Varios

La Fundación Anomalía galardona a ‘Magonia’ con el premio Cuadernos de Ufología

El patronato de la Fundación Anomalía decidió el pasado fin de semana, “por unanimidad, conceder a Magonia el premio Cuadernos de Ufología en su edición de 2004, en reconocimiento tanto a su calidad intrínseca como también en representación de todos los weblogs de corte escéptico que últimamente han proliferado”, me acaba de comunicar Matías Morey, presidente de la entidad. Me enteré de la noticia extraoficialmente el miércoles, en Perspectivas, el sitio escéptico que abrieron el 10 de octubre Luis Ruiz Noguez (México), Diego Zúñiga (Chile) y Kentaro Mori (Brasil). Y la sorpresa fue mayúscula, dado que no había presentado candidatura al galardón ni tenía constancia de que alguien lo hubiera hecho por mí.

El premio Cuadernos de Ufología recompensa, según sus bases, “la trayectoria de una personalidad o entidad que, a nivel español o internacional, haya destacado en la difusión del estudio de los fenómenos aéreos anómalos desde una perspectiva racional y basada en la metodología científica, o bien en el análisis de cualquiera de sus múltiples aspectos”. Hace dos meses, escribía en un texto que todavía no se ha publicado que la Fundación Anomalía “es en la actualidad la más sería de las organizaciones ufológicas del mundo y el colectivo más activo en España a la hora de examinar con lupa las afirmaciones de los expertos en ovnis”. Por ello, por el afecto que tengo a los miembros de esa organización y porque han soportado mis críticas -a veces, puede que demasiado duras-, aprovecho la oportunidad para manifestarles públicamente mi agradecimiento y animarles a seguir en la brecha. El diploma del premio Cuadernos de Ufología, que espero poder recoger en mano, tiene ya un sitio reservado en mi despacho y un rincón en esta web.

La Fundación Anomalía ha concedido el premio internacional Zurich de este año -dotado con 1.500 euros- al estudio Ovnis: la agenda secreta, de Milton Hourcade.

Un alienígena en aguas de Benidorm

Un raya, en aguas de Benidorm. Foto: Ángel Fitor.

Podría pasar por un extraterrestre de una superproducción de Hollywood, pero no lo es. Se trata de una raya capturada en aguas de Benidorm (España) por la cámara de Ángel Fitor. Para conseguir la extraña perspectiva del pez, el fotógrafo alicantino nadó con la espalda rozando el fondo del mar. La imagen ha obtenido la mención especial del jurado en la edición de este año del concurso de fotografía de la vida salvaje organizado por el Museo de Historia Natural de Londres y la revista BBC Wildilfe, en el que han participado 18.500 fotografías.

Igualdad de sexos en el escaparate político: un ataque a la razón

Vivo es un país extraño. El presidente del Gobierno central decide, como principio, que en su Gabinete haya el mismo número de mujeres que de hombres y recibe aplausos; el jefe del Ejecutivo vasco anuncia que quiere sacar adelante una ley para que ambos sexos estén representados por igual en las listas electorales y le jalean. Palabra de Dios. España se ha convertido en el paraíso de lo políticamente correcto. Lo demuestran esos discursos llenos de “ciudadanas y ciudadanos”, “mujeres y hombres”, “vascos y vascas”… que tan bien vienen para decir menos cosas. Ahora nos quieren vender que la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres pasa por la igualdad numérica en los gobiernos y las listas electorales. ¿A costa de qué? ¿Por qué no puede haber en las instituciones más hombres que mujeres, o al revés? ¿Es que los ciudadanos no tenemos derecho a que la gestión de la cosa pública esté en manos de los más capacitados, independientemente de su sexo, altura, peso, color de piel, belleza…?

Si las listas electorales han de incluir el mismo número de hombres y mujeres, ¿no deberían de hacerlo también las de docentes, conductores de taxi, miembros de los cuerpos de seguridad, abogados y jueces, soldados, bomberos, personal sanitario, pilotos de líneas aéreas…? Lo decisivo tendría que ser siempre la capacitación del candidato, no el sexo. Sin embargo, ahora, si un hombre está mejor preparado que una mujer, pero con su inclusión se supera la meridiana partición sexual, deberían olvidarse de él y escoger a una mujer, aunque esté peor cualificada. Y viceversa. Porque lo sagrado es el 50%. ¡Por favor! ¿Es que soy el único que no entiende nada, incluido el silencio, ante estos disparates de nuestros gobernantes, de quienes abogamos en España por el pensamiento crítico? Me da igual el sexo del médico que me trata cuando me pongo enfermo; sólo quiero que sea un buen profesional. Y me da igual el de los miembros del Gobierno -central, autonómico o local- siempre que sean los más aptos.

Ya puestos, José Luis Rodríguez Zapatero, Juan José Ibarretxe y Mariano Rajoy -la recién estrenada ejecutiva del Partido Popular vulnera la igualdad de sexos: hay más mujeres que hombres- deberían establecer cuotas para los calvos, los melenudos, los feos, los guapos, los gordos, los flacos, los bajos, los altos… de ambos sexos. Todo en aras de una igualdad mal entendida, cuya primera víctima parece que está siendo la inteligencia y el sentido crítico.

Secuencia de la caída de un platillo volante

Selección de imágenes de la caída y el rescate de la cápsula 'Génesis' en el desierto de Utah. Fotos: NASA TV.La NASA había preparado un rescate al estilo de James Bond, con un helicóptero que pescaría la cápsula por el paracaídas en el aire, y el resultado ha sido un accidente digno de Expediente X, con un platillo volante estampándose contra el suelo en un campo de pruebas militar de Utah, Estados Unidos. La sonda Génesis despegó el 8 de agosto de 2001 de Cabo Cañaveral (Florida) a la caza de partículas de viento solar. Viajó 1,5 millones de kilómetros -más allá de los límites de la magnetosfera terrestre- y entró en órbita del Punto Lagrange 1 -donde se equilibran las fuerzas gravitatorias del Sol y la Tierra- para recoger materia inalterada de la estrella. Los científicos la querían porque les iba a servir para conocer la composición del Sol y de la nube de polvo y gas a partir de la cual se formó el Sistema Solar hace 4.500 millones de años.

El pasado 1 de abril, después de 850 días de recolección, la Génesis puso rumbo a casa con su preciosa carga: entre 10 y 20 microgramos de partículas solares, el equivalente a unos pocos granos de sal. Conseguirlas había costado 264 millones de dólares y no era cuestión de que, por cualquier accidente durante el aterrizaje, quedaran expuestas al medio ambiente terrestre y se echaran a perder. Así que dos pilotos de helicópteros que han participado en películas de acción como xXx y Un pueblo llamado Dante’s Peak se entrenaron durante meses para pescar en el aire la cápsula con un garfio de 6 metros. No pudo ser.

Por causas que de momento se ignoran, los paracaídas de la Génesis no se desplegaron y se estrelló el miércoles en Utah a 310 kilómetros por hora, veinte veces más rápido que lo previsto. Los técnicos de la NASA han dicho que la misión no ha fracasado porque creen que parte de la carga de la sonda puede haber llegado intacta al laboratorio. Por de pronto, el regreso de la Génesis ha sido lo más parecido a los ficticios accidentes de naves extraterrestres de los que hablan algunos ufólogos desde hace décadas; pero esta vez con luz y taquígrafos. Cualquiera puede ver cómo cayó este platillo volante de 200 kilos y el tamaño de una rueda de camión, cargado con material extraterrestre. Ni Chris Carter lo hubiera hecho mejor.

‘Magonia’, quince meses después

Magonia contiene, quince meses después de su nacimiento, casi 250 páginas de texto sobre misterios y fabricantes de paradojas. Esta web nació el 20 de junio de 2003 con una explicación del por qué del nombre. A aquel artículo, han seguido ya 124 en los que hemos hablado de las conspiraciones y el 11-S, el fraude de los alunizajes, Lobsang Rampa, el triángulo de las Bermudas, los fantasmas, el mapa Vinland, los misterios de Marte, la Atlántida, las líneas de Nazca, los círculos de las cosechas, la sábana santa, el ayate de la Virgen de Guadalupe, la estrella de Belén y las piedras de Ica, entre otros enigmas. No nos hemos callado cuando los nacionalistas han manipulado la Historia a su antojo, los populares han ido de brujas y, como sus inmediatos antecesores en el poder, los socialistas han convertido la televisión pública en un aspersor de incultura. Hemos presentado libros recomendables como Conviértase en brujo, conviértase en sabio, de Georges Charpak y Henri Broch, y Captured by aliens, de Joel Achenbach; desmenuzado textos disparatados como El código secreto, de Bruno Cardeñosa, y La hermandad de la sábana santa, de Julia Navarro; diseccionado todos los capítulos de la serie de televisión Planeta encantado, de Juan José Benítez; sacado a relucir la conspiración de silencio de los charlatanes; revelado las engañosas tácticas de los promotores de una Alerta ovni; criticado la pasividad del escepticismo organizado español; denunciado la telebasura paranormal; y facilitado una bibliografía escéptica y una lista de revistas interesantes.

Cuando nació Magonia, no había ninguna otra página en español que, dedicada exclusivamente a la exploración escéptica de lo paranormal, se actualizase con una periodicidad aceptable y estuviese al quite de lo que sucede en el mundo del misterio. Había sitios de escépticos -como el de Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona, y el de Ernesto Carmena– que ocasionalmente hablaban de pseudociencia, pero no existía un lugar dedicado preferentemente a ello. Por fortuna, eso ha cambiado en el último año. Ahí están rincones como El Triunfo de Clío, donde el exhaustivo José Luis Calvo desmenuza tonterías no sólo históricas; Mihterioh de la Siensia, donde Ricardo Campo, de la Fundación Anomalía, no deja embaucador con cabeza; y El Retorno de los Charlatanes, donde el periodista mexicano Mauricio-José Schwarz tampoco perdona una a los engañabobos. A estas webs, hay que sumar la imprescindible Dios!, dirigida por Alejandro C. Agostinelli, y el sitio de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, ambas con gran cantidad de material. Además, 2004 ha visto el nacimiento de la revista Pensar, editada por el Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP) con periodicidad trimestral, y cómo ARP ha publicado un disco compacto con los primeros dieciséis números de El Escéptico, publicación que ahora llega a los buzones de sus suscriptores cada cuatro meses.

Las cosas podían estar peor; pero también mejor. Basta echar una ojeada a países como Alemania e Italia para comprobar lo mucho que queda por hacer al movimiento escéptico español, inexistente en la práctica tanto en los medios de comunicación como en la calle. La clave estriba en ser activos, apoyar a los colectivos que ya existen o trabajar independientemente, y tener claro que, si el escepticismo organizado está en España en mantillas, habrá que hacer algo. Para empezar, quizás haya que buscar respuesta a algunas preguntas: ¿cuántas personas hay en España a las que preocupa el auge de la superstición?, ¿por qué no se ha llegado a la mayoría en casi veinte años de escepticismo organizado?, ¿a qué se achaca la nula presencia del movimiento escéptico en la Universidad?, ¿por qué en nuestro país no se ha celebrado un congreso desde hace siete años?, ¿cómo se explica la escasa participación de los escépticos en los medios de comunicación?, ¿y la casi nula implicación práctica de las personalidades de la cultura que forman parte del movimiento escéptico?, ¿por qué no se reacciona inmediatamente cuando los medios de comunicación se ponen al servicio de los charlatanes?, ¿es que a nadie preocupa que ningún español haya participado en un foro escéptico internacional desde 1998?, ¿cómo casa que cada vez haya más centros de divulgación de la ciencia y eso no haya redundado en una mayor fuerza del movimiento escéptico español?, ¿tienen los escépticos que hacer de la divulgación científica su prioridad o lo principal es analizar presuntos misterios?… En Magonia, vamos a seguir haciendo lo que hemos hecho en estos primeros quince meses; pero éste es un proyecto personal y, como mucho, puede poner un granito de arena al intento de sacar al escepticismo español de la apatía en la que está sumido. Claro que siempre es posible que vivamos en el mejor de los mundos posibles y lo apuntado aquí no tenga nada que ver con la realidad.