Medicina alternativa

Las medicinas alternativas quieren colarse en la reforma sanitaria de Obama

Varios senadores demócratas y republicanos estadounidenses apoyan una enmienda a la reforma sanitaria de Barack Obama para que el sector público cubra las medicinas alternativas y exigir a todas las aseguradoras que ofrezcan esas presuntas terapias, bajo el pretexto de la prohibición de discriminación en contra de sus practicantes. “Estamos peligrosamente cerca de que los legisladores legitimen la charlatanería poniendo el sello del Gobierno en la aprobación de tratamientos no comprobados”, ha advertido Ronald A. Lindsay, presidente Centro para la Investigación (CfI), organización multinacional que promueve la investigación científica, el humanismo secular y el escepticismo.

El CfI ha hecho público hoy un informe, titulado A fracture in our health care: paying for non-evidence based medicine (Una fractura en nuestro sistema de salud: pagar por medicina no demostrada), que alerta del intento de que el dinero de los contribuyentes se destine a pagar pseudoterapias como la acupuntura, la homeopatía y la quiropráctica si prospera la enmienda presentada por el senador demócrata Tom Harkin que respalda, entre otros, el republicano Mike Enzi, destacado miebro del Comité de Sanidad del Senado. Los responsables del CfI temen que, de salir adelante el proyecto, se financien cosas como el toque terapéutico, una especie de imposición de manos que practican miles de enfermeras estadounidenses y que en 1998 fue desmontada experimentalmente por una niña de 11 años. La investigación se publicó en la revista de la Asociación Médica Americana. “El CfI se opone firmemente a que se malgaste el dinero de los contribuyentes en ésta y otras presuntas medicinas cuya efectividad no está demostrada”, ha dicho Lindsay.

Cada dólar o euro importa

La entidad pide al Gobierno que no destine fondos públicos a ninguna terapia sin fundamento científico, que la reforma sanitaria prohíba expresamente el uso de dinero de los contribuyentes para cubrir las llamadas medicinas alternativas, y que el Congreso reduzca o elimine la financiación del Centro Nacional para la Medicina Complementaria y Alternativa, dependiente de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), ya que una década de estudios ha demostrado que la mayoría de las curas alternativas no tienen más efectividad que el placebo. “Estados Unidos no puede permitirse seguir derrochando recursos valiosos en técnicas médicas no probadas y, a menudo refutadas. [En el proceso de] contención del coste global de la atención médica, cada dólar de financiación sanitaria es necesario para garantizar el tratamiento médico probado, demostrado, a quienes lo requieran. Es imperdonable desperdiciar los escasos recursos en financiar técnicas médicas sin fundamento y no basadas en las pruebas que carecen de fundamento teórico o experimental”, dice el informe, cuyo principal autor es Eugenie V. Mielczarek, profesor emérito de Medicina de la Universidad George Manson.

En España, esta misma semana, las autoridades canarias y el Colegio de Médicos de Tenerife van a ignorar la realidad y a respaldar a la homeopatía, en un acto organizado por practicantes de esta terapia y laboratorios que fabrican sustancias homeopáticas. Como sucede en EE UU, los homeópatas y otros médicos alternativos pretenden cobijarse también aquí bajo el paraguas de la Sanidad pública con el consiguiente perjuicio para la salud de la población, dado que los fondos destinados a estas prácticas insustanciales se detraerían de las partidas destinadas a otras que salvan vidas. Es políticamente incorrecto, pero hay que recordarlo una vez más: la medicina alternativa es un timo y no dejará de serlo porque los colegios de médicos, los parlamentos y los Gobiernos decidan lo contrario movidos por intereses corporativistas, económicos o electoralistas. La ciencia se basa en la experimentación, en la demostración, y hasta ahora ninguna medicina alternativa ha superado esa prueba del algodón. Cada euro público destinado a estas prácticas es un euro tirado a la basura.

El Gobierno canario y el Colegio de Médicos de Tenerife avalan el timo de la homeopatía

“Cuanto más se diluyen las pruebas en favor de la homeopatía, mayor parece ser su popularidad”, advertía el 27 de agosto de 2005 en su editorial la prestigiosa revista médica The Lancet, que animaba a los médicos a “ser valientes y honestos con sus pacientes acerca de la ausencia de beneficios de la homeopatía, y consigo mismos acerca de los fallos de la medicina moderna a la hora de cubrir la necesidad del paciente de atención personalizada”. Un estudio de 110 ensayos clínicos de preparados homeopáticos con otros 110 de medicamentos convencionales había demostrado que los primeros curan sólo por el efecto placebo, la fe del paciente en el producto y en quien se lo ha prescrito.

La homeopatía se basa en la disolución de una pequeña cantidad de una sustancia en agua, alcohol o lactosa hasta que no queda ni una molécula, ya que, para sus practicantes, el medicamento es “energéticamente más potente” cuanto más diluido esté el principio activo. Los productos homeopáticos, ésos de venta en farmacias, no contienen principio activo alguno, así que no pueden tener ningún efecto farmacológico. Vamos, que su efectividad es equiparable a la de la pata de conejo, el agua de Lourdes, el cordón de san Blas… Sin embargo, los colegios de médicos y los poderes públicos españoles respaldan cada dos por tres esta práctica anticientífica.

El último ejemplo de irresponsabilidad pública y profesional lo darán la semana que viene el Gobierno Canario, el Parlamento de Canarias el Cabildo de Tenerife, Caja canarias y el Colegio de Médicos de Santa Cruz de Tenerife, al avalar las II Jornadas Científicas de Homeopatía. El encuentro cuenta con el interesado apoyo de los homéopatas Laboratorios Boiron, Laboratorios Biótica, Laboratorios IberHome, Laboratorios Heel, Laboratorios Lehning y Dr. Reckeweg & Co España. Se celebrará el 2 y 3 de octubre en el edificio de Tenerife de la Presidencia del Gobierno canario y, según el programa, “contará con la presencia de las primeras autoridades institucionales”.

Suicidio homeopático

Sobra decir que será un acto a mayor gloria del negocio homeopático, que permite a esos laboratorios vender agua a precio de oro y a muchos médicos obtener unos ingresos que de otro modo igual nunca lograrían. “El objetivo de la jornadas es darles a conocer a los científicos de Canarias en general, a los docentes universitarios, la realidad científica de la homeopatía”, ha declarado Rodolfo de la Torre, presidente de la Sociedad Canaria de Homeopatía, a El Día. Como si los científicos no supieran ya, gracias a revistas como The Lancet, que esta medicina alternativa ni es medicina ni es nada. ¿Expondrán los resultados del estudio publicado en The Lancet y de todos los demás que demuestran que la homeopatía es un timo? ¿Explicarán por qué los productos homeopáticos no han de demostrar su efectividad, sino sólo su inocuidad? ¿Admitirán que toda la historia de la memoria del agua es un cuento chino?

Resulta lamentable que las instituciones respalden actos anticientíficos como el de Tenerife, cuyo único objetivo es impulsar un negocio basado en el abuso de la credulidad y la ignorancia del público. Los partidarios de la ciencia y la razón no lo tienen fácil para que los medios se hagan eco de sus argumentos, por eso les propongo que recurran al efectismo, que el 2 de octubre organicen un suicidio homeopático colectivo ante la sede del encuentro. En 2002, una veintena de científicos belgas lo promovió como protesta por que las aseguradoras del país incluyeran la homeopatía entre sus servicios médicos. Ingirieron en grupo una dosis infinitesimal -y, por tanto, muy potente, según los principios homeopáticos- de un cóctel de venenos: belladona, arsénico, veneno de serpiente… No les pasó nada y, además, recibieron gran atención de los medios.

La medicina alternativa es un cuento chino

El Ministerio de Sanidad quiere regular las terapias alternativas, según cuenta hoy El País. Quizá quiera hacerlo porque, al parecer, recurre a ellas el 24% de la población y ejercen estas prácticas 60.000 profesionales. Datos cuantitativos que no pueden ocultar la realidad: las medicinas alternativas son un cuento chino, pura charlatanería, curanderismo. Si no lo fueran, serían medicinas. El adjetivo alternativa cuando se habla de medicina significa que ha sido incapaz de demostrar su efectividad, que es tan útil, como mucho, como el placebo, como el beso que la madre da en la zona del cuerpo en la que un niño se ha dado un ligero golpe para que deje de llorar.

Si el Ministerio de Sanidad quiere prestar un servicio a la población y no dar la espalda al conocimiento científico, lo primero que tiene que advertir a la ciudadanía es que las terapias alternativa son inútiles, que no están validadas científicamente, que no funcionan. Lo dijo The Lancet en agosto de 2005 sobre la homeopatía: “Los médicos tienen que ser valientes y honestos con sus pacientes acerca de la ausencia de beneficios de la homeopatía, y consigo mismos acerca de los fallos de la medicina moderna a la hora de cubrir la necesidad del paciente de atención personalizada”. Respecto a la acupuntura, en febrero un estudio publicado en The British Medical Journal concluía que no es más efectiva que el placebo. Y lo mismo puede decirse del resto de estas prácticas

“Alrededor de unos tratamientos o terapias que se basan en afirmaciones cuya falsedad puede demostrarse o que carecen de evidencia que los respalden se está erigiendo una indrustria valorada en miles de millones de libras”, advierte el periodista y sociólogo de la religión Damian Thompson en su libro Los nuevos charlatanes (2008) acerca de la situación en Reino Unido. Ése es el problema. El Gobierno español no va a hacer lo que tenía que hacer, dejar claro que la acupuntura, la homeopatía, la iridología y demás son terapias tan efectivas como la imposición de manos, porque miles de médicos, enfermeras y farmacéuticos hacen negocio a diario con este cuento chino. Y los colegios profesionales lo único que van a pedir es que el curanderismo lo ejerzan sus colegiados, no un Carlos Jesús cualquiera, a pesar de que la efectividad sea la misma.

La regulación de la medicina alternativa no debe ser competencia de Sanidad, lo mismo que no lo son la limpieza del aura y el realineamiento de los chakras por mucho que las practique un médico. Otra cosa es que Consumo eluda sus responsabilidad y no aplique las normas ya existentes en el ámbito europeo para perseguir prácticas fraudulentas.

El toque terapéutico

Ilustración: Iker Ayestarán.Emily Rosa se convirtió en 1998 en el autor más joven que ha firmado un artículo de investigación en la prestigiosa revista de la Asociación Médica Americana, una publicación científica del más alto nivel. Tenía 11 años y su trabajo ponía contra las cuerdas una práctica de moda entre las enfermeras estadounidenses, el llamado toque terapéutico. Sus partidarios dicen ser capaces de curar enfermedades limpiando un supuesto campo energético humano cuya existencia la ciencia nunca ha constatado, mediante pases de manos a pocos centímetros del cuerpo.

A mediados de la pasada década, habían sido adiestrados en el toque terapéutico en Estados Unidos más de 43.000 sanitarios, la mitad de los cuales lo practicaba. Emily Rosa tenía 9 años cuando vio un vídeo en el que la enfermera Dolores Krieger, inventora de la terapia en los años 70, y otras colegas aseguraban sentir un campo energético humano cuyos desequilibrios causan enfermedades y poder restaurar el orden en él y, por consiguiente, devolver la salud al paciente. Impresionada, la pequeña decidió someter la primera afirmación a examen dentro de un proyecto científico escolar: “Quería ver si realmente podían sentir algo”.

La niña diseñó un sencillo experimento para comprobar el principio fundamental del toque terapéutico. Sólo necesitaba un trozo grande de cartón, un cuaderno, un lápiz y una moneda, además de la colaboración de practicantes de la terapia. Krieger se negó; pero otros veintiún tocadores terapéuticos, con entre 1 y 27 años de experiencia, aceptaron participar en la prueba, que era muy simple.

Un experimento escolar

El experimento de Emily Rosa. Dibujo: Pat Linse.La escolar y el sanador se sentaban a una mesa, enfrentados y separados por el cartón a modo de biombo. Dos agujeros en la base de éste permitían que las manos del terapeuta pasaran al otro lado, apoyadas sobre la mesa y con las palmas hacia arriba; pero el cartón impedía que viera nada. La niña echaba entonces una moneda al aire para decidir sobre qué mano del sujeto pondría una de las suyas, preguntaba al sanador cuál de sus manos percibía un campo energético humano y lo apuntaba todo en el cuaderno.

Emily Rosa repitió la prueba diez veces en catorce sujetos y veinte en otros siete. Los resultados fueron concluyentes. Teóricamente, los practicantes del toque terapéutico, que se basa en la captación de un supuesto campo energético humano, tenían que haber acertado la mano sobre la que la escolar ponía la suya en el 100% de los casos. Si no, ¿cómo iban a reequilibrar nada? Los aciertos, sin embargo, se redujeron a 123 (44%) de 280 intentos, lo esperado por azar, lo que puede hacer cualquiera. Una niña de 9 años había desmontado el principio básico de una práctica seguida por miles de sanitarios estadounidenses, al demostrar que son incapaces de detectar el campo energético que dicen alterar para curar enfermedades. En realidad, ese halo mágico existe sólo en su imaginación.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

Un chamán trata a niños con cáncer de un hospital mexicano con el visto bueno de las autoridades

Los responsables sanitarios del estado mexicano de Colima han llevado a niños con cáncer ingresados en el Hospital Regional Universitario a la consulta de un chamán, me acaba de informar por correo electrónico el escéptico Juan Pérez. La idea partió, según cuenta el diario La Jornada, de Idalia González Pimentel, quien, además de presidenta en Colima del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (SNDIF), es esposa del gobernador del estado. Ella dice que lo hizo para que los pequeños experimentaran “no una curación, porque la curación del cáncer debe ser física, sino una sanación de las emociones, para ayudar a los niños a sobrellevar la secuelas de las quimioterapias”.

El escándalo saltó el martes cuando Dolores González Meza, representante sindical de los trabajadores de la salud, denunció que “un brujo” había atendido a los niños con autorización del secretario de Salud de Colima y que, “después de la sesión, varios padres de familia se opusieron a que sus hijos tomaran el siguiente tratamiento de quimioterapia, porque el chamán les dijo que ya no lo necesitaban”. Este extremo fue negado posteriormente por González Pimentel.

El curandero en cuestión era el autotitulado médico maya Arsenio España Dzul, un tipo que asegura curar prácticamente todo, desde el cáncer hasta la diabetes, mediante cirugía psíquica. Ésta es una peligrosa práctica fraudulenta que consiste en simular operaciones mediante trucos de prestidigitación, incluidos el derramamiento de sangre de pollo u otro animal y la extracción de falsos tumores que en realidad son trozos de carne. España Dzul no llegó a tanto con los pequeños que puso en sus manos la Administración mexicana: sometió el 18 de abril a “un proceso de energía” a 42 niños oncológicos que fueron llevados hasta su consulta por el SNDIF.

Da igual cómo intente justificar los hechos González Pimentel -dice que lo hizo “con buena intención y buena fe”-, el apoyo a un estafador como España Dzul por parte de las instituciones debería ser causa inmediata de dimisión o cese de todos los altos cargos públicos implicados. Me indigna que haya quienes se aprovechen de la desesperación -comprensible y humana- de quienes tienen familiares con graves enfermedades. Esos desaprensivos deberían ser perseguidos por la Justicia y, sin embargo, nos encontramos con cargos públicos que no sólo les protegen, sino que además les ayudan a aprovecharse de quienes son, por tristes circunstancias, más proclives a caer en sus garras. Perdónenme, pero ¡qué asco!