Medicina alternativa

Dan Brown y sus desvaríos y el espiritismo universitario, en Punto Radio Bilbao

Almudena Cacho y yo hablamos el 28 de octubre en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, sobre Dan Brown y sus desvaríos pseudocientíficos y el seminario espiritista de la Universidad de Castilla-La Mancha, en la tercera entrega del curso 2009-2010 del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

La histeria de las ondas, el espiritismo en Twitter y la pseudomedicina en EE UU, en Punto Radio Bilbao

Almudena Cacho y yo hablamos el 21 de octubre en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, sobre la llegada de la histeria electromagnética a las aulas vascas, la primera sesión espiritista de Twitter y el intento de las medicinas alternativas de colarse en la reforma sanitaria de Obama, en la segunda entrega del curso 2009-2010 del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

Las medicinas alternativas quieren colarse en la reforma sanitaria de Obama

Varios senadores demócratas y republicanos estadounidenses apoyan una enmienda a la reforma sanitaria de Barack Obama para que el sector público cubra las medicinas alternativas y exigir a todas las aseguradoras que ofrezcan esas presuntas terapias, bajo el pretexto de la prohibición de discriminación en contra de sus practicantes. “Estamos peligrosamente cerca de que los legisladores legitimen la charlatanería poniendo el sello del Gobierno en la aprobación de tratamientos no comprobados”, ha advertido Ronald A. Lindsay, presidente Centro para la Investigación (CfI), organización multinacional que promueve la investigación científica, el humanismo secular y el escepticismo.

El CfI ha hecho público hoy un informe, titulado A fracture in our health care: paying for non-evidence based medicine (Una fractura en nuestro sistema de salud: pagar por medicina no demostrada), que alerta del intento de que el dinero de los contribuyentes se destine a pagar pseudoterapias como la acupuntura, la homeopatía y la quiropráctica si prospera la enmienda presentada por el senador demócrata Tom Harkin que respalda, entre otros, el republicano Mike Enzi, destacado miebro del Comité de Sanidad del Senado. Los responsables del CfI temen que, de salir adelante el proyecto, se financien cosas como el toque terapéutico, una especie de imposición de manos que practican miles de enfermeras estadounidenses y que en 1998 fue desmontada experimentalmente por una niña de 11 años. La investigación se publicó en la revista de la Asociación Médica Americana. “El CfI se opone firmemente a que se malgaste el dinero de los contribuyentes en ésta y otras presuntas medicinas cuya efectividad no está demostrada”, ha dicho Lindsay.

Cada dólar o euro importa

La entidad pide al Gobierno que no destine fondos públicos a ninguna terapia sin fundamento científico, que la reforma sanitaria prohíba expresamente el uso de dinero de los contribuyentes para cubrir las llamadas medicinas alternativas, y que el Congreso reduzca o elimine la financiación del Centro Nacional para la Medicina Complementaria y Alternativa, dependiente de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), ya que una década de estudios ha demostrado que la mayoría de las curas alternativas no tienen más efectividad que el placebo. “Estados Unidos no puede permitirse seguir derrochando recursos valiosos en técnicas médicas no probadas y, a menudo refutadas. [En el proceso de] contención del coste global de la atención médica, cada dólar de financiación sanitaria es necesario para garantizar el tratamiento médico probado, demostrado, a quienes lo requieran. Es imperdonable desperdiciar los escasos recursos en financiar técnicas médicas sin fundamento y no basadas en las pruebas que carecen de fundamento teórico o experimental”, dice el informe, cuyo principal autor es Eugenie V. Mielczarek, profesor emérito de Medicina de la Universidad George Manson.

En España, esta misma semana, las autoridades canarias y el Colegio de Médicos de Tenerife van a ignorar la realidad y a respaldar a la homeopatía, en un acto organizado por practicantes de esta terapia y laboratorios que fabrican sustancias homeopáticas. Como sucede en EE UU, los homeópatas y otros médicos alternativos pretenden cobijarse también aquí bajo el paraguas de la Sanidad pública con el consiguiente perjuicio para la salud de la población, dado que los fondos destinados a estas prácticas insustanciales se detraerían de las partidas destinadas a otras que salvan vidas. Es políticamente incorrecto, pero hay que recordarlo una vez más: la medicina alternativa es un timo y no dejará de serlo porque los colegios de médicos, los parlamentos y los Gobiernos decidan lo contrario movidos por intereses corporativistas, económicos o electoralistas. La ciencia se basa en la experimentación, en la demostración, y hasta ahora ninguna medicina alternativa ha superado esa prueba del algodón. Cada euro público destinado a estas prácticas es un euro tirado a la basura.

El Gobierno canario y el Colegio de Médicos de Tenerife avalan el timo de la homeopatía

“Cuanto más se diluyen las pruebas en favor de la homeopatía, mayor parece ser su popularidad”, advertía el 27 de agosto de 2005 en su editorial la prestigiosa revista médica The Lancet, que animaba a los médicos a “ser valientes y honestos con sus pacientes acerca de la ausencia de beneficios de la homeopatía, y consigo mismos acerca de los fallos de la medicina moderna a la hora de cubrir la necesidad del paciente de atención personalizada”. Un estudio de 110 ensayos clínicos de preparados homeopáticos con otros 110 de medicamentos convencionales había demostrado que los primeros curan sólo por el efecto placebo, la fe del paciente en el producto y en quien se lo ha prescrito.

La homeopatía se basa en la disolución de una pequeña cantidad de una sustancia en agua, alcohol o lactosa hasta que no queda ni una molécula, ya que, para sus practicantes, el medicamento es “energéticamente más potente” cuanto más diluido esté el principio activo. Los productos homeopáticos, ésos de venta en farmacias, no contienen principio activo alguno, así que no pueden tener ningún efecto farmacológico. Vamos, que su efectividad es equiparable a la de la pata de conejo, el agua de Lourdes, el cordón de san Blas… Sin embargo, los colegios de médicos y los poderes públicos españoles respaldan cada dos por tres esta práctica anticientífica.

El último ejemplo de irresponsabilidad pública y profesional lo darán la semana que viene el Gobierno Canario, el Parlamento de Canarias el Cabildo de Tenerife, Caja canarias y el Colegio de Médicos de Santa Cruz de Tenerife, al avalar las II Jornadas Científicas de Homeopatía. El encuentro cuenta con el interesado apoyo de los homéopatas Laboratorios Boiron, Laboratorios Biótica, Laboratorios IberHome, Laboratorios Heel, Laboratorios Lehning y Dr. Reckeweg & Co España. Se celebrará el 2 y 3 de octubre en el edificio de Tenerife de la Presidencia del Gobierno canario y, según el programa, “contará con la presencia de las primeras autoridades institucionales”.

Suicidio homeopático

Sobra decir que será un acto a mayor gloria del negocio homeopático, que permite a esos laboratorios vender agua a precio de oro y a muchos médicos obtener unos ingresos que de otro modo igual nunca lograrían. “El objetivo de la jornadas es darles a conocer a los científicos de Canarias en general, a los docentes universitarios, la realidad científica de la homeopatía”, ha declarado Rodolfo de la Torre, presidente de la Sociedad Canaria de Homeopatía, a El Día. Como si los científicos no supieran ya, gracias a revistas como The Lancet, que esta medicina alternativa ni es medicina ni es nada. ¿Expondrán los resultados del estudio publicado en The Lancet y de todos los demás que demuestran que la homeopatía es un timo? ¿Explicarán por qué los productos homeopáticos no han de demostrar su efectividad, sino sólo su inocuidad? ¿Admitirán que toda la historia de la memoria del agua es un cuento chino?

Resulta lamentable que las instituciones respalden actos anticientíficos como el de Tenerife, cuyo único objetivo es impulsar un negocio basado en el abuso de la credulidad y la ignorancia del público. Los partidarios de la ciencia y la razón no lo tienen fácil para que los medios se hagan eco de sus argumentos, por eso les propongo que recurran al efectismo, que el 2 de octubre organicen un suicidio homeopático colectivo ante la sede del encuentro. En 2002, una veintena de científicos belgas lo promovió como protesta por que las aseguradoras del país incluyeran la homeopatía entre sus servicios médicos. Ingirieron en grupo una dosis infinitesimal -y, por tanto, muy potente, según los principios homeopáticos- de un cóctel de venenos: belladona, arsénico, veneno de serpiente… No les pasó nada y, además, recibieron gran atención de los medios.

La medicina alternativa es un cuento chino

El Ministerio de Sanidad quiere regular las terapias alternativas, según cuenta hoy El País. Quizá quiera hacerlo porque, al parecer, recurre a ellas el 24% de la población y ejercen estas prácticas 60.000 profesionales. Datos cuantitativos que no pueden ocultar la realidad: las medicinas alternativas son un cuento chino, pura charlatanería, curanderismo. Si no lo fueran, serían medicinas. El adjetivo alternativa cuando se habla de medicina significa que ha sido incapaz de demostrar su efectividad, que es tan útil, como mucho, como el placebo, como el beso que la madre da en la zona del cuerpo en la que un niño se ha dado un ligero golpe para que deje de llorar.

Si el Ministerio de Sanidad quiere prestar un servicio a la población y no dar la espalda al conocimiento científico, lo primero que tiene que advertir a la ciudadanía es que las terapias alternativa son inútiles, que no están validadas científicamente, que no funcionan. Lo dijo The Lancet en agosto de 2005 sobre la homeopatía: “Los médicos tienen que ser valientes y honestos con sus pacientes acerca de la ausencia de beneficios de la homeopatía, y consigo mismos acerca de los fallos de la medicina moderna a la hora de cubrir la necesidad del paciente de atención personalizada”. Respecto a la acupuntura, en febrero un estudio publicado en The British Medical Journal concluía que no es más efectiva que el placebo. Y lo mismo puede decirse del resto de estas prácticas

“Alrededor de unos tratamientos o terapias que se basan en afirmaciones cuya falsedad puede demostrarse o que carecen de evidencia que los respalden se está erigiendo una indrustria valorada en miles de millones de libras”, advierte el periodista y sociólogo de la religión Damian Thompson en su libro Los nuevos charlatanes (2008) acerca de la situación en Reino Unido. Ése es el problema. El Gobierno español no va a hacer lo que tenía que hacer, dejar claro que la acupuntura, la homeopatía, la iridología y demás son terapias tan efectivas como la imposición de manos, porque miles de médicos, enfermeras y farmacéuticos hacen negocio a diario con este cuento chino. Y los colegios profesionales lo único que van a pedir es que el curanderismo lo ejerzan sus colegiados, no un Carlos Jesús cualquiera, a pesar de que la efectividad sea la misma.

La regulación de la medicina alternativa no debe ser competencia de Sanidad, lo mismo que no lo son la limpieza del aura y el realineamiento de los chakras por mucho que las practique un médico. Otra cosa es que Consumo eluda sus responsabilidad y no aplique las normas ya existentes en el ámbito europeo para perseguir prácticas fraudulentas.