Acupuntura

Jimmy Wales, cofundador de la ‘Wikipedia’, llama “charlatanes lunáticos” a los médicos alternativos

Jimmy Wales. Foto: Manuel Archain.Jimmy Wales, cofundador de la Wikipedia, no está por la labor de que la enciclopedia libre alimente la creencia en terapias cuya efectividad no ha sido demostrada científicamente. Ante una petición en la plataforma Change.org de grupos que consideran que “gran parte de la información [de la Wikipedia] relacionada con los enfoques holísticos de curación es parcial, engañosa, anticuada o simplemente mala” debido a la censura de los “autodenominados escépticos“, Wales ha replicado que lo que valen son las pruebas y las publicaciones en revistas científicas, y ha calificado de “charlatanes lunáticos” a los practicantes de las mal llamadas medicinas alternativas.

La petición de la Asociación para la Psicología Energética Comprensiva, que ha sido firmada por unas 8.000 personas, dice:

Jimmy Wales, fundador de la Wikipedia: cree y aplique nuevas políticas que permitan una verdadera discusión científica sobre los enfoques holísticos de curación

La Wikipedia es ampliamente utilizada y de confianza. Por desgracia, gran parte de la información relacionada con los enfoques holísticos de curación es parcial, engañosa, anticuada o simplemente mala. Durante cinco años, los repetidos esfuerzos para corregir esa desinformación han sido bloqueados, y la organización Wikipedia no ha tomado cartas en el asunto. Como resultado de esto, las personas interesadas en los beneficios de la medicina energética, la psicología energética y enfoques específicos como las técnicas de liberación emocional, la terapia del campo del pensamiento y la técnica de acupresión Tapas van a sus páginas, confían en lo que leen y no hacen nada por recibir ayuda a partir de estos enfoques que la investigación, de hecho, ha demostrado que son muy beneficiosos para muchos. Esto tiene consecuencias graves, pues la gente sigue sufriendo problemas físicos y emocionales que bien podrían aliviarse con estos enfoques.

Larry Sanger, cofundador de Wikipedia, dejó la organización debido a dudas sobre su integridad. Declaró: “En algunos campos y en algunos temas, hay grupos que ocupan artículos e insisten en hacer que reflejen sus propios puntos de vista. No hay un mecanismo creíble para aprobar versiones de artículos”.

Éste es exactamente el caso de las páginas de Wikipedia de la psicología energética, la medicina energética, la acupuntura y otras formas de medicina complementaria y alternativa (CAM ), que actualmente están escoradas hacia un punto de vista negativo y anticientífico de estos enfoques a pesar de los numerosos estudios rigurosos que en los últimos años han demostrando su eficacia. Estas páginas las controlan unos autoproclamados escépticos que actúan como censores de facto de la Wikipedia. Visten sus objeciones con el lenguaje de la visión más estrecha posible de la ciencia para reprimir la discusión abierta sobre la innovación en la asistencia sanitaria. Como vigilantes del statu quo, se niegan a debatir con los investigadores y médicos de vanguardia y con cualquier persona con un punto de vista diferente. Revisores imparciales deberían ser los responsables de controlar estas importantes áreas.

La respuesta de Wales, colgada el domingo pasado, dice:

No, tenéis que estar bromeando. Cada persona que ha firmado esta petición tiene que volver a revisar sus premisas y pensar más sobre lo que significa ser honesto, los hechos y la verdad.

La política de la Wikipedia sobre este tipo de cosas es clara y correcta. Si usted consigue publicar su trabajo en revistas científicas respetables -es decir, si puede presentar pruebas a través de experimentos científicos repetibnles-, entonces la Wikipedia lo cubrirá adecuadamente.

Lo que no haremos es pretender que la obra de charlatanes lunáticos es equiparable al “verdadero discurso científico”. No lo es.

No hay escépticos malvados que boicoteen debates sobre asuntos científicos de vanguardia en la Wikipedia en inglés -la Wikipedia en español es altavoz de todo tipo de supercherías-; lo que faltan son pruebas que apoyen lo que sostienen los defensores de las denominadas medicinas alternativas. En contra de los que sostienen los impulsores de esta petición, prácticas como la homeopatía, la acupuntura y la quiropráctica -por citar sólo tres- ponen en riesgo la vida de mucha gente, bebés incluidos.

La acupuntura arruina la vida de una yudoca olímpica canadiense

La judoka olímpica canadiense Kim Ribble-OrrLa yudoca olímpica canadiense Kim Ribble-Orr se recuperaba en 2006 de un accidente de automóvil y preparaba el salto a las artes marciales mixtas, además del ingreso en la Policía, cuando fue a la consulta de su masajista, Scott Spurrell, porque padecía fuertes dolores de cabeza. Ni corto ni perezoso, el terapeuta, que había hecho un curso de medicina china durante varios fines de semana, le dijo que podía mitigar el dolor insertando una aguja de 5 centímetros en un músculo situado entre la clavícula y las costillas. Lo hizo y todo cambió para la deportista. “Ha arruinado mi vida”, declaraba hace unos días a National Post.

Ribble-Orr empezó a sentirse mal nada más abandonar la clínica. Volvió temiendo haber sufrido un neumotórax -la entrada de aire en el espacio entre los pulmones-, pero el terapeuta le dijo que era un espasmo muscular y la despachó a casa, añadiendo que, si los síntomas empeoraban, fuera al hospital. Al día siguiente, entraba en Urgencias con un colapso pulmonar y tuvo que permanecer ingresada quince días. Ahora, uno de sus pulmones funciona a sólo el 55%, y se agota subiendo unos cuantos escalones. Por supuesto, ha tenido que despedirse del deporte y de sus pretensiones de entrar en la Policía, además de que una enorme cicatriz le cruza el costado izquierdo hasta media espalda. El acupuntor que le perforó la pleura ha sido condenado por un tribunal de Ontario a sólo un año de suspensión profesional. ¡Qué barato sale destrozar la vida a alguien cuando eres un médico alternativo!

No es el de Ribble-Orr el primer caso de neumotórax ocasionado por un acupuntor. Ya en 2000, un estudio constató en Japón que un 9% de los neumotórax registrados en ese país tienen su origen en esta pseudomedicina, cuyos efectos secundarios más comunes son el síncope, el neumotórax, la hemorragia subaracnoidea, el taponamiento cardiaco e infecciones. Los riesgos de la acupuntura son conocidos y peligrosos, mientras que no hay constancia de que tenga beneficios más allá del placebo. Y lo mismo pasa con las otras mal llamadas terapias alternativas

En 1997, el actor Kevin Sorbo, entonces muy popular por interpretar a Hércules en una serie de televisión, sufrió un aneurisma y tres trombos por las manipulaciones vertebrales de su quiropráctico de cabecera. Steve Jobs,  cofundador de Apple, retrasó en 2003 nueve meses una cirugía que podía haberle salvado la vida y confió durante ese tiempo la curación del cáncer de páncreas a métodos alternativos, de tal modo que cuando decidió operarse ya era demasiado tarde. La australiana Penelope Dingle murió de cáncer en 2005 después de confiar para la lucha contra la enfermedad en la homeopatía, en vez de en la cirugía y la quimioterapia, lo que desembocó en su fallecimiento en medio de un sufrimiento atroz. El actor Peter Sellers tenía ya un largo historial de problemas cardiacos cuando su médico le recomendó someterse a un bypass urgentemente. Se negó y se puso en manos de un practicante de la cirugía psíquica, un estafador sin escrúpulos que simuló curarle con una intervención sin sangre, anestesia ni incisión alguna. Murió a los 54 años, en julio de 1980, tras sufrir un ataque al corazón.

Éstos son sólo unos ejemplos de lo peligroso que es confiar en el curaderismo. El único beneficio de la mal llamada medicina alternativa es el económico para quien la practica, porque no está demostrado que ninguna de esas prácticas cure nada y sí, por el contrario, sus peligros. Es cierto que la medicina de verdad también tiene sus riesgos, pero éstos son mínimos en comparación con sus beneficios. Si vas al acupuntor, al homeópata, al iridólogo, al quiropráctico o a cualquier otro curandero, como poco pagarás por nada, aunque también puedes acabar como Kim Ribble-Orr, Kevin Sorbo, Steve Jobs, Penelope Dingle o Peter Sellers. Recuérdenlo: la medicina científica no lo cura todo, pero la alternativa no cura nada.

La Universidad del País Vasco forma a enfermeros en reiki, homeopatía y otras muchas pseudoterapias

La Escuela de Enfermería de la Universidad del País Vasco (UPV) incluye en su plan de estudios de grado una asignatura optativa sobre las mal llamadas medicinas alternativas, impartida por Óscar Francisco Cruchaga y Susana Bulnes. Esta última asegura que su nombre aparece en la web de la UPV vinculado a ese plan de estudios por error. Se dan a los alumnos de tercero nociones generales de medicina energética, acupuntura, homeopatía, aromaterapia, medicina ortomolecular, colorterapia, musicoterapia, osteopatía, reiki, medicina ayurvédica y otras prácticas sin más efectividad demostrada que el placebo. Y se hace desde un punto de vista claramente pseudocientífico, como dejan claro las lecturas complementarias recomendadas.

Los libros de consulta y profundización de la asignatura dan risa: son casi todas obras propias de librerías esotéricas o de la sección dedicada a medicinas alternativas de cualquier gran superficie. Títulos como Diálogo aventurado entre homeopatía y mitología, de Jordi Vila i Alcalde; La risa. La mejor medicina, de Robert Holden; Ayurveda, de Massimo Paltrinieri; y Libro completo de reiki, de José María Jiménez Solana. Entre las webs recomendadas, hay más de lo mismo. Además de figurar las de varias revistas de quiosco más cercanas a la autoayuda ecólatra que a la ciencia, se incluye, por ejemplo, En Buenas Manos, una mezcla de pseudoterapias y esoterismo, con una amplia sección dedicada a astrología, tarot, runas, adivinación… Solo echo a faltar en la bibliografía Discovery DSalud, la revista de José Antonio Campoy en la que niegan la existencia del VIH, abogan por la antivacunación y defienden que el cáncer no es una enfermedad, sino un mecanismo de defensa del cuerpo, entre otras barbaridades.

No hay, por supuesto, ni una referencia a fuentes que examinen las denominadas terapias alternativas o naturales -¿qué hay de natural en la homeopatía y la acupuntura?- con rigor. Es lógico. Nada puede resultar más nocivo para el objetivo que parecen tener los impulsores de la asignatura que la lectura de Mala medicina, de Ben Goldacre; Trick or treatment? Alternative medicine on trial (¿Truco o tratamiento? Juicio a la medicina alternativa), de Edzard Ernst y Simon Singh, del cual hay versión en euskera (Sendabide ala iruzurbide. Medikuntza alternatiboa proban); La acupuntura ¡vaya timo! y La homeopatía ¡vaya timo!, de Víctor-Javier Sanz; Neurologica, el blog de Steven Novella; y Quackwatch, la web de Stephen Barrett. Cualquiera con dos dedos de frente entendería, tras consultar todo o parte de este material, que la asignatura de Enfermería en las Terapias Naturales que se imparte en la UPV es un disparate de principio a fin.

“Dispuestos a creerse cualquier cosa”

“Esta asignatura puede ser perjudicial para los alumnos que la cursen no sólo porque les transmita información sobre terapias no probadas basadas en principios completamente opuestos a nuestros conocimientos de  fisiología -basicamente, lo que les enseñan está mal-, sino también porque fomenta la credulidad, que es la actitud contraria a la que deberían tener los profesionales sanitarios. De hecho, me preocupa que nuestros compañeros estén dispuestos a creerse cualquier cosa, especialmente si la dice un profesor”, lamenta Iker (nombre ficticio), un estudiante de medicina que, junto a otros colegas, me ha alertado de la existencia de esta asignatura.

Otro futuro médico, Esteban (nombre ficticio), cree que “impartir asignaturas como ésta en una universidad solamente sirve para que la gente crea que esas prácticas son eficaces y mantengan su auge en una sociedad cada vez más científicamente ignorante, extendiendo la mala ciencia y fomentando las estupideces que acompañan a las explicaciones mágicas que se suelen dar en estas pseudociencias”. Y eso es especialmente peligroso cuando hablamos de profesionales sanitarios. “Pongámonos en un caso en el que un paciente pregunta a un enfermero qué opina sobre determinada terapia que ha leído en una supuesta revista de salud que, en realidad, de salud sólo tiene el nombre. Los enfermeros son el personal que más está en contacto con los pacientes en el día a día, especialmente en los ingresos largos. Cuando un paciente pregunta, lo hace porque él no tiene ni idea y la recomendación que el sanitario le dé influirá sobremanera en su manera de actuar. Este profesional ha de ser capaz de explicar al paciente de manera crítica y no sesgada los beneficios y los riesgos potenciales que esa terapia puede conllevar, y más teniendo en cuenta el coste económico de éstas prácticas. De lo contrario, pueden crearse falsas esperanzas que lleven a un camino tortuoso con un desenlace fatal, tanto en lo económico como en lo personal. Y me imagino que no serían ni el último ni el primer caso, desgraciadamente”.

¿Cómo han podido pasar el temario y la bibliografía de Enfermería en las Terapias Naturales cualquier filtro académico cuando apestan a pseudociencia? Ninguna de las disciplinas llamadas alternativas ha demostrado más efectividad que la brujería, de la que están más cerca que de la ciencia. Flaco favor hacen, a los alumnos y a la ciudadanía, los responsables del departamento y de la escuela universitaria implicados malgastando así recursos públicos y tiempo de formación de los futuros enfermeros.

Les dejo con el episodio de Escépticos dedicado a las pseudomedicinas. Recuerden que a la homeopatía le dedicamos uno para que no se diluyera y que la serie, en su conjunto, está avalada por la Cátedra de Cultura Científica de la UPV.

“Con la homeopatía, los farmacéuticos nos están timando”, dice el médico y divulgador Edzard Ernst

Edzard Ernst puso en marcha en 1993 la cátedra de Medicina Complementaria de la Universidad de Exeter y se convirtió en el primer catedrático de esa disciplina en el mundo. Es autor, junto con el periodista Simon Singh, de Trick or treatment? Alternative medicine on trial (¿Truco o tratamiento? Juicio a la medicina alternativa), un alegato contra las pseudoterapias. Esta tarde dará una conferencia en San Sebastián, invitado por la Fundación Elhuyar, que ha publicado el libro en euskera.

– Desde un punto de vista científico, ¿la homeopatía, la acupuntura y la quiropráctica son medicinas?

– La homeopatía no es medicina; no es plausible y no funciona. Con la acupuntura, es un poco más complicado, ya que parece que funciona en algunos casos, aunque no en la mayoría. Y las pruebas apuntan a que la quiropráctica es tan buena o mala a la hora de aliviar el dolor de espalda como un tratamiento médico, pero no sirve para otras cosas.

– ¿La quiropráctica es más efectiva que un masaje para combatir el dolor de espalda?

– No.

– ¿La acupuntura alivia el dolor más que el placebo?

– En algún caso, parece sí. Nosotros hemos diseñado una aguja placebo que no penetra en la piel, aunque simula que lo hace. Por lo que hemos visto, en el caso del dolor de rodilla, la acupuntura real funciona mejor que la acupuntura placebo.

“No podía funcionar y funcionaba”

Edzard Ernst, ayer en el palacio de Miramar, en San Sebastián. Foto: Fundación Elhuyar.– Usted practicó la homeopatía y ahora es uno de sus mayores críticos.

– Cuando acabé la carrera en Alemania, mi primer trabajo fue en un hospital homeopático. Estuve seis meses y aprendí cómo trabajan los homeópatas. Una vez que acabé el doctorado, empecé a pensar como un científico y, entonces, mi fascinación por la homeopatía aumentó.

– ¿Cómo así?

– Había visto que los pacientes mejoraban con la homeopatía a pesar de que, como científico, sabía que aquello no podía funcionar. Los dos principios básicos de la homeopatía dicen que lo similar cura lo similar y que, cuanto más diluida está una sustancia, más potente es. No tienen sentido.

– ¿Y qué hizo?

– Empecé a aplicar el método científico a la homeopatía, esperando que alguien diera con la respuesta porque ganaría no uno, sino dos premios Nobel -el de Química y el de Física-, tendrían que reescribirse los libros de texto… Pero la explicación nunca llegó.

– Aunque la homeopatía sigue funcionando a mucha gente.

– Funciona porque sus practicantes son muy empáticos, dedican tiempo a los pacientes, les intentan entender… Es como una minipsicoterapia.

– ¿Cómo puede haber médicos que crean en ella?

– Va a tu consulta un paciente y te cuenta que sufre dolores de cabeza desde hace años. Le das un remedio homeopático y, cuando regresa, te dice que no ha vuelto a tenerlos. Eso no te lleva a pensar que lo imposible es posible, pero has visto que la homeopatía funciona.

– Todo médico sabe que el placebo funciona y también que, cuanto más diluido está un preparado, menos potente es.

– Sí. Los médicos saben todo eso, pero son una especie muy poco crítica. Carecen de pensamiento crítico y no sólo en lo que se refiere a la homeopatía. Un buen clínico tiene, ante todo, que convencer al paciente. Si le da un fármaco, aplica el pensamiento crítico y le dice que no siempre funciona, que puede haber tal o cual problema, le está privando del posible efecto placebo.

Placebo y algo más

– Porque los medicamentos de verdad también se aprovechan del placebo, ¿no?

– Los homeópatas suelen argumentar que, si el placebo funciona, lo que ellos hacen tampoco está tan mal. No es verdad. Cuando te doy un remedio real, además del placebo, funciona el medicamento. Si sólo te doy placebo, te privo del poder curativo de la medicina.

– Si los productos homeopáticos son placebo, como el cura, cura, sana… de las madres a los niños, y los venden en farmacias, no están engañando.

– Nos están timando. Mantengo una lucha constante con los farmacéuticos, a quienes acuso de actuar como meros vendedores y no como profesionales sanitarios con ética. Como vivimos en una economía de libre mercado, pueden vender lo que quieran, pero deberían advertir a la gente de que los productos homeopáticos no tienen nada y no hacen nada.

– ¿Y no deberían hacer algo las autoridades?

– Deberían. En Reino Unido, participé en una investigación parlamentaria que concluyó pidiendo al Gobierno que se deje de pagar la homeopatía con dinero público. Pero el príncipe Carlos movió los hilos y, al final, el Gobierno decidió que había que seguir ofreciendo a los pacientes la posibilidad de elegir. Poder elegir es muy importante, pero, para hacerlo, tienes que estar bien informado: la homeopatía no tiene nada y no hace nada.

– Pero no es inocua. Puede llevar a la gente a abandonar tratamientos que funcionan.

– Sí. Simon y yo contamos en el libro el trágico caso de una homeópata a la que le salió una mancha en el brazo, se la trató sólo con homeopatía y murió. Era un melanoma maligno. Si a los propios homeópatas les pasa eso…