Las figuras y las líneas de Nazca, en peligro

El mono del desierto de Nazca. Foto: SAN.Sé de un pseudoarqueólogo español que, aprovechando una visita a la Gran Pirámide, grabó su nombre en un rincón de una galería para dejar constancia de que había estado allí. Sinceramente, esa actitud vandálica no me sorprende en alguien obsesionado por arrebatar al ingenio humano grandes obras del pasado y atribuírselas a extraterrestres o civilizaciones desconocidas. Me he acordado de él hoy al ver lo que está pasando con las figuras y las líneas de Nazca que, según ha revelado el Servicio Aerofotográfico Nacional (SAN) de Perú, han sufrido “graves daños” en los últimos treinta años.

Fotografías aéreas tomadas en junio demuestran que los turistas y los automovilistas han dejado huella en estas marcas hechas en la pampa entre 200 antes de Cristo y 600, que fueron declaradas Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1994 y que han sido explotadas hasta la extenuación por los fabricantes de misterios, que llegaron a venderlas como pista de aterrizaje de los platillos volantes. Las figuras más afectadas son “la del mono, la del colibrí y la del trapecio”, ha indicado el comandante Jorge Suárez, del SAN. A principios de los años 70 del siglo pasado, se vio que la carretera panamericana había cortado la cola del lagarto; ahora, las huellas de neumáticos ya han destrozado la cola del mono y la figura del pez. “Es triste comprobar que, al hacer una comparación entre las fotos tomadas en 1973 y las que se tomaron el mes pasado se observen daños tan graves”, ha lamentado Suárez. Jesús Cabel Moscoso, director del Instituto Nacional de Cultura (INC) en Ica, ha declarado a la agencia AP que la protección de los geoglifos exige la participación de la Policía, las autoridades y entidades civiles. ¿Tomarán el Gobierno peruano y la Unesco cartas en el asunto para proteger un tesoro de todos?

La Atlántida, ¿un continente perdido?

Existió hace 11.000 años, al oeste del estrecho de Gibraltar, una isla más grande que África y Asia juntas. La Atlántida, como se llamaba, era la cuna de una civilización muy avanzada e inmensamente rica. Su flota navegaba por todos los mares a la busca de materias primas. El oro se empleaba en la isla para hacer estatuas y, con otros metales preciosos, cubría las fachadas de algunos edificios. Los reyes atlantes ya habían construido templos, palacios, puertos y astilleros, y esclavizado a algunos de sus vecinos, cuando se lanzaron a la conquista del Mediterráneo oriental. Fueron derrotados por Atenas, y un terremoto y un diluvio sumergieron la isla continente en el océano en un día y una noche.

Platón (429-347 antes de Cristo) contó esta historia en dos de sus diálogos, Timeo y Critias. No hay referencias a la Atlántida anteriores y todas las posteriores se basan en lo que escribió el filósofo griego, cuyo discípulo Aristóteles creía que se trataba de una ficción poética de su maestro. La narración ocupa menos de diez páginas, pero ha dado lugar a miles de libros en los cuales se ha situado el desaparecido imperio en mitad del Atlántico, en el Índico, en las Islas Británicas, en Francia, en Canarias, en Cuba, en Yucatán, en Los Andes, en Arabia, en Groenlandia y en la Antártida, entre otros lugares. Se ha poblado hasta de extraterrestres y se ha presentado como la tierra originaria de los egipcios, los mayas, los aztecas, los vascos, los indios norteamericanos…

Atlantes en Andalucía

“No creo que la Atlántida haya existido como una civilización avanzada en una isla en mitad del Atlántico”, dice el historiador y novelista Juan Eslava Galán. “Las propuestas de posibles emplazamientos tienen su origen, en el mejor de los casos, en malinterpretaciones y, en el peor, en tergiversaciones con fines crematísticos”, mantiene David García i Rubert, arqueólogo y profesor de la Universidad de Barcelona. La Atlántida salió del fondo del mar a principios de junio cuando el físico alemán Rainer Kühne publicó, en la web de la prestigiosa revista Antiquity, una foto tomada por un satélite en la que identifica, en la Marisma de Hinojos, cerca de Cádiz, los restos de dos templos de los que habla Platón.

Ramón Corzo, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla, tiene una dilatada experiencia en arqueología aérea y no ve en la imagen nada sorprendente. “Lo que hay son sombras en la arena fruto de la casualidad. Es un terreno que ha emergido recientemente, en el que no hay posibilidad de que exista ningún tipo de estructuras tan antiguas”. El artículo de Antiquity ha indignado a Georgeos Díaz-Montexano, un aficionado hispanocubano que acusa a Kühne de plagiarle al situar el continente perdido en Cádiz. La localización de la Atlántida en Andalucía occidental es, sin embargo, muy anterior al nacimiento de Díaz-Montexano, quien sostiene que “el acueducto de Segovia es un monumento atlante”.

Imagen de satélite de la Marisma de Hinojos en la que Rainer Kühne ve las huellas de los templos de Clito y Poseidón (marcados en rojo). Foto: Rainer Kühne.El primero que pone la Atlántida en Andalucía es Platón, que dice que está más allá de las Columnas de Hércules, como los griegos llamaban al estrecho de Gibraltar”, indica Corzo. Parte de la descripción de la civilización desaparecida parece corresponder con lo que se conoce de Tartessos, la cultura que se desarrolló entre los siglos VIII y VI aC en el sur peninsular, donde en aquella época hubo núcleos urbanos ordenados en anillos -como la capital atlante- en una tierra muy fértil y rica en minerales. “Platón toma elementos del Tartessos histórico y los traslada a un pasado remoto que no tiene nada que ver con la realidad”, explica el experto de la Universidad de Sevilla.

Hundidos por la soberbia

García i Rubert coincide en que el filósofo introduce elementos de su realidad histórica y de la tradición griega en la narración del auge y destrucción de “un estado ideal extraordinariamente rico y próspero que cae en la impiedad, lo que desemboca en su destrucción a manos de los dioses. Es un mito precioso, creado a partir de un montón de tradiciones e influencias”. El arqueólogo catalán ve, en el enfrentamiento entre atlantes y atenienses, una reedición de las guerras médicas (498-479 aC), en las que los griegos frenaron el avance hacia Europa del imperio persa. El catastrófico final sería una nueva versión del episodio del Diluvio, documentado en la tradición mesopotámica desde 2500 aC y del que se apropiaron después los hebreos. “Es el tópico del pueblo que se hunde por su soberbia”, señala Corzo.

Todos los elementos míticos e históricos se funden en un relato que engrandece a Atenas, la patria del filósofo. “Las ciudades, como las personas, necesitan un pasado ilustre y, si incluye la derrota de una civilización superior, mejor”, apunta Eslava Galán. “Platón dijo que los hechos habían ocurrido 9.000 años antes como pudo decir 20.000”, afirma el catedrático sevillano. Y es que, hace 11.000 años, los atenienses no pudieron vencer a nadie por una razón muy simple: Atenas no existía. No había en el mundo ninguna ciudad; sólo tribus de cazadores recolectores.

El escollo cronológico no es menor. Los ‘atlántólogos’ han intentado eludirlo argumentando que los hechos sucedieron 900 años antes de Platón, y no 9.000; pero el relato original se lo pone difícil. Fueron los sacerdotes egipcios de Sais los que, según el filósofo, contaron la historia de la derrota de la Atlántida a Solón (638-560 aC), el padre de la democracia ateniense, refiriéndose a ella como “la hazaña más heroica” de los hombres que habían vivido 9.000 años antes. El problema, indica García i Rubert, no es sólo que no haya ningún texto sobre la Atlántida en culturas como la egipcia y las mesopotámicas -“que acostumbraban a registrar casi todo”-, sino que además la precisión cronológica de que hacían gala los egipcios invalida la posibilidad de un error de esa magnitud.

Un imperio en el Egeo

Quitarle un cero a los 9.000 años de Platón situaría el hundimiento de la Atlántida alrededor de 1500 aC, cerca temporalmente del final de la cultura minoica, que se desarrolló en Creta y cuyo esplendor todavía es visible en las ruinas del palacio de Cnosos. La isla griega fue hogar de la primera civilización avanzada de Europa, que desapareció hacia 1450 aC por causas desconocidas. Algunos arqueólogos han identificado la Atlántida platónica con la Creta minoica desde que el estudioso K.T. Frost, de la Universidad de la Reina, en Belfast, lo hizo por primera vez en un artículo publicado en The Times en 1909. Pero ¿cuál habría sido el agente destructor?

La isla de Santorini, fotografiada por el satélite 'Terra' de la NASA. Foto: NASA.Un centenar de kilómetros al norte de Creta, asoman en el Egeo los restos de una isla, Tera -hoy conocida también como Santorini-, cuyo volcán entró en erupción entre 1600 y 1400 aC y, en un momento dado, explotó con una potencia varias veces mayor que la del Krakatoa, que en 1883 mató a más de 36.000 personas. Es posible que Platón recurriera al recuerdo de esa violenta erupción como un elemento más para su historia, pero no hay pruebas de que la catástrofe de Tera acabara con la civilización minoica, que tampoco fue derrotada por los atenienses ni tenía sus dominios más allá de las Columnas de Hércules.

“No puedes cambiar todos los detalles del relato de Platón y decir que sigue siendo el relato de Platón. Es como decir que el legendario rey Arturo es en realidad la reina Cleopatra; lo único que tienes que hacer es cambiar el sexo, la nacionalidad, la época, el temperamento, el carácter moral y otros detalles de Cleopatra para que la semejanza sea obvia”, dejó escrito el novelista y estudioso Lyon Sprague de Camp en su libro Lost continents (1970). Kenneth Feder, experto en arqueología fantástica de la Universidad Central del Estado de Connecticut, compara el mito de la Atlántida con La guerra de las galaxias. Ambas historias ocurrieron hace mucho, mucho tiempo; en un sitio muy, muy lejano; y están protagonizadas por un todopoderoso imperio que sucumbe ante un grupo de valientes hombres libres. ¿Hay alguien que busque los restos de Luke Skywalker?

El primer ‘atlantólogo’

El abogado y congresista estadounidense Ignatius Donnelly (1831-1901) es el maestro al que siguen todos los atlantólogos. “Es el gran héroe de lo paranormal con referencia a la Atlántida. Dice lo que luego repetirán Erich von Däniken, Charles Berlitz y otros”, indica el arqueólogo David García i Rubert.

En Atlántida, el mundo antediluviano (1882), sitúa en el continente perdido el origen de casi todo, empezando por el alfabeto. “La tesis de Donnelly explicaba las semejanzas entre la civilización precolombina y la egipcia, con frecuentes tergiversaciones de los hechos, hasta dejarlos irreconocibles”, apunta Richard Ellis en En busca de la Atlántida (1998), el mejor libro sobre el mito publicado en español.

“Los pseudoarqueólogos son muchas veces falsificadores”, coincide Juan Eslava Galán, quien no se cree “casi nada” respecto a sorprendentes hallazgos submarinos. “Se ha hablado muchas veces de muros y construcciones subacuáticas que son sólo formaciones naturales con apariencia artificial”.

Dos canales productores de documentales compiten ahora por sumergirse en aguas de Gibraltar en busca del continente perdido. “En ningún lado se ha encontrado ni se encontrará algo parecido a lo que dice Platón”, sentencia García i Rubert. Pero sólo el nombre de la Atlántida ya vende.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

El pastor que mató a un niño autista durante un exorcismo puede ser condenado a cinco años

Ray Hemphill, pastor de la Iglesia de la Fe Apostólica, se enfrenta a una pena de hasta cinco años de cárcel y otros cinco de libertad condicional al haber sido declarado culpable de la muerte de Terrance Cottrell, un niño autista de 8 años que falleció el 22 agosto de 2003 durante un exorcismo en Milwaukee. Un jurado compuesto por seis hombres y seis mujeres tomó la decisión el viernes después de cuatro horas de deliberaciones, y está previsto que el juez dicte sentencia el 18 de agosto. El padre del pequeño se ha mostrado satisfecho por el fallo, aunque ha lamentado que el fiscal no pidiera una pena mayor para el acusado, de 47 años, quien mató al niño al permanecer sentado en su pecho mientras profería cantos y oraciones. “Lo ataron, lo sujetaron… hasta que murió”, declaraba hace un año Mary Luckett, abuela de Terrance, a una cadena de televisión. Quienes agarraron al pequeño para facilitar la labor del exorcista fueron Patricia Cooper, madre de Terrance, y otras dos parroquianas.

El ‘Planeta encantado’ de Benítez vuelve a TVE

La Televisión Española (TVE) del PP la estrenó y la del PSOE la repone. Planeta encantado, la serie dirigida por el ufólogo Juan José Benítez, ha regresado de la mano de José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente del Gobierno que prometió dar un golpe de timón en el rumbo de la televisión pública. La anterior época de los socialistas en el poder encumbró a adivinos como Rappel, que llegó a tener programa propio. Ahora, son Benítez y su discípulo Iker Jiménez -éste los viernes por la mañana en La Primera- quienes emboban al personal con sus enigmas inexistentes.

Un dossier especial desmenuza en esta página todos los episodios de Planeta encantado, que incluyen momentos gloriosos como cuando Benítez sienta a Jesús en el Coliseo romano antes de que el edificio existiera, vende una película de animación como si fuera una cinta grabada por los astronautas en la Luna, atribuye a seres de Orión la edificación de las pirámides de Egipto, asegura que hay pruebas de la convivencia de seres humanos y dinosaurios, dice que un poder mágico facilitó el transporte de los moais de la isla de Pascua y afirma que el Arca de la Alianza era un arma de destrucción masiva. ¿Qué piensa de esta bazofia de 8 millones de euros el comité de sabios al que iba a recurrir Rodríguez Zapatero para regenerar TVE?

‘Alerta 2004’: un ovni, dos ovnis, tres ovnis…

“Desde el inicio de los tiempos, el hombre ha observado el cielo con fascinación y temor. Nuestros antepasados de las cavernas alzaron su mirada al Cosmos para comprender que allí, perdidos en el infinito, se concentraban todos los enigmas, todas las respuestas a los interrogantes que planteaba la realidad. Miles de años después, inmersos ya en el tercer milenio, la tecnología y el avance de la vida moderna nos han ido apartando poco a poco de cielo. A pesar de todo, hemos comenzado tímidamente a explorarlo, quizá con la secreta intención de saber si más allá de las estrellas hay o hubo alguna vez otros hombres, otras civilizaciones, otros mundos habitados. ¿Tendremos cercana la respuesta? Esta noche, una noche cualquiera, cientos de miles de amigos están volviendo a alzar los ojos hacia las alturas. Cada uno con su equipaje vital, con sus sueños y esperanzas, con sus deseos de presenciar lo prodigioso o simplemente recrearse con el espectáculo de la naturales, lo han dejado todo para mirarse en el espejo del Universo. Esta noche, una noche cualquiera, retumbará en nuestro interior el eco de las eternas preguntas, esas mismas que angustiaban al hombre primitivo. Ésas que, pese a quien pese, siguen sin resolver. Estimados amigos, sed bienvenidos. Aquí comienza la Alerta 2004″. Y empezó a sonar la sintonía de la Cadena SER, mezclada con las cinco notas del mensaje extraterrestre de Encuentros en la tercera fase. Pasaban tres minutos de las 1.30 horas del 26 de junio y comenzaba uno de los espectáculos más infantiles de la historia de la ufología española, la Alerta ovni convocada por Milenio 3, el programa de Iker Jiménez en la SER.

La primera mentecatez de la madrugada se escuchó en esa introducción leída por el actor Primitivo Rojas, la voz de El precio justo. Nadie sabe lo que pensaba el hombre de las cavernas cuando miraba al cielo, ni si lo miraba poco o mucho. Pero sí sabemos que hoy en día miles de científicos se dedican profesionalmente al estudio del cielo, existen grandes complejos de telescopios y hay observatorios en órbita que nos han permitido viajar en el tiempo hasta poco después del Big Bang, la gran explosión con la que empezó todo. Por eso, afirmar que “la tecnología y el avance de la vida moderna nos han ido apartando poco a poco de cielo” es una estupidez. ¿Quién es el ignorante que incluyó en el guión de Primitivo Rojas una memez de ese calibre? ¿Ha despedido Iker Jiménez al autor de ese disparate? Si no ha sido así, ¿dónde está su rigor? Quizá con “satélites como el Iridium“, que el ufólogo y su compañera Carmen Porter advirtieron de que había que tener en cuenta a la hora de no tomar por ovni lo que no lo es, cuando lo cierto es que hay 66 satélites del sistema de telefonía Iridium, y no uno. Ésta es una de las muestras de incultura en las que incurrieron los fabricantes de misterios en una noche radiofónica plagada de ovnis y extraterrestres, en la que no se habló nada de astronomía y casi nada de astrobiología. Eso sí, hubo cientos de mecheros encendidos al unísono a petición de la estrella del misterio en el Auditorio Juan Carlos I de Madrid, decenas de mensajes ñoños enviados por los oyentes de Milenio 3 a través de la radio a seres de otros mundos, gritos histéricos cada vez que alguien decía ver una luz en el cielo… y platillos volantes.

También hubo apariciones fugaces de científicos, con declaraciones pregrabadas que Jiménez y su equipo utilizaron para que dieran la impresión de que les apoyaban en sus disparates ufológicos, aunque en ningún caso se atrevieron a preguntar a los representantes de la ciencia oficial qué piensan del fenómeno ovni. O, si lo hicieron, simplemente no emitieron esa parte de la intervención.Sólo acudieron dos científicos y un astronauta a la cita con los alienígenas, a pesar de los intentos del equipo del programa de embaucar a representantes de planetarios y museos de la ciencia españoles. Fueron el astronauta Michael López Alegría; José Docobo, director del Observatorio Astronómico Ramón María Aller, de Santiago de Compostela; y Sixto González, director del Observatorio de Arecibo, en Puerto Rico. El técnico de la NASA envió un saludo a los extraterrestres que pudieran escuchar el programa, a los cuales anunció que en unos años el hombre volverá a la Luna. De Docobo, los responsables de Milenio 3 rescataron una breve intervención en la que, semanas antes, había pedido colaboración del público para aclarar qué fue la luz que el 2 de junio se vio en los cielos de España y Portugal. Y Sixto González animó al público a mirar al cielo, en el que “hay muchas cosas lindas”, y dijo que cree que existen otras civilizaciones extraterrestres. Aunque ninguno de ellos habló de ovnis, los ufólogos vendieron las intervenciones como una muestra del apoyo de la ciencia a su quehacer. “Deberían tomar nota muchos recalcitrantes científicos que hay por ahí”, dejó caer el director del programa tras las declaraciones del astrónomo estadounidense.

Jiménez estuvo acompañado en los micrófonos de la SER por Javier Sierra y Enrique de Vicente, directores de las revistas Más Allá y Año Cero, respectivamente. Faltó Juan José Benítez, pero el trío no defraudó y ofreció algunos momentos ufológicos ridículos, casi al nivel del consultorio que el extraterrestre Geenom -la Elena Francis de las galaxias- tuvo hace unos años en la revista que ahora pilota -entonces era subdirector- Sierra. Así, cuando se informó desde varios puntos de España de la visión de tres luces en el cielo, De Vicente sacó a pasear a los marcianos: “Estamos descartando permanentemente que, sean terrestres o no terrestres, sean unos objetos tecnológicos que se están manifestando en diversos lugares. Estamos descartando que, quien quiera que sea, quiere responder a la llamada porque le apetece, porque le conviene o porque quiere crear una conciencia. ¿Por qué digo esto? Porque está habiendo desde el 11 de enero una oleada ovni en España después de mucho tiempo de ausencia total”. El director del programa jugó a decir sin decir, eludiendo hablar abiertamente de platillos volantes, pero echando mano de toda la casuística ovni a su alcance, de un cuadro de corresponsales formado por ufólogos y hasta echadores de cartas destinados en puntos calientes de apariciones de ovnis, de los típicos testigos de élite, de pinturas rupestres y medievales y hasta de los círculos de los cultivos, a los que se refirió -en otra muestra de su basta cultura- como “señales en los campos de trigo de Inglaterra”. ¿Con tantos kilómetros recorridos tras el misterio como es posible que Jiménez ignore que en trigo sólo aparecieron dibujos en Señales (2002), la película de M. Night Shyamalan? A esta metedura de pata, se sumó una tontería típica de De Vicente, para quien, si los círculos de los sembrados son obra de bromistas, se trata de iniciados, ya que los pictogramas muestran “una simbología hermética”.

“Yo, si fuera un extraterrestre, que no lo soy; si fuera un extraterrestre, si es que existen; ahora mismo en Madrid, desde las alturas, vería que hay un montón de gente amiga, con luces, haciendo casi, casi, señales de buen sentimiento, que es lo que nos caracteriza a los amigos de Milenio 3“, había dicho el director del programa cuando éste empezaba. Y, aunque tardaron, los platillos volantes aparecieron. Los momentos cumbres estuvieron protagonizados por tres lucecillas que se vieron, al parecer, por toda la Península Ibérica y por algunos corresponsales desmelenados. “¡Parece que está pasando algo, Iker! ¿Dónde, dónde, dónde…? ¿Qué, qué, qué, qué…? ¡Guau, guau, guau, guau…! ¡Sí, sí, sí, sí…! ¿Me estás diciendo…? (Dirigiéndose a alguien.) Es una luz blanca, bastante grande, que se ha perdido detrás de unos árboles en este momento, Iker. Y parece, parece, parece… Vamos a ver… ¡Ay, Dios! ¡Vaya, vaya, vaya…! Parece que se ha cruzado con otro objeto”, decía un excitado ufólogo llamado Miguel Pedrero desde Betanzos, en La Coruña. Cuando estaba la Alerta ovni en su recta final, De Vicente lo tenía claro: “Se está viendo algo que tiene toda la apariencia de una nave”. El director de Milenio 3 dijo un día después que existía “la posibilidad de tener un macroavistamiento absolutamente documentado como no había pasado hacía mucho tiempo”.

Iker Jiménez puso el 26 de junio el listón muy alto, a la misma altura que su maestro Juan José Benítez cuando reveló, en Televisión Española (TVE), que los astronautas del Apollo 11 habían explorado un edificio alienígena en la Luna y, para probarlo, recurrió a una película hecha por un estudio de animación que presentó como si hubiese sido rodada en el satélite terrestre en 1969. Era difícil, pero el joven ufólogo y su equipo de Milenio 3 han llevado al fenómeno ovni a más altas cotas de estupidez. “La noche del 25 de junio habrá sido una gran inocentada transmitida por radio a unos miles de panolis ocupados en mirar la bóveda celeste”, auguraba horas antes José María Romera en Diario de Navarra. Así fue.