Libros y revistas

Reeditan ‘Ovnis: operación caballo de Troya’, de John A. Keel

EL PADRE DE LA CRIATURA. John A. Keel, el reportero de lo paranormal que hizo famoso al hombre polilla. Foto: AP.

“Para mí, no ha habido autor mejor para abordar el estudio de los ovnis que John A. Keel. Seguramente porque es el que, a mi juicio, mejor manejaba la pluma y sus relatos me resultaban los más inverosímiles, a la par que interesantes todos”, dice el biólogo Alejandro Barragán. Junto con el sociólogo Pablo Vergel, quien se autodefine como “ufólogo de salón a tiempo parcial”, ha fundado Reediciones Anómalas, un proyecto para recuperar “libros descatalogados de misterio y temática forteana que, por muchas razones, no han gozado de una distribución adecuada en nuestro país o, si la tuvieron, ya no se pueden localizar”.

La primera obra que reeditarán es Ovnis: operación caballo de Troya (1970), en la que John A. Keel (1930-2009) propuso que los tripulantes de los platillos volantes, las hadas y otros seres son manifestaciones de un mismo fenómeno ultraterrestre. Barragán y Vergel, que se dedican a “la divulgación de la ufología y sus teorías más descabelladas”, lanzaron el proyecto en Kickstarter a mediados de septiembre, cubrieron rápidamente los 1.500 euros iniciales para la publicación de un centenar de ejemplares del libro y ahora se han propuesto llegar a los 2.000 para enriquecer la edición, que podría incluir material sobre el autor. “Este clásico de la ufología fue publicado en Estados Unidos en 1970 y gozó de una edición en castellano en 1975 en México, prácticamente inencontrable hoy en día”, indican en la web del proyecto.

“Cuando descubrí que John Keel afirmaba tener poderes tales como la clarividencia, el cóctel de su figura se me hizo algo revuelto. Aun así, sus investigaciones y sus hipótesis planteadas me siguen pareciendo muy interesantes, y Las profecías del Mothman me parece una de las mejores obras de suspense que he leído, te creas lo que en ella se cuenta o no”, afirma Barragán. Creador del hombre polilla, Keel es posiblemente el mejor de los escritores forteanos. No hace falta creer en el monstruo de Point Pleasant ni en nada paranormal para disfrutar de la prosa de este periodista, un autor a años luz de distancia en calidad de cualquiera de los españoles pasados y presentes. ¿Creía Keel en los fenómenos sobre los que escribía? Sinceramente, pienso que no, que interpretaba un personaje.

Hynek, Vallée y otros

Encontrar la edición en español de su principal obra ufológica es prácticamente imposible. Aunque tengo en mi biblioteca el original inglés, aporté mi granito de arena a la inciativa de Reediciones Anómalas en cuanto supe de ella y les animo a hacer lo propio. ¿Cómo se entiende que un escéptico haga algo así? Soy bibliófilo y creo que, para entender la ufología, la parapsicología y demás, hay que conocer sus textos fundamentales, como éste de Keel. Barragán y Vergel quieren recuperar en el futuro títulos de Jacques Vallée, Joseph Allen Hynek -el padre de la ufología-, Gray Barker -el inventor de los hombres de negro-, Aimé Michel y Charles Fort -ufólogo antes de que los ovnis existiran-, cumpliendo todos los requisitos legales, incluidos pagos de derechos de autor y de traducción si es el caso.

“La gente afirma ver cosas. Algo hay en los cielos dicen, aunque ese algo realmente no sea lo que esa gente cree ver. Pero la experiencia del testimonio está ahí y, por mucho que alguien desde fuera le quiera guiar en su interpretación, lo cierto es que nadie más que el testigo sabe realmente lo que vio y lo que sintió”, apunta Barragán. Para él, que los testigos del caso de Manises vieran algo -no cree que el estímulo inicial fueran las chimeneas de la refinerá de Escombreras- no significa que se tratara de “una nave de otro mundo, sino que vieron algo que realmente dejó desconcertados a pilotos experimentados. ¿Qué fue?, ¿un prototipo militar del Ejercito estadounidense que por aquel entonces se encontraba de maniobras en la zona? No hay que olvidar que, curiosamente, la mayoría de casos ovni más famosos ocurren en las inmediaciones de instalaciones militares, cuando no dentro, pero este tipo de casos es un porcentaje reducido dentro un conjunto lleno de absurdo que, a mi juicio, no se debería tomar a la ligera”.

Yo soy mucho más escéptico que Barragán, que cree que el fenómeno ovni es “ininteligible por naturaleza”. Sin tomar a la ligera los testimonios de apariciones de ovnis, el punto flaco del fenómeno es precisamente ése, que se basa en testimonios. Después de casi 70 años, la ufología no tiene nada más que testimonios. Ni siquiera hay imágenes dudosas de naves y entidades desde que la fotografía es digital: el móvil ha matado a los visitantes. Tampoco creo que el fenómeno ovni sea ininteligible si tenemos en cuenta que, a los agentes externos, hay que sumar aspectos religiosos, psicológicos y culturales, y que no hay una explicación única para todos los casos aparentemente inexplicables.

Fernando Jiménez del Oso vuelve a las librerías

Portada de la nueva edición de 'El síndrome ovni', de Fernando Jiménez del Oso.El psiquiatra de lo paranormal vuelve a las librerías españolas tras años en los que sus obras sólo se han podido encontrar en el mercado de segunda mano. A través de Ediciones Luciérnaga, Planeta reedita Viracocha (1984) y El síndrome ovni (1985), los dos primeros títulos de la nueva Biblioteca Fernando Jiménez del Oso. La editorial dice que el autor fue “una de las figuras más carismáticas y conocidas por su faceta de investigador y divulgador en el mundo del misterio”, que era “un gran comunicador que sabía contar historias” y que “fue el precursor del fenómeno paranormal en televisión”. Es cierto. No lo es, sin embargo, que fuera un “pionero del periodismo del misterio” y “el fundador y director de las primeras revistas” dedicadas a lo paranormal en nuestro país.

Para mediados de los 70, cuando Fernando Jiménez del Oso (1941-2005) apareció por primera vez en TVE, había ya toda una generación de periodistas del misterio que llevaba años en el tajo, como Antonio Ribera y Màrius Lleget, cofundadores del Centro de Estudios Interplanetarios (CEI) de Barcelona en 1958. Y, cuando sus ojeras se asomaron a la portada de la revista Más Allá (1989) -después lo harían en Espacio y Tiempo (1991-1995) y Enigmas (1995)-, España ya contaba con una larga tradición de publicaciones sobre lo paranormal en los quioscos: cabeceras como Horizonte (1968-1971), dirigida por el ufólogo Antonio Ribera; Karma.7 (1972-2001), guiada en sus inicios por José María Armengou; Mundo Desconocido (1976-1982), al frente de la cual estuvo Andreas Faber-Kaiser; Contactos Extraterrestres (1980-1982), dirigida por el ahora televisivo Enrique de Vicente, y otras muchas de vida efímera. En la mejor tradición de las revistas que él dirigió, en las portadas de las reediciones de sus libros manda la cara de Jiménez del Oso.

Ediciones Luciérnaga hace en los dosieres de prensa de las reediciones de ViracochaEl síndrome ovni un viaje al pasado, aderezado con grandilocuentes frases de quienes fueron colegas del autor o se consideran sus discípulos. Entre los primeros, Juan José Benítez asegura que el Jiménez del Oso “abrió las mentes de tres generaciones” y “la mejor manera de honrar a un sabio es leer sus libros”. Entre los segundos, el ufólogo Javier Sierra dice que “gracias a él nació una generación de inconformistas y buscadores de respuestas, entre los que me encuentro”, e Iker Jiménez afirma que, “debido a su formación académica, consiguió aportar al misterio un componente de lucidez y seriedad que todos, sin excepción, valoran hoy de la forma que se merece”.

Cabeceras de varias revistas dirigidas por Fernando Jiménez del Oso.Pueden decirse muchas cosas de Jiménez del Oso, que para mí siempre será un magnífico comunicador; pero no fue un sabio, gracias a él no surgió una nueva generación de “inconformistas y buscadores de respuestas” -sólo hace falta ver quiénes se presentan como sus discípulos- y los únicos que valoran su quehacer son los creyentes en lo paranormal y los que han seguido sus pasos como vendedores de misterios inexistentes. Porque, por mucha cara seria que le echara, el psiquiatra de lo paranormal formaba parte del mismo colectivo que Charles Berlitz, Erich von Däniken y compañía. Para los más jóvenes, basta recordar que creía que “existen bases submarinas de ovnis cerca de las islas Canarias”, en 1979 confiaba en “tener contactos en breve con seres del planeta Ummo”, creía haber convivido con un fantasma, vendió como real en La puerta del misterio (TVE) el falso documental británico Alternativa 3; coló a los lectores de Enigmas un plagio de un relato de ficción como si fuera un reportaje de investigación según el cual Federico García Lorca habría sobrevivido a su ejecución

¿Merecen la pena sus libros? Para mí, no. No aportan nada y ya en su tiempo lo que contaba en ellos carecía de sentido. Así, decía en El síndrome ovni: “La experiencia proporcionada por el fenómeno ovni nos permite deducir que los que están por ahí fuera son, al menos en su mayoría, bastante similares a los que estamos dentro”. Me divierten más y me parecen más interesantes sus intervenciones televisivas, teniendo en cuenta siempre que lo que importa es la forma porque el fondo no tiene nada que ver con la realidad. Por ejemplo, merece la pena verle explicar con una pizarra cómo la Luna es hueca.

El escritor Gregorio Doval plagia a ‘Magonia’, ‘Microsiervos’ y ‘Naukas’

Gregorio Doval plagia a 'Magonia' en 'Fraudes, engaños y timos de la historia'.Gregorio Doval plagia en su libro Fraudes, engaños y timos de la historia (Nowtilus, 2011) textos que Javier Pedreira, Wicho, y yo publicamos en nuestros respectivos blogs y Fernando L. Frías, en un portal de divulgación. El escritor y editor copia dos reportajes publicados por mí en agosto de 2008 en el diario El Correo y en este blog como si él fuera el autor de los mismos. Se trata de los textos titulados “El embajador de la galaxia”, dedicado a George Adamski, y “«Si eres un espíritu, da dos golpes»”, acerca del caso de las hermanas Fox y el origen del espiritismo moderno. Fusila el primero de los reportajes íntegramente y hace pequeños cambios en el segundo. Para que ustedes puedan comprobarlo, les dejo aquí los originales sobre Adamski y sobre las hermanas Fox que en su día publiqué en El Correo y otros diarios de Vocento. Pueden compararlos con los fragmentos dedicados al contactado (páginas 245-246) y a las primeras médiums (páginas 238-240) en Fraudes, engaños y timos de la historia.

Doval también plagia a Microsiervos. Reproduce letra por letra la primera parte de una anotación de Javier Pedreira, Wicho, titulada “Ivan Istochnikov, el cosmonauta fantasma”. Wicho contaba en ella en abril de 2006 el caso de ese astronauta soviético muerto en el espacio y ocultado al mundo por el Kremlin como si fuera una historia real para, en la parte final, sorprender al lector revelándole que todo era en realidad un montaje del fotógrafo español Joan Fontcuberta. El delito de Doval es en este caso doble: no sólo copia cuatro párrafos y medio de la anotación de Microsiervos, sino que además mete la tijera y suprime la parte final, cinco párrafos en los que Wicho explica la broma del artista catalán. Es decir, además de plagiario, es un tergiversador, no como, en este caso, Iker Jiménez y su equipo de Cuarto milenio, que se creyeron la historia de Istochnikov por su propia inutilidad. Aquí tienen el fragmento correspondiente a Istochnikov (páginas 114-115) de Fraudes, engaños y timos de la historia para que puedan, una vez más, llegar a sus propias conclusiones.

Es muy probable que haya muchos más autores a los que Doval haya plagiado. Aunque sólo he echado una ojeada al libro, he descubierto una tercera víctima a la que conozco, Fernando L. Frías, a quien copia parte de su anotación “Miracle Mineral Solution, o la lección de un chico de quince años”, publicada en la web Naukas el 1 de octubre de 2010. Aquí tienen el texto que presenta como propio el desenfrenado copiador-pegador (página 152) para que lo comparen con el original. Si han escrito alguna vez sobre asuntos que puedan entrar en la categoría de Fraudes, engaños y timos de la historia, les animo a hacerse con una copia digital del libro de Doval y leerla por encima en compañía del buscador de Google. Igual se llevan una sorpresa, como me pasó a mí hace unos meses cuando, buscando información sobre George Adamski, acabé en Google Books delante del texto mío del que se había apropiado el plagiario. Si les sucede algo así, publíquenlo en su blog -si lo tienen- y cuéntenlo en las redes sociales para que todo el mundo sepa de qué va Gregorio Doval, quien incluye al final de su libro una lista de obras consultadas en la que no figuramos ni Wicho, ni Frías ni yo, y me imagino que ninguna otra de sus víctimas. Porque no estamos ante tres casos aislados.

Tras escribir las líneas anteriores y antes de publicar esta anotación, he escogido historias del comienzo del libro de Doval al tuntún y me he encontrado con que la segunda curiosidad (página 17; primera de contenido de Fraudes, engaños y timos de la historia) corresponde a un despacho de la agencia Efe publicado en una web en 2001; la quinta (página 18), a una anotación de Taringa -web, a su vez, donde el robo de textos ajenos es habitual- de 2009; otra (página 24), a una nota breve de La Aldea Irreductible de 2009; otra (páginas 25-26), a una anotación de un blog de 2010…

Todo apunta a que el contenido de Fraudes, engaños y timos de la historia responde al titulo: es un fraude, un engaño, un timo. Y Gregorio Doval, un plagiario.

Información sobre Gregorio Doval en la web de Ediciones Nowtilus.

La reacción de la editorial

Como Gregorio Doval tiene varios libros publicados en Nowtilus y, además, es director de las colecciones “1001 citas y frases sobre…” e “Historia insólita” de esa editorial -segúin la propia empresa reconoce en su web-, el 19 de enero les escribí el siguiente mensaje de correo electrónico:

Estimados señores,

Soy Luis Alfonso Gámez, periodista del diario El Correo, autor del blog Magonia y de varios libros, conductor de la serie de televisión Escépticos (ETB) y de la sección El archivo del misterio, de Órbita Laika (TVE).

Hace unos meses, haciendo una búsqueda por internet sobre George Adamski, un personaje que decía en la década de 1950 estar en contacto con seres de otros mundos, me encontré con un texto mío reproducido sin mi permiso, sin citarme y sin ninguna referencia en un libro publicado por ustedes. La obra es Fraudes, engaños y timos de la historia, publicada por Ediciones Nowtilus en 2010, y el autor, Gregorio Doval.

Como pueden comprobar, el contenido del archivo adjunto adamski-plagio.jpg se corresponde con el de mi reportaje “El embajador de la galaxia”, publicado el 17 de agosto de 2008 en el diario bilbaíno El Correo y en mi blog Magonia. Pueden ver el original del que Doval copió y pegó el texto en http://magonia.com/2008/08/17/el-embajador-la-galaxia.

Escamado y molesto, conseguí una copia digital del libro Fraudes, engaños y timos de la historia y una búsqueda no exhaustiva me demostró que no es ése el único fragmento de un trabajo mío que el citado ha plagiado. Como pueden comprobar, el contenido del archivo adjunto fox-plagio.pdf se corresponde casi literalmente con el de mi reportaje “«Si eres un espíritu, da dos golpes»”, publicado el 23 de julio de 2008 en el diario El Correo y en mi blog Magonia. Pueden ver el original del que el plagiario copió frases y frases literales en http://magonia.com/2008/07/23/si-eres-espiritu-da-dos-golpes.

En Fraudes, engaños y timos de la historia, que sólo he leído por encima, he descubierto otros plagios a otros autores.

Me dirijo a ustedes para alertarles de la situación e informarles de que voy a contar el caso en mi blog y las redes sociales, reservándome el derecho a emprender acciones legales si viniera al caso. Si tienen algo que decir al respecto, estaré encantado de incluir su opinión en la anotación.

Sin más por el momento, reciban un cordial saludo.

Después de casi dos semanas de silencio, Santos Rodríguez, fundador y director de Nowtilus, me respondió ayer tras volver a pedir yo explicaciones:

Estimado Sr. Gámez,

La verdad es que nos sorprende mucho lo que nos comenta.

Nunca hemos tenido en nuestra editorial ese tipo de problemas.

Trabajamos con autores absolutamente profesionales que resulta impensable que algo de ese tipo pueda pasar.

Nuestros autores se documentan y revisan a fondo los manuscritos y no cabe duda de que confiamos en su profesionalidad y rigor.

Saludos.

Inmediatamente, repliqué:

Estimado señor Rodríguez,

Imagínese mi sorpresa al comprobar que el señor Gregorio Doval se apropia de textos de ese modo. Está claro que la profesionalidad y rigor del señor Doval no son las de un autor digno de confianza.

¿Ha dado él alguna explicación? ¿Van a tomar ustedes alguna medida al respecto?

Saludos.

Y eso es todo. No esperaba mucho. Pero que, ante las pruebas presentadas, el director de la editorial no diga nada en concreto sobre Gregorio Doval y sus plagios, y se limite a decir lo que dice, me parece una tomadura de pelo, un intento de escurrir el bulto y un insulto. Sé que una editorial puede resultar engañada y por eso esperaba otro tipo de respuesta de Nowtilus, no una justificación general ante una acusación particular. Me da igual la fe que tengan en sus autores y la confianza que les merezcan; les he pedido explicaciones sobre un plagio.

Gregorio Doval (2011): Fraudes, engaños y timos de la historia. Ediciones Nowtilus (Col. “Historia insólita”). Madrid. 349 páginas.

Toni Garrido y Ángel Martín serán los padrinos de ‘El peligro de creer’ en Madrid

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El peligro de creer va a tener dos padrinos de lujo en su presentación en Madrid el viernes: Toni Garrido y Ángel Martín. Con el primero tuve el placer de colaborar en la última etapa de esa aventura radiofónica que fue Asuntos propios (Radio Nacional de España) y el segundo es el conductor de Órbita Laika (La 2), programa creado por Jose A. Pérez Ledo -padrino del libro en Bilbao- en el que tengo una sección crítica sobre lo paranormal y la pseudociencia. Si no les conocen en persona, les diré que ambos ganan mucho cara a cara y que la intención de los tres es, ante todo, divertirnos y que quienes asistan al acto lo pasen lo mejor posible. Ellos son dos monstruos de la comunicación, así que muy mal lo tendrá que hacer un servidor para que el diálogo resulte un fiasco. ¡Ah!, se me olvidaba, será a las 19.30 horas en la librería La Fugitiva, en el número 7 de la calle de Santa Isabel (estación de metro de Antón Martín).