Varios

El rapero Pharrell Williams tiene siempre en el camerino una foto de Carl sagan

Al rapero Pharrell Williams nunca le interesó la ciencia en la escuela, pero ahora es un apasionado de la divulgación. “¿Qué despertó tu interés por la ciencia?”, le preguntó Leonard Nimoy en 2013 durante un diálogo para Reserve Channel, un canal de YouTube. “Soy un gran fan de Carl Sagan. Vi Contact y fue cuando le descubrí a él y su trabajo”, respondió el músico. “Claro, es un gran maestro”, apostilló el actor, que añadió: “Sagan llega al corazón de los misterios y te da la oportunidad de estar dentro de ellos y rodeado por ellos. Es maravilloso”. “Es increíble. Para mí es como tú”, apuntó el músico. “Me siento muy halagado”, reconoció el añorado señor Spock.

La devoción de Williams, de 42 años, por Sagan llega al extremo de que está presente en todos sus conciertos. En su camerino tiene que haber una foto enmarcada del astrofísico, además de una botella de tequila Silver Patron, una de vodka Kettle One y otras cosas. “El corolario perfecto: caramelos, Pedyalite (una bebida isotónica) y Carl Sagan”, escribía hace dos años en Instagram al colgar la imagen que ven junto a estas líneas.

Foto enmarcada de Carl Sagan en el camerino de Pharrell Williams. Foto: Pharrell Williams.Conocido mundialmente por su serie Cosmos y su pasión por la búsqueda de vida extraterrestre, la imagen del científico es inspiradora para Williams. “Vi Cosmos de niño y me impresionaba por su mente y su forma de pensar”, declaró al programa Today (NBC) el año pasado. “Cuando miro la foto, me doy cuenta de lo afortunados que somos todos los que estamos en este planeta y podemos hacer lo que amamos cada día. Ver la cara de Carl me recuerda eso”. Es tal su admiración que en la lista de exigencias para su gira de este año, que ha publicado el portal The Smoking Gun, la petición de “un retrato enmarcado de Carl Sagan” aparece duplicada. Para Williams, Sagan y el astrofísico Neil deGrasse Tyson, conductor del nuevo Cosmos, “son estrellas del rock” porque tienen la capacidad de transmitir el conocimiento científico al gran público. “Lo que hacemos todos es arte, ¿sabes?”, decía el rapero al portal Hypebeast en 2010.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

Aprenda a ser ultraespiritual con J.P. Sears

J.P. Sears se presenta en su web como un “coach sanador espiritual”, pero no hace falta ser muy listo para darse cuenta de que no lo es. O que, si lo es, es también un cómico que se toma su otro trabajo como debe ser: a risa. Sus vídeos de YouTube son una parodia de los vendehúmos que tanto éxito cosechan en congresos de todo tipo, la política, la radio y la televisión, y el mundo editorial. Habla de la psicología del selfie, de cómo convertirse en intolerante al gluten, de cómo elegir gurú, de cómo arruinar tu vida, de cómo ser tú mismo cuando no sabes quién eres… Le sobran ingenio y descaro para soltar verdades como puños… y también vis cómica. Deja claro el abismo que separa al ingenio de verdad de lo que hace alguien que se cree gracioso, se sube a un escenario y sólo hace reír a sus amigos.

Les dejo el primero de los vídeos de la serie que J.P. Sears ha dedicado a la vida ultraespiritual. ¿Que qué es ser ultraespiritual? “Ser ultraespiritual no tiene nada que ver con ser realmente espiritual porque nadie sabe lo que eso significa”, advierte nuestro coach. Escuchen y vean. No se arrepentirán.

De luto por las víctimas de la violencia religiosa y los antivacunas

lazo-negroLa violencia religiosa acabó ayer con decenas de vidas en Francia, Kuwait, Túnez y Somalia; el fanatismo anticientífico ha asesinado en España a un niño de 6 años al que sus padres no quisieron vacunar contra la difteria, una enfermedad prevenible de la que no se había registrado ningún caso en nuestro país en décadas. Los terroristas islámicos y antivacunas han conseguido sus objetivos. Por eso hoy estoy de luto. Los antivacunas son unos criminales que fomentan el maltrato infantil, explotan el miedo y la irracionalidad; y los dioses también. Como escribe Manuel Jabois en El País, “un mundo sin Dios sería un mundo objetivamente mejor. Sería, para empezar, un mundo sin coartadas. Tanto para hacer el mal como para hacer el bien”. Mi único deseo, además de que no haya más víctimas de la sinrazón, es que los medios que no son equidistantes con otros tipos de terrorismo tampoco lo sean con el de los antivacunas y éstos, en sus diferentes variantes, dejen de aparecer en prensa, radio y televisión como una de las partes implicadas en un debate inexistente.

Chris Carter, el profeta de la conspiración

Chris Carter. Foto: Olivier Laurent.Corría el verano de 1992 cuando la 20th Century Fox le ofreció la oportunidad de crear una nueva serie de televisión. Y Chris Carter, exdirector adjunto de una revista de surf y exguionista de Disney, no se lo pensó dos veces: “Quería hacer algo tan inquietante como lo que recordaba que había sido Kolchak: the night stalker en mi adolescencia”. Carl Kolchak, un periodista de Chicago interpretado por Darren McGavin, había perseguido en la pequeña pantalla a todo tipo de series de pesadilla en la primera mitad de los años 70; dos décadas después, tomaban el testigo del intrépido reportero dos agentes del FBI, dos caras contrapuestas de un mismo yo.

Fox Mulder, más conocido entre sus compañeros como El Siniestro, comparte con su creador algo más que el apellido -el de soltera de la madre de Carter- y el hábito de comer pipas de girasol. “Como Mulder, quiero creer. Realmente deseo tener una experiencia religiosa”, dice el hombre que rige los destinos de la pareja de agentes más famosa de la televisión. Quiere, pero no cree -dejó de ir a la iglesia a los 9 años-, y esa otra parte de su yo se refleja en Dana Scully. La médico forense debe su apellido a un comentarista de béisbol -deporte que apasiona a Carter casi tanto como el surf que practica cuando puede en las playas de Santa Bárbara- y su enfoque de la realidad, al guionista. “No tengo ninguna razón para creer en los fenómenos paranormales”, sentencia éste, al tiempo que reconoce que “es divertido escribir sobre lo mágico, lo misterioso, lo inexplicado”.

Chris Carter nació en 1957 en Bellflower, un suburbio obrero de Los Ángeles, y fue en su infancia un insaciable consumidor de televisión. Aunque sus series favoritas eran las de misterio y ciencia ficción –Kolchak, Twilight zone y The outer limits, entre otras-, no vio entonces, ¡ni después!, un episodio de Star trek, quizá porque pintaba un futuro demasiado luminoso para el niño que con el tiempo se convertiría en productor de Expediente X y Millenium. “Mi visión de la vida, y es una perspectiva bastante desalentadora, es que todo va a peor”, sentencia. Sin embargo, a él no le ha ido nada mal.

La llamada del cine

Tras estudiar periodismo, Carter entró a trabajar con 20 años en Surfing Magazine, donde llegó a director adjunto y a ganar unos 18.000 dólares anuales. Pero se cruzó en su camino Steven Spielberg y sintió la llamada del cine en 1982, tras ver En busca del arca perdida seis veces en seis días. Empezó a escribir guiones y en 1985 Jeffrey Katzenberg, entonces presidente de los Estudios Walt Disney, le fichó para la compañía del ratón Mickey por 40.000 dólares al año. Después de dos años en Disney y otros tres como guionista de episodios pilotos y comedías de situación, la Fox le encargó una nueva serie para la temporada de 1993. Nació Expediente X, y Carter se vio obligado a vivir a caballo entre su California natal y Vancouver. ¿La razón? Que rodar en Canadá es mucho más barato que hacerlo en la meca del cine.

Los agentes Fox Mulder y Dana Scully.Las andanzas de Mulder y Scully cautivaron de inmediato a los espectadores de ambas orillas del Atlántico. No en vano, conectan con los más profundos temores y creencias de buena parte del público: el miedo a lo desconocido, el pavor a ser considerado un simple conejillo de indias y la fe en que nos visitan extraterrestres o existen los poderes paranormales. Todo ello en medio de un ambiente inquietante y, en ocasiones, opresivo; aunque la acción se localice en un frondoso bosque de la Columbia Británica. Un mundo sombrío; ése es también el protagonista real de Millenium, la otra serie de Carter, en la que Frank Black, un exagente del FBI con poderes paranormales, se enfrenta a un mal en estado puro del que intenta salvaguardar a la Humanidad y a su familia, permanentemente amenazada.

“Sé qué es lo que la gente no sabe. Sé cuándo es vulnerable”. Ésta es para Carter la clave del éxito de Expediente X, una serie que, si bien no se basa en hechos reales, vive pegada a la actualidad del mundillo que cautiva a Mulder: ha habido más que alusiones a la fraudulenta grabación de una supuesta autopsia a un extraterrestre; la leyenda del chupacabras, un misterioso ser originario de Puerto Rico al que se atribuyen ataques a ovejas y cabras a las que chupa la sangre; a la posible detección de rastros de vida en un meteorito marciano; y, en el primer episodio de la última temporada, a la utilización y potenciación de la creencia en los ovnis por parte del Gobierno de Estados Unidos para ocultar pruebas de aviones espías. Carter, lector compulsivo de periódicos, semanarios, revistas de divulgación científica y todo lo que sea buena ciencia ficción, se alimenta de la paranoia y la devuelve a los espectadores amplificada tras pasarla por su tamiz particular, la conspiración.

A pesar de estar afiliado al Partido Demócrata, el productor de Expediente X desconfía de los políticos aún más que sus agentes del FBI. La personalidad de Mulder está marcada por la desaparición de su hermana pequeña; la del guionista hunde sus raíces en el escándalo Watergate -“Un big bang para mi universo moral”-, personificado en la serie por Garganta Profunda o el Hombre X, dos confidentes salidos de las cloacas gubernamentales que prestan ayuda ocasional a los protagonistas. Y es que Carter está convencido de que “el Gobierno nos miente habitualmente, y hay gente trabajando contra nuestros intereses. Las ideas conspiracionistas de la serie vienen de mi creencia en que estamos siendo guiados”. Quizá por eso la conspiración se ha convertido, tras cinco temporadas, en el eje argumental de Expediente X, en detrimento de la caza de monstruos. Pero, como dice Carter, “no se debe confundir la serie con la realidad. Lo que hago es ficción dramática; puro entretenimiento. Nada más. Quien crea otra cosa es que no está bien informado”.

Publicado originalmente en el diario El Correo el 3 de mayo de 1998 y recuperado hoy, por haber empezado esta semana la grabación de una nueva miniserie de Expediente X con el elenco original.

¿Un ‘Expediente X’ de Lego? Por ahora, no

Fox Mulder en su despacho del FBI. Foto: Bret Waller.

El joven diseñador australiano Brent Waller ha creado un espectacular kit de Lego sobre Expediente X, con Dana Scully, Fox Mulder y el despacho de este último, presidido por el póster del platillo volante con el lema I want to believe (Quiero creer). Sin embargo, la juguetera danesa ha rechazado la comercialización de la caja, a diferencia de lo que ocurrió con otra creacion suya dedicada a los cazafantamas. “Lo sometí a Lego Ideas, pero, desafortunadamente, el contenido de la serie se consideró demasiado maduro para la marca Lego. Como esperaba que la idea fuera rechazada, no me sorprendió”, me ha comentado Waller por correo electronico. Lego Ideas es una web habilitada por la compañía en 2008 para recibir propuestas por parte de diseñadores: Si el posible producto se pone a la venta, el creador recibe un 1% de los beneficios netos. Hasta el momento, han llegado a las tiendas trece de esas ideas.

El póster, símbolo de la serie, del despacho de Fox Mulder. Foto: Brent Waller.Wallet, de cuyo trabajo me ha alertado el periodista Julio Arrieta, es fan de Expediente X desde que se estrenó en Australia en 1994. “Tenía 14 años. Me enganché de inmediato por el piloto, la dinámica de los protagonistas y el contenido de la serie, lo paranormal. Como Scully, siempre he sido escéptico sobre este tipo de historias en el mundo real; pero, como Mulder, quiero creer”. La construcción del prototipo de Lego le llevó cuatro horas de trabajo “a lo largo de un mes”, porque tuvo que pedir algunas piezas, diseñar los personajes y que se los imprimieran. El resultado, como ven, es espectacular.

Expediente X es la gran serie de televisión sobre lo paranormal. Durante nueve temporadas, entre 1993 y 2002, los agentes del FBI Fox Mulder (David Duchovny) y Dana Scully (Gillian Anderson) se enfrentaron a todo tipo de misterios, desde los extraterrestres hasta el chupacabras, siempre con el telón de fondo de la conspiración, personificada por El Fumador. El creador de la serie, Chris Carter compartía el deseo de creer de Mulder, pero sólo eso: siempre ha sido escéptico. Lo que hacía en Expediente X era estar al tanto de la actualidad paranormal y moldearla a su gusto para explotar los miedos del público.

La Fox ha anunciado hace poco la vuelta de Expediente X. Y esta misma semana Duchovny ha declarado a Entertainment Weekly que ya ha leído el primer guion y “es fantástico”. En principio, la cadena ha encargado únicamente seis episodios, el primero de los cuales se emitirá el 24 de enero de 2016, pero el actor dice que está abierto a que eso sea el principio de algo más grande.

Dana Scully y Fox Mulder enseñan sus credenciales. Foto: Brent Waller. El despacho de Fox Mulder. Foto: Brent Waller. Fox Mulder y Dana Scully, con los grises. Foto: Brent Waller.