Cáncer

El director del colegio mayor de Barcelona que iba a acoger un encuentro con ‘negacionistas’ del sida anula la reserva de los locales

El Colegio Mayor Sant Jordi de la Universidad de Barcelona no acogerá el Congreso de la verdad en el mundo de la salud que, en principio, iba a celebrarse en sus instalaciones el 25 de septiembre y en el cual iban a participar negacionistas del sida, seguidores de Geerd Ryke Hamer y creyentes en los chemtrails, entre otros conspiranoicos. El director del centro académico, Miquel Serra, ha anulado hace unas horas la reserva de locales hecha para ese encuentro, según ha adelantado en Ciutat de Tots Barcelona, el programa que dirige y presenta el periodista Oriol Clavell en Punto Radio Barcelona. Después de que mi colega me haya dado la buena noticia por Twitter, he constatado que el responsable del centro académico ha anunciado también su decisión en un comentario en este blog.

Serra ha explicado que el contenido final del encuentro, que presentará el conspiranoico Rafael Palacios, Rafapal, “no tiene nada que ver” con lo que incialmente le propusieron. “Además, la reserva venía de parte del Grupo Vía (empresa dedicada a organizar eventos) que ha realizado el alquiler de nuestro auditorio en otras ocasiones para conferencias sobre arquitectura hospitalaria, etcétera, absolutamente distintas en su contenido a ésta, sin que nunca hubiera ningún problema y, por lo tanto, no dudaba de los contenidos”, ha añadido el director del colegio mayor, quien se ha sentido “sumamente sorprendido, indignado y engañado” al conocer el auténtico programa del congreso. “He anulado automáticamente dicha reserva, ya que estoy absolutamente en contra de dicha programación y de la ideología que pueda haber detrás de este acto”, dice en el comentario cuya autoría he verificado por correo electrónico.

Hace tres días días me daba vergüenza la celebración del Congreso de la verdad en el mundo de la salud en un foro universitario. Hoy, su suspensión demuestra que siempre es posible evitar desmanes de este tipo cuando hay voluntad. Por eso, felicito desde aquí al director del Colegio Mayor Sant Jordi de Barcelona por haber actuado con celeridad y haber frenado el uso de esas instalaciones para la difusión de la irracionalidad, algo que en ocasiones anteriores no han hecho otras instituciones académicas que han acogido desde homenajes a vendedores de misterios hasta sesiones de espiritismo. De vez en cuando, denunciar públicamente el sinsentido da frutos.

Un colegio mayor de la Universidad de Barcelona acogerá un encuentro de ‘negacionistas’ del sida y otros ‘conspiranoicos’

Programa del Congreso de la Verdad en el Mundo de la Salud.Negacionistas del sida y otros conspiranoicos de la salud serán los ponentes del denominado Congreso de la Verdad en el Mundo de la Salud, que se celebrará el 25 de septiembre en el Colegio Mayor Sant Jordi de la Universidad de Barcelona e incluirá una Feria de alimentación y salud alternativa. La presentación de la jornada correrá a cargo de Rafael Palacios, Rafapal, el conspiranoico por excelencia: niega el Holocausto y cree que hay lagartos extraterrestres entre nosotros, que Israel estuvo detrás los ataques del 11-S, que los chemtrails forman parte de una operación que persigue provocar una epidemia e implantar la ley marcial en Estados Unidos, y que todos los grupos terroristas son creaciones de los Gobiernos contra los que aparentemente luchan

A Rafapal le acompañará Miguel Jara, colaborador de la revista Discovery DSalud, el Más Allá de la medicina, creyente también en la conspiración de los chemtrails, en la hipersensibilidad electromagnética y en que los científicos nos están ocultando los efectos nocivos de las radiaciones de los electrodomésticos y los móviles, que hablará de “Los peligros del negocio farmacéutico”. Alfredo Embid, acupuntor y coordinador de la Asociación de Medicinas Complementarias, será el portavoz de los negacionistas del sida, de quienes dicen que el VIH no es el causante de la enfermedad. Para él, se trata de un virus inofensivo y, en realidad, la causa del mal que llamamos sida es el abuso de medicamentos. Y de “La nueva medicina y el doctor Hamer” hablará el médico Fermín Moriano, discípulo del curandero alemán y para quien “la epilepsia es la fase de solución de un conflicto”; “el sida no lo produce un virus” porque “un virus no puede producir ninguna enfermedad mortal”; no hay ni un tumor cerebral maligno porque no son cáncer, sino fases de curación… Hay otros conferenciantes en esta asamblea de conspiranoicos e igual alguno es sensato, pero la presencia de los cuatro citados me hace dudarlo seriamente.

La entrada al Congreso de la verdad en el mundo de la salud cuesta 50 euros, y su celebración en un colegio mayor de la Universidad de Barcelona demuestra, una vez más, la ligereza con que algunas autoridades académicas ceden el uso de sus locales a cambio de cuatro euros. Que antivacunas, conspiranoicos del sida y discípulos de charlatanes como Geerd Ryke Hamer difundan sus disparates en un foro universitario es un insulto a la inteligencia. Si hubiera estudiado en la Universidad de Barcelona, me avergonzaría que el centro de enseñanza en el que hice la carrera acoja un acto en el que se da pábulo a peligrosos disparates anticientíficos como los citados. ¡Qué vergüenza!

Medicinas alternativas y cáncer: un caso espeluznante

A Inés le detectaron un cáncer de ovario durante una exploración ginecológica. Un mes después, le extirparon los dos ovarios, las trompas de Falopio, el útero y el epiplón. Quince días más tarde, le diagnosticaron metástasis e indicaron quimioterapia. Todavía no ha empezado a recibirla porque desconfía de su oncólogo. Un mes después, le insertaron una sonda entre la vejiga y el riñón, como tratamiento paliativo. Y, en estos momentos, sigue luchando por la vida. Espero.

El de Inés -nombre ficticio para una mujer real que reside en el País Vasco- podría ser hasta aquí uno más de los miles de dramas personales causados por el cáncer. No lo es porque, desde poco después de la intervención quirúrgica, esta mujer está sufriendo un calvario añadido en forma de consultas a todo tipo de curanderos y médicos alternativos. Lo narra su marido, Santiago -nombre también ficticio-, en un blog cuya lectura me ha puesto los pelos de punta: Cáncer de Mujer se llama. El peregrinaje de esta enferma de curandero en curandero demuestra la impunidad con que actúan en nuestro entorno los charlatanes de la salud y el peligro que eso puede entrañar para algunos ciudadanos.

En situaciones límite -y la de Inés lo es- resulta comprensible que uno se agarre a un clavo ardiendo y que prefiera las buenas palabras de un sanador alternativo -con o sin título de médico- a la cruda realidad transmitida por el médico. Ese deseo de vivir a toda costa nunca debería, no obstante, nublar la razón y hacernos dar la espalda a la medicina que cura el cáncer, que no es la del chamán que juega con energías que sólo él detecta, sino la que se practica en ambulatorios y hospitales. “Probablemente ninguna de las noticias sobre cura del cáncer sea tan real como promete, pero, en suma, los avances científicos y médicos están arrinconando este conjunto de enfermedades”, escribía recientemente el bioquímico vasco Sergio Pérez Acebrón en su blog Tall & Cute. Lamentablemente, Inés y Santiago han optado por rechazar la medicina. La pareja dio el primer paso hacia el abismo poco antes de que los oncólogos le diagnosticaran a la mujer metástasis y le indicaran la necesidad de cirugía hepática y quimioterapia. Consultaron entonces a un especialista que el hombre identifica como el doctor Druva. Ahí empezó todo.

Una pseudoterapia tras otra

“Ha sido un error quitar los ovarios y el útero porque lo que tú tenías ya estaba en proceso de sanación”, les dijo para empezar. Las fluctuaciones energéticas revelaron al curandero que la enfermedad se había debido a “un disgusto muy grande, un trauma emocional muy importante relacionado con hijo, esposo y amigo”. Ella lo identificó con la falsa noticia de la muerte de un amigo detenido que le dio la Guardia Civil cuando estaba arrestada por el caso del cierre del diario Egunkaria. Según el brujo, la angustia vital había llevado al cerebro de la mujer a desatender el control de los ovarios, y de ahí la enfermedad. Después de testar “los pares biomagnéticos de la mujer” -sea eso lo que sea-, el doctor Druva le hizo pruebas con varios productos homeopáticos y emitió su diagnóstico: “No tienes cáncer. Para mí, esto va a misa”. Y, cuando el matrimonio preguntó por la conveniencia de la quimioterapia, el curandero sentenció: “Es un tóxico orgánico que perjudica. Hay que evitarla”.

La siguiente consulta alternativa que visitaron fue la de un tal Alejandro. Éste recetó a la mujer, como antitumoral, un preparado homeopático derivado del muérdago y Hepatodoron, un compuesto de hierbas, para el hígado. Y “comentó los inconvenientes del tratamiento con quimioterapia”. Después, fueron a ver a un supuesto oncólogo, el doctor Didier, que les dijo que estaba en un 80% a favor de la quimioterapia, pero que “operar cualquier cosa más es una tontería total”. Urgió a la mujer a quitarse “los empastes de mercurio” y le prometió limpiar el hígado mediante el Suplemento Mineral Milagroso (MMS), un compuesto que su inventor, Jim Humble, dice que cura el sida, la hepatitis, la malaria y el cáncer, entre otras enfermedades. El doctor Didier les dijo que Inés precisaba de quimioterapia, “pero nunca radioterapia. Si damos radioterapia, nosotros no podremos seguir”.

Santiago concluyó de todo esto que el origen la enfermedad de su esposa había sido la falsa noticia de la muerte de un amigo vivida durante su detención. “Según las tesis del doctor [Geerd Ryke] Hamer, resultaría que el cáncer se ha desencadenado debido a un conflicto de pérdida profunda”, escribe en el blog. Es la idea que está en la base de la nueva medicina germánica de Hamer, inhabilitado profesionalmente y que sostiene que existe una conspiración sionista para silenciarle. Cuando, poco después, los oncólogos recomendaron con urgencia la quimioterapia, Inés y Santiago pidieron tiempo para pensárselo y, más tarde, retrasaron una operación para viajar a Málaga a la consulta de otro médico alternativo. Este nuevo curandero, el doctor Raymond Hilu, simuló hacer un análisis de sangre y recomendó a la mujer que tomara 40 sesiones de la máquina de pulsos Papimi, un aparato que, según él, estimularía eléctricamente las células sanas y mataría los cancerígenas, además de recetarle pastillas variadas, enemas… ¡y darle cita para octubre!

Las sesiones del inductor de pulsos Papimi, de eficacia tan probada como el resto de los remedios alternativos, las toma Inés en la consulta pamplonesa de Alberto Martí Bosch, involucrado en su día en el caso del Bio-Bac, un producto milagro que se vendía como la cura al cáncer y el sida. Y parece que las simultanea con visitas al doctor Didier y vaya usted a saber con cuántos de los muchos tratamientos que le han recomendado en los últimos tres meses y sirven para nada. Lo último ha sido una visita a “una terapeuta de par biomagnético” llamada Aranxa Jubin.

A estas alturas, el matrimonio se ha debido de dejar un dineral en terapias inútiles. Lo que no parece -él no ha dicho nada en el blog hasta el momento- es que la mujer se haya sometido ni a la cirugía hepática ni a la quimioterapia recomendadas por sus oncólogos. ¡Ojalá me confunda! Entiendo, como he dicho antes, que en una situación límite haya quien caiga en brazos de desaprensivos que prometen milagros; lo que no entiendo es que sujetos de esa calaña campen a sus anchas sin que las autoridades ni los colegios de médicos hagan algo por evitarlo. ¿Cuántos casos como el de Inés se están dando ahora mismo en España?, ¿cuántos enfermos de cáncer están condenándose a muerte porque curanderos y médicos alternativos les aconsejan abandonar los tratamientos que podían salvarles la vida?

Homeopatía contra el cáncer en Madrid: nadie protege a los enfermos oncológicos de la charlatanería

Cartel anunciador de las consultas homeopáticas para enfermos oncológicos. Foto: Juan Botías.El Instituto Homeopático y Hospital San José de Madrid ofrecen consultas de “homeopatía especializadas para ayuda a personas con cáncer”, como pueden comprobar en el anuncio que me ha enviado el programador informático Juan Botías. Él lo considera, con razón, “una auténtica vergüenza” porque la homeopatía es pura charlatanería, aunque la practiquen médicos titulados. Esta pseudomedicina se basa en tres principios: que una sustancia que provoca los mismos síntomas que una enfermedad puede curarlos; que, cuanto más pequeña es la dosis de una sustancia, mayores son sus efectos; y que el agua tiene memoria. Ese trío de falsedades se traduce en unos remedios tan diluidos que no queda en ellos ni una molécula de principio activo y una muy rentable industria de venta de agua y pastillas de azúcar como si fueran sustancias curativas.

Los productos homeopáticos no son nada, pero se venden en farmacias a pesar de que ninguno de ellos tiene la autorización correspondiente de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y gracias a que las autoridades sanitarias hacen la vista gorda. Ichiro Kanazawa, presidente del Consejo Científico de Japón (SCJ), el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes y la asamblea de la Asociación Médica Británica (BMA) han denunciado en el último año el carácter anticientífico de la homeopatía. “La homeopatía es brujería”, dijo en mayo Tom Dolphin, vicepresidente del comité de médicos jóvenes de la prestigiosa BMA. Y la prestigiosa revista The Lancet sentenciaba en agosto de 2005: “Los médicos tienen que ser valientes y honestos con sus pacientes acerca de la ausencia de beneficios de la homeopatía”.

Mientras tanto, aquí, el Gobierno de la comunidad de Madrid subvencionaba con 2,4 millones de euros la restauración del Instituto Homeopático y Hospital San José de Madrid. Y, según recoge el periodista científico Jorge Alcalde, calificaba esta disciplina de “método terapéutico que restablece la salud mediante la administración de medicamentos seleccionados individualmente según la ley de los semejantes” que está “indicado para cualquier enfermedad y en cualquier época de la vida”. Todo mentira. La homeopatía no funciona más allá del placebo, y sus remedios, se vendan como se vendan, son completamente inútiles. Por eso, ofrecer consultas homeopáticas para pacientes oncológicos es abusar de la buena fe de esos enfermos y de sus familiares, y suscitar en ellos falsas esperanzas. Por si eso fuera poco, a pesar de la inocuidad de los productos homeopáticos, ésta pseudomedicina puede indirectamente ser peligrosa para la salud de los enfermos, ya que hay quienes abandonan tratamientos médicos convencionales en favor de ella, con consecuencias que pueden ser mortales.

El anuncio que me ha enviado Juan Botías es publicidad engañosa porque la homeopatía no sirve para el tratamiento del cáncer ni de nada. ¿Las autoridades sanitarias y de consumo regionales y nacionales van a seguir de brazos cruzados dejando que alguien se aproveche de la, lógica y muy humana, búsqueda de curación para una enfermedad como el cáncer? ¿Dónde están las organizaciones de consumidores y los colegios de médicos a la hora de denunciar abusos como éste y proteger a los enfermos oncológicos?