Ovnis y extraterrestres

Muere a los 87 años el crítico de la ufología Ernest H. Taves

'The ufo enigma', de Donald H. Menzel y Ernest H. Taves.Ernest H. Taves, psiquiatra y psicoanalista, murió el 16 de agosto tras sufrir un ataque al corazón. Tenía 87 años y, aunque empezó a escribir de muy joven, no vendió su primer trabajo hasta 1969, cuando la revista Playboy publicó su cuento Los bomberos. A partir de ese momento, empezó a apartarse de la práctica médica para dedicarse a la literatura. Taves escribió, con el astrofísico Donald H. Menzel, una obra que no debería faltar en la biblioteca de todo interesado por el fenómeno de los platillos volantes. The ufo enigma (1977)- no confundir con el libro del mismo título del muy crédulo Peter A. Sturrock- fue el tercer y último trabajo ufológico de Menzel (1901-1976), el primer crítico serio del fenómeno ovni. Prologado por Fred L. Whipple, astrónomo pionero en el estudio de los cometas, el libro lleva un subtítulo que no engaña: “La explicación definitiva al fenómeno ovni”. Lo es.

Nada ha sucedido en los últimos treinta años que invalide el dictamen de los autores, para quienes los ovnis no son naves de otros mundos, sino una mezcla de fraudes y confusiones con fenómenos naturales. Menzel y Taves se enfrentaron en su época a una mitología extraterrestre menos delirante que la actual. Entonces, las abducciones eran cosa de locos y nadie se tomaba en serio las historias de platillos volantes accidentados. Y entendieron que el misterio no está ahí fuera, sino en el ser humano. Ernest H. Taves fue uno de los fundadores del subcomité ovni del Comite para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), impulsado por Philip J. Klass y, como dice Robert Sheaffer en Veredicto Ovni (1981), el primer grupo ufológico formado por individuos “no inclinados a creer en la verdad literal de las afirmaciones sobre ovnis”. Este colectivo escéptico sigue en activo.

Jiménez del Oso espera desde 1979 entrar en contacto con los ummitas

“Con un poco de suerte, confío dentro de poco entablar contacto personal con seres de Ummo, planeta que gravita en torno a la estrella Iumma, situada a 14,6 años-luz de la Tierra, codificada por nosotros como la estrella Wolf 424”. A finales de 1979, Fernando Jiménez del Oso, por aquel entonces director del programa de televisión Más Allá, confesaba su más íntimo deseo a un reportero de la revista Garbo mientras rodaba en Alcoy un episodio de la serie de TVE dedicado a un contactado. El actual director de Enigmas consideraba “muy digno de crédito” a un joven de 16 años que, según él, estaba en “contacto físico y telepático con seres de la constelación de Andrómeda, Anthar Serac, Adoniesis, Woodok, Link y otros, e inclusive conoce cómo son sus naves por dentro”. El psiquiatra, quien quería seguir los pasos del contactado, lo ha tenido más difícil para conocer en persona a los ummitas, extraterrestres que sólo han existido en la mente de José Luis Jordán Peña.

Fernando Jiménez del Oso en la revista 'Garbo' en 1979.Jiménez del Oso tiene a gala ser “muy cauto” en sus declaraciones y se ha ganado entre la opinión pública una inmerecida fama de riguroso investigador. Por desgracia para él, en determinadas ocasiones no puede evitar soltarse la melena y mostrarse cómo lo que es. En enero de 2000, por ejemplo, aseguró en una entrevista publicada por La Vanguardia que durante años había compartido piso en Madrid con un fantasma. Y es que a este psiquiatra le han pasado cosas de lo más extrañas. Convencido de la existencia de los platillos volantes como naves extraterrestres y de que “existen bases submarinas de ovnis cerca de las islas Canarias”, reconocía en 1980 que había visto en Madrid dos objetos volantes no identificados, “que se movían a una velocidad de 5.600 kilómetros por hora”.

Firme defensor de la convivencia de civilizaciones tecnológicas con los dinosaurios, a raíz de las críticas hechas por ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico -en aquella época, Alternativa Racional a las Pseudociencias (ARP)- cuando fue invitado en 1988 por la Universidad del País Vasco a dar una conferencia en Bilbao, Jiménez del Oso admitía en El Correo que la ciencia nunca ha sido lo suyo. Interrogado sobre el hecho de que los parapsicólogos eviten el método científico, decía: “¿Que no he utilizado una metodología científica? Y a mí qué narices me importa”.

El Roswell inglés fue una broma

“No fue un ovni; fue un Plymouth Volare de 1979″, ha declarado el militar estadounidense Kevin Conde a la BBC. Veintitrés años después de que unas luces aterrorizaran a soldados del complejo de bases gemelas angloamericanas de Bentwaters y Woodbridge, cerca de Ipswich, todo indica que el origen del más famoso caso británico de platillos volantes fue una broma.En dos madrugadas de finales de diciembre de 1980, personal americano destinado en Bentwaters vio extrañas luces en el bosque de Rendlesham, que separaba la base de su gemela de Woodbridge. Los soldados de guardia creyeron en ambas ocasiones que un avión se había estrellado y abandonaron sus puestos para buscar el aparato y socorrer a su ocupantes. Sin embargo, lo que vieron entre los árboles fue un objeto de apariencia metálica, “de forma triangular, de dos a tres metros de ancho y de dos metros de altura”.

El teniente coronel Charles Halt, subcomandante de la base de Woodbridge, escribió en un informe que el ovni “iluminaba todo el bosque con una luz blanca. El objeto tenía una luz roja pulsante en su parte superior y una batería de luces azules más abajo”. La narración oficial deja claro que, cuando el primer día los soldados se acercaron al objeto, “éste maniobró a través de los árboles y desapareció”.

El fenómeno se repitió dos noches después; pero no pasó a mayores hasta que visitaron el lugar los ufólogos de turno. A partir de ese momento, la historia engordó. Entre otros, se extendió el rumor de que el comandante de la base había mantenido un encuentro cara a cara con pequeños humanoides. Los ingleses ya tenían su equivalente al caso Roswell, el imaginario accidente de una nave extraterrestre en Nuevo México, Estados Unidos, en 1947.

Ovnis en el Parlamento

El Ministerio de Defensa británico abrió una investigación y el asunto llegó hasta el Parlamento. El 24 de julio de 1996, en respuesta a una pregunta del laborista Martin Redmond, un portavoz del Gobierno de John Major dijo en la Cámara de los Comunes que, aunque no se había llegado a “ninguna conclusión firme sobre la naturaleza de los fenómenos”, los sucesos de Rendlesham carecían de importancia desde el punto de vista de la defensa nacional.

Kevin Conde fue agente de seguridad del complejo militar entre de 1979 y 1981, cuando le mandaron a otro destino. Hasta hace un año, no supo nada del ovni del Rendlesham. Ahora, dice que todo fue una broma cuyo objetivo era un joven soldado al que daban miedo la oscuridad y cualquier ruido, y por eso llamaba cada dos por tres a los patrulleros. “Era el blanco perfecto”. Conde y su compañeros se adentraban en el bosque con el coche patrulla y encendían y apagaban no sólo las luces del vehículo -incluido un potente foco-, sino también otras con las que se equipaban para la ocasión, además de hacer ruidos a través de altavoces.

El divulgador científico inglés Ian Ridpath cree que la historia de Conde concuerda con la parte del caso correspondiente a las luces del bosque, “para la que nunca ha habido una buena explicación”. “Como dice Ridpath, no parece que un solo estímulo -ni el faro próximo, ni los bromistas, ni otras actividades militares…- pueda explicar todo lo que dicen los diferentes testigos. Pero, a menudo, los casos ovni clásicos se deben a improbables coincidencias y a la unión injustificada en una gran historia de fenómenos no relacionados”, ha indicado al autor de estas líneas James Oberg, ex ingeniero de la NASA y miembro del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP).

Publicado originalmente en el diario El Correo.

Homenaje al ‘Sherlock Holmes de la ufología’

Philip J. Klass.Las páginas del número del 14 de julio de Aviation Week & Space Technology se hacen eco del homenaje que ha rendido a Philip J. Klass (Des Moines, 1919) la publicación a la que dedicó 51 años. Ingeniero eléctrico, Klass entró en la redacción de la revista a finales de 1952 y pronto ascendió a redactor-jefe. Se le achaca la popularización del término aviónica para referirse a la electrónica aplicada a la aviación y, ya octogenario, se le ha galardonado en Washington por su profesionalidad y capacidad de trabajo en equipo, cuenta en un mensaje de correo electrónico James E. Oberg, ex ingeniero de la NASA y divulgador científico.

Klass entró en el mundo de los ovnis en 1966 y, tras la muerte del astrofísico Donald H. Menzel (1901-1976), se convirtió en la bestia parda de los ufólogos. Sus prosaicas explicaciones de casos históricos de apariciones de platillos volantes le hicieron merecedor del sobrenombre de Sherlock Holmes de la ufología y de los ataques de los practicantes de esta pseudociencia. Cofundador en 1977 del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), es presidente del subcomité de dicha entidad dedicado al estudio del mito ovni. Su obra escéptica incluye Ufos identified (1968), Ufos explained (1974), Ufos: the public deceived (1983), Ufo abductions. A dangerous game (1989) y The real Roswell crashed-saucer coverup (1997), así como el libro para niños Bringing ufos down to Earth (1990).

La alegre noticia del homenaje contrasta con la que da el propio Klass en el número 76 del Skeptics Ufo Newsletter, su boletín bimestral, y de la que también informa Oberg. El estado de salud del veterano escéptico -“estoy cerca de los 84 años”- le ha obligado a tomar una “difícil decisión”: el boletín desaparece. No habrá más Skeptics Ufo Newsletter, pero el legado del investigador está al alcance de cualquiera en sus libros e innumerables artículos, y en los archivos de Klass que el CSICOP empezó a colgar hace tiempo en Internet.