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Vendedores misterios

‘Testimonios: Jiménez del Oso’

Joaquín Reyes, como Fernando Jiménez del Oso, y Carlos Areces, como un contactado por los extraterrestres, protagonizaron la sección Testimonios del episodio vigésimoprimero de La hora chanante, estrenado en Paramount Comedy en febrero de 2004. Como era habitual, la siguiente entrega del programa la presentaron ambos personajes.

“El ébola lo han lanzado militares norteamericanos sobre África”, dice Juan José Benítez

“Apuesto lo que quiera a que algún día, dentro de 50 años, claro, o 100, se demostrará que el ébola lo lanzaron los militares norteamericanos sobre África, igual que el sida y (la intoxicación alimentaria por) el aceite de colza en Madrid (España), entre otros”, ha dicho Juan José Benítez en unas declaraciones a la agencia Efe con motivo de su participación en la X Feria Internacional del Libro de Panamá. Y no se ha quedado ahí, sino que ha ampliado el foco conspiranoico a la gripe aviar y al mal de las vacas locas para sentenciar que todas las enfermedades citadas “siempre han tenido un origen militar de guerra biológica”. ¿Pruebas? Por favor, no pidan algo así al ufólogo.

La última vez que Benítez aportó pruebas de una de sus sorprendentes afirmaciones fue todo demasiado ridículo. En enero de 2004, reveló en Mirlo rojo, un episodio de la serie Planeta encantado, que en 1969 Neil Armstrong y Buzz Aldrin habían descubierto en la Luna una base extraterrestre de miles de años de antigüedad y la habían explorado, y que Estados Unidos había destruido después las ruinas con bombas atómicas. Como prueba, presentó a los espectadores de TVE una película protagonizada por unos supuestos astronautas sobre cuyas imágenes aparecía sobreimpresionada la leyenda “Imágenes inéditas”. Y el periodista decía: “Ésta fue la verdad, la única y secreta verdad. Aquel 21 de julio de 1969, Armstrong y Aldrin se alejaron escasos metros del módulo, filmando esta increíble construcción. Esta película, de 14 minutos, jamás fue difundida por la NASA”. Esto último era cierto. La NASA no difundió la película porque no la conocía, ya que Benítez se la había encargado a Dibulitoon Studio SL, una empresa de animación vasca, para su serie de televisión. Vean este momento cumbre del periodismo del misterio:

Me apuesto lo que quieran a que lo que Benítez afirma sobre el ébola, el sida, el mal de las vacas locas, el síndrome tóxico y la gripe aviar tiene el mismo fundamento que su base extraterrestre lunar y otras tonterías que ha dicho, como, por ejemplo, que hay pruebas de que el hombre convivió con los dinosaurios, que un poder mágico permitió transportar las estatuas de la isla de Pascua hasta su ubicación definitiva, que Jesús se sentó en el Coliseo romano, que seres de Orión levantaron las pirámides de Egipto, que el Arca de la Alianza era un arma de destrucción masiva y, por supuesto, que nos visitan extraterrestres.

Debate con el parapsicólogo Santiago Vázquez, en Radio 4G

El parapsicólogo Santiago Vázquez y yo hablamos el 9 de julio sobre pseudociencia y pensamiento mágico en Rojo y Negro, en Radio 4G, moderados por Alejandra Alloza. Disculpen la calidad de mi conexión, pero me encontraba en un autobús de vuelta a Bilbao desde Burgos después el curso Ciencia, pseudociencia y pensamiento mágico en tiempos de incertidumbre y, además, me habían dicho que me iban hacer una entrevista, no que iba a participar en un debate con un parapsicólogo.

Un congreso de médiums y cazafantasmas, en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Médiums, cazafantasmas, buscadores de psicofonías, sujetos que enseñan a conectar con “nuestra esencia divina”… Es parte del plantel de participantes en el III Congreso Nacional del Misterio, que se celebrará en el paraninfo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) el 7 y 8 junio. Un encuentro del que me he enterado gracias al escéptico Ricardo Campo, tan escandalizado como yo porque una universidad acoja un acto dedicado a la difusión de la anticiencia y la superstición.

Cartel del III Congreso Nacional del Misterio.El organizador del Congreso Nacional del Misterio es Ulises Acosta, un muy crédulo promotor turístico canario. “Me encantan todos los temas relacionados con nuestros antepasados, misterios egipcios, mayas, etruscos, cualquier civilización que guardó sus secretos, me apasiona. Por otro lado, soy un enamorado de todos los casos de poltergeist que te puedas encontrar, avistamientos de ovnis y experiencias cercanas a la muerte”, decía el año pasado. Después de una primera edición en un palacio de congresos en San Bartolomé de Tirajana y una segunda en un teatro de Telde, ha conseguido que entren en la universidad unas jornadas que se abrirán en la madrugada del 7 de junio con la emisión en directo de Espacio en Blanco, el programa pseudocientífico de Miguel Blanco en Radio 1.

El cierre del encuentro correrá a cargo de Marilyn Rossner, médium canadiense que ya celebró en 2009 una sesión espiritista en el paraninfo de la Universidad de Castilla-La Mancha en Albacete. Rossner tiene la misma fiabilidad que cualquier otro médium: ninguna. El espiritismo moderno -con sus trucos- nunca ha engañado a nadie más que a quienes se han querido dejar engañar, y esta supuesta dotada tampoco. Como profeta, sus aciertos son equiparables a los de Aramís Fuster y otros destacados representantes del gremio con los que comparte el gusto por un vestuario atroz. “Enormes cambios en Japón. Cinco de los nueve países de Oriente Próximo se unen. Australia… inesperados… cambios. Orad por el pueblo de Egipto. Orad sin cesar. No tengáis miedo. No tengáis miedo”, auguró en un encuentro paranormal en junio de 2003. No dio ni una y nada dijo, por supuesto, de los atentados de Madrid y Londres, del tsunami del Índico y de tantas desgracias que sí han ocurrido desde entonces y cuya previsión podía haber salvado cientos de miles de vidas.

Además de Blanco y Rossner, intervendrán, entre otros destacados abanderados del mundo del misterio, Sol Blanco Soler, miembro del equipo de cazafantasmas del fallecido padre Pilón y ponente en los congresos Ciencia y Espíritu; el psiquiatra José Miguel Gaona, quien grabó psicofonías en el campo de exterminio nazi de Dachau  para que se emitieran en Milenio 3 y Cuarto Milenio; y el periodista y criminólogo Francisco Pérez Abellán, que sostiene que “investigar en la Universidad, investigar en la criminología e investigar como Iker [Jiménez] es lo mismo”.

A pesar de haber hecho numerosos intentos, no he conseguido esta mañana hablar por teléfono con nadie de la ULPGC para que me explique con qué criterios se ha cedido el paraninfo a este festival de la sinrazón, en el que otros años han participado expertos de la talla de Enrique de Vicente, el astrólogo Vicente Casannya y el cazafantasmas Pedro Amorós.

Dos fanáticos de los alienígenas ancestrales causan daños en la Gran Pirámide para probar sus delirios

Dominique Görlitz y Stefan Erdmann, en Giza.

Dos pseudoarqueólogos alemanes han causado graves destrozos dentro de la Gran Pirámide cuando grababan un documental, titulado Proyecto Keops, en el que pretenden demostrar que no se levantó en tiempos de ese faraón de la IV Dinastía, sino mucho antes, y que, por supuesto, no lo hicieron los antiguos egipcios. “Los constructores tuvieron que utilizar alta tecnología para alcanzar tanta precisión, y el tamaño y la posición de las pirámides no son casuales, sino que responden a una planificiación astronómica”, dicen los vándalos en la web donde intentaron captar fondos  para su inciativa.

Dominique Görlitz y Stefan Erdmann visitaron Egipto en primavera, acompañados del cámara Frank Hoefer. Su objetivo era averiguar “quién estuvo realmente detrás de la construcción de la Gran Pirámide”. Los historiadores no tienen ninguna duda al respecto, los antiguos egipcios, pero nuestros protagonistas no son arqueólogos ni nada parecido. Görlitz tiene estudios de biología, Erdmann dirige una residencia de ancianos y es autor de libros conspiranoicos, y ambos creen que algunos grandes monumentos del pasado no fueron obra de las culturas a las que se atribuyen, sino de extraterrestres y civilizaciones perdidas.

Los piramidiotas -así se conoce a quienes suscriben teorías disparatadas sobre estos monumentos- se presentaron ante las autoridades egipcias como arqueólogos y consiguieron así permiso para entrar el 17 de abril en la cámara de descarga de la Gran Pirámide donde hay pintado en la roca, con tinta roja, un cartucho con el nombre de Keops. Situada sobre la sala donde se encuentra parte del sarcófago del faraón, esa cámara no está abierta al público. Rasparon la pintura roja del cartucho y sacaron las muestras del país para analizarlas en Alemania, cuando no tenían permiso para hacer nada de eso. Querían demostrar que la inscripción no data de hace unos 4.500 años, sino que es muy posterior y que, por tanto, no prueba que la pirámide date de tiempos de Keops.

La obra de una gran potencia de su época

El cartucho con el nombre de Keops dañado por los vándalos.Las autoridades egipcias se enteraron de la acción vandálica de los falsos arqueólogos hace poco, y el Ministerio de Antigüedades condenó el 24 de noviembre lo que considera una grave violación del patrimonio histórico del país. Además, el director de la Sección de Antigüedades Egipcias, Mohamed Abdel Maqsoud, desautorizó en los medios a Görlitz, Erdmann y otros fanáticos de los astronautas en la Antigüedad o, como se dice ahora a raíz de una exitosa serie documental de Canal de Historia, los alienígenas ancestrales. Recordó que la datación de la pirámide no depende sólo de ese cartucho, sino que hay muchas otras pruebas materiales. La más importante, explico, es una colección de papiros descubierta en 2012 por el arqueólogo francés Pierre Tallet en una cueva de Wadi Al-Jarf, cerca del Mar Rojo, que detalla el número de trabajadores y artesanos que, durante el reinado de Keops, participaron en la construcción de su tumba, e incluye planos de la misma.

La Gran Pirámide es la más conocida, pero no la única construcción de esta forma. En contra de lo que suelen hacer creer a su público los piramidiotas, no se trata de una edificación asilada -hay decenas de pirámides en Egipto y sólo en Giza, once- que apareciera de repente en mitad del desierto, aunque sí es la más grande. De base cuadrada, con 230 metros de lado, fue durante 3.800 años el edificio más alto del mundo. Sus 146,6 metros originales -ahora mide 138,8- fueron el techo de la arquitectura hasta que en el siglo XIV los superó la catedral de Lincoln (Reino Unido). Fue la obra cumbre de un largo proceso que empezó siglos antes con los enterramientos bajo un montón de tierra, arena o piedras; continuó con la construcción en adobe de mastabas -edificios funerarios de techo plano-; ascendió hacia el cielo con la superposición de mastabas de piedra en la abrumadora Pirámide Escalonada de Saqqarah; y culminó con la de Keops. El Egipto de 2500 antes de Cristo era una superpotencia cuyos habitantes conocían la escritura desde hacía siglos, disfrutaban de grandes obras de canalización y riego, y habían redactado el primer tratado de cirugía.

No es la primera vez que unos piramidiotas causan daños en la tumba de Keops. Hace años, comprobé como un pseudoegiptólogo español, colaborador habitual de revistas como Año Cero y Más Allá, había dejado grabadas sus iniciales en una de las estancias de la Gran Pirámide, aprovechándose de la confianza de los guías que le habían franqueado la entrada hasta un lugar inaccesible para los turistas. Lo bueno es que las autoridades egipcias han decidido esta vez  perseguir a los vándalos, para lo cual el ministro de Antigüedades, Mohamed Ibrahim, ha pedido ya la colaboración de la Policía de su país y de la Interpol. Ojalá Dominique Görlitz y Stefan Erdmann sean detenidos  y paguen cara su fechoría porque han atentado contra algo que es patrimonio de toda la Humanidad. Y ojalá el Gobierno egipcio aprenda de una vez la lección, estreche los controles en sus monumentos y cierre de una vez la puerta de éstos a los charlatanes que venden una visión racista de la historia que despoja al país del Nilo de su legado en beneficio de marcianos y civilizaciones inexistentes.

Les dejo con un vídeo promocional del documental de los dos falsos arqueólogos, en el que se ve a uno de ellos raspando lo que parece el cartucho de Keops.