“La caras de Bélmez son auténticas”, sentenciaba Iker Jiménez en una ‘exclusiva mundial’ en 1997

Portada de 'Enigmas' y primera página del reportaje firmado por Lorenzo Fernández e Iker Jiménez.Iker Jiménez, el mismo que ahora pide pruebas sobre la autenticidad o la falsedad de las caras de Bélmez, publicó en septiembre de 1997 en la revista Enigmas (Año III, Nº 6) un reportaje que, bajo los sellos de ¡Exclusiva Mundial! y Pruebas definitivas, llevaba el clarificador título de “Las caras de Bélmez son auténticas”. El texto lo firmaba con Lorenzo Fernández Bueno.

“Transcurrido un cuarto de siglo, demostramos con documentos oficiales y en rigurosa exclusiva la autenticidad de esas caras sobrenaturales, un misterio que aún espera una explicación en el rincón más apartado de Andalucía”, escribían los periodistas en la entradilla. Y concluían el artículo, triunfales: “Hoy, en estas páginas ustedes pueden contemplar el acta notarial que ha permanecido oculta durante casi veinticinco años, la prueba definitiva de que los rostros de Bélmez de la Moraleda no son un fraude”.

En el editorial de la revista, Fernando Jiménez del Oso coincidía con ellos: “Puestos a dejar las cosas en su sitio, Iker J. y Lorenzo F., en una exclusiva que dará que hablar, aportan pruebas definitivas del carácter paranormal de las caras de Bélmez”. Sólo siete años después, dado que a Jiménez le falla la memoria, no tenemos ningún inconveniente en recordarle esta prueba de su rigor. Eso sí, lo hacemos sin notario porque creemos que para demostrar ciertas cosas no hace falta un fedatario.

Trolas del escándalo de las caras de Bélmez

Está revuelto el mundo del misterio desde que se publicó el manifiesto Por el derecho a una información crítica, en el que se pide a los medios de comunicación rigor a la hora de tratar asuntos como el de las caras de Bélmez. Tanta rabia ha dado a los divulgadores de lo paranormal que hayan quedado en evidencia algunos de los suyos -la denuncia se centra en los integrantes de la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP)- que han hecho piña y empezado a disparar contra los auténticos culpables, los cazadores de brujas, los inquisidores, los miembros de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico. En la madrugada del sábado y en replica a ésas y otras lindezas, llamé por teléfono al programa Enigmes i Misteris, que presenta Josep Guijarro en Radio 4, para indicar al presentador y a sus colaboradores que hasta en eso están confundidos.

ARP ha tenido muy poco que ver en la denuncia de un circo cuyos orígenes se hunden en la España profunda. El manifiesto fue una idea del periodista científico Mauricio-José Schwarz y el material que se adjuntaba -un número de El Escéptico Digital (EED) dedicado íntegramente a las caras de Bélmez-, una iniciativa personal de Vicente Prieto y Óscar David Sánchez. La verdad es ésta: Schwarz redactó un manifiesto, recogió firmas y las envió a los medios acompañadas del monográfico del boletín electrónico de ARP; pero ni Schwarz forma parte de la organización escéptica española ni Prieto ni Sánchez -directores del EED– hicieron lo que hicieron por indicación de alguien. Por eso resulta gracioso escuchar a Bruno Cardeñosa, Manuel Carballal, David Sentinella y otros decir que estamos ante una maniobra de ARP. No, no es así. El mérito es de los tres citados y de quienes han colaborado con sus artículos en ese número de EED; y así lo dije en el espacio radiofónico de Guijarro. Que ARP se haya beneficiado de ese trabajo con una presencia en los medios que no ha tenido en años no significa que haya hecho algo en este caso concreto.

Otra de las falsedades que soltaron en el programa me atañe personalmente: se me presentó como “peso pesado” de la organización escéptica española, cuando no soy socio de ARP desde el 31 de diciembre de 2002. Tampoco lo son Schwarz -me intentó convencer de ello Pedro Amorós, presidente de la SEIP, hace una semana- y Javier Cavanilles, el periodista que ha informado en El Mundo de las andanzas de los cazafantasmas. No ha habido ninguna conspiración de arpíos encubiertos; sólo una reacción de un colectivo harto de la falta de seriedad de los medios cuando abordan los llamados fenómenos paranormales. Más les vale a Carballal, Carceñosa, Guijarro y compañía informarse mejor sobre los asuntos terrenos ante de saltar a los de otros mundos.

Charlatanes al descubierto

La tormenta de Bélmez también ha sacado a la luz el nulo rigor de otros expertos en lo oculto. Acorralados por la falta de evidencia, Amorós e Iker Jiménez han dejado claro que las investigaciones de las que tanto alardean se limitan a ir al lugar de los hechos, hacerse fotos y luego escribir artículos y libros sensacionalistas. “No hay nada que pueda demostrar ni la paranormalidad del asunto ni la falsedad del asunto”, admitió Amorós en Enigmes i Misteris, tras ser preguntado por Guijarro sobre la existencia de pruebas científicas a favor o en contra del misterio. Si no hay nada que pueda demostrar la paranormalidad, ¿qué tienen de extraordinario las caras de Bélmez para que él lleve dando la murga tanto tiempo?

Jiménez, quien está intentando por todos los medios que el descrédito del presidente de la SEIP no le salpique, pide ahora análisis científicios para saber si lo de Bélmez es una estafa o hay algo más. Hace falta cara dura. ¿Es que no fue él quien dictaminó, en Enigmas sin resolver (1999), sobre Bélmez que “ningún fenómeno paranormal tuvo ni tendría jamás tantas pruebas a su favor”? ¿Acaso no fueron él y Luis Mariano Fernández quienes compararon los rostros de cemento y los de cinco parientes de María Gómez Cámara muertos en la Guerra Civil y concluyeron que se correspondían? ¿Es que Jiménez no analizó la naturaleza de las figuras antes de ponerse a lucubrar sobre los allí retratados y vendernos su investigación en el libro Tumbas sin nombre (2003)? ¿Es que no fue él quien aprovechó el fallecimiento de la mujer para darse un baño de masas en Bélmez?

Es hora de desempolvar libros y revistas, de ver lo que dijeron y lo que dicen los fabricantes de paradojas que -como Jiménez, Amorós y otros- han vendido el de Bélmez durante años como el mayor misterio de la parapsicología española. Están en fuera de juego y ellos lo saben.

Caras bajo sospecha

Las caras de Bélmez son un fraude, según un manifiesto suscrito por 250 científicos españoles. Los firmantes niegan el misterio y ponen en entredicho la credibilidad de Pedro Amorós, presidente de la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP). Amorós es el principal valedor del enigma desde la muerte en febrero de María Gómez Cámara, la dueña de la casa de Bélmez de la Moraleda (Jaén) en cuyo suelo de cemento aparecen figuras desde 1971.

“Nos parecía increíble que se considerase el mayor misterio de la historia de la parapsicología española”, dice Vicente Prieto. Él y Óscar David Sánchez dirigen El Escéptico Digital, el boletín electrónico en el que una docena de autores desmonta el enigma. El escritor Mauricio-José Schwarz tuvo la idea de difundir el dossier, acompañado de un manifiesto en el que se pide a los medios que contrasten la información sobre sucesos paranormales.

Después de décadas arrinconado en la prensa esotérica, el misterio resucitó tras el fallecimiento de María Gómez Cámara. Oleadas de turistas llegaron a Bélmez al reclamo de programas de radio y televisión llenos de fantasmas, que se emitían desde la localidad. La alcaldesa, María Rodríguez, anunció que iba a convertir la casa en un centro de interpretación; pero el precio del inmueble se disparó.

Los miembros de la SEIP certificaron la persistencia de las caras y, en septiembre, la aparición de otras nuevas en la casa natal de la fallecida. Schwarz cree que las figuras simplemente se mudaron a una casa más barata, haciendo posibles los sueños de la regidora y dando una “válvula de escape a un pueblo económicamente deprimido” en el que el turismo paranormal es agua de mayo.

El parapsicólogo Francisco Máñez acusó entonces a la SEIP de fraude: “A Pedro Fernández y Pedro Amorós les enseñé un método para fabricar falsas teleplastias, lo usaron y obtuvieron lo que se esperaba”. Se empapa el suelo de cemento con agua y aceite, se deja secar y después se remarcan los contornos que pueden semejar figuras. “Hay muchas maneras de hacerlas, pero esto garantiza su pervivencia”, asegura Fernando L. Frías, uno de los autores del informe y miembro de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico.

Amorós admite que su grupo limpió el suelo de la nueva casa con un balde con 2 litros de aceite y 20 de agua. “Lo hidratamos para que destacara algo que estaba ahí, pero no dibujamos nada”. La SEIP defiende la autenticidad de las viejas caras y afirma que la investigación de las nuevas está abierta. Frías y Schwarz sospechan que todo empezó como una broma entre vecinas a partir de una mancha de grasa y, con el paso del tiempo, se sumaron diferentes pintores. “Basta un suelo de cemento, agua y aceite”, dicen.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

Una lectura imprescindible sobre las caras de Bélmez

Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con un producto escéptico made in Spain. El último número de El Escéptico Digital (EED), dedicado integramente al fenómeno de las caras de Bémez, es una demostración palpable de que sólo hacen falta ganas de hacer las cosas. Cuando Vicente Prieto y Óscar David Sánchez cogieron el relevo de Pedro Luis Gómez Barrondo al frente del boletín electrónico de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, no lo tenían fácil. Menos de un año después, han dejado claro que van a más y que cabe esperar de ellos grandes cosas. Porque, si bien es cierto que ninguno de los textos incluidos en este número especial del EED -el 19º de la nueva etapa- resulta magistral, no lo es menos que entre todos dibujan un escenario esclarecedor para el lector interesado seriamente en los sucesos que ocurren en Bélmez de la Moraleda y en el rentable circo paranormal que se ha montado después de la muerte de María Gómez Cámara, la dueña de la casa de las caras, con Pedro Amorós como jefe de pista.

Y es otra cosa que hay que agradecer, que tantos autores tan diferentes se hayan unido para intentar ayudarnos a entender lo que sucede en el pueblo jienense, que Javier Armentia, Ricardo Campo, Fernando L. Frías, Gerardo García-Trío, Mauricio-José Schwarz y otros hayan dedicado parte de su valioso tiempo a explicarnos lo que pasa allí. Son 48 páginas que se leen de una sentada y dejan la misma agradable sensación que un buen libro. Tan bueno como eso es que el magnífico trabajo de Prieto, Sánchez y los colaboradores de EED -en especial, del inagotable y siempre recomendable Schwarz- ha supuesto la reaparición en un medio de comunicación de ámbito nacional de la organización escéptica española después de un año de inquietante letargo, a pesar de las numerosas oportunidades para saltar a la palestra que ha ofrecido el escenario paranormal ibérico. Ahora sólo hace falta que cunda el ejemplo y que la lección no caiga en saco roto.

Enigmas al descubierto

Un grupo de intelectuales estadounidenses creó en 1976 el Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP). Liderado por el filósofo Paul Kurtz, lo integraban, entre otros, Isaac Asimov, Carl Sagan y Martin Gardner. Les preocupaba el avance de la superstición y reivindicaban una máxima de David Hume: “Afirmaciones extraordinarias exigen pruebas extraordinarias”. El CSICOP tiene hoy entre sus miembros varios premios Nobel, filósofos como Mario Bunge, y divulgadores como John Allen Paulos y Steven Pinker. Y en The Skeptical Inquirer, su revista, se han desenmascarado mitos como los de Uri Geller, el triángulo de las Bermudas, la Atlántida y los ovnis.

La entidad lanzó hace un año Pensar, una revista en español dedicada a “informar, investigar y fomentar el juicio crítico en todas aquellas áreas que resultan misteriosas y atractivas, con el objeto de conocer cuánto hay de verdad y cuánto de fantasía”. Está dirigida por el periodista argentino Alejandro J. Borgo y, en sus cuatro primeros números, ha diseccionado enigmas como los de la sábana santa y las líneas de Nazca, y mitos como el de que usamos el 10% del cerebro. La mayoría de los artículos son originales; a veces, se traduce alguno de la revista hermana de lengua inglesa. En el mundo de lo paranormal, Pensar, subtitulada revista iberoamericana para la ciencia y la razón, explica lo aparentemente inexplicable.

Publicado originalmente en el diario El Correo.