presenta en la contraportada como “los tratamientos más eficaces del mundo contra la enfermedad”. Dice Campoy en su carta que lo que la OMC “intenta es un vergonzoso atentado contra la libertad de expresión, la libertad de información y la libertad de prensa, impropio de un Estado de Derecho”. No es así: la OMC trata de defender a los enfermos frente a los vendedores de milagros como él.

‘Discovery DSalud’: una revista aterradora

Portada del número 162 de 'Discovery DSalud'.“La estúpida mutilación de Angelina Jolie”; “No es ya que la quimioterapia no cure, ¡es que promueve el cáncer!”; “El ayuno terapéutico es eficaz en numerosas patologías”; “Desidia de las autoridades ante el grave problema de las radiaciones electromagnéticas”; “La electroacupuntura permite operar ¡sin necesidad de anestesia!”; “¿Es el objetivo real de la vacuna antifertilidad reducir la población?”. Son los titulares de portada del número 162 (julio-agosto 2013) de Discovery DSalud, la revista dirigida por José Antonio Campoy, exdirector de Más Allá y autor del libro Entrevista a un extraterrestre: Geenom (1997), prologado por Fernando Sánchez Dragó y Fernando Jiménez del Oso, entre otros.

La etapa de Campoy al frente de Más Allá (de julio de 1993 a octubre de 1998) se caracterizó por incluir un consultorio del alienígena Geenom, que respondía a preguntas de los lectores, y alimentar el negacionismo respecto a que el VIH cause el sida. Decir que fue el periodo más delirante de la revista esotérica sería injusto con las chifladuras que se han publicado después en esas páginas; pero sí fue el socialmente más peligroso, ya que extender la falsedad de que no hay un virus detrás del sida es tanto como animar a la gente a que ignore las mínimas medidas de protección. Y, además, hasta vendió la idea de que la enfermedad tenía cura; al margen de la ciencia, claro.

En el número 56 (octubre de 1993) de Más Allá, Campoy publicó un amplio artículo, bajo el título de “Confesiones de Andreas Faber-Kaiser entre la vida y la muerte”, en el cual el exdirector de la revista Mundo Desconocido culpaba del sida a una conspiración. “Un mes después de iniciar las investigación (sobre el síndrome tóxico), o sea, en junio de 1987, tras donar sangre para la madre de una amiga mía, el análisis rutinario siguiente muestra la existencia en mi sangre de anticuerpos contra el VIH. Me sumo a la serie de investigadores médicos y hasta autoridades (por poner un ejemplo, Juan José Rosón) que murieron o quedaron afectados por repentinos cánceres y otras dolencias durante la investigación que hacían del síndrome tóxico”, escribía Faber-Kaiser. A ese texto se sumaba otro -titulado “André Malby, el hombre que salvó mi vida”- en el que el periodista se mostraba convencido de que el sanador espiritual había conseguido que superara la enfermedad. No fue así. Andreas Faber-Kaiser murió el 14 de marzo de 1994, víctima del sida.

El cáncer, un proceso de desintoxicación

Desde 1999, Discovery DSalud es el altavoz de los colectivos más paranoicos, extravagantes y peligrosos del sector sanitario español. No parece haber terapia loca, producto milagro o idea estrafalaria sin hueco en esta publicación. Así, en enero de 2008, Coral Mateo, presidenta de la Sociedad Española de Homeopatía Veterinaria, alertaba en sus páginas de que “es muy posible que el cáncer no sea una enfermedad causada por un error genético, sino que se trate de un proceso biológico de desintoxicación”. Según esta homeópata, la curación del cáncer “puede lograrse si el paciente cambia completamente el chip de quién es, cuenta con apoyo psicológico, hace una alimentación natural, elimina todas las fuentes que contaminan su organismo, no vuelve a introducir ninguna toxina en su cuerpo y, finalmente, deja que el organismo funciones de forma natural”. Por supuesto, nada de cirugía, radioterapia, ni quimioterapia; que el cáncer crezca a su aire. Ya lo dicen en la portada del número de este verano, “en realidad, la quimioterapia ¡promueve el cáncer!”.

La revista está, por supuesto, al servicio de las organizaciones anticientíficas creadas en su órbita, como la World Association for Cancer Research (WACR). Esta entidad está presidida por Campoy, y su nombre en inglés le ha servido para vender gato por liebre a algunos periodistas. Hace cinco años, por ejemplo, la agencia Efe dio amplia difusión a la reclamación de la WACR de una moratoria de la vacuna de cáncer de cuello de útero (VPH). «La asociación, cuyo consejo científico preside Ramón Cacabelos, catedrático de Biotecnología y Genómica, emprenderá acciones judiciales para proteger a “cientos de miles de niñas a las que se pretende inocular una vacuna potencialmente peligrosa, cuya eficacia y seguridad clínica jamás se ha demostrado”», destacaba el despacho de agencia. La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) se desmarcó inmediatamente de la WACR, de la que advirtió de que “no se encuentra entre los miembros de la Unión Internacional Contra el Cáncer”. Y añadía, en el mismo comunicado, que nunca había colaborado con la WACR “ni está de acuerdo con el planteamiento sobre vacunación contra virus del papiloma humano (VPH) que ha difundido a los medios de comunicación, y consideramos que este tipo de noticias no contribuye sino a crear confusión e intranquilidad en la sociedad”. La asociación liderada por Campoy también se encuentra, ¡cómo no!, en primera línea en la lucha contra las ondas de radiofrecuencia.

Discovery DSalud está llena de publicidad de complementos alimenticios, sistemas de “protección total contra los campos electromagnéticos”, aparatos milagrosos que trabajan la “energía vital y oxigenación”, productos adelgazantes, regeneradores de los “patrones de información y energía articular”, cursos de pseudoterapias y otros timos. Y, en sus editoriales, el director sostiene cosas como que hay genes implicados en el desarrollo del cáncer “que se ignoran de forma desinteresada” y que “Angelina Jolie no ha sido sino la tonta útil que se ha usado para poner en marcha el enésimo negocio de una gente insaciable”. Ya lo dijo Rosa Regás hace un par de meses: la doble mastectomía de Angelina Jolie forma parte de una conspiración mundial de la industria del cáncer.

No sé a ustedes, pero a mí Discovery DSalud me parece una revista aterradora y muy, muy peligrosa. De venta en quioscos.

Charlatanes hacen campaña contra la vacuna del cáncer de cuello de útero

La World Association for Cancer Research (WACR) pidió ayer al Ministerio de Sanidad español una moratoria de la vacuna del cáncer de cuello de útero, así como la suspensión de la publicidad “engañosa” que promueve el tratamiento, según informó la agencia Efe. El texto advertía de que la entidad va a emprender acciones legales para proteger a “cientos de miles de niñas a las que se pretende inocular una vacuna potencialmente peligrosa, cuya eficacia y seguridad clínica jamás se ha demostrado”. Convene recordar que unas 600 mujeres mueren cada año en España por cáncer de cuello de útero provocado por el virus del papiloma humano, que se transmite por vía sexual. El despacho citaba al promotor de la iniciativa y presidente de la WACR, José Antonio Campoy, pero se olvidaba de clarificadores detalles sobre su valía científica que pueden servir a las autoridades para guiarse a la hora de tomar cartas en el asunto y a los ciudadanos de a pie para hacerse una idea de la magnitud del problema.

Portada de la revista 'Discovery DSalud'.Campoy es el director de la revista Discovery DSalud, que, en contra de lo que su nombre pueda sugerir, no tienen nada que ver con Discovery Channel. Es una publicación mensual en la cual se anuncian en cada número un sinfín de descubrimientos que la medicina oficial nos quiere ocultar para negocio de las farmacéuticas, los malvados de turno. Así, en el número 101 -el último que me ha llegado-, entre otros titulares de la portada, destacan que el cáncer no es una enfermedad, sino un mecanismo de defensa del cuerpo y que los fármacos contra el sida son mortales, así como la rotunda afirmación de que “el actual paradigma médico está muerto”, obra del director de la revista, y dos noticiones: que se ha inventado “un dispositivo portátil que protege de los microbios y otros agentes patógenos” y que hay una baya curalotodo que “previene, además, el envejecimiento”. Todo, por sólo 3,5 euros. Para que luego digan que el saber no está alcance de cualquiera.

Quien explica este mes en Discovery DSalud la verdad sobre el cáncer es Coral Mateo, presidenta de la Sociedad Española de Homeopatía Veterinaria. Para ella, lo que llamamos cáncer es “un proceso biológico natural de defensa que el organismo pone en macha cuando en un momento dado, no siendo suficientes los mecanismos habituales de desintoxicación, decide crear tejidos nuevos -gracias a los oncogenes- a fin de desarrollar tumores en cuyo interior depositar los residuos tóxicos para aislarlos encapsulándolos. Los tumores en suma, vendrían a ser -explica Antonio Muro, autor del reportaje- como cubos de basuraen los que el cuerpo deposita los desperdicios para luego destruirlos. Y, evidentemente, si lo que postula [Mateo] es correcto, atacar los tumores será un inmenso error”. La remisión total de un tumor, dice la homeópata, “puede lograrse si el paciente cambia completamente el chip de quién es, cuenta con apoyo psicológico, hace una alimentación natural, elimina todas las fuentes que contaminan su organismo, no vuelve a introducir ninguna toxina en su cuerpo y, finalmente, deja que el organismo funciones de forma natural”. Nada de cirugía, radioterapia, ni quimioterapia; que el cáncer crezca a su aire. Campoy asegura en el editorial de la revista que la idea de que el cáncer es un mecanismo de defensa del cuerpo “tiene fundamento”. Digo yo que se lo habrán dicho los extraterrestres.

Porque el Jose Antonio Campoy de la WACR y de Discovery DSalud es el mismo que fue director de la revista Más Allá entre julio 1993 y octubre 1998; publicó un libro con sus entrevistas a Geenom, un extraterrestre al que nuestro protagonista puso consultorio mensual en Más Allá al estilo de Elena Francis; y defiende que el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) no es el causante del sida. Pero esas credenciales no las incluye el teletipo de Efe, en el que sobrecoge leer que el grupo de Campoy reclame que la campaña institucional pro vacunación contra el papiloma humano se sustituya por una de información “veraz, clara objetiva”. Me imagino que como la proporcionada por Discovery DSalud, Más Allá y Geenom.

El consultorio de Geenom que José Antonio Campoy llevaba en 'Más Allá'.

Sé que estamos en Semana Santa y que casi todo vale, pero es lamentable que una agencia de noticias haga de altavoz de insensateces de este calibre y otorgue algún crédito a una asociación que nació en diciembre de 2006 “ante la constatación del fracaso de los actuales tratamentos oncológicos” y “la necesidad de afrontar el fenómeno conocido como cáncer de forma multidisciplinar y holística”, lo que en román paladino quiere decir dando entrada a todo tipo de brujerías. Supongo que algo habrá influido también el nombre en inglés de la sociedad para que nadie se haya molestado en comprobar que la World Association for Cancer Research (WACR) está formada, mayoritariamente, por médicos alternativos capitaneados por el amigo de los extraterrestres y por Antonio Muro, vicepresidente de la entidad y miembro del equipo de Discovery DSalud.

No sé si algún medio se habrá hecho eco del disparate de la WACR y su campaña contra la vacunación del papiloma humano, pero, si ha sido así, convendría que las autoridades sanitarias y los médicos pusieran inmediatamente las cosas en su sitio, ¿no creen?