Caso Hill

Adiós a Marjorie Fish, la autora del mapa estelar de los extraterrestres que abdujeron a los Hill

Marjorie Fish.Marjorie Fish, una maestra de Ohio, dibujó en 1972 un mapa con rutas comerciales entre estrellas de nuestro vecindario basado en uno mudo, supuestamente visto por Betty Hill, la primera abducida, en el platillo volante de sus captores el 19 de septiembre de 1961. Astrónoma aficionada, Fish había conocido el mapa gracias el libro El viaje interrumpido (1966), que el periodista John G. Fuller dedicó al caso del secuestro por extraterrestres del matrimonio Hill, y posteriormente se había reunido con Betty para recabar detalles. La maestra hizo primero un modelo en tres dimensiones a finales de los años 60 y, en 1972, aseguró haber identificado las estrellas del mapa: las dos más grandes serían Zeta 1 Reticuli y Zeta 2 Reticuli, y se suponía que eran de donde venían los visitantes. Fish, cuyo mapa es un clásico de la ufología, murió en abril a los 80 años en una residencia de ancianos de Oak Ridge (Ohio), pero la noticia no ha trascendido hasta hace unos días. Lo raro es que, en el obituario publicado por The News-Herald, se dice que con el tiempo rectificó en su interpretación del mapa estelar.

“Como una de sus aficiones, Marjorie hizo una investigación sobre el mapa de Betty Hill mediante la construcción de un mapa estelar en 3-D a finales de los años 60, para lo que utilizó varias bases de datos. Encontró un modelo que encajaba con el dibujo de la señora Hill, lo que generó interés internacional. Más tarde, después de recopilar nuevos datos, determinó que las estrellas binarias del modelo estaban demasiado juntas como pasa permitir la vida, así que, como una autentica escéptica, emitió un comunicado diciendo que sentía que la correlación era poco probable”.

Boceto original que Betty Hill dibujó durante una de las sesiones con el psiquiatra Benjamin Simon.Hasta ahora, nadie en la comunidad ufológica parecía tener noticias de que Fish hubiera renegado de su interpretación del mapa. Ni siquiera aquéllos que han dedicado años al estudio de su trabajo. Se trata, de momento, de un enigma dentro de un no-enigma. Porque tanto el caso de Betty y Barney Hill como el mapa de Marjorie Fish fueron explicados convencionalmente hace años. En lo que respecta a la primera abducción -que está en el origen del extraterrestre gris, cabezón y de grandes ojos rasgados y establece el prototipo cultural del secuestro por alienígenas-, ya el psiquiatra Benjamin Simon, a quien bajo hipnosis contó el matrimonio lo sucedido, concluyó que la historia había sido inventada, seguramente involuntariamente, por Betty. Y ésta había contado sus pesadillas sobre el asunto a su marido durante meses hasta que los dos las integraron en sus recuerdos de una noche en la que volvían en coche a su hogar de Portsmouth después de unas vacaciones en Canadá.

El matrimonio vio junto a la Luna una luz -parecía una estrella- que no podía identificar y que creyeron que les seguía. Se desviaron por carreteras secundarias y llegaron a casa dos horas más tarde que lo previsto. La luz en el cielo fue todo lo que recordaron hasta que Betty empezó a tener pesadillas con una nave espacial y, más tarde, un secuestro por extraterrestres. La mujer, una apasionada de los platillos volantes, contaba sus sueños a su esposo como si fueran recuerdos del viaje y, al final, los dos acabaron convencidos de que habían sido examinados en un platillo volante, aunque sus versiones diferían en detalles relevantes. El estímulo inicial, el desencadenante de todo, fue posiblemente un planeta. Aquella noche había dos luces junto a la Luna, Saturno y Júpiter, pero el matrimonio sólo recordaba haber visto el ovni y una estrella junto al satélite. El investigador escéptico Robert Sheaffer cree que el matrimonio tomó uno de los planetas por un platillo volante; luego, la mente de la mujer hizo el resto.

El mapa original de Marjorie Fish (arriba) y sin las estrellas que la astronomía actual descarta como aptas para acoger vida o demasiado alejadas del resto. Foto: 'ForteanTimes'.Aunque todavía es objeto de polémica entre algunos ufólogos, ya Carl Sagan y Steven Soter indicaron en 1975, en la revista Astronomy, que el parecido entre el boceto de Betty Hill y el mapa de Fish se debía únicamente a cómo se habían dibujado las líneas y que, sin ellas, las distribuciones de puntos no se asemejaban en nada. Así es. Además, hace cinco años, Brett Holman, físico de la Universidad de Melbourne, examinaba el mapa a la luz de los conocimientos astronómicos y demostraba que al menos un tercio de las estrellas identificadas Fish no pueden soportar planetas habitables o no están en donde las situaba la maestra: dos han acabado siendo estrellas variables, otras dos son parte de sistemas estelares múltiples y otras dos están tan alejadas del resto que no podrían formar parte del mapa.

La primera abducción ‘ocurrió’ hace 50 años

Betty y Barney Hill, en los años 60.Betty y Barney Hill vivieron hoy hace cincuenta años los sucesos que derivaron en la primera abducción. Ocurrieron en las carreteras de New Hampshire cuando, en la noche del 19 al 20 de septiembre de 1961, el matrimonio volvía a Portsmouth después de haber pasado unos días en Canadá. La historia merece ser recordaba no sólo porque lo que después contaron a un psiquiatra pasó a convertirse en el guión prototípico del secuestro extraterrestre, sino también porque la imagen del alienígena gris -que luego popularizó Steven Spielberg con Encuentros en la tercera fase– nació en las sesiones de hipnosis regresiva de los Hill y es hija de una ficción televisiva. Y todo ello fue consecuencia de la visión de una luz en el cielo que los testigos no supieron identificar, de su miedo y de la afición de la mujer a los libros de platillos volantes.

Los Hill eran un matrimonio extraño para la época. Él era negro; ella, blanca. El trabajaba en el servicio de Correos; ella era asistente social; y ambos, conocidos activistas por los derechos civiles. Cuando, en la noche del 19 de septiembre de 1961 iban en el coche de vuelta a casa, ella vio una luz en el cielo con la apariencia de una estrella que parecía seguirles. Alertó a su marido, que detuvo el coche, observó el objeto a través de unos prismáticos y decidió emprender la huida por miedo a que los ocupantes de la nave les hicieran daño. Para dar esquinazo a sus perseguidores, los Hill tomaron carreteras secundarias y, al final, llegaron a Portsmouth dos horas después de lo previsto. En un principio, eso fue todo lo que pasó aquella noche: que un matrimonio vio una estrella en el cielo y se asustó.

Un secuestro imaginario

La cosa se complicó con las pesadillas posteriores de Betty y su lectura de libros de ovnis. Y la luz como una estrella se convirtió en una “torta, rodeada de ventanas en la parte delantera, a través de las cuales se veían luces azulblancas”. Barney fue al psiquiatra porque se sentía culpable de haber abandonado a su primera mujer y a un hijo por Betty y, en esas sesiones, salió en 1964 a la superficie el relato de la abducción. Los Hill contaron cómo seres extraterrestres les habían llevado a bordo de un platillo volante, les habían sometido a un examen médico y luego les habían liberado haciendo que no recordaran nada de tan traumática experiencia. El psiquiatra que les atendió, Benjamin Simon, concluyó que la historia había sido inventada, seguramente involuntariamente, por Betty, que había contado sus pesadillas sobre el asunto a su marido durante meses hasta que los dos las habían integrado en sus recuerdos de aquella noche como algo real. “Doctor, ¿cree de verdad que los Hill fueron abducidos y llevados a bordo de un platillo volante?”, preguntó un periodista de la revista Look al psiquiatra. “¡En absoluto!”, respondió el médico.

La vivencia de Betty y Barney Hill se popularizó a través de El viaje interrumpido (1966), obra del periodista John G. Fuller que recoge las transcripciones de la sesiones de hipnosis del matrimonio. Es un libro en el que queda claro que la sensación de tiempo perdido -de que faltan horas entre la última observación del ovni y la reanudación del viaje camino a casa- la sugieren dos ufólogos cuando hasta entonces los protagonistas las habrían atribuido a su desvío por carreteras secundarias; que Betty parte de la premisa de que tras los sueños extraños que está teniendo puede que haya algo más; que Barney cree al principio que lo de su esposa son sólo pesadillas; que los Hill cuentan su visión de un platillo volante en la parroquia pocos días después del suceso; que el psiquiatra cree que la primera parte del encuentro -la observación de una luz en el cielo- pudo tener una base real, pero la segunda -el secuestro- no; que las narraciones bajo hipnosis coinciden con los sueños transcritos anteriormente por Betty y que ésta había contado a Barney; que las pequeñas contradicciones del relato -“Cuanto más tarde en entrar, más tardaremos en terminar”, le dice un visitante a la mujer, pero más adelante otro no entiende que quiere decir edad ni cómo medimos los humanos el tiempo- demuestran que algo falla en la historia; que la primera abducción no tuvo lugar en el mundo real.

Uno de los alienígenas que secuestraron a James Earl Jones y Estelle Persons en 'The ufo incident'.

Y el relato de algo que no pasó más que en la mente de sus protagonistas se convirtió con el tiempo, y por su enorme repercusión mediática, en la abducción prototípica. Millones de estadounidenses supieron del secuestro extraterrestre del matrimonio de New Hampshire gracias a un telefilme protagonizado por James Earl Jones, en el papel de Barney, y Estelle Parsons, como Betty, que la NBC estrenó el 20 de octubre de 1975 en horario estelar. Se titulaba The ufo incident, la cadena volvió a emitirlo el 9 de septiembre de 1976 y, a partir de ese momento, las abducciones se multiplicaron. Además, el extraterrestre descrito por Barney bajo hipnosis, el ahora omnipresente gris, procedía de la televisión. Según descubrió hace años el estudioso del mito ovni Martin Kottmeyer, el 10 de febrero de 1964, doce días antes de que Barney citara por primera vez los ojos envolventes de los visitantes bajo hipnosis, unos alienígenas con esos mismos ojos protagonizaron “El escudo Bellero”, un episodio de la serie The Outer Limits.

¿Pero qué era la luz en el cielo que alertó originalmente a los Hill? Aquella noche de septiembre de 1961 había dos luces junto a la Luna, Saturno y Júpiter, pero el matrimonio sólo recordaba haber visto el ovni y una estrella junto al satélite. El investigador Robert Sheaffer cree que el matrimonio tomó uno de los planetas por un platillo volante y luego la mente de la mujer se inventó el resto.

Nota: este texto conmemorativo contiene material ya publicado en entradas anteriores de este blog dedicadas a diversos aspectos del caso de los Hill y las abducciones.

El mapa estelar de Marjorie Fish

Betty Hill y su marido Barney protagonizaron en septiembre de 1961 la primera abducción. Cuando volvían en coche a su casa de Portsmouth (New Hampshire, EE UU) de unas cortas vacaciones, vieron una luz en el cielo y, según recordaron bajo hipnosis después, acabaron en el interior de un platillo volante donde unos extraterrestres cabezones -de color “gris azulado”, boca pequeña y dos orificios en el lugar de la nariz- les sometieron a reconocimiento médico. El psiquiatra Benjamin Simon, que hipnotizó a los Hill durante la investigación del suceso, achacó el secuestro alienígena a la imaginación de la mujer, muy interesada en los ovnis, tal como cuenta John Fuller en El viaje interrumpido (1966). Para el médico, Betty creyó que unas pesadillas en las que ella y su marido eran examinados a bordo de una nave alienígena estaban basadas en hechos reales, y bombardeó con la historia de la abducción a su esposo hasta que éste incorporó el suceso a su memoria como un falso recuerdo. Así nació la primera y más famosa abducción, cuya realidad todavía defienden a capa y espada ufólogos como Stanton T. Friedman.

Boceto original que Betty Hill dibujó durante una de las sesiones con el psiquiatra Benjamin Simon.La mejor prueba del secuestro de los Hill es, para Friedman y otros, el mapa estelar que la mujer recordaba haber visto en la nave espacial. Se trata de un mapa mudo, con puntos -estrellas- unidos por rayas -rutas comerciales-, que Betty dibujó durante una de las sesiones hipnóticas. Una maestra de Ohio, Marjorie Fish, se puso a finales de los años 60 a buscar un paralelismo en el cielo, usando catálogos estelares de la época. Tras descartar las estrellas múltiples y que no fueran de un tipo parecido al Sol -ya que presuponía que los alienígenas tenían que vivir alrededor de estrellas como la nuestra-. En 1972 identificó las quince del mapa: las dos más grandes eran Zeta 1 Reticuli 1 y Zeta 2 Reticuli, donde se suponía que tenían sus bases los extraterrestres de los Hill. Para Friedman y sus colegas, el trabajo de Fish es la mejor demostración de que los Hill fueron abducidos. ¿Pero es de verdad un mapa fidedigno?

El mapa original de Marjorie Fish (arriba) y sin las estrellas que la astronomía actual descarta como aptas para acoger vida o demasiado alejadas del resto. Foto: 'ForteanTimes'.Brett Holman, físico de la Universidad de Melbourne, examina el mapa de Marjorie Fish en el último número de la revista Fortean Times a la luz de los conocimientos astronómicos actuales. Mientras que, en su reciente libro Captured! The Betty and Barney Hill ufo experience (2007), Friedman y Kathleen Marden defienden la interpretación de Fish, cuyo trabajo califican de “magnífico ejemplo de persistencia y objetividad”, Holman concluye que la astronomía de 2008 hace imposible que las estrellas del mapa sean las que sostenía la ex maestra: dos de los objetos han acabado siendo estrellas variables, otros dos se sabe ahora que son parte de sistemas estelares múltiples y otros dos están tan alejados del resto que no podrían formar parte del mapa. Holman ha comprobado así que, de los quince presuntos aciertos de Fish, seis no eran tales y lo ha hecho usando información disponible Internet.

Ya Carl Sagan y Steven Soter indicaron en 1975, en la revista Astronomy, que el parecido entre el boceto de Hill y el mapa de Fish se debía únicamente a cómo se habían dibujado las líneas y que, sin ellas, las distribuciones de puntos no se asemejaban en nada, según recuerda Robert Sheaffer en Veredicto ovni. Examen de la evidencia (1986). Ahora, Holman prueba que al menos un tercio de las estrellas de la nada objetiva cartografía extraterrestre de Fish no pueden soportar planetas habitables o no están en donde las situaba la maestra. Claro que también puede ser que los reticulianos que secuestraron a los Hill tuvieran en su nave un mapa chapucero con rutas comerciales imaginarias, sistemas estelares incapaces de soportar vida inteligente…, ¿no?

40 años de grises

Extraterrestre secuestrador de un episodio de 1996 de la serie de televisión 'Más allá del límite'.“Doctor, ¿cree de verdad que los Hill fueron abducidos y llevados a bordo de un platillo volante?”, preguntó en Boston un periodista de la revista Look al psiquiatra Benjamin Simon hace cuarenta años. “¡En absoluto!”, respondió el médico. Semanas después, llegaba a los quioscos el número de Look del 4 de octubre de 1966, que incluía el primero de dos reportajes sobre el secuestro de Betty y Barney Hill por seres de otro mundo, pero no recogía la demoledora sentencia del psiquiatra que había tratado al matrimonio entre enero y junio de 1964. Fue la primera abducción y fijó el guión a seguir por ese tipo de historias, al igual que sus extraterrestres están en el origen del modelo canónico de tripulante de un ovni.

El alienígena actual no es el hombrecillo verde sobre el que ironizaba Fredric Brown en su novela ¡Marciano, vete a casa! (1955), en la que los invasores son unos chismosos enanos verdes que sumen a la Humanidad en el caos porque lo ven, lo oyen y lo cuentan todo. Sigue siendo de baja estatura, pero ahora es de piel gris, cabezón y con grandes ojos negros almendrados, secuestra humanos para experimentar con ellos y tiene pactos secretos con quienes, en la sombra, gobiernan el mundo. Es físicamente el extraterrestre de Encuentros en la tercera fase (1977) y Expediente X (1993-2002), el que Steven Spielberg presentó como un ángel de la era tecnológica y Chris Carter hizo descender a los infiernos. Es el ser imaginado por un matrimonio estadounidense para explicar lo que sucedió una noche de septiembre de 1961.

Viaje interrumpido

Betty y Barney Hill, en los años 60.Betty y Barney Hill formaban un matrimonio mixto -él era negro y ella, blanca- en un país donde existía la segregación racial. Ella era asistente social y él trabajaba en el Servicio de Correos en Boston. Vivían en Porstmouth (New Hampshire) y, en su comunidad, eran conocidos activistas por los derechos civiles. El 19 de septiembre de 1961, regresaban a casa en coche después de haber pasado unos días en Canadá cuando vieron un ovni junto a la Luna, cerca de la cual también había una estrella. Parecía que les seguía y, por eso, detuvieron la marcha para, a pie de tierra, observarlo con prismáticos: Barney distinguió figuras humanoides a través de las ventanas de la nave. Reemprendieron viaje después de que el hombre volviera al automóvil asustado y diciendo: “¡Van a capturarnos!”. Llegaron a casa de madrugada. Él estaba convencido de que aquello era un avión; ella, de que era un platillo volante como el que había visto su hermana años antes.

En los días siguientes, la mujer telefoneó a la Base de la Fuerza Aérea de Pease para informar del avistamiento, compró y leyó varios libros sobre platillos volantes, y escribió al autor de uno de ellos, Donald E. Keyhoe, militar retirado y presidente del Comité Nacional para Investigaciones sobre Fenómenos Aéreos (NICAP), para contarle su experiencia. Betty, que había empezado a tener pesadillas sobre el suceso, no hablaba en la carta de ningún secuestro, como tampoco lo hizo durante la entrevista que mantuvo el matrimonio con un ufólogo del NICAP en octubre de 1961. La abducción salió a relucir mucho después, en 1964, cuando los Hill fueron sometidos a tratamiento por el psiquiatra Benjamin Simon. El matrimonio narró entonces bajo hipnosis el secuestro por los tripulantes del platillo volante, con reconocimiento médico incluido, en una serie de sesiones, transcritas en el libro El viaje interrumpido (1966), de John G. Fuller.

Dibujo del jefe extraterrestre hecho por Barney bajo hipnosis el 22 de febrero de 1964.Los visitantes eran cabezones, tenían piel de color “gris azulado”, boca pequeña, dos orificios en el lugar de la nariz y grandes ojos que impresionaron a Barney. “Sentí como si esos ojos se metieran por los míos”, dijo al psiquiatra. Y dibujo al jefe de los alienígenas con gorra y bufanda. Es el primer retrato de un gris. Lo hizo a lápiz el 22 de febrero de 1964. El doctor Simon nunca creyó que los Hill hubieran sido secuestrados por extraterrestres. Para él, la historia se había cocinado en la mente de una Betty interesada por los ovnis y obsesionada por unas pesadillas que creía basadas en hechos reales y con las que bombardeó a Barney durante meses, hasta que las incorporó a su memoria como falsos recuerdos.

Salto a Hollywood

La publicación de los dos reportajes de Fuller en Look hizo de su libro un éxito de ventas; pero la ufología de la época no se tomó la historia en serio, aunque eso sorprenda hoy, cuando algunos expertos creen hasta en experimentos de hibridación entre humanos y alienígenas. El boom de las abducciones se produjo nueve años después. A mediados de los 70, la historia de los Hill llegó a millones de estadounidenses en forma de telefilme protagonizado por James Earl Jones, en el papel de Barney, y Estelle Parsons, como Betty. La NBC estrenó The ufo incident el 20 de octubre de 1975 en horario estelar y volvió a emitirlo el 9 de septiembre de 1976. A raíz de eso, los secuestros extraterrestres se multiplicaron. El ufólogo David Webb constató en 1978 que, en los treinta años precedentes, se habían registrado cincuenta abducciones -todas ellas, denunciadas después de la de los Hill- mientras que, sólo en los dos años que siguieron al estreno de la película, se dieron cien.

Uno de los alienígenas que secuestraron a James Earl Jones y Estelle Persons en 'The ufo incident'.

Los alienígenas de la NBC -que no eran un prodigio de maquillaje, precisamente- inspiraron a Travis Walton, un joven leñador de Arizona que en noviembre de 1975 aseguró haber sido secuestrado por humanoides similares a los que capturaron a los Hill. La historia de Walton fue un fraude que reportó a su protagonista y cómplices un montón de dinero gracias a los derechos de libros y de una película, Fire in the sky (1993), que todavía programan los canales temáticos. Los raptores del leñador eran ya los clásicos grises que, dos años después, protagonizaron con sus platillos volantes multicolores Encuentros en la tercera fase y llevaron entre abrazos a Roy Neary (Richard Dreyfuss) al interior de su gran nave.

Roy Neary, rodeado por los extraterrestres en 'Encuentros en la tercera fase'.El estereotipo fue imponiéndose a sus rivales -monstruos peludos, robots, lagartos gigantes…- y, en los años 90, su reinado entre los extraterrestres fue casi absoluto. A la entronización, contribuyó Expediente X, serie de televisión en la que Chris Carter explotó la credulidad y los temores de la sociedad estadounidense a través de una pareja de agentes del FBI, Fox Mulder (David Duchovny) y Dana Scully (Gillian Anderson), que investigaban sucesos paranormales. También puso su granito de arena en 1996 la falsa película de la autopsia de un alienígena cuya nave se había estrellado en Roswell (Nuevo México) en 1947: su principal valedor en España fue el ahora novelista Javier Sierra, para quien el transistor es un invento basado en tecnología de ese platillo estrellado. Los visitantes de Carter estaban en las antípodas de los de Spielberg, quien más recientemente se ha aproximado al fenómeno con Abducidos (2002), una serie de diez capítulos en la que los grises resultan omnipresentes. ¿Pero por qué estos alienígenas son como son?

Origen de ficción

La abducción alienígena es una actualización cultural del rapto por dioses, ángeles, demonios y hadas. El guión del secuestro por extraterrestres se fijó en 1930 en un cómic de Buck Rogers: captura e introducción en la nave, examen médico, conversación con el líder, visión de la Tierra desde el espacio y vuelta a casa. Un secuestro ovni típico puede contener todos esos componentes o dejar de lado alguno.

Los enanos verdes de Invaders from Mars protagonizaron en 1953 la primera abducción cinematográfica e introdujeron a una mujer una aguja por el ombligo durante un reconocimiento médico, como le sucedió años más tarde a Betty Hill. Los ojos almendrados que tanto impresionaron a su marido -“Nunca antes había visto unos ojos rasgados como ésos”- y que creía que le hablaban procedían de la televisión, según descubrió el estudioso del mito ovni Martin Kottmeyer. El 10 de febrero de 1964, doce días antes de que Barney citara por primera vez los ojos envolventes bajo hipnosis, unos extraterrestres con esos ojos protagonizaron ‘El escudo Bellero’, episodio de la serie The outer limits. ¿Y el ovni?

Aquella noche de septiembre de 1961 había dos luces junto a la Luna, Saturno y Júpiter, pero los Hill sólo recordaban haber visto el ovni y una estrella junto al satélite. El investigador Robert Sheaffer cree que el matrimonio tomó uno de los planetas por un platillo volante. El resto de la historia fue producto de la cultura popular, y los sueños y ansias de Betty por ver un ovni, como su hermana. Por eso nacieron los grises hace 40 años.

EXtraterrestre gris de un episodio de la séptima temporada de 'Stargate'.

Los secuestradores, en la ficción televisiva

Los grises secuestradores se mudaron hace tiempo de las páginas de los libros de ufología y las series dedicadas a lo paranormal -como Expediente X y Cielo negro– a las producciones de ciencia ficción como Babylon 5, Stargate, y Más allá del límite. Así, en el episodio de la primera titulado ‘El Grial’ (1994), un humano demanda judicialmente a un gris en la estación espacial Babylon 5 porque su bisabuelo fue abducido por el bisabuelo del extraterrestre.

Más recientemente, en ‘Equillibrio precario’ (2003), un episodio de la séptima temporada de Stargate, un científico de una especie alienígena aliada de la Humanidad -y que físicamente son grises- es capturado cuando secuestra humanos para experimentar con ellos e intentar salvar a su pueblo de la extinción. El extraterrestre responde al nombre de Loki, dios del fuego y los engaños de la mitología escandinava.

El mito ovni, que nació de la ciencia ficción, ahora alimenta ese género en la pequeña pantalla, como demuestra Matías Morey, presidente de la Fundación Anomalía, en un estudio publicado recientemente. El círculo se ha cerrado.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

La reina de las abducciones

El primer secuestro de humanos por extraterrestres ocurrió hace 43 años en Estados Unidos. Estuvo protagonizado por el matrimonio formado por Betty y Barney Hill, una asistenta social blanca y un empleado del servicio de correos negro. Él murió en 1969 a consecuencia de una hemorragia cerebral; el cáncer acabó el domingo con ella. Su encuentro con los alienígenas estableció el guión de las abducciones.

El 19 de septiembre de 1961, la pareja volvía a su casa de Porstmouth en coche de unas vacaciones en Canadá. Hacia las diez de la noche, Betty Hill vio cómo una misteriosa luz les perseguía. Pararon en la cuneta y, tras observar el objeto con unos prismáticos, el miedo se apoderó de su marido: temía que los tripulantes de la nave les fueran a hacer daño. Para escapar, viajaron por carreteras secundarias hasta su casa, donde llegaron dos horas más tarde de lo previsto.

Pasado el susto inicial, Betty se volcó en la lectura de libros sobre ovnis y escribió una carta al ufólogo Donald E. Keyhoe, un militar retirado. En ella, le contó que habían visto aquella noche una luz, similar a una estrella, que luego se convirtió en una “torta, rodeada de ventanas en la parte delantera, a través de las cuales se veían luces azulblancas”. No decía nada de un secuestro. Fue cuando Barney acudió al psiquiatra por prescripción médica -se sentía culpable por haber abandonado a su primera esposa y a su hijo por Betty, una blanca-, cuando la abducción salió a la luz. En 1964 y bajo hipnosis, los dos narraron al psiquiatra Benjamin Simon que habían sido capturados por los tripulantes de un platillo volantes y sometidos a reconocimiento médico.

Una pesadilla

Betty y Barney Hill, en los años 60.La historia estaba llena de inconsistencias: los extraterrestres de Betty hablaban en inglés y sabían manejar la cremallera del vestido de la mujer; los de Barney carecían de boca y no se explicaban que el hombre utilizara dentadura postiza. El especialista sospechó desde el principio que todo era una fabulación y lo confirmó cuando Betty le narró las pesadillas que había tenido desde aquella noche. La historia había sido inventada por Betty, que había contado las pesadillas a su marido durante meses hasta que los dos las habían integrado en sus recuerdos como algo real. Los Hill no mentían, pero su abducción sólo había sucedido en una mente obsesionada por los ovnis.

Robert Sheaffer, astrónomo aficionado y miembro del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), cree que el objeto que persiguió al matrimonio fue Júpiter, muy brillante en el cielo aquella noche. Cuando lo vieron por primera vez, el ovni estaba encima de una estrella visible bajo la Luna. En realidad, bajo el satélite había dos planetas, Saturno -la estrella de los Hill- y Júpiter. “De haber existido un auténtico ovni, habría habido tres objetos cerca de la Luna: Júpiter, Saturno y el ovni”, concluye Sheaffer. Los extraterrestres de ojos envolventes descritos por Betty eran algo raro en la ufología de la época; pero habían protagonizado, doce días antes salir a la luz en una sesión de hipnosis, un episodio de la serie televisiva de ciencia ficción The outer limits.

La abducción de los Hill fue dada a conocer al mundo por el periodista John G. Fuller en El viaje interrumpido (1966). Tras la publicación de este libro, la mitología ovni dio un giro y empezaron a multiplicarse las abducciones, siempre siguiendo el patrón de la experiencia vivida en sueños por Betty y asumida como real por ella y su marido hasta el final.

Publicado originalmente en el diario El Correo.