Área 51

Un proxeneta abrirá un ‘burdel alienígena’ cerca del Área 51

Dennis Hof y Heidi Fleiss, en una convención de cine porno en Las Vegas en 2006. Foto: Daniel Dacumos.El proxeneta estadounidense Dennis Hof abrirá un burdel alienigena a unos 140 kilómetros al noroeste de Las Vegas, justo al sur del campo militar de pruebas del lago Groom, conocido popularmente como el Área 51. El prostíbulo se llamará Alien Cathouse (La casa de putas extraterrestre) y su propietario ha anunciado, en la prensa local, que tendrá “chicas de otro mundo”; aunque terrestres, claro.

La mitología ovni convirtió, en la ultimas décadas del siglo XX, el Área 51 en el centro de una gran conspiración: a esas instalaciones militares habrían ido a parar los restos de un ovni estrellado en Roswell y los cuerpos de sus tripulantes extraterrestres. Pura fantasía. Es cierto que la base fue, desde su entrada en servicio a mediados de los años 50, el centro de operaciones de los aviones espía estadounidenses más sofisticados y en sus laboratorios se practicó la ingeniería inversa, pero no de naves de otros mundos, sino de ingenios militares soviéticos.

Ahora, Hof quiere aprovecharse de esa fama marciana de las instalaciones. Para hacerlo, ha comprado no sólo un prostíbulo que ya existía, sino también la gasolinera, el bar y una tienda adyacentes, y va a rebautizar el complejo -situado junto a la Ruta Federal 95- como Centro de Viajes Extraterrestres Área 51. “El Área 51 es un lugar muy grande. Si abandona la autopista en mi salida y sigue 24 kilómetros adelante, allí está. Quiero sacar dinero de eso”, ha indicado a CBS Las Vegas.

La decoración de la Alien Cathouse correrá a cargo de Heidi Fleiss, la Madame de Hollywood y buena amiga de Hof. “Los dos queríamos hacer algo diferente, y a los dos nos gusta estar en primera línea. Nunca ha habido un lugar como la Alien Cathouse porque nunca nadie se ha puesto a ello”, ha asegurado el proxeneta. El empresario que no ha desvelado si las prostitutas irán disfrazadas, pintadas de gris o verde… Lo que sí es seguro es que el burdel alienígena abrirá sus puertas en uno o dos meses.

Steven Spielberg vuelve al Área 51 con J.J. Abrams

Steven Spielberg vuelve, esta vez como productor, al Área 51 después de que Indiana Jones comenzara en esa instalación militar la búsqueda de la calavera de cristal. Todo lo que ha trascendido es lo que ven aquí, un trailer en el que un tren que se dirige de esa base de Nevada hasta otra de Ohio sufre un espectacular accidente. La película se titula Super 8, está dirigida por J.J. Abrams y la acción transcurre en 1979. La Fuerza Aérea ha cerrado una sección del Área 51, un convoy traslada un misterioso cargamento desde esa base hasta la de Wright Patterson y sufre un espectacular acidente. Entre los restos, algo empieza a golpear y deformar desde dentro la puerta metálica de uno de los vagones. ¿Un extraterrestre?, ¿un robot?, ¿un…? Habrá que esperar al verano del año que viene cuando se estrene la cinta.

Ex trabajadores del Área 51 desmontan las teorías ‘conspiranoicas’ de los ufólogos

Imagen de satélite del Área 51, en Nevada, tomada en 2003.Cinco antiguos trabajadores del Área 51 han hecho trizas en Los Angeles Times el montaje levantado durante las últimas décadas por ufólogos de medio mundo en torno a las actividades secretas de Estados Unidos en esa base de Nevada, donde algunos sostienen que fueron a parar los restos de un ovni estrellado en Roswell y se conservan cuerpos de sus tripulantes. Se trata de un comandante del complejo, un radarista, un piloto de pruebas de la CIA, un ingeniero de proyectos especiales y un encargado del suministro de combustible que han accedido ahora a hablar con la periodista Annie Jacobsen de sus actividades en las instalaciones del lago Groom porque la CIA ha empezado a levantar el secreto sobre algunos programas desarrollados cuando trabajaban allí.

“La agencia localizaba a los mejores expertos en cada campo y los reunía para los proyectos del Área 51”, explica el ingeniero Thornton Barnes. Recuerdan los protagonistas que sí practicaron la ingeniería inversa, pero no de naves extraterrestres -como sostienen algunos ufólogos-, sino de ingenios militares soviéticos. Y aseguran que la Fuerza Aérea puso en marcha en 1952 el Proyecto Libro Azul, un programa de investigación sistemática de avistamientos de ovnis, por el revuelo que en Nevada y sus alrededores estaban provocando las visiones de los aviones secretos con base en el Área 51. Esta afirmación choca con el hecho de que, según constaba hasta ahora, las instalaciones no entraron en servicio hasta mediados de los años 50, por lo que o se trata de una confusión o hubo algún tipo de actividad en la base antes de lo que se creía hasta ahora. Posteriormente, sólo una de las aeronaves, el A-12 Oxcart -precursor del SR-71-, hizo 2.850 vuelos de prueba desde el complejo en los años 60. “¡Son muchos avistamentos de ovnis!”, ironiza Hugh Slater, comandante de las instalaciones en aquella época.

Ya en 1997, un informe titulado El papel de la CIA en el estudio de los ovnis 1947-1990, obra del historiador Gerald K. Haines, desveló que en los años 50 y 60 “cerca de la mitad” de los avistamientos de ovnis en EE UU correspondieron a vuelos de aviones espía. La CIA prefería que el público creyera en visitantes extraterrestres a destapar la existencia de sus más sofisticadas herramientas y, durante décadas, los conspiranoicos han colaborado en ese encubrimiento al intentar convencer a la opinión pública de que en las instalaciones de Nevada, cuya existencia Washington no admitió hasta 2000, se guardaban los restos de naves de otros mundos.

Militares, secretos y platillos volantes

“El Gobierno niega todo conocimiento”. Ésta era una de las máximas de la serie Expediente X. Fue acuñada, con otras palabras, por Donald E. Keyhoe, comandante retirado de la Infantería de Marina de Estados Unidos y autor en 1950 del primer libro sobre ovnis, The flying saucers are real (Los platillos volantes son reales). El ex militar publicó aquel año en la revista True un artículo que sentó los dos pilares básicos de la ufología: el origen alienígena de los platillos volantes y el secretismo oficial. Han sido pocos los seguidores de los ovnis que desde entonces no han sucumbido a la obsesión por el encubrimiento gubernamental, en parte, con razón.

La CIA se interesó por los platillos volantes poco después de verse los primeros, en 1947. Temía que supusieran un riesgo para la seguridad de EE UU. Controló de cerca los proyectos militares de investigación del fenómeno y, en 1949, vio cómo la Fuerza Aérea descartó que tras los ovnis hubiera una potencia extranjera. Aún así, siguió en el ajo por si la amenaza era alienígena. Mientras en el cine Klaatu nos traía la paz interplanetaria en Ultimátum a la Tierra (1951), los militares concluyeron que los platillos volantes no venían de otros mundos, y la CIA les encontró una utilidad.

La Tierra de los Sueños

Imagen de satélite del Área 51, en Nevada, tomada en 2003.EE UU vivió los años 50 con el miedo a un ataque atómico soviético y a la infiltración comunista. Fueron los años de los simulacros nucleares en las escuelas y de la caza de brujas del senador Joseph McCarthy. La CIA empezó en aquella época a disponer de la más alta tecnología para el espionaje con la entrada en servicio del avión U-2. Capaz de volar a 805 kilómetros por hora y alcanzar los 21.000 metros de altura, despegó por primera vez el 1 de agosto de 1955 del recién creado campo de pruebas del lago Groom, en Nevada. Estrenó las instalaciones que hoy conocemos popularmente como el Área 51, donde EE UU ha probado aviones como el SR-71 y el F-117, y donde, según algunos ufólogos, se guardan restos de platillos volantes accidentados y hasta de alienígenas.

Washington reconoció oficialmente la existencia del complejo militar de Nevada cuando no le quedó más remedio, cuando una compañía estadounidense publicó en abril de 2000 en Internet imágenes de la base tomadas por satélite. En las fotos se veían hangares, pistas de aterrizaje, carreteras y canchas deportivas; el corazón de un complejo militar de 20.000 kilómetros cuadrados. “Tenemos ahí un centro de operaciones; pero el trabajo es materia clasificada”, admitió Gloria Gales, portavoz de la Fuerza Aérea. “Mucha gente de mi Administración estaba convencida de que Roswell era un fraude, pero creía que lo de ese lugar de Nevada (el Área 51) iba en serio, que había allí un artefacto alienígena. Así que mandé a alguien a que lo averiguara. Y se trataba realmente de una instalación de Defensa en la que se hacían cosas aburridas que no queríamos que nadie más viera”, explicaba Bill Clinton hace tres años a la revista FinanceAsia.

Durante la guerra fría, la creencia en extraterrestres fue aprovechada por la CIA para encubrir los vuelos de sus aviones espía desde el lago Groom y otras bases. Un informe titulado El papel de la CIA en el estudio de los ovnis 1947-1990, obra del historiador Gerald K. Haines, desveló en 1997 que en los años 50 y 60 “cerca de la mitad” de los avistamientos de objetos extraños en los cielos estadounidenses correspondieron a misiones del U-2 y del SR-71. La agencia de espionaje estadounidense prefería que el público creyera en visitantes de otros mundos a destapar la existencia de sus más sofisticadas herramientas. Al otro lado del Telón de Acero, la Unión Soviética hacía lo propio.

Un ovni-medusa

Algunos insomnes vecinos de Petrozavodsk, ciudad situada a orillas del lago Onega, vieron en 1977 una medusa brillante que sobrevolaba la urbe antes del amanecer. “La bola ígnea que cruzó precipitadamente el cielo de Sur a Norte sobre el distrito de Leningrado y Karelia a primeras horas del 20 de septiembre también fue observada por los astrónomos de Pulkovo. En estos momentos es todavía difícil determinar definitivamente su origen, ya que continúan llegando informes de testigos y observadores”, declaró tres días después Vladimir Krat, director del Observatorio de Pulkovo. En las semanas siguientes, se cruzaron en la prensa declaraciones de científicos con explicaciones inverosímiles y de ufólogos que defendían la naturaleza extraterrestre del fenómeno.

Fue James Oberg, un ingeniero de la NASA quien resolvió el enigma desde Houston. Se puso en contacto con el Centro Goddard de Vuelos Espaciales, donde le informaron de que la URSS había lanzado aquel día un satélite desde el cosmódromo secreto de Plesetsk, a 330 kilómetros al Este de Petrozavodsk. El Comando de Defensa Aeroespacial Norteamericano (NORAD), cuyo cuartel general está en la montaña Cheyenne -como sabe todo seguidor de la serie de televisión Stargate-, confirmó a Oberg que el despegue del satélite espía Cosmos-955 había ocurrido minutos antes de la aparición del ovni, que parecía una medusa por el brillo de los gases de escape de las toberas del cohete.

“Moscú sabe de dónde vienen los ovnis, quién los lanza, cómo se propulsan y por qué viajan por el cielo de la URSS. Lo sabe todo y no quiere admitirlo públicamente. Es probablemente la mayor operación de encubrimiento ovni de la historia”, escribía Oberg en 1982 en un artículo que demostraba el vínculo entre las más famosas oleadas de ovnis tras el Telón de Acero y las actividades militares secretas. Lo que no sospechaba entonces el ingeniero de la NASA es que años después la CIA iba a reconocer que había hecho lo mismo: aprovecharse de los platillos volantes para camuflar operaciones de espionaje.


La serie

Expediente X (1993-2002): Nueve temporadas de la mejor televisión y dos largometrajes centrados en la conspiración. Las tramas urdidas por Chris Carter hunden sus raíces en las paranoias de la sociedad estadounidense, que él amplifica.

Publicado originalmente en el diario El Correo.