Un ‘Van Gogh’ para la ‘Alerta ovni’

Los platillos volantes ocupan el lugar de las estrellas en esta curiosa versión de 'Noche estrellada', obra de una artista del 'Photoshop'.

Vincent Van Gogh (1853-1890) pintó Noche estrellada en junio de 1889, cuando estaba encerrado en el manicomio de Saint Rémy (Francia). El óleo forma parte de la colección del Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York. Oskar Belategui, periodista cinematográfico del diario El Correo, dio en Internet hace unos días con esta peculiar visión de la obra maestra. Un artista del Photoshop ha convertido las estrellas en platillos volantes, una visión deseada por los participantes y organizadores de la Alerta ovni que se celebrará en España el viernes, en la que los segundos intentarán dar a los primeros gato por liebre, porque en ello les va el negocio, como han tratado de engañar a algunos planetarios y museos de la ciencia españoles a los que han querido vender esa feria de lo paranormal como una noche de observación astronómica. Habrá luces el viernes en los cielos españoles, pero no serán ovnis; al igual que no hay verdad en lo que cuentan los fabricantes de misterios.

‘Milenio 3’ recurre al engaño para que los museos de la ciencia y planetarios participen en la ‘Alerta ovni’

Tres responsables de planetarios y museos de la ciencia españoles han denunciado a Magonia que miembros del equipo de colaboradores de Iker Jiménez que prepara la Alerta ovni del 25 de junio han intentado, mediante engaños y mentiras, que varios centros de divulgación de la ciencia participen en la romería ufológica organizada por la Cadena SER. Redactores de esa emisora han invitado por teléfono en los últimos días al Museo de la Ciencia de Castilla-La Mancha, al Planetario de Madrid y al Planetario de Pamplona, entre otras instituciones, a involucrarse en lo que presentaban como una noche de observación astronómica que se iba a celebrar en toda España. Los colaboradores de Milenio 3 no explicaban a su interlocutor que se trataba en realidad de una Alerta ovni y, en al menos un caso, mintieron sobre la colaboración de un conocido divulgador científico.

El 12 de junio, varios lectores de Magonia dejaron en esta web comentarios en los que aludían a la participación del Museo de la Ciencia de Castilla-La Mancha en la Alerta ovni. Dos días después, nos pusimos en contacto con la institución conquense y, a pesar de que sus directivos estaban en un encuentro profesional en Barcelona, se nos confirmó que el museo iba a colaborar “con la SER en algo grande”. Una llamada telefónica a Félix Ares, director de Miramón Kutxaespacio de la Ciencia, sirvió para poner sobre aviso a los responsables del centro castellano-manchego, quienes el miércoles se reunieron para tomar una decisión sobre el asunto. Según me explicaron, el Museo de la Ciencia de Castilla-La Mancha organiza desde hace cinco años una observación nocturna del cielo en coincidencia con el solsticio de verano. Cuando les llamaron de la SER hace unos días, les dijeron que la cadena estaba montando para el 25 de junio una observación del cielo en toda España y que, si se sumaban, podrían intervenir en directo por la radio. “En ningún momento se hablaba de ovnis ni nada parecido”. Sin conocer la auténtica naturaleza de los hechos y dejándose llevar por la confianza en el periodista que contactó con ellos -“el responsable de SER Cuenca creía que iba a ser una noche observación astronómica”-, el museo se sumó a la iniciativa. Días después, tras enterarse por Ares y Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona, de que se trataba de una Alerta ovni y comprobarlo en la web de la emisora, cambiaron de opinión. “Lo que hemos visto no se parece en nada a lo que nos habían contado. No participaremos en el programa, pero mantendremos la observación del cielo que montamos desde hace años”. A pesar de que la institución comunicó inmediatamente su decisión a los responsables de Milenio 3, el museo conquense seguía apareciendo ayer en la web de Jiménez como colaborador del acto.

La torpeza de los organizadores de la Alerta ovni de la SER les llevó a intentar reclutar para la causa al planetario pamplonés, cuyo director es un destacado miembro de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico. Además, echaron también sus redes infructuosamente en el Planetario de Madrid, a cuyos responsables aseguraron falsamente que iba a participar otro divulgador científico conocido por su firmeza contra la pseudociencia. Engaños y mentiras, contados al detalle por Javier Armentia, han sido las herramientas a las que han recurrido en Milenio 3 para intentar recubrir con un halo de credibilidad científica una caza de platillos volantes que en Vizcaya coordinará el echador de cartas Prudencio Muguruza. Los museos de la ciencia y planetarios españoles ya están en guardia, y otros colectivos han reaccionado ante las malas artes del equipo de Iker Jiménez. Los astrónomos de la Red de Investigación Sobre Bólidos y Meteoritos han denunciado, en un duro comunicado, a una organización que “ha buscado el respaldo de instituciones científicas y de divulgación sólo con la intención de dotar de cierto prestigio a la Alerta ovni, pero nunca declarando que eso era una noche de misterio. Con ello, además, sólo se pretende publicidad para un programa en el que habitualmente se desprecia la labor de los científicos tildándolos de oficiales, dogmáticos e inquisidores, mientras se da pábulo a nigromantes, charlatanes o esotéricos de todo género”.

La lección aprendida no ha de limitarse, no obstante, a este acto en concreto, sino que debería servir para que divulgadores y científicos tuvieran más cuidado a la hora de aceptar entrevistas en radio y televisión. Resulta todavía habitual, por desgracia, que investigadores serios intervengan en programas como Milenio 3 embutidos entre un reportaje de fantasmas y otro de platillos volantes, por ejemplo. El científico invitado no lo sabe y, la mayoría de las veces, ni siquiera escucha el programa, pero su presencia da credibilidad a un espacio dedicado a fomentar la superstición y la anticiencia. Naturalmente, los vendedores de misterios se aprovechan de que llaman desde una emisora importante -¿considera ético la SER el comportamiento de los implicados en la organización de la Alerta ovni?- y de que sus víctimas están interesadas en divulgar la ciencia; pero hay que tener cuidado. Es la única forma de no caer en trampas como la última tendida por Iker Jiménez y sus colaboradores al Museo de la Ciencia de Castilla-La Mancha.

‘Pensar’ cada tres meses pegados a la actualidad

Portada del número 3 de la revista ‘Pensar’.Que una publicación trimestral parezca pegada a la actualidad resulta difícil y, cuando sucede, no se debe a la suerte, sino a la inteligencia y profesionalidad de sus responsables a la hora de elegir los temas de los artículos. Eso ocurre con el tercer número de Pensar, la revista en español del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP). A pesar de haberse planificado hace meses, contiene artículos que podrían salir ahora mismo en cualquier semanario, como el dedicado a El código Da Vinci y el que analiza las predicciones de los gurús de la economía.

Hace tiempo que buscaba una crítica histórica del best seller de Dan Brown, que no he leído porque gente de la que me fío me recomendó que no me expusiera a ese riesgo. El prolífico José Luis Calvo hace en Pensar realidad mis deseos con un texto de tres páginas en el que demuestra que El código Da Vinci es una sucesión de disparates desde el punto de vista histórico. Con los vaivenes económicos que sufrimos desde el atentado contra las Torres Gemelas, resulta también más que oportuno un análisis de las predicciones de los gurús financieros como el que hace Pablo Mira, de la Universidad de Buenos Aires. Alejandro Borgo, director de la revista, destaca en el editorial como “un seguimiento detallado de estos pronósticos a menudo arroja un resultado no muy diferente a los de aquéllos que realizan astrólogos y videntes” y recuerda que la pseudociencia “alcanza a sectores de poder que, utilizando una presuntuosa y oscura jerga, toman determinaciones decisivas para millones de personas”.

Calvo y Mira sacan al pensamiento crítico del rincón del misterio para aplicarlo a un libro de ventas millonarias y a una realidad que nos afecta a todos, pero no faltan en este número de Pensar textos de corte más clásico dentro del escepticismo científico, como el del historiador y periodista Julio Arrieta sobre los platillos volantes en el arte rupestre, el del veterano Joe Nickell acerca de las líneas de Nazca y el de Widson Porto Reis dedicado a la publicidad subliminal. Mención especial merece la reflexión sobre periodismo y escepticismo de Alejandro C. Agostinelli, editor de Dios!, porque tratarse de una visión de la profesión de comunicador desde dentro, autocrítica y sincera. Comparto muchas de las opiniones del periodista argentino, pero lo que me parece más interesante es que alguien se pare a pensar sobre cuál puede ser la mejor vía para “sembrar la semilla de la duda” desde los medios de comunicación. Es un debate pendiente que puede ayudar a que el escepticismo tenga en el futuro una aceptable proyección social en países como España.

Pensar, revista en la que están implicados miembros de prácticamente todos los colectivos escépticos latinoamericanos, tiene periodicidad trimestral y cuesta 12 dólares por un año y 20 por dos. Pueden suscribirse a ella a través de Internet o del correo convencional, usando en el primero de los casos la tarjeta de crédito y en el segundo teniendo, además, la posibilidad del giro postal. En caso de que tengan algún problema o pregunta, no duden en ponerse en contacto con el representante de Pensar que les sea geográficamente más cercano.

Los ufólogos de feria se enfadan y los fabricantes de falsos ovnis se organizan

La puesta en marcha del Proyecto Magonia ha sido recibida con indignación por parte de los ufólogos que participarán el 25 de junio en la Alerta ovni convocada por Iker Jiménez y la Cadena SER. El pasado sábado, en el programa Milenio 3, el promotor de la caza nocturna de platillos volantes calificó de engaño el concurso de creación de falsos ovnis y estudio de las consecuencias de su observación. Nada más lejos de la realidad. La intención final de quienes convocan y secundan el Proyecto Magonia no es engañar a nadie, sino mostrar cómo nos engañamos a nosotros mismos viendo lo que queremos ver y cómo algunos se aprovechan de ello para lucrarse. ¿Quién engaña, quien vende a los cuatro vientos la idea de que nos visitan extraterrestres o quien anima a la gente a pararse a pensar antes de creer en lo extraordinario? ¿Quién engaña, quien descubre que el sonido de un presunto ovni corresponde al canto de un sapo o quien prefiere ignorar los análisis científicos para seguir hablando de naves extraterrestres? ¿Quién engaña, quien denuncia que un ufólogo ha hecho pasar un montaje de estudio de animación por una película grabada por los astronautas en la Lunao quien oculta ese fraude?

Tan criticable como la falta de escrúpulos de los practicantes la ufología de feria es que una emisora de radio como la SER considere el rigor algo de quita y pon, y sirva de altavoz a quienes explotan la credulidad del público. El historiador y escéptico José Luis Calvo lo ha dicho bien claro en su Carta abierta a la SER: “Si continúan como hasta la fecha (el autor se refiere a promover Alertas ovni para hacer negocio), por favor, después no pretendan ustedes que la suya es una cadena que elabora unos contenidos informativos serios e imparciales porque estarán cumpliendo al pie de la letra el viejo aforismo latino: Pecunia non odet“. No sé cuántas personas habrán escrito a la SER en términos parecidos, pero sería deseable -por mera cuestión de higiene- que la vara de medir que la comunidad escéptica aplica a otros medios cuando caen en el sensacionalismo y en el fomento de la irracionalidad también sirva para esta cadena, aunque sea la más importante de España -o precisamente por eso-, y se expongan públicamente episodios vergonzosos como el que nos ocupa. Hasta que no se haga eso, ni habrá posibilidad alguna de que la SER deje de fomentar la superstición con Alertas ovni ni dejará de parecer que los escépticos españoles se arrugan ante los poderosos.

Mientras los ufólogos se enfadan y la mayoría de los escépticos calla (otra vez), los fabricantes de falsos ovnis se han puesto manos a la obra. No ha pasado una semana desde el lanzamiento del Proyecto Magonia y ya han creado una web y una lista de correo. Además, el responsable de Magonia estudia la posibilidad de convocar un concurso similar que premiará el mejor falso ovni de cada año, un platillo volante visible en los cielos de la Península cualquier día, sin que nadie estuviera sobre aviso. Por de pronto, les animo a pulsar el botón y participar el 25 de junio en algo diferente.

Pulsar para unirse al grupo Fabricantes de Ovnis.

Cree el 25 de junio un ovni en los cielos de España: participe en el Proyecto Magonia

¿Quiere poner a prueba la fiabilidad como testigos de los aficionados a los platillos volantes y la sagacidad como investigadores de los ufólogos? Si es así, y le apetece además pasar un buen rato, le animo a participar el 25 de junio en el Proyecto Magonia, una iniciativa paralela a la Alerta ovni organizada en España por Iker Jiménez y la Cadena SER. En enero de 1979, un grupo liderado por Félix Ares, actual presidente de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, demostró la tendencia del público a ver en el cielo cosas sorprendentes y la de Juan José Benítez a entrevistar a testigos inexistentes y a tomar un juego de focos por una portentosa nave extraterrestre. La iniciativa fue bautizada como Proyecto Iván, por el nombre de la cafetería donde se planificó el experimento, que en aquella ocasión requirió de una campaña previa de motivación y sensibilización de la prensa. Veinticinco años después, el Proyecto Magonia intentará comprobar cuán fiables son tanto los testigos como los ufólogos y quien mejor lo haga será premiado con un lote de libros y revistas sobre la materia.

El experimento se hará la noche del 25 de junio, cuando centenares de personas saldrán al campo a ver ovnis animadas por el programa Milenio 3, de la SER. Como el público ya ha sido convocado, quienes participen en el Proyecto Magonia sólo tendrán que centrarse en la creación de estímulos, de falsos ovnis. Cada individuo o equipo podrá usar para ello lo que quiera -luces de coche, focos, globos iluminados, fotos y películas trucadas…-, actuar desde donde guste y alertar o no de la presencia del extraño objeto a sus víctimas potenciales, pero siempre deberá evitar que sus acciones provoquen directa o indirectamente daños a personas y bienes. Los fabricantes de falsos ovnis que quieran sumarse al Proyecto Magonia tendrán que hacer un seguimiento de sus platillos volantes en los medios de comunicación, desde la SER esa misma noche hasta las revistas esotéricas en los meses siguientes.

A la hora de decidir el ganador, el jurado primará el informe más completo. El trabajo ideal deberá incluir la descripción del ovni facilitada por los testigos, su interpretación de los hechos, si medios de comunicación y ufólogos se hicieron eco del fenómeno -y de qué modo-, lo que realmente era y cómo se diseñó el estímulo. Cada individuo o equipo podrá documentar en vídeo y audio, con fotografías, planos y esquemas, y -si es preciso- mediante la intervención de un fedatario público, la paternidad del falso ovni. El informe se mandará en formato electrónico a Luis Alfonso Gámez -en caso de que por su volumen el envío resulte imposible, el concursante colocará el material en una web donde podrán examinarlo los miembros del jurado- antes del 30 de septiembre de 2004. El fallo del jurado, cuya decisión será inapelable y que podrá declarar el premio desierto, se publicará en ésta y otras webs el 30 de octubre.

Los miembros del jurado serán Alejandro C. Agostinelli, periodista y editor de Dios!; Félix Ares, divulgador científico; Julio Arrieta, historiador y periodista; Alejandro J. Borgo, periodista y director de la revista Pensar; José Luis Calvo, historiador y responsable de El Triunfo de Clío; Luis R. González, ufólogo y periodista científico; y Heriberto Janosch, psicólogo y fundador del Centro Argentino para la Investigación y Refutación de la Pseudociencia (CAIRP). El premio consistirá en un lote de libros donado por el responsable de Magonia y compuesto por: Ovnis: el fenómeno aterrizaje (1978), de Vicente-Juan Ballester Olmos; Incidente en Manises (1980), de Juan José Benítez; El incidente (1980), de Charles Berlitz y William Moore; Ovnis: enigma del espacio (1980), de Eugenio Danyans; Ovnis y agujeros negros (1981), de Màrius Lleget; Objetos desconocidos en el cielo (1961), de Antonio Ribera; Pasaporte a Magonia (1969), de Jacques Vallée; el Diccionario temático de ufología (1997), de la Fundación Anomalía; y una colección completa, en formato digital, de la revista El Escéptico.