Blasfemia

Blasfemia y libertad de expresión, en Hala Bedi Irratia

Koldo Alzola y yo hablamos el jueves pasado en Suelta la olla, en Hala Bedi Irratia, de la blasfemia y el derecho a la crítica de las creencias, en la tercera entrega del curso 2014-2015 de Gámez over, intervenciones que también emiten Eguzki-Pamplona, Uhinak (Ayala), Txapa (Bergara), Eztanda (Sakana), Arraio (Zarautz), Zintzilik (Orereta), Itxungi (Arrasate), Kkinzona (Urretxu-Zumarraga) y Txindurri Irratia (Lautada).

Todos somos ‘Charlie Hebdo’: blasfemar es un derecho

Je suis Charlie.Al menos doce personas han muerto hoy asesinadas en un ataque terrorista islámico contra la revista satírica francesa Charlie Hebdo, objetivo del fanatismo musulmán desde que publicó en 2006 unas caricaturas de Mahoma que los seguidores de ese profeta consideraron injuriosas e incitadoras del odio. Los criminales han entrado en las oficinas parisinas de la publicación al grito de “¡Alá es grande!” y la han emprendido a tiros contra los periodistas en una nueva demostración del grave peligro que corre en Europa la libertad a manos de la intolerancia religiosa. Mi más sentido pésame a los familiares de las víctimas.

Poner en solfa creencias, sean cuales sean, es una conquista de la Ilustración que hemos de reivindicar hoy más que nunca. Y blasfemar es un derecho, no un delito. “Sólo hay una excepción razonable a la protección ilimitada del discurso: cuando alguien incita directamente a los crímenes de odio. Pero en este punto las religiones tienen un historial realmente malo”, recordaba en septiembre de 2010 el filósofo Massimo Pigliucci. La blasfemia sólo la considera tal un creyente cuando se dirige contra su religión, no cuando el blanco es otra. A los cienciólogos no les gusta que se demuestre la irracionalidad de las ideas de L. Ron Hubbard; ni a muchos cristianos que se tache al dios del Antiguo Testamento de iracundo, caprichoso y despreciable; ni a los musulmanes que se dibuje a Mahoma con una bomba por turbante. ¿Y qué? Que se aguanten. La crítica a todas las ideas, incluidas las religiosas, es un derecho al que nunca debemos renunciar.

El 28 de junio de 2006, Después de la reacción fanática que siguió en el mundo islámico a la publicación de unas caricaturas sobre Mahoma por el diario danés Jyllands-Posten y del intento de censura vaticana a la película El código Da Vincila Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprobó una resolución que alertaba de que la libertad de expresión “no debe restringirse más para responder a la creciente sensibilidad de algunos grupos religiosos”. El texto -aprobado por 98 votos a favor, 7 en contra y 3 abstenciones- recordaba “que no puede haber una sociedad democrática sin el derecho fundamental a la libertad de expresión”, que ésta incluye “el debate abierto sobre la religión y las creencias”, y que “el debate, la sátira, el humor y la expresión artística deben disfrutar de un alto grado de libertad de expresión y el recurso a la exageración no ha de ser visto como una provocación”.

Todos somos Charlie Hebdo.

La Iglesia católica india demanda por blasfemia al descubridor del truco de un Cristo del que manaba agua

El escéptico indio Sanal Edamaruku. Foto: Rationalist International.La Iglesia católica india ha denunciado al activista escéptico Sanal Edamaruku como autor de un delito de blasfemia por haber acusado a la jerarquía local de estar implicada en el fraude milagrero de un Cristo sangrante. Creyentes a los que se enfrentó en un debate hace unas semanas en el canal TV-9 amenazaron con demandarle por blasfemo si no se retractaba de sus acusaciones y, el martes pasado, la Policía de Bombay le comunicó por teléfono que había sido denunciado.

Edamaruku, presidente de la Asociación Racionalista India, viajó el 10 de marzo a Bombay para investigar por encargo de TV-9 el presunto milagro de un Cristo crucificado uno de cuyos pies goteaba agua. Cientos de feligreses acudían cada día hasta la iglesia de Nuestra Señora de Velankanni, en un subsurbio de Bombay, para rezar ante la estatua y recoger el agua que manaba de ella. El investigador descubrió, como era de esperar, que todo era un fraude. “En pocos minutos, identificó claramente la fuente del agua (una fuga de un baño cercano) y la forma en que llegaba hasta un pie de Jesús (por capilaridad). Las autoridades eclesiásticas locales, presentes durante la investigación, no parecían nada contentas”, se explica en la web de la International Racionalista.

Poco después, Edamaruku mantuvo un acalorado debate televisivo con cinco representantes de la Iglesia católica india, incluido Augustine Palett, párroco de Nuestra Señora de Velankanni, el templo junto al que está la estatua. Este sacerdote y miembros de la Asociación de Católicos Preocupados (AOCC) le exigieron, en un momento dado, que se retractara de las acusaciones de complicidad en el engaño por parte de la Iglesia local, que se había volcado en la publicidad del milagro y había mandado a los medios de fotos que supuestamente lo certificaban. El racionalista indio no lo hizo y ahora se enfrenta a varias demandas por blasfemia.

“Pueden detenerme en cualquier momento. Se han registrado denuncias contra mí en varias comisarías de Bombay, y la Policía ya ha anunciado que va a arrestarme”, ha indicado Edamaruku en un mensaje de correo electrónico dirigido a Richard Dawkins, en el que añade que sólo estaba haciendo ejercicio del derecho fundamental a la libre investigación, consagrado en la Constitución india. “No es nuevo que los obispos traten de sentenciar a sus oponentes a la hoguera cuando se les acaban los argumentos. El caso de Giordano Bruno es un buen ejemplo de ello. Pero, por más que lo intenten, no podrán detenerme en la defensa de la razón, la ciencia y los hechos históricos. Y no estoy solo. La libertad de expresión está bajo ataque ¡y la vamos a defender!”, ha añadido.

La International Racionalista ha abierto un Fondo para la Defensa de Sanal Edamaruku, que les animó a apoyar, así como a difundir este vergonzoso caso de ataque contra la libertad de crítica.

Legislación antiblasfemia, también en España

Agua goteando del pie de la estatua de Cristo Crucificado de Nuestra Señora de Velankanni, en India. Foto: Rationalist International.El artículo 295 del Código Penal indio, al que se han acogido los denunciantes, castiga con prisión a quien ofenda los sentimientos religiosos de otros y forma parte de la abundante legislación antiblasfemia que todavía hay en el mundo, España incluida. En nuestro país, el artículo 525.1 del Código Penal dice que “incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican”. Esta anacrónica norma ha servido a la plataforma integrista HazteOír para denunciar al cantautor Javier Krahe por un cortometraje rodado en 1978 en el que se enseña “cómo cocinar un Cristo”.

Legislaciones antiblasfemia como la india y la española pretenden convertir las creencias religiosas en intocables, inmunes a la crítica, algo impropio de cualquier sociedad democrática. Blasfemar es un derecho; no un pecado ni un delito. Como dice Michael DeDora, director del Centro para la Investigación (CfI) en Nueva Yorklos librepensadores debemos oponernos activamente a este tipo de leyes y presionar a los Gobiernos democráticos para que sean derogadas. Silenciar a las personas para proteger las ideas es medieval, es poner la libertad en manos de los credos. La crítica y la burla de todas las ideas -las nuestras, las primeras- es un derecho al que la sociedad no debe renunciar.

“Las leyes contra la blasfemia y la crítica de las prácticas y dogmas religiosos han tenido a menudo un impacto negativo sobre el progreso social y científico. Esta situación empezó a cambiar con la Ilustración”, dictaminó en junio de 2006 el Consejo de Europa, integrado por 46 países y 800 millones de europeos, para el que la libertad de expresión “no debe restringirse más para responder a la creciente sensibilidad de algunos grupos religiosos”, como sucede en India y España, entre otros países.

Le dejo con el acalorado debate entre los defensores de la Iglesia católica india y Sanal Edamaruku:

Los ateos australianos recurren a Woody Allen para hacerse visibles y en España juzgarán a Javier Krahe por blasfemo

La publicidad atea, en un autobús urbano de Melbourne. Foto: David Nicholls.

“Si Dios existe, espero que tenga una buena excusa”. Esta frase de Woody Allen en La última noche de Boris Grushenko (Love and death, 1975) puede leerse en el lateral de los autobuses urbanos de Melbourne como parte de la campaña publicitaria de la Convención Global Atea 2012, que se celebrará en la ciudad dentro de un mes. “Las palabras de Woody Allen sintetizan el pensamiento de la comunidad librepensadora y también las sospechas ocultas de un número creciente de creyentes. Teniendo en cuenta la gran cantidad de muertes innecesarias, dolor y sufrimiento en el planeta, un dios supuestamente todopoderoso y todo amor tendría, sin duda, mucho de lo que responder”, cuenta David Nicholls, presidente de la Fundación Atea de Australia, en la web del encuentro.

El congreso ateo, que lleva por subtítulo Una celebración de la razón, tendrá lugar en Melbourne entre el 13 y el 15 de abril, y contará con la participación de Richard Dawkins, Sam Harris, Lawrence Krauss y P.Z. Myers, entre otros. Los participantes rendirán homenaje al periodista y escritor Christopher Hitchens, que murió en diciembre a los 62 años víctima de un cáncer de esófago y era uno de los principales baluartes del llamado nuevo ateísmo. En 2009, la principal agencia de publicidad exterior del país, APN Outdoor, impidió que la Fundación Atea de Australia llevara al transporte público el lema “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”, que colocaron los ateos británicos en los autobuses urbanos de Londres.Mientras tanto, en España, el Juzgado de lo Penal número 8 de Madrid juzgará el 28 de marzo al cantautor Javier Krahe por el corto Cómo cocinar un crucifijo. España se iraniza. Poner en solfa creencias, sean éstas cuales sean, es una conquista de la Ilustración que hemos de reivindicar más que nunca ante despropósitos como el cometido contra Krahe. Y blasfemar es un derecho, no un delito.

“Sólo hay una excepción razonable a la protección ilimitada del discurso: cuando alguien incita directamente a los crímenes de odio. Pero en este punto las religiones tienen un historial realmente malo”, recordaba en septiembre de 2009 el filósofo Massimo Pigliucci. La Asociación Mundial de Periódicos (WAN) dictaminaba, por su parte, respecto a la resolución 62/154 de la ONU contra la difamación religiosa, que “la religión es un tema sujeto legítimamente a la crítica, la sátira y el debate. El concepto de difamación de la religión puede reprimir gravemente el debate. Nos preocupa seriamente que esta resolución pueda ser invocada por Gobiernos autoritarios para suprimir la libertad de expresión”. Con el juicio a Krahe, España da la espalda a la Ilustración y hace un guiño a esas teocracias que gustan de apedrear a las adúlteras y ejecutar a los ateos. ¡Bienvenidos al Medievo!

Por cierto, aquí tienen el corto de Krahe, ¡rodado en 1978!:

El delito de blasfemia y el templo ateo de Alain de Botton, en Punto Radio Bizkaia

Patxi Herranz y yo hablamos el 1 de febrero en Bizkaia y Punto, en Punto Radio Bizkaia, de la multa a una cantante polaca acusada de blasfema y del templo ateo propuesto por Alain de Botton, en la decimoctava entrega del curso 2011-2012 de Magonia, mi espacio semanal dedicado al pensamiento crítico en la emisora de Vocento.