Criptozoólogos españoles convierten un rinoceronte prehistórico de Chauvet en un homínido desconocido

La noticia del 'homínido' descubierto por los criptozoólogos en la cueva de Chauvet.Los criptozoólogos son tan ingenuos que siempre están un paso más allá en su credulidad de lo que yo había considerado hasta ese momento el límite. Les traigo la última muestra de la inmensa ignorancia del colectivo de buscadores de bichos raros, a cargo esta vez del responsable de Criptozoología en España. Javier Resines dedica la última entrada de su blog al hallazgo de “un nuevo homínido” entre las pinturas de la cueva de Chauvet (Francia). “Nos encontramos ante la posibilidad de que una raza de babuinos gigantes haya poblado el sur del país vecino en época relativamente reciente, para lo que ha debido de atravesar necesariamente todo el litoral levantino desde su asentamiento africano original hasta el enclave francés”, escribe. La imagen que acompaña a estas entusiastas conclusiones demuestra, sin embargo, que no sabe de lo que habla.

Antes siquiera de saber de qué figura de qué cueva hablaba este criptozoólogo, me ha bastado ver la foto que ilustra su entrada para partirme de risa. ¿Cómo puede ser alguien tan ingenuo? ¿Cómo puede alguien tomar un rinoceronte por un homínido? Porque eso es exactamente lo que hace este experto, como puede comprobar cualquiera que vea la figura con ojos normales, no deformados por el pseudosaber criptozoológico

El rinoceronte de Chauvet que los criptozoólogos identifican con un un homínido.Resines se hace eco de un artículo de Ángel Morant publicado originalmente en 1995 en la revista criptozoológica Bipedia. El texto se titulaba “Una representación de cercopitécido en las pinturas de la cueva de Chauvet (Vallon-Pon-D’Arc, Ardeche, Francia)” y estaba ilustrado con el mismo dibujo. Morant escribió hace diecisiete años que “cabe identificar sin ningún género de dudas (esa imagen) como un papión de tamaño bastante considerable, por cuanto presenta todas las características anatómicas típicas de estos animales”. A saber: “Marcha cuadrupeda; cuerpo rechondo y macizo; cruz más elevada que la grupa, por lo cual la línea del lomo cae suavemente hacia abajo; antebrazos más largos que los brazos; hocico alargado (característica que ha llevado a los expertos a llamar a los papiones monos cinocéfalos, es decir, cabeza de perro; nariz respingona; orejas pequeñas (en el individuo de la cueva de Chauvet no son visibles ); cola muy corta; parte anterior del cuerpo recubierta de una espesa pelambrera (lo que parece deducirse de la banda más oscura que recorre el tórax del animal), mientras que los cuartos traseros aparecen menos protegidos…”. Y, a partir de la falsa premisa de que el animal retratado es un primate, Morant, que fue secretario de la Sociedad Española de Criptozoología, monta una película que Resines, ahora, remonta hablando de este babuino como de “un homínido”. ¿Desde cuando los babuinos son homínidos?

No me dirán ustedes que no es divertido ver cómo los criptozoólogos son capaces de convertir uno de los muchos rinocerontes de la cueva francesa de Chauvet en un primate y a éste en un homínido con sólo mirar la figura con ojos crédulos. Por cierto, aquí tienen a nuestro misterioso rinoceronte junto a congéneres y otros animales en un panel de la gruta francesa. ¿Qué será lo próximo, que se trata de un astronauta alienígena? Así se fabrican algunos misterios.