Religión

Rezar no sirve para nada, recuerda el ‘New York Daily News’ a los republicanos

Portada del 'New York Daily News' contra la inactividad republicana frente a las matanzas por el descontrol de armas de fuego.Después del asesinato múltiple en un centro de asistencia para minusválidos de San Bernardino (California), donde una pareja mató a tiros a catorce personas, el New York Daily News publicaba ayer una primera página que deja claro el cinismo de los líderes republicanos. Cada vez que ocurre una matanza de este tipo, la derecha estadounidense llama a rezar por las víctimas y sus familias como si eso fuera a servir para algo, pero elude legislar a favor del control de armas de fuego. “Dios no está solucionando esto”, recuerda el periódico en grandes letras blancas sobre fondo negro. La frase está rodeada por peticiones de oración por los asesinados y sus parientes hechas en Twitter por cuatro políticos republicanos. El subtítulo saca los colores a esos devergonzados: “Con el último montón de estadounidenses inocentes tendido en charcos de sangre, los cobardes que verdaderamente podrían terminar con el azote de las armas de fuego continúan escondiéndose detrás de lugares comunes sin sentido”. Porque rezar no sirve para nada. Ni en Estados Unidos, ni aquí, ni en ninguna parte. Ningún dios ha arreglado nunca nada. Podían hacerlo esos mismos políticos que llaman a la oración legislando para que no fuera tan fácil conseguir armas de fuego, pero no les da la gana. Es tan ridículo, y tan inútil, confiar en que la divinidad vaya a solucionar un problema como el de la proliferación de armas en las calles de EE UU como condecorar a figuras de madera por sus méritos policiales y ponerse en manos de una de ellas para salir de la crisis.

No recen por París

Autor: Joann Sfar.No recen por París. Vivan en libertad por París y por ustedes. Como antes hicieron en Nueva York, Londres, Madrid y tantos otros sitios, los terroristas islámicos atacaron el viernes en la capital francesa a todo Occidente y lo que significa: la libertad, la igualdad, la tolerancia, los derechos humanos. Pretenden imponer su dios y sus costumbres bárbaras a sangre y fuego. Según iba aumentando el número de asesinados en nombre de Alá, asqueado e impotente, dije en Twitter que usar la etiqueta ‪#‎PrayforParis‬ (Rezar por París) es buscar en la religión la solución y el consuelo ante la barbarie, cuando la religión la religión es parte del problema, si no el problema. Si usted es libre de creer en lo que quiera o de no creer en nada, no es por la generosidad de ninguna confesión religiosa. Allí donde gobiernan las religiones, no hay libertad de credo que valga.

Joann Sfar, dibujante del semanario satírico Charlie Hebdo -que sufrió a principios de año el ataque criminal de los terroristas islámicos-, publicó poco después de los atentados la viñeta que aquí ven, que no vi hasta ayer por la mañana. Resume mi sentir y, espero, el de muchos. El texto dice: “Amigos de todo el mundo. Gracias por #rezarporParís, pero no necesitamos más religión. ¡Nuestra fe está con la música! ¡Los besos! ¡La vida! ¡El champán y la alegría! #Paríseslavida”.

Disfruten de la vida. Es lo que hacían los asesinados y heridos en los ataques del viernes, personas como usted y como yo, víctimas de una guerra santa contra la Ilustración, contra la libertad. Por eso no voy a rezar por París; pero, en cuanto pueda, voy a brindar con champán por París.

Mi más sentido pésame a los familiares de las víctimas.

El retrato infantil de Jesús a partir de la sábana santa: una mentira cristiana al cuadrado

Información de 'La Vanguardia' sobre el retrato robot de Jesús de niño a partir de la sábana santa.La Policía italiana ha hecho un retrato robot de Jesús de Nazaret de niño a partir del rostro del hombre de la sábana santa y ha distribuido la imagen a los medios de comunicación, que rápidamente han dado publicidad al trabajo como si mereciera crédito alguno. “El resultado es la imagen de un chico de unos 10 años, de piel morena, pelo rizado y castaño claro, nariz alargada y labios finos, que según la Policía sería así como un retrato-robot de un Jesús de niño”, ha explicado la agencia Efe. Obviamente, a la Iglesia toda publicidad le viene bien siempre y más ahora que, hasta el 24 de junio, vuelve a exponer la falsa reliquia en la catedral de Turín. El negocio es el negocio y lo que importa es que se hable de la pieza de lino para atraer turistas a toda costa. Pero la mayoría de los medios -no voy a decir todos, porque no puedo leerlos todos- está engañando al público.

El sudario de Turín es una obra de arte medieval, así que extrapolar de la imagen en él impresa el aspecto físico del fundador del Cristianismo es equiparable a hacer un retrato de Atila a partir de la película de 1955 en la que Jack Palance dio vida al rey de los hunos. Respecto a la sábana santa, por mucho que algunos se empeñen en hablar de discrepancias entre los científicos, éstas no existen: por un lado, están los sindonólogos, adoradores de la falsa reliquia; por otro, los científicos, que dicen que no tiene nada de misteriosa. Y es que el enigma no aguanta un mínimo análisis crítico. Los sindonólogos están dispuestos a creer cualquier cosa porque les mueve la fe, la convicción de que la tela es una prueba de la Resurrección de Jesús; pero la ciencia se basa en pruebas. ¿Qué dicen éstas? Que el llamado sudario de Turín apareció en Francia a mediados del siglo XIV -no hay ningún documento que avale una existencia anterior-, que el carbono 14 -en un análisis que nadie ha refutado desde que se publicó en la revista Nature en 1989– lo fecha “entre 1260 y 1390 (±10 años), con una fiabilidad del 95%”; que la supuesta sangre es témpera al colágeno; que el presunto ser humano está en una postura imposible; que la iconografía se corresponde con la de la época; que no es un negativo fotográfico…

Los partidarios de la autenticidad de la pieza se inventan cosas cada dos por tres, desde la implicación de la NASA hasta unas declaraciones de Willard Libby que desacreditarían el análisis del carbono 14. Mentiras que algunos llevan repitiendo décadas. Celestino Cano, presidente del Centro Español de Sindonología (CES) en 1989, dijo entonces que la prueba del radiocarbono no se había hecho bien, “como más tarde ratificó el propio inventor del sistema”. Libby, nobel de Química en 1960 por el descubrimiento de este método de fechación, quería -según Cano y sus colegas- comprobar la metodología seguida por los laboratorios que realizaron la medición, lamentaba que toda la tela a analizar procediera de un mismo lugar y sospechaba que la muestra podía estar contaminada. El problema es que Libby había muerto nueve años antes, en 1980, cuando nadie contemplaba la posibilidad de que la Iglesia permitiera ese tipo de prueba destructiva. ¡Ése es el rigor de los sindonólogos!

Los científicos saben cómo pudo fabricarse la reliquia turinesa. Hay detalles que ignoran, pero eso no invalida la tesis de que no hay nada sobrehumano en el sudario de Turín, al igual que el hecho que los arqueólogos todavía discrepen en algunas cosas sobre cómo se construyó la Gran pirámide no es una invitación a la participación de los extraterrestres. Así, el químico italiano Luigi Garlaschelli hizo en 2009 una réplica de la sábana de Turín prácticamente indistinguible del original. Usó para ello el cuerpo de un voluntario y el rostro de un bajorrelieve, tardó una semana en hacerla y el proyecto costó “varios miles de euros”.

Cuando el Papa visite Turín finales de junio y, como han hecho sus predecesores, se arrodille ante la pieza de lino, estará alimentando un fraude, una mentira -cristiana, pero mentira-, y volveremos a sufrir un bombardeo de piadosas tonterías sabaniles. Estén preparados.

Ateísmo para principiantes

“Ser ateo es bueno”. Así empieza ¡No, por Dios! (Ateísmo para principiantes), libro en el que Mauricio-José Schwarz, autor el blog El Retorno de los Charlatanes, resume décadas de reflexión desde que en su México natal confesó a su familia que no tenía fe. La obra es un canto a la libertad, a romper con la razón las cadenas con las que las religiones han sometido y someten a miles de millones de seres humanos, y a que los credos sobrenaturales dejen de influir en el ordenamiento social y limiten su presencia a la esfera privada, de la que nunca deberían salir.

'¡No, por Dios!', de Mauricio-José Shwarz.“Vivir sin dioses es comprender que el bien debe hacerse no por miedo al castigo, no por disminuir nuestro dolor, no para pagarle a un ente omnicorrupto un soborno con el que nos permita acceder a una vida mejor, sino porque es lo correcto en esta vida singular por la memoria que dejamos en los demás, que es nuestro legado a nuestra descendencia y a nuestra especie”, escribe el periodista y divulgador científico hispanomexicano, autor de la serie de vídeo sobre religión El rey va desnudo. La singularidad de la vida es lo que hace que quienes no creemos en un Más Allá ni en dioses valoremos ésta y la dignidad humanas por encima de todo, e incluyamos en esa alta estima que tenemos a la existencia el derecho a morir dignamente. Como recuerda Mauricio -permítanme que le tutee por la amistad que nos une- y también hago yo en un texto entregado antes de leer ¡No, por Dios!, ni siquiera los creyentes quieren morir cuanto antes para encontrarse con su dios, algo que resulta incomprensible. Si la Tierra es un valle de lágrimas previo a disfrutar eternamente del Paraíso, que se acabe cuanto antes, ¿no?

El autor toca todos los grandes temas que se plantea un creyente cuando pierde la fe, si es que la ha tenido alguna vez. Porque no olvidemos que la fe no es algo innato, sino que nos la inculcan en la infancia, cuando tenemos las defensas racionales bajas. De haber nacido en otra época y región, con toda probabilidad el dios de nuestros padres no sería el mismo, sino algún otro de los miles que el ser humano ha inventado. Centrado en el cristianismo -la religión en la que se crió-, Mauricio expone, por ejemplo, las contradicciones del dios bíblico. ¿A qué viene poner “el árbol del conocimiento del bien y del mal” en el Jardín de Edén si va a prohibir a Adán y Eva que coman de él? “Si mantenemos la idea de que dios [en minúscula en el original] lo sabe todo, sabía perfectamente lo que iba a ocurrir”, apunta. Si Dios es omnipotente, las catástrofes que matan a miles y miles de personas, la enfermedades que acaban cada año millones de vidas, los niños que nacen con terribles malformaciones y discapacidades, los hombres, mujeres y niños esclavizados, y todo el mal que hay en el mundo son obra suya. ¿Dónde está la clemencia en un padre que disfruta torturando a sus hijos? ¿Dónde está la omnipotencia en un creador que destruye el mundo con un diluvio porque sus criaturas le han decepcionado?

Escrito con un lenguaje sencillo y un tono cómplice, ¡No, por Dios! habla de religión, de política, de sexo, de valores y de la obligada convivencia pacífica entre creyentes y no creyentes, algo que los primeros no siempre han tenido claro ni, en algunos casos extremos, admiten hoy en día. El libro de Mauricio me ha recordado al Por qué no soy cristiano de Bertrand Russell, que leí en la juventud y a través del cual tantos descreídos comprobamos en su momento que no estábamos solos. Por eso lo considero el regalo ideal para el joven ateo que se siente acosado en un país donde el jefe del Estado y los principales cargos públicos intentan cada dos por tres oficializar el cristianismo como credo común a todos, donde el actual Gobierno concede condecoraciones a figuras de la Virgen y se encomienda a ellas, donde los militares sacan en procesión a la divinidad, donde la religión está presente en la escuela pública como una asignatura más, donde la Iglesia católica se cree con derecho a condicionar las leyes civiles… En ese entorno -que no es el peor posible, ni mucho menos-, es más necesario que nunca luchar para que la religión quede limitada a la privacidad, sea cual sea el dios, y reivindicar la herencia cultural, social y política de la Ilustración, como hace este muy recomendable libro.

Mauricio-José Schwarz (2015): ¡No, por Dios! (Ateísmo para principiantes). Cazador de Ratas. El Puerto de Santa María. 279 páginas

El sudario de Oviedo es tan falso como la sábana santa, confirma el Centro Español de Sindonología

No falla: llega la Semana Santa y alguien se saca de la manga una presunta investigación que demostraría la autenticidad de la sábana santa de Turín. El autor del estudio de este año es el escultor Juan Manuel Miñarro, miembro del Centro Español de Sindonología (CES), una organización de creyentes que lleva décadas dándoselas con queso a los medios de comunicación españoles. Como pasa cada año por estas fechas, agencias de noticias como Efe y Europa Press se han hecho eco del trabajo sin el más mínimo espíritu crítico, y decenas de medios se han unido al coro divino. Lo paradójico es que la investigación sabanasantera de 2015 demuestra que el sudario de Oviedo es también una falsa reliquia, algo, por otra parte, nada sorprendente.

Profesor de escultura de la Universidad de Sevilla, Miñarro ha comparado los rostros impresos en los lienzos de Turín y Oviedo, y concluido que ambos “envolvieron, casi con toda seguridad, el cadáver de la misma persona”. El estudio “no prueba por sí misma que esa persona fuera precisamente Jesucristo, pero sí que nos ha puesto claramente en el camino de conseguir demostrar completamente que la Sábana Santa y el Santo Sudario envolvieron la cabeza del mismo cadáver”, ha explicado el sindonólogo a Paraula, la revista del Arzobispado de Valencia. Ha añadido que el número de coincidencias entre ambas caras “sobrepasa con creces el mínimo de puntos significantes o pruebas exigidos por la mayoría de los sistemas judiciales del mundo para la identificación de personas, que es de entre ocho y doce, mientras que los que ha arrojado nuestro estudio son de más de veinte”.

El procedimiento fue, según Paraula, el siguiente:

Miñarro utilizó fotografías a tamaño real de las dos reliquias y superpuso las imágenes con la ayuda de luz láser, acetatos y un programa informático, un procedimiento que es utilizado en la investigación criminalista. Las superposiciones fotográficas atribuidas al mismo individuo, cuando no existen restos materiales, “es una técnica confiable, más útil ciertamente para realizar exclusiones, pero que puede dar lugar a identificaciones positivas, si se observan y cotejan características únicas, verificables sobre un número importante de puntos significantes -como es este caso-, por lo que se constituyen inmediatamente en pruebas”. Por ello, la superposición fotográfica, un procedimiento que comenzó a utilizarse hacia 1880, “es una técnica que sigue siendo muy sólida en la mayoría de casos”. [Los entrecomillados corresponden al investigador.]

El trabajo de Miñarro no ha visto la luz en ninguna revista con revisión por pares. Supongo que, como mucho, verá la luz en Linteum, la publicación del CES. “Según la tradición, la sábana santa, que está custodiada en la catedral de Turín, sería el lienzo que envolvió el cuerpo de Jesús al ser depositado en el sepulcro, mientras que el santo sudario, venerado en la catedral de Oviedo, sería la tela que cubrió su rostro en la cruz tras morir”, sostienen Efe y Europa Press en un despacho de agencia clónico que da la impresión de que el estudio del escultor demuestra la autenticidad de las dos reliquias, cuando es exactamente lo contrario. El sudario de Oviedo se encuentra en la catedral de la capital asturiana, nunca se ha sometido a estudio científico y desde hace décadas es objeto de una encendida defensa por parte de los sindonólogos y la Iglesia católica.

Ignorar el carbono 14

Ambas agencias ignoran piadosamente el único estudio científico hecho hasta la fecha sobre la sábana santa. La razón es obvia: esa investigación deja claro que esa tela nunca pudo envolver el cuerpo de Jesús de Nazaret. En 1988, tres laboratorios de Estados Unidos, Reino Unido y Suiza, fecharon mediante el carbono 14 “el lino del sudario de Turín entre 1260 y 1390 (±10 años), con una fiabilidad del 95%”. El resultado del análisis se publicó en la revista Nature sin que, casi 30 años después, haya sido refutado en ninguna publicación científica. El carbono 14 no hizo sino confirmar lo que otras muchas evidencias apuntaban desde que apareció la reliquia en Francia a mediados del siglo XIV. Hasta la Iglesia admitió en 1989 que el lienzo depositado en la catedral turinesa muestra una representación del Jesús crucificado y no la imagen de Jesús crucificado, lo que no ha impedido que todos los papas posteriores -el actual lo hará previsiblemente en junio- veneren la falsa reliquia.

Imagen frontal de la figura humana de la sábana santa.

Si un estudio demuestra que la sábana santa y el sudario de Oviedo “envolvieron, casi con toda seguridad, el cadáver de la misma persona”, significa que, “casi con toda seguridad”, la tela asturiana es también un fraude medieval. Demostrar lo contrario sería fácil: bastaría con que la Iglesia dejara que se date por el carbono 14 y, además, microanalistas forenses la examinaran, como hizo en su día Walter McCrone, quien descubrió que la sangre del sudario de Turín era tempera al colágeno. Por cierto, la única manera de explicarse las anormalidades de la figura de la sábana santa es que se usara un bajorrelieve para la fabricación de la falsa reliquia.

Miñarro es el autor de una escultura del hombre de la sábana santa para una exposición itinerante en la que no ha tenido el menor reparo en colocar el supuesto cadáver en una postura imposible para intentar hacerlo encajar con lo reflejado en el lienzo turinés. El CES, por su parte, es una entidad tan rigurosa que Celestino Cano, quien fue su presidente durante muchos años, destacó en 1989 que el físico Willard Libby, que ganó el Nobel en 1960 por la invención del método del radiocarbono, decía que la prueba no se había hecho bien en el caso de tela de Turín. Libby había muerto nueve años antes de que se hiciera el análisis, pero para los sindonólogos las discrepancias temporales nunca son un problema.