Libros y revistas

‘Pseudociencia’, el cómic de Darryl Cunningham sobre fraudes y timos, llega a las librerías en español

'Pseudociencia', de Darryl Cunningham.Mi primer contacto con la obra de Darryl Cunningham se remonta a julio de 2010, cuando publicó en Internet un borrador de un cómic crítico sobre la homeopatía. Me encantó y me hice eco aquí de ello. Con el tiempo, según fui disfrutando de otras creaciones suyas dedicadas al movimiento antivacunas y la conspiración lunar, me enganché a su estilo de divulgación y deseé que, en algún momento, reuniera en un libro todas esas historias sobre pensamiento mágico y pseudociencia. Lo hizo en 2012, en una obra titulada Science tales. Lies, hoaxes and scams (Historias de ciencia. Mentiras, fraudes y estafas), de la cual en 2013 se publicó la versión estadounidense: How to fake a Moon landing. Exposing the myth of science denial (Cómo simular un alunizaje. Exponiendo el mito del negacionismo científico). Poco después, mi amigo el escéptico y librepensador Douglass Smith me regaló un ejemplar dedicado por Cunningham que guardo como un tesoro.

Pseudociencia sale mañana a la venta en España por iniciativa de José Antonio Menor, director de Léeme Libros. Hablamos de la obra de Cunnigham en noviembre del año pasado en Sevilla y él se propuso publicarla en nuestro país. Dicho y hecho. Como todos los títulos de su sello, la edición es exquisita. Está a la altura de un contenido accesible a cualquiera y riguroso. Si yo tuviera responsabilidades educativas, este libro sería de lectura obligatoria para los escolares españoles, porque el autor expone con gran sencillez conceptos e ideas que todo ciudadano debería tener claros sobre las medicinas alternativas, el cambio climático, la teoría de la evolución y el movimiento antivacunas, entre otros temas. “Darryl resume en una viñeta lo que otros autores explican en libros enteros”, ha dicho Jon Ronson, autor de Los hombres que miraban fijamente a las cabras. Tiene razón, por eso, envidio al dibujante británico.

Fragmento de 'Pseudociencia', de Darryl Cunningham.La obra de Darryl Cunningham es tan limpia, desde un punto de vista gráfico, como instructiva y divertida. Por eso, es para mí un honor firmar el prólogo de su versión española. Gracias, José Antonio. Como digo en la presentación, “si mañana un político propone incluir la homeopatía, la quiropráctica, la acupuntura o el reiki en el sistema público de salud o relajar la política de vacunaciones, ¿le votaría? Lea este libro y sabrá por dónde van los tiros, científicamente hablando, en esos asuntos y en otros. Lo que nos jugamos. Pero no se quede ahí. No crea algo porque lo diga alguien en un medio de comunicación, en Internet o en un libro. No crea a Darryl Cunningham; no me crea a mí. Piense, dude, pregunte, busque información basada en la evidencia”. Dé el primer paso, acérquese a una librería y compre este libro. Merece la pena.

Cunningham, Darryl [2012]: Pseudociencia. Mentiras, fraudes y otros timos [Science tales. Lies, hoaxes and scams]. Prologado por Luis Alfonso Gámez. Traducción de Mara Vázquez. Léeme Libros. Madrid 2014. 208 páginas.

Arthur Conan Doyle y sus espíritus contra Harry Houdini

'Sherlock Holmes contra Houdini'.Uno de los episodios más fascinantes de la historia del espiritismo es el de la amistad de Arthur Conan Doyle y Harry Houdini. El primero fue un creyente desde su juventud, si bien no alardeó abiertamente de su fe hasta después de la Primera Guerra Mundial, momento a partir del cual fue el principal apóstol del espiritismo. El segundo, que en sus inicios incluyó la mediumnidad en sus espectáculos, pasó a la denuncia activa de la comunicación con los muertos después del fallecimiento de su adorada madre, pérdida que le hizo ver a los fradulentos intermediarios con el Más Allá como unos individuos de extrema crueldad que se aprovechan del dolor ajeno.

El novelista y el mago se admiraban mutuamente a pesar de sus posturas irreconciliables sobre la comunicación con los muertos. Se conocieron en persona en abril de 1920 y, durante unos años, mantuvieron una intensa relación, plasmada en correspondencia privada y, también, en cartas y declaraciones que se cruzaban en la prensa de la época con el espiritismo como telón de fondo. Ninguno consiguió convencer al otro de que estaba confundido: Doyle recibía demasiado consuelo del Más Allá como para cuestionar su realidad; Houdini sabía demasiado de trucos como para que los médiums se la dieran con queso.

El libro Sherlock Holmes contra Houdini explora esa peculiar relación a partir de tres textos del novelista, procedentes de su obras La Nueva Revelación (1918) y El mensaje vital (1919), y el capítulo que el ilusionista dedicó a su amigo en A magician among the spirits (Un mago entre los espíritus, 1924). La recopilación no defrauda, como es lógico teniendo en cuenta a los protagonistas y la historia, y la edición está muy cuidada. Sólo echo en falta una entre las muchas imágenes que acompañan al texto: la foto de las dos familias en la playa de Atlantic City, el 17 de junio de 1922, horas antes de que la segunda esposa del novelista, la médium Jean Leckie, intentara poner en contacto al mago con su madre muerta. Una sesión espiritista que acabó con la amistad entre dos genios.

Doyle, Arthur Conan; y Houdini, Harry [2014]: Sherlock Holmes contra Houdini. Arthur Conan Doyle, Houdini y el mundo de los espíritus. Prologado por Charles Taylor. Traducción de Raquel Duato y Eduardo Fonseca. La Felguera Editores (Col. “Zodiaco Negro”). Madrid. 235 páginas.

‘Fortean Times’: 40 años a la caza de monstruos y fenómenos extraños

Portada del número 308 de 'Fortean Times', el del 40 aniversario.Cada vez estoy suscrito a menos revistas y cada vez me lo pienso más a la hora de renovar mi suscripción a alguna española que todavía llega a mi buzón. Pero, en cuanto recibo el aviso de renovación de Fortean Times, corró al ordenador y hago el pago correspondiente porque no quiero perderme ni un número. Lo que me ha hecho dar la espalda a otras publicaciones es lo que me mantiene fiel, desde 1996, a una revista que acaba de cumplir 40 años: temas atractivos, sorprendentes y -¿por qué no decirlo?- raros, textos bien escritos y un diseño atractivo. El cóctel es perfecto y está aderezado, además, con el punto justo de frikismo, como demuestra la portada del último número, ilustrada con una galería de monstruos y personajes, acompañada de frases elogiosas hacia la revista de gente como William Gibson y Neil Gaiman.

Fortean Times se llama así por el escritor estadounidense Charles Fort (1874-1932), el primer ufólogo, mucho antes de que se vean los primeros platillos volantes en Estados Unidos, y también el primer defensor de los astronautas en la Antigüedad o alienígenas ancestrales. Al él deben su nombre los fenómenos forteanos, que comprenden los platillos volantes, los poderes paranormales, los artefactos arqueológicos extraños, las desapariciones misteriosas, las lluvias y muertes masivas de animales, los continentes perdidos y las civilizaciones desaparecidas, los monstruos, los milagros… Periodista autodidacta, dedicó buena parte de su vida a la recopilación de sucesos rechazados por la ciencia, un millar de los cuales reunió en El libro de los condenados (1919) y el resto en otros tres libros. “Era -explican en la publicación que lleva su nombre- escéptico sobre las explicaciones científicas, y denunciaba cómo los científicos argumentaban según sus propias creencias en lugar de a partir de las pruebas, y que ignoraban, suprimían desacreditaba u ofrecían falsas explicaciones a los datos inconvenientes”. No me cuesta imaginátrmelo en feliz conversación con Enrique de Vicente, dejando con la boca más abierta de lo habitual al siempre impresionable Iker Jiménez.

Portada del número 215 de 'Fortean Times', que incluye el reportaje sobre Gene Roddenberry y el Laboratorio Nueve.La revista que dirige en la actualidad David Sutton, y funfó Bob Rickard en 1973, es recomendable para todo interesado en lo extraño, sea escéptico o creyente. No exagero. El ejemplar del aniversario incluye las impresiones entusiastas de lectores tan dispares como Jon Ronson, Uri Geller, Rupert Sheldrake, Benjamin RadfordLynn Picknett y Clive Prince, David Clarke y Loren Coleman. “Me considero forteano, y Fortean Times es mi revista favorita”, dice William Gibson, el autor de Neuromante. El también escritor de ciencia ficción y fantasía Neil Gaiman recuerda que conoció Fortean Times en su primera época, y alaba su actual formato, los buenos trabajos de investigación y “el ensamblaje crédulo-escéptico-glorioso de los hechos y demás que Charles Fort describió como condenados”. Esto último es lo que la hace una revista especial.

Fortean Times ha creado su propio estilo, al margen de crédulos y escépticos. Un estilo en el que todos estamos a gusto. Digo todos porque no hay duda de que los partidarios de los fenómenos forteanos lo están, pero yo también. Al igual que escépticos como Benjamin Radford, subdirector de The Skeptical Inquirer, y el estudioso del mito ovni David Clarke. Como dice el primero, “elegir una historia favorita de entre las publicadas en Fortean Times es prácticamente imposible. ¡Son tantos años de asombroso trabajo!”. Él se decanta por el estudio de la leyenda de los cuadros malditos de los niños llorones publicado por David Clarke en 2008; yo me inclino por el reportaje de David Sutton de 2006 en el que sacó a la luz que Gene Roddenberry, creador del universo de Star trek, trabajó en los años 70 del siglo pasado para un grupo que decía mantener comunicación con seres de otros mundos. Pero también están los reportajes dedicados al hombre polilla, Nikola Tesla, el chupacabras, los gusanos gigantes, los fantasmas, los reptilianos… La revista británica es una fuente de información crítica fiable a nada que seas capaz de distinguir los textos que merecen crédito de las locuras. Es fácil y compensa porque no sólo están bien escritos, sino magníficamente documentados.

Portadas de la revista británica 'Fortean Times'.

‘Muy Interesante’ dedica un número extraordinario a los misterios de lo paranormal

Portada del número extraordinario de 'Muy Interesante' dedicado a los fenómenos paranormales.Monstruos, extraterrestres, civilizaciones perdidas, poderes sobrenaturales, sociedades secretas, leyendas urbanas, enigmas arqueológicos, fantasmas, espíritus… De todo esto y mucho más trata un número extraordinario de Muy Interesante que llega hoy a los quioscos y en el cual colaboran once expertos y yo.

“La evolución ha cableado las neuronas de nuestro encéfalo, con la insustituible asistencia de los genes, para que nos sintamos atraídos por lo inexplicable, lo desconocido, lo sospechoso, lo intangible, lo enigmático, lo incomprensible…”, dice Enrique Coperías, subdirector de la revista, en un editorial titulado “Los enigmas, con la ciencia”. Nada hay más humano que la curiosidad. Está en la esencia del ansia humana por conocer. Arieh Warshel, flamante premio Nobel por sentar las bases de las simulaciones informáticas que se emplean hoy en química, fue ayer contundente cuando le preguntaron por su motivación para investigar: “En mi caso, la curiosidad”.

La curiosidad también se encuentra en la raíz del éxito de la pseudociencia, un cajón de sastre -como indica Coperías- donde conviven creyentes sinceros y falsarios. Generalmente, los primeros son los receptores del mensaje -el público- y los segundos, los emisores, los expertos en cualquiera de las logías que forman el árbol de la pseudociencia. Por fortuna, de unos años a esta parte, hay quienes desde la ciencia y el periodismo intentan responder a esa legítima curiosidad popular por lo llamado paranormal desde la racionalidad, marcando marcar distancias con el desprecio de otras épocas. Algunos de ellos son los colaboradores de este Muy especial, gente como Luis Miguel Ariza, Carlos Chordá y Miguel Ángel Sabadell.

Mis dos aportaciones a este número son sendos estados de la cuestión sobre el fenómeno ovni y los poderes paranormales titulados, respectivamente “El timo cósmico de los alienígenas” y “¡Qué débiles! Los milagros el cuerpo”. El mayor reto ha sido ceñirme a las dimensiones establecidas, sobre todo en lo que respecta al mito de las visitas extraterrestres en la Antigüedad y en el actualidad, acerca del cual algún día me gustaría escribir un libro.

del número extraordinario de 'Muy Interesante' dedicado a los fenómenos paranormales.

Una guía para que no te engañen

'Don't get taken!', de Robert A. Steiner.Hay quienes creen que no les pueden engañar porque ellos son más listos que nadie y, precisamente por eso, acaban engañándoles. “Por desgracia, no hay garantías [de que si estudias lo suficiente te puedas proteger de los estafadores]. No obstante, después de leer este libro, con su mayor conocimiento de los hechos y si aplica los principios de que hablamos aquí, estára en mucha mejor posición de protegerse usted y a sus seres queridos de los fraudes y el sinsentido”, advierte Robert A. Steiner (1934-2013) en Don’t get taken! (¡Que no te engañen!, 1989). Ilusionista y escéptico militante, expone en esta obra las tretas de los timadores, categoría en la cual entran desde los trileros hasta los videntes y sanadores espirituales, pasando por los diseñadores de estafas piramidales y los falsos vendedores a domicilio.

En Don’t get taken!, Steiner da las claves para que intentemos impedir que nos tomen el pelo a través de ejemplos de varios timos, con especial atención a los relacionados con lo paranormal. Hay dos ideas claves que convendría grabarnos a fuego: una, que quienes caen en engaños no son necesariamente tontos; y dos, que conviene pararse a pensar ante lo aparentemente extraordinario antes de darlo por bueno. “Tómate el tiempo necesario para aplicar el sentido común a lo que te suceda”, recomienda el autor. Y añade que, si te hacen una propuesta sorprendentemente atractiva y te meten prisas, corre, porque seguramente hay gato encerrado.

El autor fue en 1982 uno de los fundadores de los Escépticos del Área de la Bahía, y resume en este libro décadas de experiencia  como ilusionista embaucando al público y desenmascarando a charlatanes como los cirujanos psíquicos, los adivinos y los sanadores por la fe. Incluye la demolición de creencias tan absurdas como que el grupo sanguíneo condiciona la personalidad, explica lo esencial de la lectura fría mediante la narración de encuentros con gente que creía, o acabó creyendo, que él tenía poderes paranormales y demuestra que basta con saber preguntar para que la pretensión de un supuesto vidente de haber ayudado a la Policía a encontrar un cadáver se derrumbe cual castillo de naipes. ¿Qué es saber preguntar? Simple y llanamente, pedir detalles. Entonces los aciertos de todos los adivinos se desvanecen.

“El único obstaculo entre tú y un millón de dólares son los principios”, le dijo un día su amigo Robert Sheaffer, autor de The ufo verdict: examining the evidence (Veredicto ovni. Examen de la evidencia. 1980). Y es que Steiner podía haber ganado mucho dinero de haberse pasado a El Lado Oscuro, pero prefirió luchar contra quienes se aprovechan de la buena fe y la ingenuidad de la gente. En 1986, por ejemplo, fue el coordinador de la operación en la cual un equipo dirigido por James Randi desenmascaró al reverendo Peter Popoff. El telepredicador hacía demostraciones públicas en las adivinaba las enfermedades de personas a quienes no había visto antes y les prometía la curación por intercesión divina. Randi, Steiner y sus colaboradores demostraron que Popoff usaba un pequeño auricular a través del cual su esposa le facilitaba información sobre miembros del público que había obtenido anteriormente. El episodio lo reprodujo el cineasta español Rodrigo Cortés en la película Luces rojas sin mencionar en los créditos su origen real.

Rorbert A. Steiner [1989]: Don’t get taken! Bunco and bunkum exposed. How to protect yourself. Wide-Awake Books. El Cerrito. 209 páginas.