“Si no se nos parecen en nada, sería muy difícil entender un mensaje extraterrestre”, dice la lingüista Itziar Laka

La lingüista Itziar Laka, directora del grupo de investigación La Mente Bilingüe en la Universidad del País Vasco. Foto: Sergio Marcos.

El primer contacto es un clásico de la ciencia ficción: nos encontramos con otra especie inteligente y establecemos comunicación con ella. Al lego le parece obvio, pero a Itziar Laka, catedrática de Lingüística y directora del grupo de investigación La Mente Bilingüe en la Universidad del País Vasco, no. Hace unos días presentó en Bilbao La llegada, la película de Denis Villeneuve en la que una lingüista se enfrenta al reto de descifrar un lenguaje alienígena, en la segunda sesión del ciclo de cine y ciencia Ahí fuera, organizado en el Azkuna Zentroa por la Filmoteca Vasca y el Donostia International Physics Center.

¿Entenderíamos un mensaje extraterrestre?

– Depende de cuánto se nos parecieran sus emisores.

– Es muy posible que poco, porque nosotros somos un producto de la evolución en este planeta.

– Tienen que parecerse a nosotros un poco para, primero, concebir la comunicación como nosotros. Si se trata de formas de vida que no tengan que ver ni con el carbono, puede que no entendiéramos jamás sus mensajes. Y a ellos les podría pasar lo mismo con los nuestros. Todo depende de cuánto compartamos.

– ¿Y si somos completamente diferentes?

– Si no compartimos nada, si no se nos parecen en nada, creo que sería muy difícil, muy difícil.

– ¿Podríamos estar siendo bañados por mensajes extraterrestres y no detectarlos porque su tiempo es diferente…?

– … O porque no podemos siquiera percibirlos. Aquí hay dos cosas. Una, darte cuenta de que algo es un mensaje, lo que ya tiene mucha miga, y otra entenderlo. Si no nos parecemos en nada, incluso no nos daríamos cuenta de que hay un mensaje.

El canto de los pájaros

– En películas como Contact, Encuentros en la tercera fase y La llegada, la comunicación es fácil.

– Es que en esas películas son los alienígenas los que quieren comunicarse con nosotros. Entonces, asumimos que han hecho un esfuerzo previo para entender nuestro sistema de comunicación.

– En nuestro caso, no hemos descifrado el lineal A cretense, y lo inventaron humanos como nosotros.

– Eso es una forma de escritura y descifrarla es trabajo de los filólogos, no de los lingüistas. La tarea del lingüista sería describir la lengua en la que está escrito el lineal A. Iría adonde vive esa gente y haría trabajo de campo para conseguir una descripción de esa lengua. De todos modos, al hablar del lenguaje solemos dar por sentadas muchas cosas.

– ¿Por ejemplo?

– ¿Qué es lo que hay en el planeta que, por su forma y naturaleza neurocognitiva, más se parece al lenguaje humano? El canto de los pájaros. Imagínate que te pusieras a descifrarlo. Descubrirías que, como el lenguaje humano, combina elementos discretos para formar otros más grandes -que son como sintagmas o frases , hay temas y se van repitiendo. Si me pongo a intentar descifrarlo y doy por cierto que va a tener palabras, les buscaré un significado, pero el canto de los pájaros no funciona así.

– ¿Cómo funciona?

– Es una especie de sintaxis sin semántica. Solo sirve para decir que estoy muy sano, este es mi territorio, que vengan las hembras… Y no como lo estoy diciendo. ¿Es un sistema de comunicación? Sí. ¿Tiene alguna de las propiedades del lenguaje humano? Sí. ¿Qué le falta? Un significado paralelo al humano. Hay una mutación en el gen FoxP2 que tenemos los pájaros canores y nosotros, pero no los chimpancés. Esa mutación nos hace capaces de procesar y producir rápidamente sonidos que son de una dificultad de articulación brutal.

– Con los pájaros, los delfines y los chimpancés tenemos una historia evolutiva común…

– Los pájaros, los delfines, los chimpancés y nosotros estamos hechos de la misma pasta. Compartimos algo y aún así es difícil. Con un chimpancé nos podemos comunicar con vocalizaciones, aunque no entenderá si le digo: “Mañana no voy a estar contigo”. Pero es que tampoco él puede comunicar eso.

– Si nos vamos a otros mundos, puede que sus habitantes perciban la realidad de otro modo.

– Si un alienígena no tuviera ojos, ya tendríamos un problema. Damos demasiadas cosas por supuestas. En La llegada hay un momento en que la lingüista se da cuenta simplemente de que tomamos turno. Es algo que damos por sentado. Fíjate en cómo hablamos los humanos: yo estoy hablando un rato, tú estás otro rato; yo estoy un rato, tú estás otro rato… No concebimos otra manera de comunicarnos, pero podría haber alienígenas que conversaran simultáneamente. En La llegada, además, los calamares son realmente distintos de nosotros y perciben la realidad de un modo completamente diferente.

Carl Sagan y otros ven en las matemáticas y la física la piedra Rosetta de la comunicación con inteligencias extraterrestres.

– Con todo el respeto del mundo, me parece un poco arrogante pensar que, como esos campos describen fenómenos que presumiblemente son generales al Universo, la manera en que nosotros concebimos y explicamos esos fenómenos tiene que ser común a todas las especies inteligentes.

Canarias, ¿tierra de ovnis?

‘El fenómeno ovni en Canarias desde el siglo XVIII hasta 1980’, de Ricardo Campo.No hay en España un lugar más misterioso que las islas Canarias. En sus inmediaciones localizaba en los años 70 el psiquiatra Fernando Jiménez del Oso una base submarina de ovnis -entendidos éstos como naves alienígenas, por supuesto-; en la playa tinerfeña de La Tejita situaba el contactado Francisco Padrón un encuentro con una computadora de Urano llamada Opat-35; en aguas del archipiélago se sumergió el siempre fantasioso Manuel Carballal y encontró restos de la Atlántida; y en Tenerife descubrió el explorador noruego Thor Heyerdahl unas pirámides que consideraba la prueba del paso de los egipcios en su viaje hacia América. El exotismo que esas islas tienen para la mayoría de los españoles -distan de la Península Ibérica más de 1.600 kilómetros y son geográficamente África- se ha visto desde hace décadas espoleado por autores que las han llenado de extraterrestres, fenómenos paranormales y ruinas misteriosas.

“El archipiélago canario es uno de los lugares del mundo donde con mayor frecuencia se produce el avistamiento de ovnis”, se asegura en la contraportada de Los ovnis en Canarias, obra del ufólogo isleño José Gregorio González. El libro data de 1995, y su autor repite una cantinela que era vieja dos décadas antes cuando, en la adolescencia, empecé a interesarme por el fenómeno ovni: que algo raro pasa en Canarias. Ya el 26 de marzo de 1979, Jiménez del Oso dedicaba una entrega de Más Allá, el programa que tenía en TVE, a especular sobre una base submarina de ovnis en las islas. ¿La razón? El avistamiento masivo de un objeto no identificado que salió del mar disparado hacia el cielo canario al anochecer del 5 de marzo de 1979…

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Todos los libros de ovnis en español

'60 años de literatura ufológica en español', de Antonio González Piñeiro.¿Sabe cuántos libros de ovnis se han publicado en España? Nada menos que 866 entre 1954 y 2012. Los dos primeros fueron Los platillos volantes y la evidencia, de Manuel Pedrajo, y Vienen los platillos volantes, de Enrique Manuel Borgas. ¿En qué año llegaron más títulos nuevos a las librerías españolas? En 1979; nada menos que 36. “De las 866 obras editadas en España, me quedan 21 por conseguir. Y, de las aproximadamente 850 obras hispanoamericanas, todavía me quedan 325 por tachar de la desiderata”, me cuenta Antonio González Piñeiro.

Escéptico pasivo -así se define- y coleccionista, González Piñeiro es autor de una obra indispensable para quien siente pasión por los libros sobre el fenómeno ovni. Se titula 60 años de literatura ufológica en español. (Una guía para el coleccionista.) 1953-2012. Es un completísimo catálogo que recoge todas las obras editadas en nuestra lengua en cualquier país, la culminación de un proyecto con el que el autor ya marcó un hito en 2005 al publicar 50 años de literatura ufológica en España. (Una guía para el coleccionista), que bien puede considerarse el embrión de éste.

Hay dos problemas a los que se enfrenta todo coleccionista de libros, sean del tema que sean: la adquisición de títulos repetidos y la ignorancia de la existencia de otros. El primer problema se soluciona llevando un registro de la colección propia, pero el segundo es irresoluble a no ser que haya un catálogo de referencia. 60 años de literatura ufológica en español es esa guía que te descubre libros que no conocías, bien por su reducida tirada, bien por no haberse editado en tu país. El único pero es, como en el caso de la obra anterior de González Piñeiro, su corta tirada: veinticinco ejemplares numerados que el autor ha regalado a un puñado de afortunados.

'Vienen los platillos volantes' (1954), de Enrique Miguel Borgas, uno de los primeros libros de ovnis en español.Como tantos, González Piñeiro se sintió atraído en la adolescencia por el fenómeno ovni, en cuyo estudio nunca llegó a implicarse, y hace mucho que dejó de seguir “la actualidad ufológica”. “Actualmente mi único vínculo con el tema es el coleccionismo. Tal vez sea por eso que mi postura respecto al fenómeno ovni, que yo califico de escepticismo pasivo, ha sido la misma durante los últimos veintipico años. Mi obra ufológica de cabecera es Entre ufólogos, creyentes y contactados, de Ignacio Cabria”, indica. No es un caso extraño, ni mucho menos. A mí, por ejemplo, la ufología dejó de interesarme a mediados de los años 80, cuando perdió totalmente la cabeza y los autores sensacionalistas, los chiflados y los caraduras se apoderaron definitivamente de ella. La roswellización encumbró el fenómeno en la cultura popular, pero al mismo tiempo acabó con cualquier atisbo de seriedad en su tratamiento mediático.

La obra de González Piñeiro refleja indirectamente esa banalización de un fenómeno que en su día interesó a individuos nada sospechosos -como Carl Sagan, Donald Menzel y Philip J. Klass– y hasta mereció un encuentro organizado por la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS). ¿Saben cuál es el autor ufológico más publicado en español? Juan José Benítez, un individuo que dice que tiene un anillo de origen extraterrestre, que los antiguos egipcios eran unos analfabetos que no pudieron haber levantado la Gran Pirámide y que los astronautas del Apollo 11 exploraron en la Luna ruinas alienígenas, entre otras tonterías. El segundo escritor más prolífico del catálogo hispano es Antonio Ribera, el llamado padre de la ufología española, y el tercero, Erich von Däniken, el hostelero suizo que hizo fortuna llenando de extraterrestres el pasado de culturas no europeas.

Edición mexicana de 'Flying saucers from outer space', de Donald E. Keyhoe.La presencia de Von Däniken en este catálogo es consecuencia de la visión amplia del tema que tiene el autor. Es imposible desligar el fenómeno de los platillos volantes de la llamada astroarqueología, que achaca a visitantes alienígenas desde nuestra creación hasta algunas de las más imponentes obras del ingenio humano, pasando por muchas de las historias prodigiosas de los llamados libros sagrados. Como es imposible hacer lo mismo con el triángulo de las Bermudas -el clásico de Charles Berliz fue el libro con el que González Piñeiro inició su colección- y los llamados círculos de las cosechas, por citar sólo dos ejemplos. La obra de Berliz, por cierto, ha conocido nada menos 55 ediciones en español entre 1975 y 1998, otro de los datos que podemos conocer gracias a la detallada ficha de cada libro, que incluye el índice. “Lo más difícil fue reunir la información bibliográfica necesaria para completar las fichas de muchos de los títulos editados al otro lado del Atlántico, debido a la escasez de fuentes consultables, y sobre todo fiables”, asegura González Pîñeiro, que admite que en más de ocasión estuvo a punto de tirar la toalla. Por fortuna, no lo hizo.

Este catálogo y el afán coleccionista de su autor me traen a la mente otra preocupación, más allá de la de completar poco a poco mi biblioteca paranormal, en la que la ufología protagoniza varios cientos de volúmenes. ¿Cuál será el futuro de estas colecciones de libros, revistas y otros materiales que tanto esfuerzo ha llevado reunir cuando sus propietarios ya no estemos aquí?

Antonio González Piñeiro [2015]: 60 años de literatura ufológica en español. (Una guía para el coleccionista.) 1953-2012. Edición del Autor. A Pobra do Caramiñal. 344 páginas.