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Astrobiología

Es una roca, responde la NASA a una demanda por ocultar la existencia de un organismo vivo en Marte

Una roca es una roca. Es lo que ha venido a responder la NASA a la demanda judicial interpuesta la semana pasada por Rhawn Joseph contra ella por ocultar pruebas de vida en Marte. Partidario de la panspermia y autor de un libro, Astrobiology: the origins of life and the death of darwinism (2011), en el que sostiene que “la evolución de la vida estaba genéticamente predeterminada y precodificada”, el demandante, que de formación es neuropsicólogo, ha hecho todas sus contribuciones astrobiológicas en la página web del Journal of Cosmology, que se presenta como una revista seria, pero es una especie de Más Allá de científicos chiflados. Se trata del mismo sitio en el cual, en septiembre, un grupo de investigadores británicos publicó el descubrimiento de microbios alienígenas en la atmósfera terrestre, un hallazgo del que nunca más se ha sabido, ni se sabrá.

La piedra con forma de donut, visible en la foto de la derecha, no aparecía doce días antes en imágenes del lugar. Fotos: NASA.Joseph demandó a la NASA en un tribunal californiano el lunes de la semana pasada porque, en su opinión, la piedra que fotografió Opportunity al borde del cráter Endeavour el 8 de enero, y que no estaba allí el 26 de diciembre, es un ser vivo. Steve Squyres, científico jefe de la misión, y su equipo manejan dos posibles hipótesis para la roca misteriosa: que saliera por los aires hasta el lugar por el impacto de un meteorito o que una de las ruedas del todoterreno la pisara y saliera despedida. El demandante considera que “la explicación de la NASA es extravagante, absurda, ignorante y poco más que pensamiento mágico. Una roca o un meteoro no crece en tamaño. Una roca es incapaz de moverse por su propia voluntad”.

Según el astrobiólogo aficionado, lo que se ve en la foto tomada el 8 de enero es un ser vivo. Asegura  que “reconoció de inmediato la estructura en forma de cuenco” como algo parecido a un hongo, “un organismo compuesto que consiste en colonias de líquenes y cianobacterias, y que en la Tierra se conoce como Apothecium“. Y reclama a la agencia que lo fotografíe al detalle. “La negativa a sacar fotos cercanas desde varios ángulos, la negativa a tomar imágenes microsópicas de la muestra, la negativa a hacer públicas fotos en alta resolución, es algo inexplicable, imprudentemente negligente y extraño. Cualquier adulto inteligente, adolescente , niño, chimpancé, mono, perro e incluso roedor con un mínimo de curiosidad se acercaría, investigaría y examinaría de cerca una estructura en forma de cuenco que aparece a pocos metros delante de él cuando doce días antes no estaba ahí. Pero no la NASA y su equipo del todoterreno, que se han negado a tomar hasta un primer plano “.

Isla Pináculo, del tamaño de un puño y la apariencia de un donut relleno, intriga a los científicos, además de por su origen, por su composición. “Es muy rica en azufre y en magnesio, y tiene el doble de manganeso que cualquier otra piedra que hayamos analizado en Marte. No sabemos lo que todo esto significa. Estamos completamente confundidos, y todo el mundo en el equipo está discutiendo y peleando sobre ello. ¡Estamos pasándolo de maravilla!”, dijo Squyres hace dos semanas. De lo que no tienen dudas los investigadores es de que es una piedra, como ha dejado claro Bob Jacobs, portavoz de la NASA, en una breve declaración hecha a la revista Popular Science:

“Se trata de un asunto legal en curso y estamos limitados en lo que podemos discutir sobre él. Sin embargo, la NASA ha estado compartiendo públicamente la investigación en curso sobre la roca llamada Isla Pináculo desde que publicó las imágenes del todoterreno de exploración de Marte Opportunity a principios de este mes [se refiere a enero]. La roca, que la NASA está estudiando para entender mejor su composición química, fue también objeto de amplia discusión durante una conferencia de prensa en televisión de la NASA el 22 de enero. Como hacemos con todas nuestras misiones de investigación científica, la NASA continuará discutiendo los nuevos datos respecto a la roca, y otras imágenes e información según vaya disponiendo de nuevos datos”.

La piedra es una piedra. Excepto para Rhawn Joseph y, posiblemente, Enrique de Vicente.

‘¿Esta vivo Marte?’: una jornada sobre astrobiología y el planeta rojo, el 25 de noviembre en Bilbao

Cartel anunciador de la jornada '¿Está vivo Marte?', que se celebrará en Bilbao el 25 de noviembre.El astrofísico Agustín Sánchez Lavega, el ingeniero aeronáutico Javier Gómez-Elvira y el microbiólogo Ricardo Amils hablarán, el 25 de noviembre en Bilbao, sobre la búsqueda de vida en el planeta rojo, en el marco de la jornada ¿Está vivo Marte?, que se celebrará en el salón de actos de la Biblioteca de Bidebarrieta (c/ Bidebarrieta, 4). “Si en algún sitio del Sistema Solar ha habido una esperanza para la vida, es en Marte. Es el planeta mejor explorado y, hasta la fecha, no tenemos ninguna prueba de que haya restos fósiles de vida ni vida actual”, indica Sánchez Lavega, director del Grupo de Ciencias Planetarias y del Máster en Ciencia y Tecnología Espacial de la Universidad del País Vasco (UPV).

El acto empezará a las 19 horas. Tras la presentación, Sánchez Lavega, catedrático de física aplicada en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Bilbao, aproximará a los asistentes hasta el planeta rojo con una intervención titulada “Un mundo de incógnitas”. A las 19.15 horas, tomará la palabra Gómez-Elvira, director del Centro de Astrobiología (CAB), quien disertará sobre “La exploración de Curiosity“. Y, a las 20 horas, Amils, catedrático de microbiología de la Universidad Autónoma de Madrid, hablará sobre “La búsqueda de vida”. El encuentro acabará con una mesa redonda que comenzará a las 20.35 horas.

¿Está vivo Marte? es un acto organizado por el Aula Espazio GelaBidebarrieta Kulturgunea y el diario El Correo, en colaboración con la Diputación de Vizcaya, la UPV y el Círculo Escéptico. La entrada es libre hasta completar el aforo.

¿Microbios alienígenas en la atmósfera terrestre? Más bien no

La supuesta diatomea extraterrestre. Foto: 'Journal of Cosmology'.Si Más Allá o Cuarto Milenio anunciaran mañana el hallazgo de pruebas de que nos visitan extraterrestres -lo han hecho en incontables ocasiones-, creo que ningún medio de comunicación caería en la trampa. A fin de cuentas, tanto la revista de MC Ediciones como el programa de Cuatro están entre los más evidentes difusores de patrañas de la España del siglo XXI. Pues, bien, es muy posible que en las próximas horas nos encontremos en medios serios con titulares del estilo de “Alien life found living in Earth atmosphere, claims scientist” (Vida extraterrestre encontrada en la atmósfera de la Tierra, dice un científico) y “The truth is out there: British scientist claim to have found proof of alíen life”, (La verdad está ahí fuera: un científico británico dice haber encontrado pruebas de vida extraterrestre) procedentes de The Daily Telegraphy y The Independent, respectivamente, y basados en una información más que cuestionable.

Un equipo de científicos británicos liderado por Milton Wainwright, del Departamento de Biología Molecular y Biotecnologia de la Universidad de Sheefield, ha contado en un artículo publicado en el Journal of Cosmology que un globo diseñado por ellos ascendió hasta 27 kilómetros durante la última lluvia de las Perseidas y capturó un fragmento de diatomea -un alga unicelular microscópica- y otras “raras entidades biológicas” que podrían haber llegado a la Tierra desde el espacio. “La mayoría de la gente asumirá que estas partículas biológicas deben haber simplemente ascendido hasta la estratosfera desde la Tierra, pero en general se acepta que una partícula del tamaño declarado no puede elevarse desde la Tierra hasta una altura de, por ejemplo, a 27 kilómetros. La única excepción conocida es por una violenta erupción volcánica, pero no se ha registrado ninguna durante los tres años que hemos estado recogiendo muestras”, ha indicado Wainwright.

En opinión del investigador, “en ausencia de un mecanismo por el cual partículas grandes como éstas puedan ser transportadas hasta la estratosfera, sólo podemos concluir que las entidades biológicas originadas desde el espacio. Nuestra conclusión es, entonces, que la vida está continuamente llegando a la Tierra desde el espacio, que  la vida no se limita a este planeta y que es casi seguro que no se originó aquí”. Wainwright y sus colaboradores aseguran que tomaron todas las precauciones precisas para evitar una posible contaminación y aventuran a que el fragmento de diatomea ha podido llegar a nuestro planeta “en el entorno acuoso de un cometa”, y que habrá que reescribir los libros de texto. ¿Estamos ante el notición del siglo? ¿Hay microbios alienígenas flotando por ahí arriba? ¿Podemos estar en la antesala de un episodio del estilo de La amenaza de Andrómeda? Permítanme que lo dude.

Como advierte Phil Plait, para empezar, da la impresión de que los autores no han facilitado la muestra de diatomea para su estudio a ningún experto, algo que haría hasta un aficionado antes de aventurarse a hablar de vida alienígena. Además, dan por hecho que no hay más mecanismos que los citados por ellos para que un microorganismo así acabe en la estratosfera y concluyen que, una vez allí, aguantaría poco tiempo. Plait sostiene que el artículo que citan en apoyo de la corta permanencia de microorganismos grandes en la estratosfera no es concluyente. “Asume que la atmósfera es estable e inmóvil; no menciona específicamente ninguna otro fuerza que actúe sobre una partícula más que la gravedad y la flotabilidad. Sin embargo, el viento y las turbulencias en la estratosfera posiblemente podrían mantener un objeto pequeño en el aire durante bastante tiempo. No estoy diciendo que lo haga, pero no hay ninguna indicación en el artículo que citan que elimine tal posibilidad”.

Marvin el Marciano.Hay dos detalles claves para sospechar del notición sin ser un experto en nada: el artículo se ha publicado en la web Journal of Cosmology, y uno de los cinco autores es el astrobiólogo Chandra Wickramasinghe, de la Universidad de Buckingham y durante décadas asociado al fallecido Fred Hoyle. El sitio que ha publicado el artículo no goza precisamente de credibilidad entre la comunidad científica, sino todo lo contrario. Basta con consultar la Wikipedia para comprobar que su rigor se ha cuestionado en repetidas ocasiones por lo estrafalario de algunos de sus artículos. Así, el biólogo P.Z. Myers ha dicho que  Journal of Cosmology “no es una revista científica de verdad”, sino una web de un grupo de “obsesionados con la idea de Hoyle y Wickramasinghe de que la vida se originó en el espacio exterior y simplemente llovió sobre la Tierra”.

Curiosamente, no he visto hasta ahora que ningún medio haya incidido en el cuestionable rigor de la publicación ni en la presencia entre los autores de Wickramasinghe, quien, junto con Hoyle, propuso en su día que la epidemia de gripe de 1918 fue causada por organismos extraterrestres, al igual que ciertos brotes de polio y la enfermedad de las vacas locas. En 2003, mandó una carta a la revista The Lancet en la que decía que el virus del Síndrome Agudo Respiratorio Severo (SARS) era posiblemente de origen extraterrestre y, en 1981, fue el único científico que apoyo al creacionismo en el famoso juicio de Arkansas. Wickramasinghe es uno de los editores de Journal of Cosmology  y ya ha anunciado anteriormente en ese sitio el hallazgo en meteoritos de pruebas a favor de la panspermia que se han disuelto después de obtener los titulares periodísticos de (escaso) rigor. Como algunos de los que usted leerá y escuchará en las próximas horas.

El mensaje de la ‘Pioneer 10′ y el hallazgo en la luz lunar de pruebas de vida en la Tierra, en Punto Radio Bizkaia

Patxi Herranz y yo hablamos el 6 de marzo en Bizkaia y Punto, en Punto Radio Bizkaia, del mensaje para extraterrestres lanzado en la Pioneer 10 y del descubrimiento en la luz de la Luna de pruebas de vida en la Tierra, en la vigesimatercera entrega del curso 2011-2012 de Magonia, mi espacio semanal dedicado al pensamiento crítico en la emisora de Vocento.

Descubren en la luz que refleja la Luna pruebas de que en la Tierra hay vida

La Luna refleja la luz solar reflejada por la Tierra. Ilustración: ESO-L. Calçada.

No es una perogrullada. Un equipo dirigido por el astrónomo Michael Sterzik, del Observatorio Europeo Austral (ESO), ha detectado en la luz que refleja la Luna pruebas de la existencia de vida en la Tierra, usando el Telescopio Muy Grande (VLT). El avance, del que los autores dan cuenta hoy en la revista Nature, abre la puerta a que en un futuro esa técnica pueda emplearse para la búsqueda de vida en otros mundos que giran alrededor de otras estrellas.

“Utilizamos un truco llamado observación del brillo de la Tierra para mirar nuestro mundo como si fuera un exoplaneta. El Sol ilumina la Tierra y esa luz se refleja de nuevo sobre la superficie de la Luna. La superficie lunar actúa como un enorme espejo y refleja la luz de la Tierra de vuelta hacia nosotros, y eso es lo que hemos observado con el VLT”, explica Sterzik. En el análisis de esa luz terrestre reflejada en el satélite, él y sus colegas han encontrado biomarcadores, combinaciones de gases que se deben a la existencia de vida. Lo que constituye un biomarcador es la presencia simultánea de gases como el oxígeno, el ozono, el metano y el dióxido de carbono en cantidades que sólo son compatibles con la vida. Si súbitamente desapareciera la vida y no se siguiesen creando esos gases, éstos reaccionarían y se recombinarían. Algunos desaparecerían rápidamente, y los biomarcadores característicos con ellos, indican los investigadores.

Las huellas de la vida son difíciles de encontrar por métodos convencionales, y estos astrónomos han recurrido para conseguirlo a una técnica llamada espectropolarimetría, que ve lo brillante que es la luz y observa también su polarización. “La luz de un exoplaneta distante es difícil de ver debido al brillo de la estrella anfitriona, con lo cual es muy difícil analizarla: casi tan complicado como intentar estudiar un grano de polvo junto una potente bombilla. Pero la luz reflejada por un planeta se polariza, mientras que la de la estrella no. Por lo tanto, las técnicas polarimétricas nos ayudan a capturar la débil luz reflejada de un exoplaneta procedente de su deslumbrante estrella”, dice Stefano Bagnulo, del observatorio irlandés de Armagh y otro de los autores del trabajo.

Reto tecnológico

A partir del color y la polarización de la luz de la Tierra que devuelve la Luna, los astrónomos dedujeron, entre otras cosas, que parte de la superficie de nuestro planeta está cubierta por vegetación y parte por océanos. “Encontrar vida fuera del Sistema Solar depende de dos cosas: en primer lugar, de que esa vida exista y, en segundo, de que contemos con el capacidad técnica para detectarla. Este trabajo es un paso adelante en el camino para alcanzar esas capacidades”, dice Enric Palle, del Instituto de Astrofísica de Canarias y otro de los investigadores.

El futuro Telescopio Europeo Extremadamente Grande (E-ELT), que será realidad en unos diez años, captará 23 veces más luz que el VLT y será capaz de ver planetas rocosos que tengan agua líquida y atmósferas aptas para la vida, recuerda Cristoph U. Keller, del observatorio Leiden, en un comentario en Nature. Ni aún así, indica este astrónomo, podrá obtener datos de otros mundos como los obtenidos por Sterzik y su equipo, “no porque el telescopio sea pequeño, sino porque la atmósfera terrestre dificulta que puede verse un pequeño planeta muy cercano a una estrella muy brillante. Para obtener esas medidas, se necesita un telescopio espacial sofisticado como el observatorio New Worlds“. “La espectropolarimetría puede, en última instancia, decirnos si la vida vegetal más simple -basada en procesos de fotosíntesis- ha emergido en algún otro lugar al Universo. Pero, por supuesto, no estamos buscando pequeños seres verdes ni evidencias de vida inteligente”, advierte Sterzik.

“Medir la polarización de la luz en el espectro proveniente de un planeta extrasolar es, hoy en día, imposible, ya que, con los telescopios disponibles, ni siquiera es posible separar la luz que viene del planeta y de su estrella. Es más factible pensar que en un futuro, si se desarrollan baterias de telescopios en el espacio volando en formación, sea posible mediante técnicas interferométricas -combinando la luz de cada telescopio adecuadamente- cancelar la luz de la estrella y, entonces, ver los planetas y obtener sus espectros. Si ahí se detectan, por ejemplo, oxígeno molecular y metano, compuestos que pueden estar asociados a los seres vivos, tendremos una buena pista para la búsqueda de vida en esos mundos. Medir la polarización de la luz reflejada por el planeta sería el siguiente paso en ese caso”, explica Agustín Sánchez Lavega, director del Grupo de Ciencias Planetarias de la Universidad del País Vasco y del Aula EspaZio Gela de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Bilbao.

La Luna, sobre el complejo europeo de telescopios de cerro Paranal, en Chile. Foto: ESO-B. Tafreshi-TWAN.