Cáncer

Manolo Tena rechazó la medicina científica y se trató contra el cáncer con remedios naturales

Manolo Tena.Manolo Tena no empezó a recibir tratamiento médico contra el cáncer que padecía hasta hace dos semanas porque prefería los remedios naturales. A pesar de que el cáncer se lo habían diagnosticado en diciembre, el cantante, que ha muerto hoy a los 64 años, no ingresó en un hospital hasta después del concierto que ofreció en Las Palmas de Gran Canaria el 19 de marzo. “Tuvo que cantar sentado porque ya le faltaban las fuerzas. Volvió a Madrid y ya casi desde el avión se fue al hospital y le ingresaron. En estos últimos días había perdido muchísimo peso, pero él estaba convencido de que lo iba a superar”, ha contado su hermano Rafa a la agencia Efe.

Según Rafa Tena, el cantautor se trataba con remedios naturales del “hígado graso” que padecía. El hermano del artista no ha precisado cuándo le diagnosticaron ese mal -una de cuyas consecuencias puede ser un cáncer hepático-, pero sí ha dejado claro que el autor de Sangre española no quería saber nada de la medicina científica. “No quería ni oír” de hospitales o médicos, y no ingresó en un centro sanitario hasta que los dolores fueron insoportables, ha explicado a Efe. Es imposible saber si Manolo Tena habría superado la enfermedad de haber seguido las indicaciones de sus médicos desde el principio. Sin embargo, sí sabemos una cosa, que la medicina científica podría haberle paliado el sufrimiento y que nunca iba a curarse gracias a los denominados remedios naturales o alternativos. Creer en milagros mata.

‘El archivo del misterio’: las medicinas alternativas

Las medicinas alternativas se llaman así porque no funcionan. Como dice el comediante australiano Tim Minchin, si funcionaran, serían medicina. Quien presupone, como sus partidarios, que existe una conspiración mundial para ocultar el potencial curativo del agua con azúcar (homeopatía), pincharte con agujas (acupuntura), los pases mágicos de manos (reiki) y una larga lista de pseudoterapias que crece día a día nos llama a todos los demás tontos. Si realmente sirviera alguna de ellas para algo además de para llenar el bolsillo de sus practicantes, estaríamos tirando a la basura en el mundo billones de euros en tratamientos y sistemas de exploración que podrían sustituir por alternativas mucho más baratas.

Los defensores de las denominadas terapias alternativas suelen culpar de sus males a las farmacéuticas, que ocultarían los beneficios de esas prácticas para evitar el hundimiento de su negocio. Lo dicen como si quienes fabrican y comercializan a precio de medicamento preparados homeopáticos que carecen de principio activo fueran asociaciones benéficas y no multinacionales que ganan miles de millones vendiendo agua con azúcar, y que no dudan en emprender campañas de desprestigio contra sus críticos. Su problema real es que ninguna pseudomedicina ha demostrado ser más efectiva que una pata de conejo o el agua bendita. Los dos grandes centros de investigación sobre estas prácticas de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos no han desarrollado ninguna terapia efectiva contra ninguna enfermedad en 23 años a pesar de haber gastado miles de millones de dólares, como he recordado en la séptima entrega de El archivo del misterio de Órbita Laika (La 2).

Kevin Sorbo cuenta en 'Neurology Now' cómo la quiropráctica le causó tres trombos.Desde las instituciones que tenían que velar por la buena práctica médica, no se hace nada. Los colegios de médicos se saltan sistemáticamente sus códigos deontológicos y permiten que algunos asociados sometan a pacientes a tratamientos inútiles para todo tipo de dolencias y en muchos pongan sus vidas en peligro. Y la Administración actúa como si las pseudomedicinas fueran algo inocuo y sólo se escandaliza momentáneamente cuando ocurre un caso trágico, como el del niño de Olot muerto de difteria por no haber sido vacunado, para luego volver la espalda a la realidad.

Es verdad que, por desgracia, la medicina científica no lo cura todo, pero a ella -junto con la potabilización de aguas, los sistemas de saneamiento y el control de los alimentos- le debemos que la esperanza de vida se haya duplicado en Occidente en los últimos cien años. Por su parte, siglos de terapias tradicionales orientales no consiguieron que la esperanza de vida aumentara en sus países originarios, donde, sin embargo, ésta se ha disparado tras la llegada de la medicina científica, que no lo cura todo, pero es que la alternativa no sólo no cura nada, sino que, además, en muchas ocasiones mata o provoca graves daños a quien confía en ella.

La fe en las pseudoterapias puede pagarse muy cara. A la yudoca olímpica canadiense Kim Ribble-Orr la acupuntura le arruinó la vida, las manipulaciones de su quiropráctico causaron un aneurisma y tres trombos al actor Kevin Sorbo, una niña canadiense de 10 años murió de cáncer por su derecho tribal a terapias alternativas en vez de recibir un tratamiento convencional, las pseudomedicinas matan bebés en todo el mundo cada semana, hay en España enfermos de cáncer que padecen un sufrimiento añadido por la acción de los charlatanes de la salud… Los milagros no existen, y confiar en la medician alternativa es creer en milagros.

“Las pseudoterapias alternativas no curan nada”, admite la revista ‘Mia’

Portada del número de la revista 'Mía' que presentaba "Alternativas naturales a la quimioterapia".Dos semanas después de la publicación de un irresponsable reportaje en el que presentaba una guía de “métodos alternativos a la quimioterapia que luchan contra los tumores sin provocar sus efectos secundarios”, la revista Mia da marcha atrás con una rectificación que, sin ser perfecta, es más rotunda que la aclaración que hizo en su web tras estallar el escándalo. “Las pseudoterapias alternativas no curan nada y nunca pueden sustituir a los tratamientos oncológicos: no hay alternativa a la medicina convencional”, dice la nota, publicada en la página 3 del número 1.516 y que reproduzco bajo estas líneas.

Mia reconoce que el reportaje “Alternativas a la quimioterapia” en el cáncer de mama, aparecido en su número 1.514 (14 de octubre) “incurría en inexactitudes, ambigüedades y equívocos; y su planteamiento editorial resultaba engañoso. Puntualicemos: para vencer al cancer de mama no hay alternativas naturales a la quimioterapia”. La nota destaca que, ante la victoria contra el cáncer, “los efectos secundarios son un mal menor”, y que las pseudoterapias no han curado nunca nada; advierte de que no hay “terapias dulces, naturales o pseudomédicas –homeopatía, reiki, acupuntura…- que reemplacen la eficacia de los tratamientos oncológicos actuales” y lamenta la confusión que haya “podido generar con una información inexacta. ambigua e inadecuada”.

Creo que la rectificación de Mia va más allá de lo que la mayoría de los medios admitiría respecto a la inutilidad de las mal llamadas medicinas alternativas. El único punto negro es la siguiente frase: “Cualquier otra terapia complementaria debe aplicarse conjuntamente con dicha medicina oncológica, siempre bajo la supervisión el especialista; y sólo para ayudar a mitigar los efectos secundarios, si es que aparecen”. Esta afirmación parece reconocer algún efecto terapéutico a las pseudomedicinas, cuando eso no ha sido demostrado en ningún caso. La aclaración que publicaron en internet el 19 de octubre iba en la misma línea. Se apoyaba en declaraciones de un médico, Pedro Pérez Segura, de la Sociedad Española de Oncología Médica, que sacaba la cara a las pseudoterapias llamándolas integrativas. “La acupuntura y el reiki se están aplicando y ayudan frente a los efectos secundarios o el dolor. Existen datos que avalan la utilidad de las terapias cuerpo-mente para llevar mejor el tratamiento, por ejemplo, emocionalmente. Pero para nada es una alternativa al tratamiento oncológico normal”, decía el oncólogo. Como dije hace unos días, más allá de la técnica y la ciencia, lo que tiene que hacer la medicina para mejorar no es echarse a los brazos de la magia -ni siquiera como tratamiento complementario-, sino ofrecer al paciente un trato más humano. El reiki, la acupuntura y otras pseudoterapias tienen la misma efectividad en la lucha contra cualquier enfermedad o síntoma que el agua bendita. Se las llame alternativas o complementarias, no son más efectivas que el placebo,s egún todos los estudios científicos hechos hasta el momento.

La rectificación de Mia es una victoria de los enfermos y ciudadanos -algunos colegas escépticos- que se movilizaron inmediatamente ante la publicación del reportaje y demuestra el poder que Internet puede dar a la gente. La pregunta que me hago desde hace mucho es por qué las denominadas revistas femeninas son tan proclives a dar pábulo a todo tipo de supercherías.

Rectificación publicada en la revista 'Mía'.

La alternativa natural a la quimioterapia es la muerte, señores de la revista ‘Mia’

Portada de la revista 'Mia' con un montaje acorde con lo que puede pasarte si confías en alternativas naturales a la quimioterapia.“Alternativas naturales a la quimioterapia”, anuncian en la portada de la revista femenina Mia con motivo del Día Mundial contra el Cáncer de Mama, que se celebra hoy. En el interior, en dos páginas, se presenta una guía de “métodos alternativos a la quimioterapia que luchan contra los tumores sin provocar sus efectos secundarios”. Se refiere, obviamente, a acupuntura, reiki, homeopatía, moxibustión y otras prácticas que nunca han demostrado efectividad alguna.

Después de decir que la quimioterapia tiene “demasiados efectos secundarios”, la autora del reportaje saca a colación los resultados del proyecto MINDACT, de la Organización Europea para la Investigación y el Tratamiento del Cáncer. En esa investigación han participado más de 6.600 mujeres y, según un adelanto de los resultados -los definitivos se conocerán pronto-, en las fases tempranas del cáncer de mama podría evitarse la quimioterapia en entre un 10 % y un 20 % de los casos. La reportera de Mia dice que los autores de esa investigación creen a esas mujeres “es más adecuado aplicar métodos alternativos” y pasa de ahí a hablar de los antes citados. Método alternativo a la quimioterapia no significa medicinas alternativas, sino otra práctica que haya demostrado efectividad, en contra de lo que da entender mi colega.

El reportaje es un batiburrillo de pseudoterapias que pueden llevar a la muerte. Excepto una asociación de enfermos de cáncer, las fuentes son clínicas alternativas y practicantes de esas técnicas. Albert Ziesse, de la Clínica Naturopatía Ziesse, vende la idea de destruir los tumores con electricidad; Mayra Bernabé, del Centro Caduceo salud, apuesta por los tratamientos homeopáticos para reducir los efectos secundarios fisicos y psicológicos de la quimioterapia; y Dionisio Jaraiz, del mismo centro, prefiere la acupuntura, “un procedimiento utilizado para recuperar el balance del qi“.

La autora destaca que “en algunos hospitales españoles ya se utilizan de forma experimental terapias energéticas” como el reiki. Y, para que quede claro que no está hablando de bobadas -eso se cree ella-, recuerda que “el Ministerio de Sanidad publicó un documento en el que identificaba y analizaba 139 técnicas, que ha servido a algunos centros privados para llevar a cabo experiencias con medicinas complementarias”. Se le olvida decir que ese informe elaborado por un grupo de expertos para el Ministerio de Sanidad y pedido por Leire Pajín, la ministra Power Balance, concluye que esas prácticas no han demostrado efectividad más allá del placebo.

Este reportaje de Mia puede llevar a muchas mujeres a creer que hay “alternativas naturales a la quimioterapia” para vencer con el cáncer. No es así. La quimioterapia puede acabar con el cáncer y, ante eso, los efectos secundarios son un mal menor. Las mal llamadas terapias alternativas nunca han curado nada y nunca pueden sustituir a ése ni otros tratamientos médicos. De ello son conscientes hasta muchos de sus practicantes, que hoy en día prefieren hablar de medicinas complementarias. Tramposamente, porque la acupuntura, el reiki, la reflexología y demás son tan complementarias a la medicina como la bendición de los cohetes Soyuz por los sacerdotes ortodoxos a la ingeniería espacial. De nada servirá la bendición divina si el cohete tiene un fallo de diseño o construcción; de nada servirá una terapia alternativa si no va acompañada de un tratamiento medico convencional efectivo. Más allá de la técnica y la ciencia, lo que tiene que hacer la medicina para mejorar no es echarse a los brazos de la magia, sino ofrecer al paciente un trato más humano.

La alternativa natural a la quimioterapia contra el cáncer de mama es la muerte.

El cáncer surge por el estrés, decía Bernabé Tierno

Entrevista al psicólogo Bernabé Tierno publicada por 'El Correo' en abril de 2014.“Un cáncer surge cuando una persona ha permitido que una situación estresante se mantenga gurante mucho tiempo. Se lleva el problema a dormir, a todas horas; permanece constantemente pensando en ello. Eso baja el sistema inmunológico”, decía a El Correo en abril de 2014 el psicólogo Bernabé Tierno, que falleció ayer en Madrid a los 75 años víctima de un cáncer óseo. El autor de libros de autoayuda respondía así a una pregunta de la periodista Saioa Echeazarra acerca de qué le diría a alguien “que sufre una grave enfermedad”. Tierno aseguraba que le estaban llamando “de distintos colegios de médicos, desde donde sostienen que la actitud del paciente ante la enfermedad es determinante” y, acto seguido, hablaba del cáncer y el estrés.