Antivacunas

El peligro de los antivacunas, en Hala Bedi Irratia

Koldo Alzola y yo hablamos el jueves pasado en Suelta la olla, en Hala Bedi Irratia, del movimiento antivacunas, en la cuarta entrega del curso 2013-2014 de Gámez over, intervenciones que también emiten Eguzki-Pamplona, Uhinak (Ayala), Txapa (Bergara), Eztanda (Sakana), Arraio (Zarautz), Zintzilik (Orereta), Itxungi (Arrasate), Kkinzona (Urretxu-Zumarraga) y Txindurri Irratia (Lautada).

Cancelan la conferencia de la monja antivacunas en el congreso de enfermería organizado por el ISCIII

Teresa Forcades, la monja antivacunas, no dará el miércoles la conferencia inaugural del XVII Encuentro Internacional de Investigación en Cuidados. El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), organizador del congreso, ha cancelado la conferencia de la religiosa y médica, declarada opositora de las vacunas contra la gripe A y el papiloma humano, porque el anuncio de su intervención “ha generado alarma social” y “se quiere evitar la controversia”, según ha contado la benedictina en Facebook. De hecho, han eliminado su nombre de la lista ponentes y han retirado de la web el programa original, según he comprobado tras un aviso de José Luis Cañada Merino, coordinador del grupo de infección de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria y socio de la Asociación Española de Vacunologia y de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica.

Sección de la página web del congreso en la que hasta hoy aparecía Teresa Forcades como ponente.Hasta el viernes, cuando informé aquí de la participación de la religiosa en las jornadas, los organizadores mantenían que Forcades iba a hablar ante el plenario sobre La vacuna del virus del papiloma humano por ser “una experta en salud” y el congreso, “un foro de debate”, a pesar de que tres sociedades científicas se habían quejado por ello ante el ISCIII y el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. El Comité de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría, la Asociación Española de Vacunología y la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene habían mostrado en una carta conjunta su sorpresa y preocupación porque la intervención de la monja transformara la tribuna de oradores en un púlpito antivacunas y criticaban que se le ofrezca a un altavoz preferencial sin que paralelamente pueda oírse las opinión de quienes se basan en la evidencia científica.

Forcades ha pedido públicamente que la inmunización contra el VPH se retire “del calendario de vacunaciones infantiles en España y se depuren responsabilidades a las autoridades sanitarias, a las compañías farmacéuticas y a los médicos que corresponda”, basándose en una mezcla de mentiras y medias verdades similar a aquélla con la que saltó a la fama en el caso de la gripe A. En éste, pasa por alto, por ejemplo, el dictamen de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, que consideran la vacuna del VPH no sólo efectiva, sino también segura, y también el de nueve sociedades científicas que concluyeron en 2011 que “vacunar frente al virus del papiloma humano es una acción preventiva oncológica prioritaria” y que “alcanzar altas coberturas en la aplicación de esta vacuna es un objetivo primordial, en especial en niñas entre 9 y 14 años”.

La religiosa, por su parte, recurre a un estudio científico desautorizado por los CDC y al caso de una niña muerta en Gijón, todavía bajo investigación, para cuestionar una vacuna de la cual se distribuyeron en EE UU más de 46 millones de unidades hasta junio del 2012 con, como mucho, efectos secundarios leves.  Frente a eso, sólo en España se registran cada año 2.100 nuevos casos de cáncer de cuello de útero y mueren unas 700 mujeres por esa enfermedad.

El Instituto de Salud Carlos III invita a la monja antivacunas a abrir un congreso de enfermería

Teresa Forcades, la monja antivacunas, dará el miércoles la conferencia inaugural del XVII Encuentro Internacional de Investigación en Cuidados, que, organizado por el Instituto de Salud Carlos III, se celebrará en el palacio de congresos de Lleida hasta el 15 de noviembre. La benedictina y doctora en medicina disertará sobre La vacuna del virus del papiloma humano ante los 700 asistentes al encuentro; en su mayoría, enfermeros y fisioterapeutas. Forcades ha pedido públicamente que esa inmunización se retire “del calendario de vacunaciones infantiles en España y se depuren responsabilidades a las autoridades sanitarias, a las compañías farmacéuticas y a los médicos que corresponda”, basándose en la mezcla de mentiras y medias verdades a la que nos tiene acostumbrados. De ahí que resulte incomprensible que el ISCIII, “el principal organismo público de investigación (OPI) que financia, gestiona y ejecuta la investigación biomédica en España” -según se lee en su página web-, meta al zorro antivacunas en el gallinero de la salud pública.

Parte del programa del XVII Encuentro Internacional de Investigación en Cuidados en la que se anuncia la conferencia de apertura a cargo de Teresa Forcades.

“Va a hablar acerca de cómo se toman las decisiones políticas en el ámbito sanitario y, en concreto, sobre la vacuna del papiloma humano”, me ha adelantado Teresa Moreno, de la Unidad de Investigación en Cuidados de Salud del ISCIII y presidenta del comité organizador del encuentro. La invitación a la religiosa ha sido una iniciativa conjunta del ISCIII, la Universidad de Lleida y la organización colegial de enfermería de Lleida. “Es una experta en salud”, argumenta Moreno, quien añade que el congreso es “un foro de debate” y reconoce, al ser preguntada sobre si han pedido la opinión de expertos en vacunas, que varias sociedades científicas se han quejado ante el ISCIII por la participación de Forcades en el encuentro.

Según he podido confirmar, el Comité de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría, la Asociación Española de Vacunología y la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene han enviado una carta de queja conjunta tanto al ISCIII como a la Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Las tres sociedades científicas muestran en la misiva su sorpresa y preocupación porque la intervención de Forcades transforme la tribuna de oradores del XVII Encuentro Internacional de Investigación en Cuidados en un púlpito antivacunas y critican que se le ofrezca a un altavoz preferencial sin que paralelamente pueda oírse las opinión de quienes se basan en la evidencia científica. Aún así, en la Unidad de Investigación en Cuidados de Salud del ISCIII, sostienen que la conferencia de la religiosa se mantiene en el programa. ¿Pero qué dice la monja sobre la vacuna del papiloma humano?

En su alegato contra la vacuna del VPH, Forcades esgrime como pruebas de su peligrosidad la muerte de una niña de 13 años en Gijón em septiembre de 201 por una crisis asmática tras recibir la segunda dosis y que Merck, la compañía farmacéutica que fabrica Gardasil -una de las dos vacunas comercializadas contra el papilomavirus-, “fue condenada por un tribunal penal de Estados Unidos por el hecho de haber escondido información de vital importancia en relación a la seguridad de su medicamento anti-inflamatorioVioxx”, que “causó infarto de miocardio o embolia cerebral a más de 30.000 personas antes de que finalmente fuera retirado del mercado”. Además, cuestiona su eficacia -“hoy no se puede saber si las vacunas del VPH son capaces de prevenir el cáncer de cuello de útero”- y seguridad -“las vacunas del VPH son responsables del 60% de los efectos secundarios serios causados ​​por elconjunto de todas las vacunas”-, y saca a colación un estudio según el cual dos adolescentes sanas habrián muerto tras recibir la segunda dosis por “una vasculitis cerebral autoinmune causada por el adyuvante de aluminio de la vacuna”. Este último trabajo lo publicaron Lucija Tomljenovic y Christopher A. Shaw, de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), en la revistaPharmaceutical Regulatory Affairs: Open Access el año pasado.

Falsedades y medias verdades

El desgraciado caso de la niña asturiana está todavía bajo investigación, por lo que no puede afirmarse la vacuna del VPH fuera la causante de la crisis de asma -Forcades lleva diciéndolo un año-, y que Merck haya sido condenada por haber ocultado información de otro medicamento no quiere decir que lo haya hecho en el caso de Gardasil. Además, el estudio sobre la muerte de las dos adolescentes por vasculitis cerebral autoinmune ha sido desautorizado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE UU. “Después de una revisión minuciosa y discusión del artículo de Tomljenovic, el grupo de trabajo de Evaluación de Seguridad de la Inmunización Clínica de los CDC ha identificado problemas metodológicos importantes y la falta de pruebas para apoyar las conclusiones de los autores de que las dos pacientes sufrieron vasculitis, de que había partículas de la vacunas cuadrivalente en el tejido cerebral y de que la vacuna del VPH esté causalmente asociada con la muerte por vasculitis cerebral”, dice el informe oficial.

En contra de los riesgos -hasta mortales- sobre los que alerta la benedictina, en enero 2011 un metaanálisis de siete ensayos clínicos en los que participaron 44.142 mujeres concluyó que la vacuna del VPH no sólo es efectiva, sino también segura, y que la población inmunizada no afronta mayores riesgos que la no protegida. Los CDC destacan que las vacunas bivalente (Cervarix) y cuadrivalente (Gardasil) “se experimentaron en miles de personas en todo el mundo y estos estudios no generaron preocupaciones de seguridad graves. Los efectos secundarios reportados en estos estudios fueron leves, como dolor en el lugar donde se administró la inyección, fiebre, mareos y náuseas. La seguridad de dichas vacunas sigue siendo observada por los CDC y la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA). Más de 46 millones de dosis de la vacuna contra el VPH se distribuyeron en EE UU hasta junio del 2012”.

En España, un informe de nueve sociedades científicas establecía en 2011 que “vacunar frente al virus del papiloma humano es una acción preventiva oncológica prioritaria” y que “alcanzar altas coberturas en la aplicación de esta vacuna es un objetivo primordial, en especial en niñas entre 9 y 14 años”. Suscribían el documento la Asociación Española de Coloproctología, la Asociación de Microbiología y Salud, la Asociación Española de Pediatría, la Asociación Española de Urología, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, la Sociedad Española de Oncología Médica y la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Patología Cérvicofacial. “Vacunación y cribado rediseñado aplicados conjuntamente con altas coberturas constituyen una estrategia altamente efectiva y eficiente para la prevención del cáncer de cuello de útero”, advertían esas entidades. Y es que cada año se diagnostican, sólo en nuestro país, 2.100 nuevos casos de cáncer de cuello de útero y mueren de ese mal unas 700 mujeres.

Teresa Forcades, en 'Campanas contra la gripe A'.

La reina de la ‘conspiranoia’ nacional

Desde que en otoño de 2009 colgó en la Red su vídeo Campanas contra la gripe A, en el cual alertaba del riesgo de vacunarse contra la enfermedad y alimentaba la idea de que quienes, según ella, dominan el mundo podían llegar a provocar una pandemia para acabar con la mitad de la población, Teresa Forcades se ha convertido en un referente de la conspiranoia nacional. En aquel vídeo, mentía cuando decía que Organización Mundial de la Salud (OMS) había modificado la definición de pandemia para que encajara con las características de la gripe A y también cuando presentaba como prueba del peligro de las vacunas la contaminación de unas muestras que mataron varios hurones. Es cierto que una compañía farmacéutica mandó por error a algunos laboratorios muestras de vacuna contaminadas, pero el fallo se produjo en la fase de experimentación con animales y fue detectado. Sin embargo, Forcades no sólo lanza en su vídeo la idea de que iban a administrarse a la población unas vacunas contaminadas, algo completamente falso, sino también que podían haber sido alteradas intencionadamente: “Con los datos que tenemos, es más probable pensar que aquí haya una mala intención que no pensar que haya habido unas causalidades casi imposibles”.

Poco después, la monja fue la estrella del II Congreso Ciencia y Espíritu, organizado por Miguel Celades, un tipo convencido de que los seres humanos fuimos creados mediante ingeniería genética por alienígenas, y compartió escenario con negacionistas del sida, exopolíticos, defensores de que el 11-S fue un autoatentado de Estados Unidos, creyentes en la Tierra hueca, propagandistas de la contaminación electromagnética, los chemtrails, las casas piramidales con efectos terapéuticos, el alma grupal y otras chaladuras. En febrero de 2012, decía en el diario Ara: “La homeopatía y las medicinas alternativas han sido un descubrimiento para mí desde que estoy en el monasterio. La medicina convencional es muy decepcionante para las enfermedades crónicas. Además, ahora soy acupuntora”. Hace un año, Gaspar LLamazares, diputado de Izquierda Unida (IU) en el Congreso, pidió al Gobierno central la retirada de la vacuna contra el VPH, basándose en argumentos parecidos a los de Forcades y diciendo que “el conjunto de la opinión científica es contraria a esta vacuna”, lo que no es cierto, tal como hemos visto. Y, en julio pasado, Alberto Garzón, también diputado de IU, se reunió con la religiosa para hablar del problema catalán. “Saliendo de Monserrat, tras tener una interesante conversación con Teresa Forcades sobre procesos constituyentes y actualidad política”, escribía el político de izquierdas en Twitter y Facebook el 6 de julio.

Que el ISCIII -“el principal organismo público de investigación (OPI) que financia, gestiona y ejecuta la investigación biomédica en España”, recordemos- invite a la monja antivacunas a abrir un congreso internacional de enfermeros y fisioterapeutas para que haga publicidad de sus estrafalarias y peligrosas ideas sobre una vacuna de efectividad comprobada y la presente como un peligro para la población es algo para lo que me cuesta encontrar una explicación. ¿Qué será lo próximo tras fomentar la antivacunación entre los profesonales de la enfermería, invitar a Rafapal a que hable de la macroestafa del sida?

Teresa Forcades: de monja antivacunas ‘conspiranoica’ a referente de la izquierda

Teresa Forcades, en 'Campanas contra la gripe A'.

La monja antivacunas lleva camino de convertirse en un referente ideológico en la España del siglo XXI, si no lo es ya. “Saliendo de Monserrat, tras tener una interesante conversación con Teresa Forcades sobre procesos constituyentes y actualidad política”, escribía en Twitter y Facebook el 6 de julio Alberto Garzón, diputado de Izquierda Unida (IU) por Málaga. Los seguidores del político aplaudían la iniciativa y replicaban a los críticos que la religiosa tiene ideas interesantes en lo que respecta a la actual situación política y social.

En entrevistas en diferentes medios, la benedictina ha dicho últimamente cosas como que su “sociedad ideal tendería personalmente hacia el anarquismo, pero no a un anarquismo violento, ni a un anarquismo incapaz de estructurar la sociedad”; que “trabajar por la independencia (de Cataluña), aunque nos perjudicará económicamente, es una forma de valorar la diversidad”; y que ella y el economista Arcadi Oliveres han montado una plataforma que quiere “articular el malestar social, cambiar el marco constitucional. No es un partido, es una plataforma ciudadana que presentará una candidatura”. Por lo que se ve, no hay localidad catalana donde su socio y ella den mítines en la que el lleno no sea total. ¿En qué momento pasó Forcades de ser una conspiranoica a ser un posible referente político y social para cierto sector de la izquierda?

Teresa Forcades saltó a la fama en otoño de 2009 con la publicación en Internet de un vídeo en el cual, vestida con hábito, se presentaba como médico. En Campanas contra la gripe A, alertaba del riesgo de vacunarse contra la enfermedad y alimentaba la idea de que quienes, según ella, dominan el mundo podían llegar a provocar una pandemia para acabar con la mitad de la población. Los disparates de la religiosa fueron replicados con contundencia por científicos que dejaron claro que la monja se confundía, por ejemplo, cuando decía que la Organización Mundial de la Salud (OMS) había modificado la definición de pandemia para que encajara con las características de la gripe A y que también lo hacía cuando presentaba como prueba del peligro de las vacunas la contaminación de unas muestras de vacuna que mataron varios hurones. Es cierto que una compañía farmacéutica mandó por error a algunos laboratorios muestras de la vacuna contaminadas, pero el fallo se produjo en la fase de experimentación con animales y fue detectado. En su línea conspiranoica, Forcades, sin embargo, no sólo lanzaba la idea de que esas vacunas contaminadas iban a administrarse entre la población, algo completamente falso, sino que además añadía que podían haber sido alteradas intencionadamente. “Con los datos que tenemos es más probable pensar que aquí haya una mala intención que no pensar que haya habido unas causalidades casi imposibles”, decía.

Entre ‘negacionistas del sida’ creyentes en la Tierra hueca

Con su vídeo y su hábito, ascendió rápidamente a la categoría de icono del mundillo esotérico y alternativo español y, el 21 y 22 de noviembre de 2009, fue en Barcelona la estrella del II Congreso Ciencia y Espíritu, organizado por Miguel Celades, un tipo convencido de que los seres humanos fuimos creados mediante ingeniería genética por alienígenas. Forcades compartió escenario aquellos dos días con negacionistas del sida, exopolíticos, defensores de que el 11-S fue un autoatentado de Estados Unidos, creyentes en la Tierra hueca, propagandistas de la contaminación electromagnética, los chemtrails, las casas piramidales con efectos terapéuticos, el alma grupal y otras chaladuras. Tengo que admitir que nunca se me pasó por la cabeza que pudiera llegar a más ni salir de esos círculos marginales.

Por eso me sorprende que desde cierta izquierda se considere a Forcades alguien con quien hablar “sobre procesos constituyentes y actualidad política”. Señores, ¡es una monja conspiranoica! Señores, ¡esta mujer cita a Dios y a “la misma madre de Dios” como fuentes de autoridad en su discurso político! El manifiesto independentista de Forcades y Oliveres es una mezcla de medidas deseables y factibles y hippismo sesentero. La monja y su socio abogan, entre otras muchas cosas, por el “derecho del pueblo de Cataluña a decidir”, la “lucha decidida contra la corrupción y la eliminación de los privilegios de los políticos”, la “expropiación de la banca privada”, la “desobediencia a las imposiciones de la troika“, el “reparto de todos los trabajos”, la “lucha contra la pobreza y la marginación”, los “medios de comunicación públicos bajo control democrático”, la “soberanía alimentaria” y la oposición a los transgénicos. A primera vista, da la impresión de que pretenden convertirse en los abanderados del fallido Movimiento 15-M. Quiero suponer -si no es así, amigos catalanes, lo tenéis muy crudo- que hay varios cientos, si no miles, de personas en Cataluña cuyo juicio sobre la realidad política, económica y social merece mayor crédito, y está menos influido por lo sobrenatural y la conspiranoia, que el de esta benedictina.

¿Que Forcades dice algunas cosas interesantes? No lo dudo. Seguro que también han dicho cosas interesantes en algún momento personajes como el fallecido Jesús Gil y Mario Conde, tan diferentes y tan parecidos a la vez a la monja antivacunas. Pero que alguien diga algunas cosas interesantes no es suficiente como para considerarlo un referente cuando su discurso es tan anticientífico como el de Forcades.  ¿Se imaginan que, en su momento, alguien que quisiera renovar la derecha española alardeara públicamente de haber tenido una “interesante conversación” con Jesús Gil sobre política económica y gestión de los recursos públicos?

Es de esperar que en IU se imponga poco a poco la cordura de la que ya hizo gala la formación en su última asamblea federal, cuando rechazó la inclusión en la Sanidad pública de “aquellas propuestas terapéuticas que no han demostrado ser eficaces para las diferentes enfermedades o trastornos hasta que existan pruebas sólidas que demuestren esta eficacia”. Un mazazo para la homeopatía, la acupuntura y otras terapias pseudocientíficas, iniciativa del psicólogo Eparquio Delgado, que ya podían copiar otros partidos. Ojalá, la formación de izquierdas se manifieste con la misma claridad pronto contra la histeria electromagnética, la paranoia antitransgénicos, la deificación de la denominada agricultura ecológica, la antivacunación y conspiraciones varias. Y, ojalá, sus líderes y militantes se den cuenta de que nada justifica coquetear políticamente con sujetos como Teresa Forcades, por muchos seguidores que tengan y aunque digan algunas cosas interesantes.

Sin pinchazo, no hay guardería: un periódico saca adelante en Australia una ley contra los antivacunas

Las guarderías de Nueva Gales del Sur, estado australiano con 7,2 millones de habitantes cuya capital es Sydney, pueden rechazar legalmente a todo niño que no haya recibido las vacunas obligatorias. Las únicas excepciones a la norma, promulgada la semana pasada por el Gobierno regional, son los pequeños que no pueden ser inmunizados por razones médicas e, inexplicablemente, aquéllos para quienes la vacunación va contra las creencias religiosas. La nueva ley ha sido consecuencia de una iniciativa de los diarios The Daily Telegraph y The Sunday Telegraph, su edición dominical

La periodista Claire Harvey buscaba una guardería en Nueva Gales del Sur cuando se le ocurrió que podía ponerse en marcha una campaña periodística contra la antivacunación. Lo propuso a los directores de The Daily Telegraph y The Sunday Telegraph, y le dieron luz verde.  Ambos periódicos lanzaron el 5 de mayo la iniciativa No jab, no play (No hay pinchazo, no hay juego), cuyo objetivo principal era “prohibir la presencia de niños no vacunados en las guarderías y los centros de preescolar”, porque ponen en peligro a los bebés más pequeños, a los enfermos de cáncer y a niños inmunodeprimidos.

Imagen de la campaña 'No jab, no, play' (No hay pinchazo, no hay juego).

The Sunday Telegraph destacaba aquel día que hay zonas de Nueva Gales del Sur donde la tasa de inmunización es inferior al 85%, “a pesar de la evidencia científica indiscutible de que el programa de vacunación ha salvado miles de vidas y ha erradicado enfermedades que hace que sólo una generación mutilaban a los niños, como la poliomielitis”. El diario alertaba de que hay nueve zonas de la región donde las autoridades sanitarias creen que existe riesgo de brotes de “enfermedades prevenibles y potencialmente mortales, como el sarampión y la varicela”. Y el presidente de la Asociación Médica australiana, Steve Hambleton, auguraba una próxima muerte de un niño por sarampión si la tasa de vacunación se seguía manteniendo por debajo del 95%. “Desgraciadamente, veremos una muerte”.

Periodismo comprometido

Durante quince días, cuenta Kyle Sturgess en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), los dos periódicos publicaron tragedias familiares consecuencia de la antivacunación y, pronto, la mecha encendió en otros medios y salto a la arena política. Al final, la presión fue tan intensa que la ministra de Salud de Nueva Gales del Sur, la conservadora Jillian Skinner, tuvo la semana pasada que tomar medidas y endurecer la legislación, algo en contra de lo que se había manifestado el mismo día que se lanzaba la campaña.  “Podríamos considerar en el futuro medidas adicionales para maximizar las tasas de vacunación, pero el Gobierno de Nueva Gales del Sur no tiene en la actualidad planes para legislar sobre la inmunización obligatoria”, había dicho la política el 5 de mayo.

Los antivacunas han contraatacado aprovechando el hueco religioso que deja la nueva ley. Así, la activista Meryl Dorey, presidenta de la Red Australiana de Vacunación, ha animado a los padres a unirse a la Iglesia de la Vida Consciente, creada en 2008 con el único objetivo de eludir las leyes provacunación mediante la exención religiosa. Aunque la ministra Skinner ha dicho que no puede hacer nada para evitar el fraude, el líder de la oposición, John Robertson, declaraba a The Daily Telegraph estar horrorizado por el agujero legal. Así que la batalla continúa. Harvey ha advertido de que van a continuar peleando para que la legislación se endurezca no sólo a escala regional, sino en toda Australia, donde desde este año los antivacunas ya pagan más impuestos.

Quien no vacuna a sus hijos por capricho pone en peligro la salud de todos y no se puede ir de rositas. Ni en Australia ni en España, donde algunos profesionales de la salud ya piden que se castigue con multas y sanciones penales a los padres que no inmunicen a sus hijos. Además del daño directo a las personas, los brotes de enfermedades prevenibles ocasionan gastos a las arcas públicas. Así, en 2011, la contención de un brote de sarampión en Utah (Estados Unidos), con sólo nueve infectados, tuvo un coste cercano a los de 300.000 dólares, según la epidemióloga Karyn Leniek. Dado que la ciencia permite en la actualidad determinar el individuo origen de un brote, sería deseable que se legislara para que, si se trata de un niño que no ha sido vacunado por voluntad de sus padres, éstos hagan frente a todos los gastos ocasionados por su irresponsable decisión.

El movimiento antivacunación tiene su origen en una fraudulenta investigación del médico británico Andrew Wakefield, quien se inventó en un artículo publicado en 1998, en la revista The Lancetla falsa conexión entre la vacuna triple vírica -contra el sarampión, la rubéola y las paperas- y el autismo. En enero de 2011 y después de siete años de investigación, el periodista Brian Deer desveló en el British Medical Journal que Wakefield planificó una serie de negocios para obtener millones aprovechándose del miedo hacia las vacunas que su fraudulenta investigación iba a infundir entre el público. Su investigación sobre la triple vírica y el autismo está considerada como uno de los más grandes fraudes científicos de la historia y ha propiciado caídas en los índices de vacunación en Reino Unido, Estados Unidos y otros países desarrollados -incluida España-, y brotes víricos que ya se han cobrado vidas.