Cáncer

‘Saber vivir’ y la pseudociencia: el problema son los expertos

Mariló Montero, con un limón en su programa.TVE acaba de mandar un comunicado en el que la dirección de Saber vivir, espacio del programa La mañana de La 1, admite que erró al recomendar Mariló Montero el olor del limón como medio para la prevención del cáncer. “Saber vivir no puede ni debe aconsejar la práctica de la aromaterapia como vía para la prevención del cáncer, ni de cualquier otra técnica o terapia que no esté avalada por las organizaciones médicas del ámbito de la oncología en nuestro país”, dice la nota, emitida a raíz de que la Organización Médica Colegial (OMC) pidió hace unos días a TVE que conmine a Montero a “que se abstenga en lo sucesivo de hacer afirmaciones banales en asuntos relacionados con la salud”.

Los responsables de TVE aseguran que “todos los consejos o recomendaciones de carácter médico o sanitario son prescritos siempre por los médicos del programa, tanto los que participan en directo en el plató como los que intervienen grabados en vídeo” y que “todos los médicos participantes están debidamente titulados y con acreditada experiencia clínica. Cuando corresponde, por la naturaleza del contenido, los mensajes sanitarios son complementados por otros profesionales también titulados como farmacéuticos, fisioterapeutas, dietistas o psicólogos clínicos, entre otros especialistas”. Tras ello, dicen que la noticia “sobre el aroma de cítrico y su posible efecto en células tumorales de laboratorio” estaba “basada en un estudio desarrollado y publicado por la Universidad del Ruhr (Alemania)”, e intentan justificar su falta de rigor. “Su titular periodístico [el de las noticias de salud] puede resultar más o menos llamativo, pero es nuestro deber profesional abordarla con rigor y permitir que sean los médicos quienes ofrezcan el correspondiente consejo o recomendación en el ámbito de la educación sanitaria. Es literalmente la función que tienen y cumplen los médicos de Saber vivir desde la primera emisión de este espacio de salud”, que, recuerdan, lleva diecinueve temporadas en antena.

Muy bonito, pero no va a servir para nada porque el problema son los expertos de cabecera de La mañana de La 1, entre quienes hay farmacéuticos homeópatas -un oxímoron en toda regla- como Pilar León y, por lo visto, médicos simpatizantes de tonterías varias. Porque el episodio del olor de limón y el cáncer no es un episodio aislado en Saber vivir, un espacio en el cual se suele recomendar al público que recurra a la homeopatía, la acupuntura, la osteopatía y otras prácticas de efectividad nunca demostrada. Así, por ejemplo, el 2 de enero Gualberto Díaz, homeópata y director medico de Laboratorios Boiron, y León promocionaron en la homeopatía contra los catarros y la gripe. ¿Díaz está titulado? Seguramente, sí. ¿León? También. No dudo de que lo estén todos los asesores médicos de Saber vivir, pero es que la titulación, en contra de lo que mantienen los responsables del programa, no garantiza nada.

La idoneidad de un experto no depende de su título académico. Se puede ser matemático y geocentrista; historiador y dar credito a los relatos de astronautas en el Antigüedad; físico y espiritista; periodista científico y tragarse las trolas de los llamados periodistas del misterio; farmacéutico, como Pilar León, y vender que la homeopatía funciona. Si uno tiene buenos asesores, podrá hacer un buen trabajo. Si los tiene malos, como es el caso de La mañana, hará siempre un mal trabajo.

Comunicado de TVE

En Saber vivir, uno de los espacios de salud de Televisión Española, todos los consejos o recomendaciones de carácter médico o sanitario son prescritos siempre por los médicos del programa, tanto los que participan en directo en el plató como los que intervienen grabados en vídeo.

Todos los médicos participantes están debidamente titulados y con acreditada experiencia clínica. Cuando corresponde, por la naturaleza del contenido, los mensajes sanitarios son complementados por otros profesionales también titulados como farmacéuticos, fisioterapeutas, dietistas o psicólogos clínicos, entre otros especialistas.

Los consejos o recomendaciones relativos al cáncer obedecen al mismo criterio que todas las demás enfermedades. Son los médicos quienes ofrecen cualquier tipo de consejo o recomendación para la prevención y el tratamiento del cáncer, de acuerdo con lo científicamente establecido por las principales organizaciones y sociedades médicas en el ámbito de la oncología.

En ese sentido, Saber vivir no puede ni debe aconsejar la práctica de la aromaterapia como vía para la prevención del cáncer, ni de cualquier otra técnica o terapia que no esté avalada por las organizaciones médicas del ámbito de la oncología en nuestro país.

Se hace necesario aclarar este hecho tras la difusión en Saber vivir de una noticia sobre el aroma de cítrico y su posible efecto en células tumorales de laboratorio, basada en un estudio desarrollado y publicado por la Universidad del Ruhr (Alemania).

En sus diecinueve temporadas en antena, Saber vivir, que se emite dentro de La mañana, ha difundido más de 8.000 noticias de salud. La mayoría de ellas proceden (como es el caso) de investigaciones, proyectos o ensayos realizados por universidades, instituciones o sociedades científicas. Su titular periodístico puede resultar más o menos llamativo, pero es nuestro deber profesional abordarla con rigor y permitir que sean los médicos quienes ofrezcan el correspondiente consejo o recomendación en el ámbito de la educación sanitaria. Es literalmente la función que tienen y cumplen los médicos de Saber vivir desde la primera emisión de este espacio de salud.

Saber vivir agradece el especial interés social e institucional que recientemente ha despertado su labor informativa. Es una llamada de atención que nos recuerda la necesidad de informar siempre con el mayor rigor posible. Así se ha venido haciendo en las 4.000 emisiones en antena que va a cumplir el espacio. Y como prueba de su cumplimiento, Saber vivir ha sido reconocido hasta la fecha con más de 60 premios otorgados por las más importantes instituciones médicas y científicas de España.

Saber vivir agradece la confianza depositada por la sociedad en este espacio de RTVE, y reitera una vez más su firme voluntad de continuar empleando el medio televisivo para la noble misión de informar y formar a la población en un estilo de vida más saludable, y poniendo a disposición de los médicos este canal de comunicación para que puedan seguir difundiendo sus mejores logros profesionales en beneficio de todos los ciudadanos.

La OMC pide a TVE que impida a Mariló Montero hacer “afirmaciones banales” sobre asuntos de salud

Mariló Montero, con un limón en su programa.

La Organización Médica Colegial (OMC) ha pedido a TVE, en una carta abierta, que conmine a Mariló Montero a “que se abstenga en lo sucesivo de hacer afirmaciones banales en asuntos relacionados con la salud”, después de las dos intervenciones -el 21 de enero y el 6 de febrero- en las que defendió que el olor del limón previene el cáncer. La OMC recuerda que esa afirmación carece de base científica y considera lo que hizo la presentadora una frivolidad impropia de la televisión pública, “que lo único que provoca es inquietud y sufrimiento a las personas que padecen este tipo de enfermedad”. El programa La mañana, de La 1, hace habitualmente publicidad de todo tipo de pseudoterapias. No es la primera vez que Mariló Montero juega con la salud. En octubre de 2012, Montero puso en cuestión trasplantes de órganos porque el posible donante era un asesino y podía pasar su alma a los receptores.

Mi más sincera felicitación a la OMC por dejar las cosas claras en el comunicado que reproduzco seguidamente:

Ante la situación provocada por las declaraciones de la presentadora de La mañana de La 1 de TVE, Mariló Montero, quien el pasado día 21 de enero aseguró que el olor del limón previene el cáncer, la Organización Médica Colegial (OMC) quiere expresar su más enérgica queja por semejante afirmación sin base científica firme, que lo único que provoca es inquietud y sufrimiento a las personas que padecen este tipo de enfermedad.

Consideramos que no se puede frivolizar sobre un tema tan sensible como el cáncer y menos en la televisión pública que debe ser rigurosa en temas de salud y debe contar con opiniones fundamentadas por expertos sobre el tema en cuestión.

La reafirmación de la presentadora, realizada el pasado día 6 de febrero, sobre la hipótesis de que el olor del limón previene el cáncer, basándose en un estudio según el cual un componente del limón podría inhibir el crecimiento de células cancerosas en cultivos de laboratorio, pero del que no se han realizado pruebas en animales ni, por supuesto, ensayos clínicos, no hace más que empeorar la situación para muchas personas angustiadas y deja en evidencia, una vez más, la frivolidad de su afirmación.

Por ello, rogamos que la TVE deje claro a los espectadores que, hoy por hoy, no existen evidencia científica de que el olor del limón prevenga el cáncer. Y conmine a la presentadora para que se abstenga en lo sucesivo de hacer afirmaciones banales en asuntos relacionados con la salud.

TVE, tenemos un problema: Mariló Montero se reafirma en que oler un limón previene el cáncer

TVE tiene un problema. Se llama Mariló Montero. Su programa La mañana, de La 1, se ha convertido en un difusor del curanderismo más peligroso. La última bobada de la periodista navarra fue asegurar, el 21 de enero, que el olor del limón previene el cáncer. “Tenemos aquí un limón. Lo tienen en casa. Coja el limón, o la naranja, acerquéselo a la nariz, lo puede olor y, si aprieta un poquito, sale el olor y se puede llenar toda la casa. El aroma de limón puede prevenir el cáncer. Veremos si también puede prevenir el cáncer los aceites esenciales, si tienen los mismos efectos anticancerígenos que la pieza de fruta”, dijo al tiempo que olía un limón..

Hoy, Montero se ha reafirmado en su disparate, como no podía ser de otro modo porque ella siempre tiene razón. Se ha jactado de ser una prescriptora y, tras acusar a sus críticos de no saber escuchar y manipular lo que dice, se ha referido a una página web, Medical Press, donde se afirma que “el aroma de los citrus inhibe el cáncer de hígado” y ha leído el siguiente párrafo de esa información:

Como componente principal de los aceites esenciales, los terpenos pueden inhibir el crecimiento de diferentes células cancerosas. Los investigadores de la Ruhr-Universität Bochum encabezados por el Prof. Dr. Hanns Hatt han analizado este proceso en detalle en las células de cáncer de hígado. Ellos arrojan luz sobre los mecanismos moleculares que dieron lugar a las células cancerosas dejan de crecer, a raíz de la aplicación de citronelal, y probaron que la OR1A2 (receptor olfativo) es la molécula crucial para ese propósito. En el futuro, el receptor olfativo podría servir como diana para el diagnóstico de cáncer de hígado y su terapia. Los investigadores informan sobre sus hallazgos en la revista Archives of Bioquímica y Biofísica (sic).

“Muchísimas gracias por la repercusión que nos dan porque, si un objetivo tiene un comunicador, es que lo que diga llegue a buen puerto”, ha concluido la presentadora de La mañana.

¡Bravo! ¡Bravo! De que un componente del limón pueda inhibir el crecimiento de células cancerosas en cultivos de laboratorio -como dice la nota de prensa original-, ella concluye que oler un limón previene el cáncer. ¡Paren las rotativas! ¡Olvídense de repetir el experimento! ¡No hagan pruebas en modelos animales! ¡Para qué perder el tiempo con ensayos clínicos! La doctora Montero ha hablado: todos a oler limones si no queremos padecer cáncer.

Homeopatía contra el resfriado

Días antes del despropósito limonero cancerígeno de Montero, Gualberto Díaz, homeópata y director medico de Laboratorios Boiron, y Pilar León, farmacéutica de cabecera del programa, promocionaron en La mañana la homeopatía contra los catarros y la gripe. Díaz dijo que los productos homeopáticos “tienen utilidad real” frente a esas infecciones no sólo para mitigarlas, sino también para eludirlas, y recomendó que, si uno coge un catarro o una gripe, todos los niños y personas mayores de la casa tomen remedios homeopáticos para “prevenir el contagio”.

El sábado pasado, el Defensor del Espectador de TVE se hizo eco de una queja al respecto y se vio en pantalla el siguiente diálogo:

Javier Prieto: El motivo de mi queja es el tratamiento del tema de la homeopatía en el programa de las mañanas de La 1. Se ofrecía pues casi como una solución milagrosa para determinadas enfermedades cuando gran parte de la comunidad médica y científica tiene una opinión opuesta. Se echaba en falta un tratamiento más riguroso, creo que una televisión pública tiene que ser muy rigurosa contar con opiniones en contra fundamentadas y serias por parte de gente que conociera bien el tema.

Pilar León: TVE lo que hace es recoger todo lo que hay en la calle y hablar de lo que está ahí. Se están vendiendo los productos homeopáticos, que son medicamentos. Las farmacias no nos podemos negar a vender un medicamento homeopático ante una receta bien prescrita. Las industrias farmacéuticas cumplen a rajatabla todos los requisitos, igual que cualquier otra industria. Sabemos que hay un debate abierto, porque sabemos que ahí lo hay. Si el día de mañana nos dicen que no sirven para nada y que no podemos usarlos, las farmacias somos las primeras que dejaremos de venderlos.

No, no hay ningún debate abierto en torno a la homeopatía. La Asociación Médica Británica ha dicho que  “es brujería”; el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes considera que “no existe ninguna prueba de que funcione más allá del placebo”; un informe sobre las mal llamadas terapias alternativas elaborado por un grupo de expertos para el Ministerio de Sanidad español también considera que la homeopatía “no ha probado definitivamente su eficacia en ninguna indicación o situación clínica concreta”; Ichiro Kanazawa, presidente del Consejo Científico de Japón (SCJ), sostiene que su capacidad terapéutica “ha sido científica y concluyentemente refutada”; la prestigiosa revista científica The Lancet lamentaba hace ya años que, “cuanto más se diluyen las pruebas en favor de la homeopatía, mayor parece ser su popularidad”… Entiendo que León, como farmacéutica, defienda el lucrativo negocio de vender azúcar a precio de otro, pero no que TVE se pliegue a sus intereses.

Trasplantes de alma

En La mañana caben todas las estupideces inventadas y por inventar en el mercado del curanderismo. Todas merecen crédito a Montero, cuya ignorancia es únicamente equiparable a su descaro. Sólo alguien profundamente ignorante puede, en el siglo XXI, poner en cuestión un trasplante de órganos porque el donante haya sido un asesino. Es lo que hizo la prentadora de La mañana en su editorial de cierre del programa el 22 de octubre de 2012. Dijo:

Esta mañana decidí hablarles en el cierre de El Salobral. Ya saben: el sábado murieron en esta pedanía de Albacete una niña de 13 años y un hombre de 40; y ayer se mató él, el presunto autor de esas muertes.

Bueno, pues, esta mañana una noticia decía que los órganos de este hombre iban a ser donados. Y me planteé hablarles de eso; pero, sinceramente, tenía muchísimas dudas y quería solamente transmitirles una sucesión de preguntas.

La principal: ¿está bien donar órganos de alguien que ha matado a otras personas, aunque antes de convertirse en un asesino se dijera de él que era un buen hombre? ¿Alguien querría recibir el pulmón, el hígado, el corazón… de otro que ha quitado vidas? ¿Pasa algo por llevar el órgano, dentro de ti, de una persona que ha matado a otros?

Yo, la verdad que esta mañana no sabía responderme y todavía hace una hora pensaba qué decirles en este cierre. Y, entonces, de repente, la Organización Nacional de Trasplantes, pues, me ha evitado tener que responderme. Ellos tienen por norma no confirmar ni desmentir que alguien ha donado, pero, sin embargo, esta vez lo han hecho. Hemos sabido que desmienten rotundamente que los órganos del presunto asesino de El Salobral vayan a ser donados. No han dicho por qué no aceptan esta donación. Sólo nos han confirmado que esta decisión se tomó antes de conocer los datos de la autopsia.

Pues, ¿qué quieren que les diga?, yo no puedo negar que he sentido tranquilidad al saber que los órganos de este hombre no van a dar vida a nadie. Sinceramente. Y he sentido, además, la tranquilidad de no tener que responderme a esas dudas, que eran permanentes, constantes. Y de no tener que responderme que no, que yo no querría esos órganos. No está científicamente comprobado, pero nunca se sabe si ese alma está trasplantada también en ese órgano.

¡Salud y suerte!

Al día siguiente y ante el revuelo que se montó por la estupidez de que la personalidad de un criminal pueda poseer a quien trasplanten sus órganos, Montero puntualizó: “Hice una pregunta de si el órgano tiene alma porque, precisamente en La Vanguardia, una trasplantada de corazón contaba que sentía el espíritu del hombre que le cedió su corazón”. Que base sus opiniones en lo que se dicen los entrevistados en la última página del diario barcelonés, una sección en la que la superchería campa a sus anchas, lo dice todo. La actriz Charlotte Valandrey, la trasplantada que cita la periodista, reconocía en XL Semanal que su experiencia no es concluyente: “Yo encontré la explicación a los recuerdos que no eran míos en la teoría de memoria celular, pero tampoco rechazo la idea de que, cuando uno vive una cirugía tan importante, sea normal que cambie, que se convierta en alguien diferente”. Y, en un programa de la principal televisión pública española seguido por millones de personas, una presentadora frívola no tuvo ningún reparo en hacerse eco de la memez de que el alma -un invento religioso- puede trasplantarse y sembró así dudas sobre la donación de órganos, que salva todos los años miles de vidas en España.

Montero estará contenta. Se va a seguir hablando de ella y de sus burradas. Pero TVE tiene un grave problema: los contenidos pseudocientíficos de La mañana convierten al programa en un auténtico servicio público, el del fondo a la derecha.

Canadá antepone a la curación de una niña indígena con cáncer su derecho tribal a terapias alternativas, y muere

Makayla Sault.Makayla Sault tenía 10 años cuando, en enero de 2014, le diagnosticaron leucemia linfoblástica aguda. Los médicos del Hospital Infantil McMaster, de Hamilton (Canadá), dijeron que tenía un 75% de probabilidades de sobrevivir si seguía el tratamiento. En mayo, después de doce semanas de quimioterapia con los consiguientes efectos secundarios y el cáncer en retroceso, la niña pidió a sus padres abandonar la terapia en favor de la medicina alternativa e indígena. Contó que en el hospital se le había aparecido Jesús -sus padres son pastores- y le había dicho que ya estaba curada: “Le pregunté: «¿Puedes curarme?» Y me dijo: «Ya estás curada»”. La familia se acogió entonces al derecho de los indígenas canadienses a recurrir a la denominada medicina tradicional -una de esas ridículas y peligrosas exenciones legales hacia grupos minoritarios-, las autoridades no hicieron nada, y la niña murió el 19 de enero.

Tras el fallecimiento de la pequeña, los padres emitieron un comunicado en el que no achacan la pérdida al cáncer ni a la inutilidad de los tratamientos alternativos a los sometieron a su hija, sino a la medicina:

Después de una lucha valiente de casi un año desde el diagnóstico, nuestra hija Makayla Sault sufrió el domingo por la mañana un infarto cerebral del que no se recuperó.

Rodeada por el amor y el apoyo de su familia, su comunidad y su nación, el lunes 19 de enero a las 13.50 horas, en su duodécimo año, Makayla completó su trayectoria vital. Está ahora segura en los brazos de Jesús.

Makayla estaba en su camino hacia el bienestar, luchando valientemente hacia el bienestar holístico después de los duros efectos secundarios que doce semanas de quimioterapia infligieron a su cuerpo.

La quimioterapia hizo un daño irreversible a su corazón y los órganos principales. Ésta fue la causa del accidente cerebrovascular.

Seguimos apoyando la elección de Makayla de dejar la quimioterapia. En este momento, solicitamos privacidad de los medios de comunicación mientras lloramos esta trágica pérdida.

Los padres de Makayla Sault eluden toda responsabilidad y acusan a la medicina de matar a su hija. Ya lo dijo la niña en un vídeo publicado en mayo del año pasado: “La quimioterapia me está matando y no voy a seguir sometiéndome a ella”. Es algo que también sostienen en España partidarios de las mal llamadas terapias alternativas como los responsables de la revista Discovery DSalud, quiene dicen que “millones de personas de personas mueren cada año a causa del cáncer porque ¡la quimioterapia y la radioterapia no funcionan!”. Mentira.

Nadie hizo nada

La familia Sault confió el futuro de Makayla a una mezcla de dieta crudívora, inyecciones de vitamina C y otras prácticas inútiles contra el cáncer, que le dispensaron en el Instituto de Salud Hipócrates de Florida. Los médicos -los de verdad- que habían atendido a la niña pusieron el caso en conocimiento de una organización para protección de la infancia, con la seguridad de que la recaída y la muerte serían inevistables de suspenderse el tratamiento. Los supuestos protectores de la infancia decidieron que ni Makayla necesitaba quien velara por ella ni había que obligarla a retomar la quimioterapia. Los indígenas canadienses se pusieron del lado de la familia en el rechazo a la medicina. Las autoridades miraron para otro lado; no era cuestión de herir la imbecilidad disfrazada de sensibilidad cultural tan bien resumida en la siguiente declaración de Sonya Sault, madre de la niña: “El sistema judicial canadiense no tiene autoridad para determinar si nuestras leyes y nuestras prácticas, que son anteriores a la existencia de Canadá, son válidas o no”. (También la ablación de clítoris y muchas otras salvajadas son anteriores a la fundación de Canadá, y eso no las hace ni respetables ni tolerables.) Y Makayla murió.

Ya no hay vuelta atrás para una pobre niña que no sabía lo que hacía, que tuvo la desgracia de pertenecer a una familia y una comunidad donde una estupidez disfrazada de cultura pone en peligro la vida de los menores y a la que no protegieron unas autoridades democráticas, acomplejadas por las salvajadas de sus antepasados, incapaces de salir en defensa de los pequeños víctimas de supersticiones. Ahora mismo, ya hay otra niña indígena canadiense de 11 años con leucemia que también ha elegido las terapias alternativas en vez de la quimioterapia por razones tribales, opción en la que le ha respaldado un juez. Morirá. Terrible.

Por cierto, las exenciones sociales y legales por motivos religiosos, étnicos o culturales también se cobran víctimas en España: ahí tienen a los menores maltratados por exorcistas católicos sin que la Justicia haga nada. Vestir sotana y portar un crucifijo también convierten la Ley en papel mojado.

Cuatro vende la barbaridad de que el cáncer puede curarse con una dieta

Cuatro vende la barbaridadde que el cáncer puede curarse con una dieta.Terrible. No encuentro otra palabra para describir la promoción que ayer hizo el programa En la caja, de Cuatro, de la idea de que el cáncer puede curarse con una dieta. El fragmento de 5 minutos del programa que trata del asunto -que pueden ver al final de estas líneas- lleva en la web de la cadena los siguientes titulo y subtítulo: “Odile superó un cáncer con múltiples metástasis gracias a su dieta. El 40% del cáncer se da en países desarrollados”.

El conductor de En la caja, Juanra Bonet, es al principio cauto y hasta escéptico sobre la milagrera idea de que el cuerpo puede curarse a sí mismo, defendida por una crudivegana. “Si yo produzco mi enfermedad, ¿por qué no me voy a poder sanar a mí mismo?”, se pregunta la mujer. El presentador considera ese discurso “precioso”, pero “un cuento infantil”. La misma mujer añade: “Yo no creo en la quimioterapia. Si me enfermara, yo no me haría por ningún motivo quimioterapia”. En ese momento, tenía que haber intervenido en el programa un oncólogo y dejar las cosas claras. Sin embargo, la crítica se limita al conductor diciendo que ése es “el camino de los milagros” y, cuando la mujer dice que, si de ella dependiera el tratamiento contra el cáncer de otra persona -un hijo, por ejemplo-, nunca recurriría a la quimioterapia, Bonet tranquiliza su conciencia apostillando que, “afortunadamente, estamos ante algo muy hipotético”. ¿De verdad lo cree?

El presentador pasa de escéptico a creyente después de hablar con Odile Fernández, una médica que ha superado un cáncer de ovarios y ha escrito Mis recetas anticáncer, un libro en el que dice que se curó por la dieta que siguió. En 2010 los médicos le dijeron que tenía un 5% de probabilidades de vivir más de cinco años. Aunque todavía no ha pasado ese tiempo, asegura que la enfermedad ha desaparecido por completo, así que cabe suponer que podría estar entre el 5% de supervivientes. Hizo todo lo que le recomendó el oncólogo -cirugía y quimioterapia- y añadió a la receta una dieta especial. Como parece haberse curado, concluye que su sanación se debe a la dieta que ahora comercializa en forma de libro. “Odile era un argumento andante. En ese momento, es cuando ya empiezo a tomar nota bastante en serio”, dice un ya crédulo Bonet tras entrevistarla. La propia paciente reconoce que se operó y se sometió a quimioterapia, así que lo lógico sería achacar al tratamiento médico su victoria sobre el cáncer. Atribuírselo a una dieta milagrosa es como felicitar al clérigo que bendice un barco, y no a los ingenieros, porque la nave no se hunda.

Comer bien y tener otros hábitos saludables -como hacer ejercicio, no fumar y beber con moderación- es la mejor prevención demostrada contra el cáncer. Los expertos calculan que la mala alimentación está en el origen del 35% de los casos de la enfermedad. Pero, ¡ojo!, que una dieta equilibrada haga que se reduzcan las probabilidades de padecer el mal no significa que, una vez detectado, una alimentación determinada vaya a revertir el proceso. “No hay ninguna dieta anticáncer”, sentenciaba Andrés García Palomo, jefe de Oncología del Hospital de León, a principios del año pasado en el diario Abc. Ninguna.

No sólo es falso el titular del vídeo de Cuatro -“Odile superó un cáncer con múltiples metástasis gracias a su dieta”-, sino que, además, el subtítulo es engañoso: “El 40% del cáncer se da en países desarrollados”. La idea que transmite esta última frase es que antes la vida era más sana -lo que sostiene la protagonista del vídeo- y, por eso, hay menos cáncer en los países más pobres. ¿Pero es verdad? No. Es cierto que se detectan anualmente más nuevos casos de cáncer en el mundo rico que en el pobre, pero supongo que se debe a que en muchos de los países menos desarrollados la mayor parte de la población no tiene a su alcance una buena asistencia médica porque, por otro lado, más del 60% de las muertes por cáncer se producen en países pobres. Hablando en plata: en el mundo más pobre se detectan menos cánceres, pero muere más gente de cáncer. “En el mundo, el 60% de las muertes por cáncer ocurre en los países pobres, y se calcula que, en 2025, esto aumentará a 75%… ¡Será una plaga terrible!”, advertía hace un mes el oncólogo peruano Elmer Huerta.