Ateísmo

Los ateos australianos recurren a Woody Allen para hacerse visibles y en España juzgarán a Javier Krahe por blasfemo

La publicidad atea, en un autobús urbano de Melbourne. Foto: David Nicholls.

“Si Dios existe, espero que tenga una buena excusa”. Esta frase de Woody Allen en La última noche de Boris Grushenko (Love and death, 1975) puede leerse en el lateral de los autobuses urbanos de Melbourne como parte de la campaña publicitaria de la Convención Global Atea 2012, que se celebrará en la ciudad dentro de un mes. “Las palabras de Woody Allen sintetizan el pensamiento de la comunidad librepensadora y también las sospechas ocultas de un número creciente de creyentes. Teniendo en cuenta la gran cantidad de muertes innecesarias, dolor y sufrimiento en el planeta, un dios supuestamente todopoderoso y todo amor tendría, sin duda, mucho de lo que responder”, cuenta David Nicholls, presidente de la Fundación Atea de Australia, en la web del encuentro.

El congreso ateo, que lleva por subtítulo Una celebración de la razón, tendrá lugar en Melbourne entre el 13 y el 15 de abril, y contará con la participación de Richard Dawkins, Sam Harris, Lawrence Krauss y P.Z. Myers, entre otros. Los participantes rendirán homenaje al periodista y escritor Christopher Hitchens, que murió en diciembre a los 62 años víctima de un cáncer de esófago y era uno de los principales baluartes del llamado nuevo ateísmo. En 2009, la principal agencia de publicidad exterior del país, APN Outdoor, impidió que la Fundación Atea de Australia llevara al transporte público el lema “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”, que colocaron los ateos británicos en los autobuses urbanos de Londres.Mientras tanto, en España, el Juzgado de lo Penal número 8 de Madrid juzgará el 28 de marzo al cantautor Javier Krahe por el corto Cómo cocinar un crucifijo. España se iraniza. Poner en solfa creencias, sean éstas cuales sean, es una conquista de la Ilustración que hemos de reivindicar más que nunca ante despropósitos como el cometido contra Krahe. Y blasfemar es un derecho, no un delito.

“Sólo hay una excepción razonable a la protección ilimitada del discurso: cuando alguien incita directamente a los crímenes de odio. Pero en este punto las religiones tienen un historial realmente malo”, recordaba en septiembre de 2009 el filósofo Massimo Pigliucci. La Asociación Mundial de Periódicos (WAN) dictaminaba, por su parte, respecto a la resolución 62/154 de la ONU contra la difamación religiosa, que “la religión es un tema sujeto legítimamente a la crítica, la sátira y el debate. El concepto de difamación de la religión puede reprimir gravemente el debate. Nos preocupa seriamente que esta resolución pueda ser invocada por Gobiernos autoritarios para suprimir la libertad de expresión”. Con el juicio a Krahe, España da la espalda a la Ilustración y hace un guiño a esas teocracias que gustan de apedrear a las adúlteras y ejecutar a los ateos. ¡Bienvenidos al Medievo!

Por cierto, aquí tienen el corto de Krahe, ¡rodado en 1978!:

El delito de blasfemia y el templo ateo de Alain de Botton, en Punto Radio Bizkaia

Patxi Herranz y yo hablamos el 1 de febrero en Bizkaia y Punto, en Punto Radio Bizkaia, de la multa a una cantante polaca acusada de blasfema y del templo ateo propuesto por Alain de Botton, en la decimoctava entrega del curso 2011-2012 de Magonia, mi espacio semanal dedicado al pensamiento crítico en la emisora de Vocento.

El templo ateo de Londres, en Radio Nacional de España

Toni Garrido y yo hemos hablado hoy del templo ateo propuesto por Alain de Botton, en la cuarta de mis colaboraciones semanales en Asuntos propios, en Radio Nacional de España.

¿Tiene sentido un templo ateo?

Recreación del Templo de la Perspectiva en el corazón de Londres. Imagen de Thomas Greenall.

El escritor Alain de Botton ha propuesto la construcción de un templo ateo de 46 metros de altura en el corazón financiero de Londres. “¿Por qué los creyentes tienen los templos más bellos de la Tierra? Ya es hora de que los ateos tengan sus propias versiones de las grandes iglesias y catedrales”, argumenta. Aboga por un edificio dedicado a “cualquier cosa positiva y buena”, como el amor o la amistad, y asegura que ya cuenta con donantes dispuestos a aportar la mitad del millón de libras que costaría la estructura hueca que ha idead el arquitecto Thomas Greenall. Un edificio cuyo techo estaría abierto al cielo y las paredes, decoradas con fósiles. Una torre en la que cada centímetro representaría un millón de años en la historia de la Tierra y una delgada línea de oro de un milímetro de grosor, situada a un metro de altura, la existencia de la Humanidad.

De Botton parte, a mi juicio, de la errónea idea de que no hay templos ateos, entendiendo como tales edificios dedicados a la promoción de la razón y el humanismo secular. Los hay y bellos sin salir de Londres, como apunté a Miguel Ayuso cuando me telefoneó para que diera mi opinión sobre el Templo de la Perspectiva, como ha llamado el filósofo a su propuesta. Ahí está Conway Hall, sede de la Sociedad Ética de South Place, una organización cuyos objetivos son “el estudio y la difusión de principios éticos basados ​​en el humanismo y el librepensamiento, el cultivo de una manera racional y humana de la vida, y el avance de la investigación y la educación en todos los ámbitos”.

El autor de Religion for atheists: a non-believer’s guide to the uses of religion (Religión para ateos: una guía no creyente a los usos de la religión, 2012) quiere con su torre desmarcarse expresamente de los ateos malos, los Richard Dawkins y Christopher Hitchens; pero a mí su propuesta me suena más a un intento de promoción de su libro que a otra cosa. Aún así, sigámosle el juego. ¿Hay necesidad de un templo ateo? No. Como ha replicado Dawkins, “los ateos no necesitamos templos. Creo que hay cosas mejores en las que gastar el dinero. Si quieres gastar el dinero en promover el ateísmo, podrías mejorer la educación laica y construir escuelas no religiosas donde enseñar el pensamiento crítico racional y escéptico”.

De Bottom también se confunde, a mi juicio, al considerar la belleza de catedrales, iglesias y otros templos, propiedad de los creyentes. Yo soy el primero que, cuando viaja, visita y disfruta de la estética de edificios religiosos y palacios, sin que ello suponga mi adscripción a ningún credo ni a la monarquía. He gozado de templos del Antiguo Egipto y de la Grecia clásica, de iglesias católicas y ortodoxas, de mezquitas… Toda esa belleza, desde la de los santuarios rupestres hasta la de la Sagrada Familia de Barcelona, la considero tan mía como de cualquier creyente. Y no siento ninguna necesidad de que haya catedrales ateas ni cosas parecidas.

Los templos de la razón y el conocimiento ya existen: son las bibliotecas, los museos de arte, de historia natural y de la ciencia, las universidades… y, por supuesto, edificios como Conway Hall. Lo ha dicho Andrew Copson, director ejecutivo de la Asociación Humanista Británica: “Las cosas que la gente religiosa obtiene de la religión -el asombro, la admiración, el sentido y la perspectiva- los no religiosos los obtenemos del arte, la naturaleza, las relaciones humanas…”. A los no creyentes no nos hacen falta templos para llevar vidas plenas.