Historia

El descubrimiento vikingo de América, en M80 Radio

Juan Luis CanoMaría Gómez y yo hablamos el lunes del descubrimiento vikingo de América, en la séptima entrega de la temporada de mi colaboración semanal en ¡Arriba España!, en M80 Radio. Si quiere, puede escuchar el programa completo.

Las dos muertes de García Lorca, en M80 Radio

Juan Luis CanoMaría Gómez y yo hablamos el 23 de septiembre de las dos muertes de García Lorca, en la tercera entrega de la temporada de mi colaboración semanal en ¡Arriba España!, en M80 Radio. Si quiere, puede escuchar el programa completo.

La verdadera guerra de las galaxias se libró en el Sistema Solar, según el ufólogo Josep Guijarro

Portada del número 305-306 de la revista 'Karma 7'.La verdadera guerra de las galaxias se libró en el Sistema Solar “hace miles de años” y provocó “-según un creciente número de investigadores- que una raza extraterrestre se estableciera en la Tierra, educara a los primitivos humanos y erigiera espectaculares monumentos”, escribía el ufólogo español Josep Guijarro en un editorial de la revista Karma.7 (Nº 305-306) en el verano de 1999. Unas páginas más adelante firmaba un reportaje en el que decía que “puede que las aventuras de Luke Skywalker, Darth vader y Obi-Wan Kenobi no estén tan alejadas de la realidad como el público pueda pensar”, y anunciaba que iba a presentar las pruebas de una “devastadora guerra galáctica” real ocurrida en nuestro vecindario cósmico. Agárrense a sus asientos y abróchense los cinturones de racionalidad.

Guijarro, quien años después presentaría la teoría de la evolución como un invento masónico, contaba en 1999 que quien le puso sobre la pista de la verdadera guerra de las galaxias fue Erich von Däniken. En su libro El oro de los dioses (1974), el hostelero suizo “sugería que en una época desconocida y, también, en una lejana galaxia, unos seres muy parecidos a los humanos habrían librado una gran batalla”, recordaba el ufólogo y entonces director de Karma.7. Según le había comentado Von Däniken durante una visita a Madrid, las pruebas estaban en el Apocalipsis, un libro de historia, como todo el mundo sabe. Guijarro buscó en otros textos religiosos relatos que pudieran hacer alusión a ese conflicto espacial y, por supuesto, los encontró. Por si eso fuera poco, el actual productor de la serie ¿Extraterrestres? de Canal de Historia citaba en su reportaje como fuentes dignas de crédito a William Scott Elliot, teósofo y autor del libro The story of Atlantis (1896), el ufólogo Antonio Ribera y los astroarqueólogos -individuos que ven pruebas de visitas alienígenas en cualquier objeto antiguo que no entienden- Peter Kolosimo, Peter Krasa, Andres Faber-Kaiser y Alan F. Alford, autor del libro Los dioses del nuevo milenio (1996), en el que parecía estar basado en gran medida el texto.

Von Däniken, en quien Guijarro tiene la misma fe que un niño pequeño en su padre, aseguraba que los derrotados en la guerra galáctica dieron el esquinazo a los vencedores refugiándose en un planeta hostil. ¿Adivinan cuál? La Tierra, por supuesto. Las pruebas estarían en los libros de los autores citados, el “creciente número de investigadores” del editorial. Ya ven lo devaluada que está la categoría de investigador en Paranormalandia. Los refugiados cósmicos habrían quedado retratados con sus escafandras en las pinturas rupestres de Tassili y, según el escritor suizo, “en previsión de que sus enemigos les persiguieran, situaron falsas instalaciones y emisoras en otro planeta, el quinto del Sistema Solar. Este lugar fue destruido y sus restos son el actual Cinturón de Asteroides. Los científicos se llevan las manos a la cabeza”, admite Guijarro. Él no. Él creía que la similitud de las construcciones marcianas descubiertas por Vincent DiPietro y Richard Hoagland en los años 70 posiblemente demostraría que “fueron los marcianos [sitúa a los refugiados espaciales en el planeta rojo y no en el quinto planeta dänikeniano] quienes colonizaron la Tierra hace millones de años sembrando la vida en ella”. Es todo tan ridículo como los desbarres de DiPietro y Hoagland, que son como niños que ven animales en las nubes, aunque en versión marciana. Pero lo mejor, la prueba definitiva de la guerra galáctica para Guijarro, estaba por llegar.

El enigma de los dzopa

Uno de los presuntos discos de los dzopa, con marciano incluido.“Parece meridianamente claro que una raza exterior visitó la Tierra en tiempos pretéritos”, sentenciaba el ufólogo antes de explicarnos que “uno de los relatos más curiosos en este sentido es el del etnólogo británico Karyl Robin-Evans, quien en un notable informe publicado en el Journal of Comparative Etchnology dio a conocer” el caso de los  “dzopa -hoy exterminados-, que declaraban con vehemencia que habían venido de las estrellas” y “custodiaban una serie de extraños objetos en fiorma de disco y sabían muchas artes extrañas”. Los dzopa vivían, explicaba, en las alturas del Tíbet. Robin-Evans, recordaba el ufólogo catalán, describía un “Festival de las Cabezas, que conmemora la supuesta llegada del pueblo desde lo alto de firmamento”. El etnólogo se acabó casando con una de lasindígenas, individuos que no superaban los 1,2 metros y tenían “ojos rasgados, fina boca y piel extremadamente pálida”.

Lo más importante, no obstante, eran los “misteriosos discos de piedra [de los dzopa], muy semejantes a los referidos por el investigador Peter Krassa”, decía Guijarro, quien advertía de que “han desaparecido y sólo se conservan las fotografías” que de ellos tomaron unos científicos en la Universidad de Pekín. “Todo hace pensar que estos discos pudieran ser una enciclopedia de los dioses”, concluía el ufólogo, para quien un antiguo relato contado por la pareja indígena de Robin-Evans era “una minuciosa descripción de una explosión nuclear y su posterior nube radiactiva”.

¿Un montón de pruebas concluyentes? Por supuesto, pero no de las visitas alienígenas en la Antigüedad ni de un conflicto al estilo de La guerra de las galaxias, sino de la ineptitud investigadora del autor.

Que la historia de los dzopa es un fraude se sabe desde décadas antes de los desvaríos galácticos de Guijarro en Karma.7. Ya en 1971, Gordon Creighton, director de la Flying Saucer Review, experto en lenguajes orientales y nada dado al escepticismo, llamó la atención sobre el hecho de que los dzopa -a los que sería más correcto referirse como drok-pa- son un pueblo alto y robusto, y no unos enanos descendientes de alienígenas, y están vivitos y coleando. Cuando en 1978 se publicó el libro Sungods in exile, escrito por un tal David Agamon -pseudónimo de David Gamon- a partir de notas de Robin-Evans, nadie conocía a este etnólogo de la Universidad de Oxford ni la revista en la que había publicado su investigación. Lógico, porque Karyl Robin-Evans nunca ha existido, como tampoco ha existido el Journal of Comparative Etchnology, tal como reconoció Gamon en 1988 en la revista Fortean Times, donde explicó que se había inventado toda la historia para aprovecharse del exito de los libros de Von Däniken.

Siguiendo la estela de Gamon, Guijarro intentó aprovechar en 1990 en Karma.7 el tirón del estreno de La amenaza fantasma y el resultado es una historia digna de publicaciones como El Mundo Today, Noticias del Mundo y The Onion. Lo que pasa es que Karma.7 –como ahora Más Allá, Enigmas y Año Cero– intentaba hacer pasar sus ficciones como periodismo hasta en casos tan extremos como éste. ¿De locos? Sí, pero nada sorprendente en el mal llamado periodismo del misterio.

El astronauta de Fergana

Así presenta Erich von Däniken al astronauta de Fergana en 'El mensaje de los dioses' (1975).“Tanto el astronauta dibujado en las rocas de Tassili como la escena cósmica que aparece en una pintura rupestre de Fergana, en Rusia, han sido psicológicamente interpretadas como representaciones de la naturaleza. ¿Qué reconocen aquí quienes han visto a nuestros primeros astronautas y han sido testigos de los primeros viajes a la Luna?”, preguntaba Erich von Däniken en su libro El mensaje de los dioses (1975). El escritor suizo ya nos había explicado en El oro de los dioses (1974) que en la pintura rupestre de Fergana, descubierta por “el doctor Viacheslav Saizev” en una cueva de Uzbekistán, cerca de la frontera con China, “puede verse un ser que lleva algo parecido a un caso de astronauta” y “aparatos para la respiración”. Vamos, que estamos ante la prueba de visitas extraterrestres en la Antigüedad.

El astronauta de Fergana en el diario 'Qué!', en junio pasado.A mediados de junio, el diario Qué! publicaba una galería, titulada “Aterradoras imágenes de ovnis en obras de arte antiguas”, que reproducía algunas imágenes pictóricas que ciertos ufólogos identifican con lo que hoy denominamos objetos volantes no identificados. Una de ellas era la del astronauta de Fergana. Se decía de ella que había sido descubierta por “Vicheslav Saisev en China y se estima que puede datar de hace 2.000 años”. El autor añadía que el artista “o tenía mucha imaginación o había sido testigo de algún fenómeno alienígena. De otra forma no puede explicarse que en el dibujo aparezca un ovni en la parte superior, que parece estar a punto de aterrizar, y lo que podría ser un extraterrestre, justo en el centro de la imagen, con la cabeza grande y redonda y con antenas. Pensar que esta obra fue hecha hace 2.000 años resulta bastante aterrador”. Ciertamente, la imagen da que que pensar: ¿cómo es posible que desde que la descubrió el experto ruso citado -con nombres ligaramentes diferentes- nos hayan ocultado esta prueba de la visita de extraterrestres?

El ufólogo francés Didier Leroux decía hace quince años en la revista Lumières Dans la Nuit (Nº 355) que los vehícúlos y personajes de la imagen del astronauta de Fergana eran “dignos de Star wars“. Admitía que, si la representación era auténtica, difícilmente podría ponerse en duda ya la visita de alienígenas en la Antigüedad, y seguidamente descubría el engaño. Resulta que nadie conocía la presunta escena rupestre hasta 1967, cuando fue reproducida a doble página en el número 1 de Spoutnik, la edición francesa de la revista que era el equivalente soviético a la Selecciones del Reader’s Digest estadounidense. Era la imagen con la que arrancaba el artículo “Des visiteurs du Cosmos”, firmado por el licenciado en filosofía -que no doctor- Viatcheslaw Zaitsev, quien defendía que la Tierra había recibido en la Antigüedad visitas extraterrestres, una idea muy anterior a Von Däniken con la que ya jugaba hace más de un siglo el escritor estadounidense Charles Fort. El pie de foto de Spoutnik decía: “El dibujo representa a un cosmonauta descubierto en las rocas cerca de la ciudad de Fergana (República Soviética de Uzbekistán)”.

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Fe de errores sobre la ilustración del astronauta de Fergana.La presunta escena rupestre lo tenía todo: un astronauta en primer término mirando al espectador y con un disco en una mano, otro más alejado y con otro disco, un platillo volante ascendiendo al cielo, al menos cuatro cuerpos celestes, tres montañas… y autor, un tal A. Brousnlov como podía leerse en la parte inferior del suelo de damero. ¿Conocen alguna muestra de antiguo arte rupestre con firma? El misterio duró poco. En el número siguiente de Spoutnik un texto en un recuadro advertía de que el pie de foto era erróneo:  “Pedimos disculpas a nuestros lectores por un error de diseño en la página 107 del número anterior. El texto situado arriba a la derecha del dibujo que ilustra el artículo no corresponde a esa ilustración. De hecho, es la leyenda para los dibujos de las páginas 110-111”. La figura aludida sí es propia del arte rupestre, aunque mucho menos espectacular que el dibujo con los dos humanoides y el platillo volante

¿De dónde sacó Erich von Däniken la imagen que incluyó en sus libros? Se trata de una tosca versión, ampliada por abajo, de la original de Spoutnik que el escritor suizo presenta como una pintura rupestre, pero que no incluye la firma de A. Brousnlov. Según cuenta Jason Colavito, Von Däniken declaró a la revista Playboy en 1974: “Primero [Zaitsev] publicó un artículo diciendo que [el dibujo] era antiguo. Después contó lo mismo al equipo de la película [Recuerdos del futuro] y sólo ahora dice que no es antiguo. Cuando ellos [los rusos y los chinos] te dicen algo, nunca puedes estar seguro de lo que realmente significa. A veces tienen razones para decir una cosa en privado y otra en público”. Zaitsev no decía en Spoutnik lo que sostiene Von Däniken en una justificación que suena a falsa de principio a fin. El misterio del astronauta de Fergana se resolvió en la fe de errores del número 2 de la revista, pero todavía colea entre quienes ven marcianos por todos lados.