Clínicas centroeuropeas practican el feng shui, la radiestesia, la ‘foto Kirlian’ y la acupuntura

Si usted está de viaje en Viena, Salzburgo o Múnich, se pone enfermo y le ingresan en una clínica, puede caer en manos de médicos que practican su disciplina basándose en el feng shui, la radiestesia, el efecto Kirlian y la acupuntura. Me enteré el 31 de mayo gracias a un despacho de la agencia Efe, datado en Viena, que cantaba las excelencias de esta ‘nueva medicina’ de cuya efectividad da fe, según la autora de la información, un artículo publicado en la revista Research in Complementary and Classical Natural Medicine. La lectura del texto periódistico da risa por la densidad de tonterías pseudocientíficas por frase. Veamos de qué va la historia.

El título es impactante: Dice: “Prueban impacto venas de agua y hallan método para neutralizarlas”. Lo primero que sorprende es lo de venas de agua, terminología que luego se repite en el texto y que es con la que se refieren los practicantes del feng shui a las corrientes subterráneas de agua, a las que achacan una radiación con efectos nocivos para la salud humana. Según la agencia de noticias, “un grupo de médicos y técnicos austriacos ha podido dar pruebas científicas del impacto perjudicial para la salud de las llamadas venas de agua o radiaciones terrestres en los seres humanos y animales, y ha desarrollado un método para neutralizarlo”. Ergo, estamos ante un grupo de practicantes del feng shui, una técnica de tanta validez científica como poner velas al santo de turno. Pero sigamos adelante.

La periodista nos cuenta que cincuenta clínicas de Viena, Salzburgo y Múnich “aplican ya el método de la geo-onda, que consiste en una estructura hecha de una aleación de aluminio -cuyo secreto los productores no revelan- montada en el techo de habitaciones donde se han observado zonas de trastorno geo-patógenas”. La geopatogenidad -perdón por el palabro– es una de las bases del feng shui, “un arte milenario de origen chino, que estudia la influencia del paisaje, de las orientaciones, de la distribución, forma y color de las construcciones sobre la vitalidad de sus ocupantes”, según sus partidarios. Y la geo-onda suena a algo parecido a los imantadores de agua y las pulseras magnéticas, por mucho que la autora nos diga que el estudio “prueba el impacto negativo de las zonas geo-patógenas en la salud humana, así como el efecto positivo del invento, en particular para el caso de problemas del corazón, nerviosos y del sistema inmune”. ¡Casi nada!

“Para los ensayos -sigue la nota- recurrieron a un método biofísico que aprovecha el llamado efecto de Kirlian y consiste en la obtención de imágenes de campos electromagnéticos a base de descargas centradas en determinadas zonas del cuerpo, por ejemplo en la yema del dedo, y su vinculación con un diagnóstico del estado energético del cuerpo que se sirve de los conocimiento de la medicina tradicional china”. El método biofísico citado no tiene nada que ver con la rama de la biología llamada biofísica, sino con el zahorismo. Biofísica es la denominación que, para cubrirse de seriedad y jugando al equívoco, dan algunos desde hace unos años a la radiestesia, rabdomancia o zahorismo, técnica que dicen que sirve para detectar “a distancia y a través de un instrumento las radiaciones emitiad por cualquier cuerpo o forma de energía”. En realidad, se trata de una práctica pseudocientífica a la que llamando biofísica se otorga una respetabilidad de la que carece un buscador de agua con una varilla de madera. Respecto a la fotografía Kirlian, lo que se plasma en ella es el denominado efecto corona, un fenómeno ligado a la conductividad eléctrica del objeto retratado y que no tiene nada de paranormal. Por eso no sólo disponen de aura Kirlian -una especie de halo brillante alrededor- los seres vivos, sino que también la tienen los objetos inanimados, y el color y las características del halo dependen de factores como la humedad, temperatura, etcétera.

Para dar mayor importancia al festival de pseudomedicina, la redactora dice que “este procedimiento se ha combinado con tecnologías de la navegación espacial en un dispositivo inventado por el físico ruso Konstantin Korotkov que se llama GDV o Gas Discharge Visualization (aparato de gas para la visualización de descargas), una cámara con software que permitió realizar 135.000 mediciones para compararlas y analizarlas según criterios estadísticos”. Muy impresionante lo de la “navegación espacial”. Claro que el tal Korotkov es en realidad un estudioso del aura Kirlian alabado en publicaciones como Discovery Salud, la revista que dirige José Antonio Campoy, el que fue director de la revista Más Allá y publicó un libro con sus entrevistas a un extraterrestre, Geenom. a la tecnología pedestre: “Los efectos se midieron en dos puntos de un laboratorio del hospital de San Juan de Salzburgo donde seis radiestesistas renombrados habían reconocido unánimemente zonas de trastorno geo-patógenas, así como una zona identificada como más bien neutral”. Es decir: soltaron a un grupo de zahoríes por el hospital y les pidieorn que buscaran los puntos de malas energías.

Las cobayas fueron 52 personas a las que sacaron fotos Kirlian en esas zonas del laboratorio. Después, los investigadores, Gerhard W. Hacker, director del Instituto de Investigación de Cuestiones Básicas y Fenómenos Límite de la Medicina, y el anestesiólogo y experto en cuidados intensivos Gernot Pauser, llegaron a “la conclusión de que las venas de agua influyen ante todo en el sistema inmune y de la glándula pineal, responsable de la producción de melanotonina, así como en el sistema circulatorio”. Además, “los promotores del proyecto destacan algunos ejemplos de personas que comprobaron mejoras significativas, como el caso de un paralítico que sufría dolor crónico, así como trastornos del sueño, y ahora ha llegado a practicar deporte. También se ha constatado el efecto positivo en niños con problemas de concentración, enuresis e hiperactivos. Al mismo tiempo, los expertos informan de un campesino de Salzburgo que colocó la geo-onda en el techo de su establo después de que sus vacas sufrieran durante muchos años de problemas por inflamaciones de ubres y, desde entonces, se encuentran sanas”. Vamos, que, si usted cree que todo esto es un cuento y una muestra más de la desvergüenza y la falta de escrúpulos de ciertos individuos, está confundido. La agencia Efe no duda de al autenticidad de la buena nueva y ya la ha divulgado a los cuatro vientos. Alabada sea.