Parapsicología

Psicólogos piden a Antena 3 que retire ‘1, 2, 3, hipnotízame’

El ilusionista Jeff Toussaint simula hipnotizar a un voluntario que en realidad es un actor.Una veintena larga de científicos -en su mayoría, psicólogos- ha pedido a Antena 3 que suspenda las emisiones del programa 1, 2, 3, hipnotízame porque, “desde que comienza hasta que finaliza y de manera reiterada”, promueve “mitos sobre la hipnosis” y “fomenta creencias y actitudes que pueden dificultar el uso no iatrogénico y eficaz de la hipnosis en personas que pueden beneficiarse de ella”. Dicho menos diplomáticamente, porque lo que se ve en la pequeña pantalla nio tiene nada que ver con la hipnosis ni con la ciencia, sino que es un engaño en el que , bien sea porque son sugestionables o porque están interpretando un papel, famosos y miembros del público simulan caer en una especie de trance hipnótico. La carta, enviada al director de comunicación de la cadena, la ha promovido Antonio Capafons, presidente de la Asociación para el Avance de la Hipnosis Experimental y Aplicada (AAHEA), catedrático de psicología de la Universidad de Valencia y el científico que más sabe en España sobre la hipnosis.

1, 2, 3, hipnotízame lo conduce el hipnotista Jeff Toussaint y, según Antena 3, “es un show moderno y divertido que se aleja de la hipnosis tradicional. En este show especial, los voluntarios bajo hipnosis se encuentran en un estado de superconcentración que hace que sus inhibiciones estén disminuidas lo que permite llevarlos a situaciones realmente delirantes y surrealistas”. Se estrenó el 23 de marzo y en su primera entrega, en la que uno de los miembros del público supuestamente hipnotizados era en realidad un actor, captó a un 19,5% de la audiencia. Fue el programa más visto de la noche.

En el espacio de Antena 3, explica el promotor de la iniciativa, se vende la idea de que “el hipnotizado está bajo el control del hipnotizador, cuando la hipnosis es una técnica que fomenta el autocontrol”; se alimenta el mito de que “el hipnotizado realiza de manera involuntaria aquellos actos que le pide el hipnotizado”, cuando en realidad “la persona hipnotizada puede interferir con las sugestiones que no le agraden, controlando la situación hipnótica si así lo desea”; se da pábulo al “mito de que la hipnosis es sueño y la persona no recuerda nada de lo que ocurre durante ella”, cuando “se sabe desde hace más de 50 años que la persona hipnotizada está despierta y muy activa”; y se da por normal que “la persona hipnotizada tiene amnesia de lo que hace bajo hipnosis, cuando éste es un fenómeno altamente infrecuente que afecta a no más del 1,5% de las personas hipnotizadas”. “A lo largo del programa se repite en varias ocasiones que el hipnotizador Jeff Toussaint ha estado preparando a los hipnotizados, seguramente ensayando los trucos que se realizaron en el plató, fomentando por parte del hipnotizador, hipnotizados y presentadores del programa la hipnosis como magia”, destaca Capafons, quien recuerda que en la primera entrega se hizo pasar a un actor por un voluntario.

El psicólogo recuerda a los responsables de la cadena que “la hipnosis es una prestación sanitaria” y que lo que se hace en 1, 2, 3, hipnotízame “perjudica seriamente a un procedimiento con un considerable apoyo empírico que demuestra su efectividad como coadyuvante, entre otros, a diversos tratamientos psicológicos y médicos”. En última instancia, añaden los firmantes, el programa de Antena 3  perjudica “a los usuarios y pacientes que pueden buscar una hipnosis ineficaz (como la que se muestra en este programa) cuando no perjudicial, y/o rechazar una hipnosis que puede beneficiar su salud y bienestar. En este sentido, el programa promueve una imagen iatrogénica de la hipnosis”. Capafons explica, además, que la hipnosis es “un campo de investigación científico experimental que, a su vez, implica un conjunto de procedimientos clínicos muy variados que, especialmente como coadyuvante, ayuda a incrementar la eficacia y eficiencia de las intervenciones y tratamientos o terapias de distintos problemas médico-psicológicos, de la salud en general. Por lo tanto, una difusión de la hipnosis que distorsione, tanto sus aplicaciones, como el conocimiento científico que se tiene sobre ella, puede fomentar un serio perjuicio a los usuarios. Como se decía anteriormente, se está fomentando por parte del hipnotizador, hipnotizados y presentadores del programa, la hipnosis como magia”.

Ojalá Capafons tenga suerte en su iniciativa. Cuenta con mi simpatía y apoyo desde antes de que la conociera, y habría firmado la carta si me hubieran invitado a hacerlo. Creo, sin embargo, que tiene un poderoso enemigo en frente: el dinero. La recepción popular de 1,2,3, hipnotízame ha sido tan buena que dudo de que la cadena vaya a retirar el programa. Acuérdense del fraude de Anne Germain y Telecinco.

El experimento telepático del ‘Nautilus’, en Radio Vitoria

Pilar Ruiz de Larrea y yo hablamos el lunes del experimento telepático del Nautilus, en la decimonovena entrega de la temporada de mi colaboración semanal en El mirador, en Radio Vitoria.

La visita de Uri Geller a España en 1975, en Radio Vitoria

Alejandra Eguiluz y yo hablamos el lunes de cómo la parapsicología española se dividió ante la visita de Uri Geller a nuestro país en 1975, científico crítico de las medicinas alternativas, en la decimocuarta entrega de la temporada de mi colaboración semanal en El mirador, en Radio Vitoria.

“Enfrentamiento Madrid-Barcelona… ¡y no por el fútbol! Por Uri Geller”

Portada del número 36 de la revista 'Karma.7'.“¡Uri Geller! En España ha sido donde la ciencia le ha tratado peor”, lamentaba Karma.7 en su portada de noviembre de 1975 (nº 36). Dos meses después, la polémica sobre los poderes sobrenaturales del israelí ascendía a conflicto territorial: “Enfrentamiento Madrid-Barcelona… ¡y no por el fútbol! Por Uri Geller”, alertaba la revista esotérica (nº 38). Hace cuarenta años, el mundillo parapsicológico español sufría por estas fechas la resaca de la visita a nuestro país de Uri Geller y su espectáculo ante los asombrados ojos de José María Íñigo en Directísimo (TVE) el 6 de septiembre.

Uri Geller (Tel Aviv, 1946) empezó a actuar como mago en clubes nocturnos de Israel a principios de los años 70. Poco después, saltó a la fama en Estados Unidos y Europa por su capacidad para doblar cucharas, arreglar relojes mecánicos, mover las agujas de brújulas y adivinar dibujos metidos en sobres gracias a sus poderes paranormales. En 1973, fue desenmascado en el Tonight show de Johnny Carson, donde no hizo ninguno de sus prodigios porque el presentador, ilusionista aficionado, le sometió a estrictos controles ayudado por el mago James Randi. Fracasó ante 40 millones de estadounidenses. Sin embargo, cuando en septiembre de 1975 acudió a Directísimo para promocionar su libro Mi fantástica vida, Íñigo le dejó hacer, y Geller pasmó a millones de españoles con sus trucos de magia disfrazados de dones sobrenaturales. Pero no engañó a ningún ilusionista ni a los pocos parapsicólogos críticos que había entonces en nuestro país.

Como cuento en mi libro El peligro de creer, el prestigitador José Luis Ballesteros exhibió las mismas habilidades que Geller ante un grupo de periodistas en una cafetería de Madrid el 28 de octubre de 1975. Y les explicó que no eran más que trucos de magia, en su caso y en el del israelí. Aquel día tenía que haberse presentado en la capital el libro Uri Geller al descubierto, en el que Ramos Perera, presidente de la Sociedad Española de Parapsicología (SEP), desenmascaraba a Geller, pero el acto se suspendió porque Franco agonizaba y se limitó a la demostración de magia de Ballesteros.

“Hombre indudablemente dotado”

La existencia de científicos e incluso parapsicólogos que denunciaron en España desde el principio el fraude de Geller indignó a los responsables de Karma.7. Así, el director de la revista, Josep Maria Armengou, firmaba en noviembre un articulo titulado “Inexplicable… y vergonzosa reacción contra Uri Geller”. Defendía a capa y espada al joven dotado, y concluía diciendo: “Sólo los parapsicólogos barceloneses, por boca del señor Rovatti hicieron unas declaraciones positivas situando a Uri Geller en su justa medida como hombre indudablemente dotado de unos poderes paranormales dignos de estudio”.

Armengou recogía en su informe testimonios entresacados de los “miles de recortes de prensa” que había recopilado, ya que “hasta el comentador político de cualquier periódico se metió con Uri (en bien o en mal)”. Así, en una entrevista en La Vanguardia, Geller aseguraba que, en contra de lo que algunos decían, ningún parapsicólogo español le había invitado a demostrar sus poderes en un entorno controlados. “Pero, si el reto antes aludido hubiera llegado hasta usted, ¿habría aceptado?”, le preguntaba el periodista esotérico. “No, rotundamente, no. Deben comprender que yo no puedo trabajar con cualquier persona y en cualquier parte”, respondía Geller, quien se jactaba de poder desintegrar la materia, aunque no a voluntad. “No está bajo mi control. No puedo controlar ese poder”, decía Geller, y recomendaba a Armengou que leyera lo que sobre sus poderes había publicado la revista Nature.

Foto de Uri Geller, con revelador pie, publicada en la revista 'Karma.7'.El director de Karma.7 incluía en su texto un carta abierta a Íñigo firmada por nueve investigadores del Instituto de Química Orgánica del Patronato Juan de la Cierva del CSIC que llamaban la atención sobre el hecho de que Geller había estudiado magia y decían que era sólo “un charlatán”. “En su primera tournée por Alemania -explicaban los químicos-, era simplemente un ilusionista, pero todo cambió en Estados Unidos, donde Geller encontró al astuto manager Andrija Puharich”. Pere Sola, Ángel Messeguer, Miguel Pericas, Josep Maria Moret, Consol Blanch, Xavier Guardino, Joan Casas, Montserrat Rull, María Rosa Cuberes y Adela Agelet destacaban que  “el ilusionista inglés Romark le ofreció 5.000 libras para realizar sus hazañas sin utilizar los trucos de los prestidigitadores. Geller ignoró este ofrecimiento”. Los firmantes consideraban el contenido de Directísimo “una triste manifestación del subdesarrolo intelectual que sufre nuestro país”. (¿Qué dirían ahora ante el supersticioso Cuarto milenio con el que compadrean sin vergüenza algunos científicos y divulgadores?) Armengou sentenciaba que era la opinión esperable de “asociados a un organismo científico oficial”.

La versión de la carta de los químicos que publicó Karma.7 procedía de El Correo Catalán, pero la de La Vanguardia era más larga y en un párrafo desmontaba las afirmaciones sobre Nature hechas por Geller en TVE. Los autores explicaban que Nature consideraba el artículo de Harold Puthoff y Russell Targ que recogía sus experiencias con Geller “flojo en el diseño y en la presentación… El experimento (de visión remota) se llevó a cabo de modo desconcertadamente vago… Los detalles dados de varias precauciones introducidas con el objeto deprevenir fraudes, conscientes e inconscientes, (eran)  desgraciadamente vagos”. La dirección de Nature puntualizaba que “el artículo, contrariamente al rumor extendido, no presenta ninguna evidencia  de la habilidad de Geller para doblar barras de metal acariciándolas, influenciar imanes a distancia o poner de neuvo en marcha relojes con ayuda de cierta psicoquinesia”. El editorial de Nature (vol, 251; 18 de octubre de 1974) citado por los científicos españoles recordaba que “publicar en una revista científica no equivale a recibir un sello de aprobación de la comunidad científica; más bien, sirve de aviso a la comunidad (científica) de que hay algo digno de su atención y escrutinio”. ¿Por qué el director de la revista esotérica española optó por la versión recortada de la carta de los científicos en vez de la larga?

Armengou continuaba con una serie de opiniones negativas, como la del psiquiatra Joan Obiols, decano de la Facultad de Medicina de Barcelona, que consideraba a Geller “un buen ilusionista”; la de Juan Tamariz, que explicaba cómo doblaba las cucharas; la de José Mallart, secretario de la SEP, para quien, a pesar de ser muy crédulo, lo del dotado era  pura superchería… Además, el periodista informaba de que el israelí no estaba dispuesto a someterse al juicio de ilusionistas, ya que había declarado a L’Express: “Ni aquí (por Francia) ni en ninguna parte me enfrentaré con los magos”. Lógico porque, cuando, sin él saberlo, prestidigitadores habían presenciado sus demostraciones, habían descubierto sus artimañas. “Uri Geller sólo sabe cuatro trucos. Cualquier buen ilusionista conoce entre treinta y cuarenta que hace extraordinariamente bien”, me decía hace cuatro años el gran Randi.

Un ‘contactado’ en defensa de Geller

Un mes después, Armengou defendía a Geller en el editorial de Karma.7 (nº 37), y  J. Roca Muntañola contestaba en un amplio reportaje a las críticas contra Geller y, de paso, revindicaba a otros apóstoles de lo paranormal como Nina Kulagina, Peter Hurkos, Ted Serios y Edgar Cayce. Pero fue en enero de 1976 (nº 38) cuando la revista echó el resto. Armengou llevó al editorial, titulado “¡Un científico que dice sí a Uri Geller!”, una misiva del historiador Francisco Aguilar Pilar, quien consideraba “imprudentes y resentidas” las manifestaciones de algunos de sus colegas y acusaba a los químicos del CSIC de no ser científicos por limitarse a “negar la posibilidad de hechos que no se ajustan a las leyes de la física conocidas. El verdadero científico ha de estar en disposición de aceptar la duda razonable en todos los fenómenos que escapan a sus actuales conocimientos”. “Afortunadamente, no todos los científicos españoles son ortodoxos, retrógados, conservadores y aún ineptos”, decía el director de la revista.

Portada del número 38 de la revista 'Karma.7'.En las páginas interiores, Armengou contraponía el no de los parapsicólogos madrileños a Geller con el sí de los barceloneses. De ahí el ridículo titular de la portada de la revista sobre eel “enfrentamiento” entre ambas ciudades. Reconocía que el libro de Ramos Perera “es un informe exhaustivo, diríamos completo, el clásico buscarle tres pies al gato… ¡Sí!, el libro nos demuestra, y bien palpablemente, que Uri Geller puede ser -eso dice el libro-, un farsante, que no tiene dotes paranormales, pero… luego escuchas a las parapsicólogos barceloneses y también dices ¡si!, U.G. es un paranormal. ¿Quién tiene razón? Muy particularmente, amigo Ramos Perera, diremos que creemos -el firmante de estas líneas, claro- en las dotes paranormales de U.G.”. Fe. Todo era cuestión de fe. Y los parapsicólogos catalanes la tenían en mayor cantidad que los madrileños. Así, Francesc A. de Rovatti, presidente del comité organizador del Congreso Nacional de Parapsicología, se quejaba de haber recibido amenazas de Perera por creer en la autenticidad del llamado efecto Geller.

En el colmo del disparate, el grueso de la defensa del israelí en ese número de Karma.7, corría a cargo de Fernando Sesma, un español que desde mediados de los años 60 creía estar en contacto con seres del planeta Ummo. “Yo no necesito ninguna prueba directa para creer lo que Geller afirma en su libro”, decía Sesma. Normal. Geller también era un convencido -o decia serlo- del contacto alienígena: sostenía que sus poderes se los dieron los extraterrestres cuando tenía 3 o 4 años. La puntilla la daba el grafólogo Pedro Germán Belda González (Mauricio Xandró), quien interpretaba la firma de Geller y veía en ella un “optimista, triunfador potencial, seguro de sí mismo hasta el exceso”, y una “persona excelente, pero débil a los aplausos y los elogios, orgullosa, exhibicionista, que no se resigna a no ser admirado por multitudes a cualquier precio”.

Cuarenta años después, estos viejos números de Karma.7 son la prueba patente de la inutilidad de la investigación paranormal. Nada, absolutamente nada, de lo que anunciaba la revista en sus portadas se ha hecho realidad. La acupuntura no ha pasado de ser una pseudoterapia ni se fabrica “oro alquímico” -eso decían en el nº 37- y sabemos que la civilización de las piedras de Ica y los poderes de Uri Geller son sendos engaños. Lo inquietante no es que hace cuatro décadas muchos españoles y parapsicólogos se tragaran los trucos del avispado israelí como si de algo sobrenatural se tratara, sino que todavía hoy en día los supuestos expertos en lo oculto prefieren creer a Geller a confiar en los magos, los mejores aliados a la hora de luchar contra los fraudes paranormales.

‘Ciencia y magia contra los espíritus’, el miércoles en La Coruña

Cartel del Mes Escéptico organizado por los Museos Científicos Coruñeses.Acusar a los científicos de rechazar lo paranormal por desconocimiento es algo común entre los vendedores de misterios desde que tengo uso de razón. Pero ¿es cierto que la ciencia ha ignorado sistemáticamente los fenómenos extraños? No. Desde los orígenes del espiritismo y la metapsíquica -lo que hoy llamamos parapsicología-, ha habido científicos que han investigado lo aparentemente sobrenatural. Los ha habido creyentes -los menos- y escépticos -los más-, y estos últimos han tenido desde el principio unos aliados excepcionales en su búsqueda de la verdad: los magos.

El miércoles hablaré de Ciencia y magia contra los espíritus en la Domus de La Coruña a partir de las 19.30 horas, dentro de los actos del Mes Escéptico organizado por los Museos Científicos Coruñeses. La entrada será libre hasta completar el aforo. Como el tiempo da para lo que da, me centraré en tres o cuatro ejemplos curiosos de cómo los científicos ya desvelaron hace más de un siglo engaños en los que todavía hoy cae mucha gente, periodistas incluidos.

Me siento honrado e ilusionado por poder hablar en la Domus porque los museos coruñeses son en España el buque insignia de la divulgación científica y porque la invitación me la hizo un buen y admirado amigo, Javier Pedreira, Wicho. Además, los tres ponentes que me han antecedido, también buenos amigos, son pesos pesados de la divulgación: J.M. Mulet, bioquímico de la Universidad Politécnica de Valencia; José Manuel López Nicolás, bioquímico de la Universidad de Murcia; y Alberto Nájera, físico de la Universidad de Castilla-La Mancha. Ellos han hablado de lo que no es medicina, de los productos milagro y de la histeria antiondas, respectivamente. Temas serios donde los haya. Yo, que soy letras, voy a hablar de espíritus, médiums, magos, prodigios varios y tipos dotados de poderes extraordinarios. Espero no rebajar mucho el nivel.