Caras de Bélmez

Carmen Porter y el bigote del ‘Photoshop’

Carmen Porter, esposa de Iker Jiménez y subdirectora de Cuarto milenio, es ahora también colaboradora del programa Las mañanas de Cuatro, donde hoy ha vendido a la audiencia el falso enigma de las caras de Bélmez. Y Concha García Campoy se ha tragado el cuento, incluida una fotografía manipulada con el Photoshop o un programa similar. La imagen, de un guardia civil bigotudo, ha sido presentada por Porter como una prueba de que los rostros del pueblo jienense son retratos paranormales de familiares de María Gómez Cámara, la fallecida dueña de la casa donde se da el fenómeno.

Fotografía del guardia civil y cara de Bélmez que comparan Iker Jiménez y Luis Mariano Fernández en su libro 'Tumbas sin nombre'.Hace tres años, en el libro Tumbas sin nombre, Iker Jiménez y Luis Mariano Fernández comparaban algunos rostros de Bélmez de la Moraleda con los de cinco parientes de la mujer. Querían demostrar que las caras correspondían a familiares de la propietaria del inmueble muertos durante la Guerra Civil. Admitían los dos periodistas que, para dar con el parecido, en unos casos habían manipulado las dimensiones de la cara de cemento, en otros la habían invertido horizontalmente y en algunos habían hecho ambas cosas. ¡Así cualquiera! Lo que no decían es que, por ejemplo, la supuesta semejanza entre la más famosa de las caras -la conocida como La Pava– y el guardia civil bigotudo que hoy hemos visto en Cuatro se basaba en que la foto del militar había sido manipulada para ponerle un bigote y una boca que no eran los del original. A Carmen Porter, desmemoriada ella, hoy también se le han olvidado esos detalles cuando estaba junto a García Campoy.

Foto original del guardia civil con su familia. Obsérvese el bigote con las puntas hacia arriba.Quien primero denunció públicamente la existencia del falso mostacho y de la boca extrañamente abierta del guardia fue Lola Cárdenas, del Círculo Escéptico (CE). La pruebas del engaño estaban en el libro de Jiménez y Fernández, donde en una foto familiar aparecía el militar con el bigote engominado con las puntas hacia arriba -“tal y como ordenaba el reglamento” indican los autores-, mientras que las puntas del bigote caían en la utilizada para comparar con La Pava. “Tiene la boca abierta en una mueca completamente inhumana (y mucho más como para ser un retrato en el que se está posando), y el bigote… está hacia abajo. Es más, no parece natural, parece un borrón. Si la comparamos con la del bigote hacia arriba, vemos que tanto el gorro como las hombreras están exactamente en la misma posición. El perfil de la cara es el mismo (es decir, es la misma posición) y los ojos muestran la misma mirada. La imagen está evidentemente manipulada, y sabemos que así le llegó a los analistas (José Manuel García Bautista y Rafael Cabello Herrero, página 113 del libro) por parte de Íker Jiménez. Quién ha sido y si ha sido para forzar los resultados, no lo podemos saber”, escribía Cárdenas el 5 de julio de 2005.

Gerardo García-Trío, también integrante del CE, hacía pocos días después un pormenorizado análisis del estudio y destacaba cómo la foto del guardia civil era la clave de todo, según el informe incluido en el libro los autores de Tumbas sin nombre, que decía: “La imagen clasificada como Padre (Miguel Chamorro) quizás es una de las que más correspondencias guarden con la imagen fotográfica relacionada. […] El bigote también presenta una similitud abrumadora, curiosamente; así como la revisión anterior es perfectamente coincidente en tamaño, arco de caída y forma, particularmente este elemento creemos que es el más relevante entre todas las fotos verificadas”. ¡Cómo no va a haber “una similitud abrumadora” si el bigote ha sido confeccionado a medida por los sastres del misterio!

Si el mostacho del guardia civil se pone en su sitio -con las puntas hacia arriba- y la mueca de la boca desaparece, la similitud entre el militar y La Pava se esfuma, y la idea central del libro de Jiménez y Fernández -que hoy llevaba Porter en el plató- se desploma. Pero ya saben cuál es la máxima del periodismo de imbestigación: “No dejes que la verdad te estropee una buena noticia”. Si no, que se lo pregunten a Ivan Istochnikov.

Amorós y Cardeñosa pierden el juicio

Pedro Amorós. Foto: Ediciones Nowtilus.La Justicia se pronunció el 11 de septiembre sobre la demanda del parapsicólogo Pedro Amorós contra el periodista Javier Cavanilles y el diario El Mundo, negó la razón al primero y le condenó a pagar las costas del juicio, que sumarían más de 14.000 euros. El parapsicólogo reclamaba a Cavanilles una indemnización de 60.000 euros por los reportajes publicados en el periódico madrileño acerca de las famosas caras de Bélmez, y había pedido además medidas cautelares: que, por protección a su honor, su intimidad y su imagen, se prohibiera al periodista y al diario publicar informaciones sobre él y su participación en el caso de Bélmez hasta que hubiera sentencia firme. Un auto desestimó las medidas cautelares en marzo y ahora la sentencia da la razón al periodista.

Todo mortal con dos dedos de frente consideraría que el parapsicólogo ha sufrido una derrota judicial en toda regla. Sin embargo, para el divulgador pseudocientífico Bruno Cardeñosa, no es así. “Se trata además de una resolución judicial que significa el triunfo final de Amorós”, ha escrito en la lista de correo Mundo Misterioso. Con retraso por motivos ajenos a mi voluntad -la sentencia se hizo pública cuando me encontraba a 7.000 kilómetros de España y sin posibilidades de conexión a Internet-, creo que merece la pena hacer una reflexión sobre lo que este texto supone. (Para quien quiera un análisis profesional, recomiendo el hecho por el abogado Fernando L. Frías, presidente del Círculo Escéptico y buen conocedor del montaje de Bélmez.)

El juicio ahora resuelto tiene su origen en una serie de reportajes publicados por Javier Cavanilles en El Mundo a raíz de la oportuna aparición de nuevas caras en Bélmez de La Moraleda (Jaén) en 2004, poco después de la muerte de María Gómez Cámara, la propietaria de la casa en la que se había iniciado el presunto fenómeno paranormal en 1971. Cavanilles sostenía en sus textos que las nuevas caras habían sido hechas por el Ayuntamiento y unos cazafantasmas, que el currículo de Pedro Amorós es más falso que una moneda de tres euros y que la entidad que decía presidir -la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP)– no existía legalmente. “Hasta ahora, el Consistorio estaba interesado en comprar el hogar en el que vivió Gómez Cámara y donde aparecieron originariamente las (y los) caras de Bélmez, pero el precio era prohibitivo: 600.000 euros (100 millones de las antiguas pesetas). Así, Amorós y varios miembros de la SEIP crearon y dieron autencidad a las nuevas teleplastias descubiertas por la sobrina de la difunta en un lugar cuya adquisición resultaba mucho más barata: 84.000 euros, según aseguró a El Mundo Amorós. El engaño cuenta con la colaboración entusiasta del Consistorio, que no ha querido renunciar a lo que quiere que se convierta en su principal fuente de ingresos del lugar: el turismo”, escribía el periodista hace dos años.

Una asociación inexistente

La sentencia confirma que la SEIP no existía hasta hace unos meses. “De la valoración conjunta de la prueba practicada resulta que la SEIP, al tiempo de la presentación de la demanda objeto de estos autos, carecía de existencia legal. Es significativa la prueba aportada el pasado 2 de junio de 2006, con carácter previo a la celebración del juicio ordinario, consistente en un certificado de fecha 22 de mayo del año en curso emitido por el Ministerio del Interior, donde consta que dicha asociación ha sido inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones en fecha 21 de abril de 2006, fecha posterior a las publicaciones a las que se refieren los presentes autos, y curiosamente posterior a la fecha de presentación de la demanda. Todos estos indicios nos llevan necesariamente a concluir que la información vertida en su día por el periodista hoy demandado NO ES INVERAZ [en mayúsculas, en el original]”. Eso, a no ser -claro- que admitamos el absurdo de que una asociación existe legalmente, aunque no esté escrita en el registro correspondiente.

Sentencia que absuelve a Javier Cavanilles de las acusaciones hechas por Pedro Amorós.La resolución judicial destaca que la organización inexistente presidida por Amorós comercializaba en su web unos cursos y titulaciones que, “tal y como debidamente contrastó el periodista, con la diligencia que le era exigible, ni están reconocidas por el Ministerio de Educación ni tampoco se imparten en universidades, no siendo cierta la afirmación efectuada por el hoy demandante de interés demostrado por la Universidad de Cambridge para convalidarlos. El demandante declaró que esos cursos dejaron de impartirse debido a los pocos alumnos con los que contaban, aunque lo cierto es que en la actualidad aparecen contenidos en la página web del demandante, donde se recoge el temario, evaluaciones, así como el correspondiente boletín de inscripción con las cuotas a pagar de dichos cursos”. La juez concluye, en este apartado, que “es veraz la noticia vertida al respecto [por Javier Cavanilles en El Mundo], ya que dichos títulos han resultado carecer de cobertura legal y el interés público justificaba la emisión de dichas noticias, en las que su emisor cumplió sobrada y diligentemente su deber de contraste”. Éste es uno de los dos puntos clave de una sentencia que, para Cardeñosa, “significa el triunfo final de Amorós”. Es lo que tiene que las cosas de uno no sean de este mundo y que sólo esté en la realidad de visita.

La juez, como es lógico, no se pronuncia sobre la falsedad o autenticidad de las caras de Bélmez, pero destaca que lo apuntado por Cavanilles en sus reportajes no vulnera el derecho al honor del parapsicólogo: “Ni el demandante es en modo alguno el legitimado para ejercitar la defensa absoluta de un fenómeno discutido, ni el demandado puede ser acallado en su deber de información, máxime en una materia tan sensible como la que nos ocupa, frente a la cual la sociedad es vulnerable y susceptible de ser engañada”. Para la titular del Juzgado de Primera Instancia número 3 de San Vicente del Raspeig (Alicante), “de todos los indicios que rodean el fenómeno de las caras de Bélmez, debidamente contrastados y acreditados (la muerte de la dueña de la casa, las conversaciones con el Ayuntamiento de Bélmez para hacerse cargo de la casa y comercializar el fenómeno con el fin de fomentar el turismo en la zona, la negativa de los hijos de la dueña a vender la casa, etc.), era fácil extraer las conclusiones que efectuó el periodista hoy demandado, que serán las correctas o no, pero en cualquier caso constituyen una posibilidad que no comporta vulneración ninguna al derecho al honor”. Tras lo cual, absuelve a los demandados “de las pretensiones en su contra con toda suerte de pronunciamientos favorables, y todo ello con expresa imposición de las costas del presente procedimiento a la parte actora [Pedro Amorós], de conformidad con lo dispuesto en el Fundamento de Derecho Séptimo de la presente resolución que se da aquí por reproducido”. Para Cardeñosa, estamos ante “el triunfo final de Amorós”.

Ataques a la juez

Las caras de Bélmez, en los años 80. Foto: Gabriel Naranjo.Bruno Cardeñosa es uno de esos periodistas que han hecho fortuna con la venta de misterios prefabricados. Ante la proliferación de reporteros de lo paranormal, en los últimos años él ha dejado un tanto de lado su tradicional inclinación por la ufología para centrarse en la explotación de todo tipo de conspiraciones, haciendo especial énfasis en las vinculadas con los atentados terroristas del 11-S y del 11-M. Cardeñosa mantiene, por ejemplo, que contra el Pentágono no se estrelló en septiembre de 2001 ningún avión de pasajeros. Pero no ha abandonado del todo el mercadeo de supersticiones, como demuestra el hecho de que, en un programa de Antena 3 TV, defendió la presencia de un fantasma en una secuencia de la película Tres hombres y un bebé (1987), una vieja leyenda urbana que él vende como hecho real, y mantiene que “el enigma del triángulo de las Bermudas está vivo, diría que más vivo que nunca. Todas las explicaciones que han propuesto algunos escépticos se han demostrado como vulgares cuando no sencillamente estúpidas”. Lo cierto es que de casta le viene al galgo. Hace más de tres lustros, Cardeñosa se basó en los desvaríos de Licerio Moreno, astrólogo y líder de la Asociación Adonai para la Fraternidad Cósmica, para apuntar la posibilidad de que los ovnis del 2 de febrero de 1988 -en realidad, un bólido que cruzó la Península- fueran una señal de la Segunda Venida de Jesús.

La de profeta es una faceta para la que este periodista está tan cualificado como para la de analista de sentencias judiciales. Lo ha demostrado con el caso del juicio de Bélmez, en el que desde el principio se alineó con Amorós. “Voy a jugar a ser profeta -decía en noviembre de 2004-: el Cavanilles va a financiar durante años la investigación de la SEIP”. Y añadía un mes después que la “parapsicología está de enhorabuena” porque iba a tener en Cavanilles a una fuente de dinero vía indemnización judicial y “que todo esto va a suponer el final como asociación de ARP. Sin lugar a dudas, no tendrán otro remedio más que disolver la asociación para no hacer frente a la que se les vendrá encima”. Por de pronto, la Justicia ha condenado a Amorós a pagar las costas del juicio, aunque ahora tiene en sus manos presentar un recurso que, muy posiblemente, sólo se traduzca en que tenga que desembolsar más dinero. ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico ha sido, junto al Círculo Escéptico, una de las entidades cuyos socios han denunciado el fraude y que no están implicadas directamente en este juicio, aunque algunos pretendan lo contrario. No me cabe duda de que es su rigor y profesionalidad la que le ha llevado a Cardeñosa a convertirse en uno de los colaboradores fijos del magacín Channel nº 4, programa de Cuatro, cadena de televisión cuya imagen está ligada a la de su colega Iker Jiménez, quien está convencido de que “las caras de Bélmez son auténticas”.

¿A qué achaca Cardeñosa la sentencia condenatoria del juicio de Bélmez? Pues a una de sus conspiraciones, como no podía ser menos. Para él, “la jueza deberá explicarse en su negación de los derechos democráticos”. “El proceso sigue, la sentencia es provisional como dice la propia sentencia y se trata además de una resolución judicial que significa el triunfo final de Amorós, que será en segunda instancia, como se esperaba y como por otra parte siempre hacen los jueces en casos de derechos del honor. Pero en este caso, la cosa es incluso más curiosa porque parece que la jueza ha puesto las cosas muy claras para que el recurso sea coser y cantar en el Tribunal Supremo, porque para justificar que no quiere meterse en líos y esquivar situaciones que no deseaba, ha dicho directamente que como el tema Bélmez es polémico entonces es lícito insultar”.

Bruno Cardeñosa. Foto: Temas de Hoy.Para empezar, como apunta Fernado L. Frías -no se pierdan su examen de los disparates jurídicos del misteriólogo-, el recurso no se presentará ante el Supremo, sino ante la Audiencia Provincial de Alicante. Además, en opinión de Cardeñosa, “afortunadamente, el Tribunal Supremo no se dejará intimidar”. Frías lo tiene claro: de estas frases se deduce que la juez se ha dejado intimidar, entre otras “acusaciones todas ellas gravísimas y que incluso podrían llevar a Cardeñosa a aprender por fin, y de primera mano, los entresijos de un procedimiento judicial. que en este caso sí que sería penal”. Pase lo que pase, habrá que esperar. Lo primero será ver si el parapsicólogo recurre y se arriesga a perder más dinero. Aunque, ¿para qué hacerlo?, ¿es que esta resolución judicial acaso no “significa el triunfo final de Amorós”, como argumenta Cardeñosa? A mí, me parece que estos dos vendedores de misterios han perdido un juicio por el que apostaron muy fuerte, aunque sólo el primero vaya a pagar las consecuencias de una aventura a la que el segundo le animó desde la comodidad de la barrera.

A estas alturas, quizás a alguien le quede la duda de qué ha pasado con el acuerdo que tomó en un pleno, el 4 de enero de 2005, el Ayuntamiento de Bélmez de emprender acciones judiciales contra Cavanillespor “acusar públicamente al Ayuntamiento de encubrir una trama fraudulenta en torno al fenómeno paranormal de las caras de Bélmez”. A mí, no.Las amenazas de la alcaldesa, María Rodríguez, se han desvanecido, al igual que antes lo hicieron las querellas anunciadas por Amorós contra el escritor Mauricio-José Schwarz, miembro del Círculo Escéptico que descubrió que, en contra de lo que dice el parapsicólogo, que no es ni ha sido nunca miembro del Instituto SETI, ni ha colaborado con la BBC, ni la CNN sabe nada de él.

El juicio de Bélmez: Pedro Amorós pierde el primer asalto

Bruno Cardeñosa augura desde hace meses el final del movimiento escéptico español a consecuencia de las demandas de Pedro Amorós y la alcaldesa de Bélmez de la Moraleda, María Rodríguez Arias, contra quienes han denunciado públicamente el engaño de las caras fantasmales del pueblo jienense. Amorós iba a emprender acciones legales contra quienes han sostenido que sus credenciales son inventadas –no es ni ha sido nunca miembro del Instituto SETI, ni ha colaborado con la BBC, ni la CNN sabe nada de él– y que su implicación en la aparición de las nuevos rostros de cemento no tiene nada de paranormal, y la regidora socialista iba llevar ante la Justicia a quienes han acusado al Ayuntamiento de “encubrir una trama fraudulenta en torno al fenómeno paranormal de las caras de Bélmez“. “No tendrán otro remedio más que disolver la asociación para no hacer frente a la que se les vendrá encima”, vaticina Cardeñosa. La asociación a la que se refiere es ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, que, junto al Círculo Escéptico, es una de las entidades cuyos socios han denunciado el fraude.

Al final, todo se ha limitado a una demanda de Amorós contra Javier Cavanilles, periodista de El Mundo, y ni otros han sido denunciados por el presidente de la inexistente Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP) ni la alcaldesa de Bélmez ha llevado a efecto las acciones legales acordadas por el Pleno municipal del 4 de enero de 2004. Amorós acabó reclamando a Cavanilles una indemnización de 60.000 euros por los reportajes publicados en el periódico acerca de las famosas caras de Bélmez, y pidió además medidas cautelares: que, por protección a su honor, su intimidad y su imagen, la Justicia prohibiera al periodista y al diario publicar informaciones sobre él y su participación en el caso de Bélmez hasta que hubiera sentencia firme.

La sentencia sobre las medidas cautelares pedidas por Pedro Amorós.Aunque el caso no se dirimirá judicialmente hasta abril, ya hay auto sobre las medidas cautelares. El Juzgado de Primera Instancia Número 3 de San Vicente del Raspeig (Alicante) las ha rechazado. “No existe en el caso que nos ocupa intromisión al derecho al honor, y además la adopción de la medida cautelar solicitada es indeterminada y si se acordara vulneraría el derecho a la información y expresión que proclama nuestra Constitución Española”, dice la resolución. Un mal inicio para Amorós, que es condenado a pagar las costas y lo que pretendía era acallar a los críticos que han demostrado que algo huele a podrido en este enigma del Tardofranquismo resucitado nada misteriosamente a principios del siglo XXI. A ver qué dice ahora Cardeñosa, experto en anunciar falsas demandas en los foros de Internet.

La tostada escéptica

Tostada escéptica.“Extremadamente frágil. Cuidado al desempaquetar”, decía la nota que acompañaba un paquete que recibí el jueves. El remitente, Gerardo García-Trío, me advertía de que se trataba de “una sorpresita” que esperaba que llegara a mis manos “en buenas condiciones”. Así fue, como puede comprobarse en la foto. A falta de santa tostada con efigie de la Virgen o de Jesús con la que ganar decenas de miles de dólares, me enviaba una con el logotipo del Círculo Escéptico, asociación de la que los dos formamos parte. En mayo pasado, García-Trío publicó en Internet un manual para hacer tostadas milagrosas, un trabajo en la línea del Kit de teleplastias con el que medio año antes había demostrado que crear unas caras de Bélmez está al alcance de cualquiera. Duplicar fenómenos aparentemente asombrosos -como hacen García-Trío y Juan Soler, entre otros escépticos- es la mejor forma de dejar claro que detrás de las cucharas dobladas, las lecturas telepáticas y otros prodigios no tiene por qué haber nada sobrenatural. “A ver si le sacas provecho de algún tipo”, concluía la nota. La verdad es que la tostada está un poco tiesa para comérsela, así que pasará a engrosar mi colección de curiosidades.

El ‘TNT’ de Jordi González falsea la opinión de los críticos del fenómeno de las caras de Bélmez

Dice el refrán: “El que con niños se acuesta, meado se levanta”. Eso le ha pasado a Fernando L. Frías, presidente del Círculo Escéptico (CE), después de prestar su testimonio de buena fe ante las cámaras de TNT, el programa que dirige y presenta Jordi González en Telecinco. Tengo que reconocer que nunca había visto nada más que fragmentos de ese espacio, y siempre en pleno zapeo, hasta que el martes pasado lo grabé de madrugada para ver qué decían sobre el fenómeno de las caras de Bélmez. En el estudio, iban a estar dos amigos, el periodista Javier Cavanilles y el parapsicólogo Francisco Máñez, que han desmontado la historia de las caras de cemento del pueblo de Jaén en los últimos años; en una intervención grabada, otro amigo, Frías, iba a dar su crítica opinión. En el otro rincón, el pícaro Pedro Amorós y la alcaldesa de Bélmez, María Rodríguez, iban a decir lo de siempre, que por algo a los dos viene bien que este montaje de la España tardofranquista se mantenga en pie.

Sabía que Frías, compañero de andanzas en el CE -que ya ha mandado una carta de queja a la cadena-, aparecería en el programa desde varios días antes. Y estaba al corriente de que había grabado su intervención no sólo ante las cámaras de Telecinco, sino también ante una cámara propia, no fuera a ser que tras la emisión del programa se levantara meado; es decir, tergiversado. Así fue. “La Operación Tridente es una supuesta operación que se llevó a cabo durante el régimen de Franco para intentar silenciar el fenómeno”, decía Frías en TNT, con lo que parecía que apoyaba la idea de la conspiración franquista tan del gusto de los vendedores de misterios y que había dado por buena inmediatamente antes de su intervención una voz en off. Sin embargo, la frase completa del presidente del CE había sido: “La Operación Tridente es una supuesta operación que se llevó a cabo durante el régimen de Franco para intentar silenciar el fenómeno de las caras, y digo supuesta porque la verdad es que hay pocos elementos que permitan sostener en pie esa teoría, que por otra parte ha salido hace muy pocos años”. La explicación pone en duda la existencia de la conspiración y que haya sido cortada revela los auténticos intereses de los responsables de TNT: engordar el misterio.

La opinión que tiene Frías de la Operación Tridente pueden leerla en el último apunte de su bitácora, una nota en la que se extiende sobre lo que explicó durante diez minutos al equipo de TNT, que le grabó durante más de media hora. Si no se fían de lo que les digo sobre la manipulación del equipo del late night de Telecinco, pueden ver aquí el corte emitido en el programa de Jordi González y la intervención de Frías íntegra grabada por el CE. ¿Qué demuestran las grabaciones? Que los responsables del espacio han escogido la frase que venía bien para seguir vendiendo el engaño, aunque saben que no es lo que el entrevistado piensa. Eso es manipular una entrevista, tergiversarla, falsearla. Porque todos sabemos que en el periodismo siempre hay que cortar -en el escrito y en el audiovisual-; pero también que hay que hacerlo de tal modo que no se traicione el espíritu de lo dicho por la fuente.

Cuando Frías nos comentó a unos amigos que le habían llamado de TNT, yo le recomendé atender la petición del programa de grabar una intervención, a pesar de que el espacio no me merecía gran crédito. Como todos, tenía mis recelos. Ahora se han visto confirmados. Ahora sé que Jordi González y su equipo son partidarios del todo vale, que su programa no es sólo un espacio de más que dudoso gusto, sino también un programa en el que, cuando se la dan de informadores, no hay que creerse nada, ya que no dudan en falsear los testimonios para que sirvan a sus intereses, coincidentes -por lo que se ve- con los de los charlatanes a los que tan generosamente hacen hueco y dan tiempo en el plató.