Chris Carter

El origen del póster de “I want to believe”

dana-scully-poster-expediente-xDesde que en 1994 vi el póster de “I want to believe” cuando Dana Scully entra por primera vez en la oficina de Fox Mulder en el episodio piloto de Expediente X, supe de dónde habían sacado la imagen. No es que yo sea muy listo; es que ese platillo volante resulta inconfundible para cualquiera mínimamente versado en el mito ovni. Se trata de una de las supuestas naves extraterrestres inmortalizadas por el suizo Billy Meier, un tipo que asegura estar en contacto con visitantes de las Pléyades. En realidad, los platillos  de Meier son maquetas, pero es tal la credulidad de algunos ufólogos que durante años han argumentado que no podían serlo porque el bueno de Billy es manco. Como si que a uno le faltara un brazo fuera garantía de sinceridad.

Aquel póster de “I want to believe” del episodio piloto fue una primera versión, sustituida en temporadas posteriores por otras, aunque todas del mismo estilo y con la misma leyenda. Vayan ustedes a saber dónde se encuentra el original, si es que no acabó en la basura. Porque, en julio de 2008, cuando Chris Carter donó al Museo Nacional de Historia Estadounidense de la Institución Smithsoniana material relacionado con Expediente X, el póster que entregó no era ése. “Éste viene de la colección de Gillian Anderson. Todos los demás pósteres originales han sido robados o, presumo, destruidos”, dijo entonces el creador de la serie. En el cartel que tenía a su lado, no sólo el ovni es diferente, sino que además la vegetación asciende por el margen izquierdo. Aquel día, el productor televisivo explicó por qué nunca se ha comercializado el original.

poster-i-want-to-believe-chris-carter“El original nació cuando dije: «Conseguid una foto de una nave espacial y poned, al estilo de Ed Ruscha: “I want to believe”». Me encanta Ed Ruscha. Me encanta el modo en que pone el texto en sus pinturas. (Llegué a decirle: «Me inspiré en ti».) Cuando vi el cartel [terminado], reconocí la fotografía porque formaba parte de una serie de fotografías tomadas en Europa por un tipo llamado Billy Meier. Dije: «¿Tenemos la autorización para usar la fotografía?». Y me respondieron: «Oh, sí». Pasaron diez años y, de repente, recibí una llamada del departamento legal de Fox: «¡Nos han presentado una demanda por usar la foto!». Hubo una demanda y no existía la autorización necesaria para el uso de esa foto”.

ovni-billy-meier-expediente-xLa imagen fue tomada por Billy Meier en marzo de 1975 en Schmidruti (Suiza) y es propiedad de la Comunidad Libre de Intereses en Ciencias Espirituales y de Frontera y Estudios Ufológicos (FIGU), organización dedicada a divulgar las enseñanzas que recibe el contactado de los visitantes. Como todos los que han seguido la estela del estadounidense George Adamski, Meier afirma que ha visitado otros mundos. En 1997, su entonces esposa -se acabaron separando- aseguró en una entrevista que las naves pleyadianas de su marido eran maquetas hechas a partir de lámparas, tapas de cubos de basuras y otros objetos caseros, y todo lo que decía el contactado, mentira. Un año después, Meier reconocía que una foto presentada por él como de Asket y Nera, dos mujeres del universo Dal, era en realidad de dos estadounidenses, y añadía que la confusión se debía a una maniobra contra él de los hombres de negro. Ahí queda eso.

Un ovni se ha estrellado en el centro de Madrid

El ovni estrellado en el centro de Madrid. Foto: Fox.

Un platillo volante estrellado ha aparecido esta mañana en el centro de Madrid, en la confluencia de la calle Montera con la Gran Vía, Fuencarral y Hortaleza. El platillo volante, de 7 metros de diámetro y entre 350 y 400 kilos, es una réplica del que aparece en el primer episodio de la nueva miniserie de Expediente X, que Fox, la cadena responsable del siniestro ovni de Madrid, estrenará en España el martes a las 22.20 horas con un episodio doble. La nave extraterrestre es de poliestireno y fibra de vidrio, y ocho personas han trabajado en su montaje en una de las zonas de más tráfico de la capital de España.

Fox Mulder (David Duchovny) y Dana Scully (Gillian Anderson) vuelven a las andadas 23 años después del estreno de Expediente X, la serie creada por Chris Carter. Durante nueve temporadas (1993), la pareja de agentes del FBI intentó averiguar la verdad oculta detrás de los fenómenos paranormales y avistamientos de extraterrestres, y hacer frente a una conspiración de escala planetaria cuyo máximo representante era El Fumador (William B. Davis). Ahora, regresan con una miniserie de seis episodios que se intuye más conspiranoica que nunca. “Sé qué es lo que la gente no sabe. Sé cuándo es vulnerable”, aseguraba en los años 90 el creador de Expediente X.

Ya saben: la verdad está ahí fuera.

El ovni estrellado en el centro de Madrid. Foto: Fox.

Chris Carter, el profeta de la conspiración

Chris Carter. Foto: Olivier Laurent.Corría el verano de 1992 cuando la 20th Century Fox le ofreció la oportunidad de crear una nueva serie de televisión. Y Chris Carter, exdirector adjunto de una revista de surf y exguionista de Disney, no se lo pensó dos veces: “Quería hacer algo tan inquietante como lo que recordaba que había sido Kolchak: the night stalker en mi adolescencia”. Carl Kolchak, un periodista de Chicago interpretado por Darren McGavin, había perseguido en la pequeña pantalla a todo tipo de series de pesadilla en la primera mitad de los años 70; dos décadas después, tomaban el testigo del intrépido reportero dos agentes del FBI, dos caras contrapuestas de un mismo yo.

Fox Mulder, más conocido entre sus compañeros como El Siniestro, comparte con su creador algo más que el apellido -el de soltera de la madre de Carter- y el hábito de comer pipas de girasol. “Como Mulder, quiero creer. Realmente deseo tener una experiencia religiosa”, dice el hombre que rige los destinos de la pareja de agentes más famosa de la televisión. Quiere, pero no cree -dejó de ir a la iglesia a los 9 años-, y esa otra parte de su yo se refleja en Dana Scully. La médico forense debe su apellido a un comentarista de béisbol -deporte que apasiona a Carter casi tanto como el surf que practica cuando puede en las playas de Santa Bárbara- y su enfoque de la realidad, al guionista. “No tengo ninguna razón para creer en los fenómenos paranormales”, sentencia éste, al tiempo que reconoce que “es divertido escribir sobre lo mágico, lo misterioso, lo inexplicado”.

Chris Carter nació en 1957 en Bellflower, un suburbio obrero de Los Ángeles, y fue en su infancia un insaciable consumidor de televisión. Aunque sus series favoritas eran las de misterio y ciencia ficción –Kolchak, Twilight zone y The outer limits, entre otras-, no vio entonces, ¡ni después!, un episodio de Star trek, quizá porque pintaba un futuro demasiado luminoso para el niño que con el tiempo se convertiría en productor de Expediente X y Millenium. “Mi visión de la vida, y es una perspectiva bastante desalentadora, es que todo va a peor”, sentencia. Sin embargo, a él no le ha ido nada mal.

La llamada del cine

Tras estudiar periodismo, Carter entró a trabajar con 20 años en Surfing Magazine, donde llegó a director adjunto y a ganar unos 18.000 dólares anuales. Pero se cruzó en su camino Steven Spielberg y sintió la llamada del cine en 1982, tras ver En busca del arca perdida seis veces en seis días. Empezó a escribir guiones y en 1985 Jeffrey Katzenberg, entonces presidente de los Estudios Walt Disney, le fichó para la compañía del ratón Mickey por 40.000 dólares al año. Después de dos años en Disney y otros tres como guionista de episodios pilotos y comedías de situación, la Fox le encargó una nueva serie para la temporada de 1993. Nació Expediente X, y Carter se vio obligado a vivir a caballo entre su California natal y Vancouver. ¿La razón? Que rodar en Canadá es mucho más barato que hacerlo en la meca del cine.

Los agentes Fox Mulder y Dana Scully.Las andanzas de Mulder y Scully cautivaron de inmediato a los espectadores de ambas orillas del Atlántico. No en vano, conectan con los más profundos temores y creencias de buena parte del público: el miedo a lo desconocido, el pavor a ser considerado un simple conejillo de indias y la fe en que nos visitan extraterrestres o existen los poderes paranormales. Todo ello en medio de un ambiente inquietante y, en ocasiones, opresivo; aunque la acción se localice en un frondoso bosque de la Columbia Británica. Un mundo sombrío; ése es también el protagonista real de Millenium, la otra serie de Carter, en la que Frank Black, un exagente del FBI con poderes paranormales, se enfrenta a un mal en estado puro del que intenta salvaguardar a la Humanidad y a su familia, permanentemente amenazada.

“Sé qué es lo que la gente no sabe. Sé cuándo es vulnerable”. Ésta es para Carter la clave del éxito de Expediente X, una serie que, si bien no se basa en hechos reales, vive pegada a la actualidad del mundillo que cautiva a Mulder: ha habido más que alusiones a la fraudulenta grabación de una supuesta autopsia a un extraterrestre; la leyenda del chupacabras, un misterioso ser originario de Puerto Rico al que se atribuyen ataques a ovejas y cabras a las que chupa la sangre; a la posible detección de rastros de vida en un meteorito marciano; y, en el primer episodio de la última temporada, a la utilización y potenciación de la creencia en los ovnis por parte del Gobierno de Estados Unidos para ocultar pruebas de aviones espías. Carter, lector compulsivo de periódicos, semanarios, revistas de divulgación científica y todo lo que sea buena ciencia ficción, se alimenta de la paranoia y la devuelve a los espectadores amplificada tras pasarla por su tamiz particular, la conspiración.

A pesar de estar afiliado al Partido Demócrata, el productor de Expediente X desconfía de los políticos aún más que sus agentes del FBI. La personalidad de Mulder está marcada por la desaparición de su hermana pequeña; la del guionista hunde sus raíces en el escándalo Watergate -“Un big bang para mi universo moral”-, personificado en la serie por Garganta Profunda o el Hombre X, dos confidentes salidos de las cloacas gubernamentales que prestan ayuda ocasional a los protagonistas. Y es que Carter está convencido de que “el Gobierno nos miente habitualmente, y hay gente trabajando contra nuestros intereses. Las ideas conspiracionistas de la serie vienen de mi creencia en que estamos siendo guiados”. Quizá por eso la conspiración se ha convertido, tras cinco temporadas, en el eje argumental de Expediente X, en detrimento de la caza de monstruos. Pero, como dice Carter, “no se debe confundir la serie con la realidad. Lo que hago es ficción dramática; puro entretenimiento. Nada más. Quien crea otra cosa es que no está bien informado”.

Escrito originalmente en 1998 y recuperado hoy, por haber empezado esta semana la grabación de una nueva miniserie de Expediente X con el elenco original.