Escepticismo

Los escépticos españoles se movilizan contra el ‘Planeta encantado’ de Benítez

Dos meses después del estreno en Televisión Española (TVE) de Planeta encantado, serie dirigida y presentada por Juan José Benítez, los escépticos españoles se han movilizado y redactado un manifiesto que, en forma de Carta abierta a RTVE, puede firmar quien lo desee. El texto, iniciativa del abogado tinerfeño Luis Javier Capote Pérez, profesor de la Universidad de La Laguna y miembro de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, denuncia como la serie documental del novelista navarro “intenta presentar como hipótesis válidas o como realidades lo que desde un punto de vista histórico y científico son únicamente leyendas, cuando no burdas falsedades”, y pone algunos ejemplos. Los escépticos reclaman la “retirada inmediata” del programa o, en su defecto, “la emisión de una previa advertencia en la que se haga constar a la audiencia que buena parte -por no decir todo- lo que van a escuchar ha sido refutado válidamente por la ciencia”. El texto completo puede leerse en la web que ha habilitado Capote Pérez para recoger las firmas, que cuando escribo estas líneas ya superan el centenar.

Chapapote del ‘Prestige’ contra la costa de la razón

El crudo del Prestige ha hecho una buena faena a la primera crítica vertida en un medio de comunicación de masas a ese alarde de eurocentrismo y analfabetismo histórico que es Planeta encantado, la serie de Juan José Benítez que emite Televisión Española (TVE) y que ha costado más de 8 millones de euros. Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona y miembro de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, publicó el 12 de noviembre, en el suplemento Territorios del diario bilbaíno El Correo, un artículo titulado El negocio de la pseudohistoria. Leída en el periódico seguramente por miles de personas, esa reflexión vio limitado su impacto en Internet por el primer aniversario de la catastrofe ecológica, que llevó a numerosos usuarios de Blogalia -pasó lo mismo en otros sitios, pero es en este servicio creado por Víctor R. Ruiz donde Armentia aloja Por la boca muere el pez– a inundar sus blogs de gritos de “Nunca Máis” y de lamentos por lo que ocurrió en las costas gallegas en noviembre de 2002.

Por desgracia, el artículo del astrofísico, que tiene los ingredientes para dar pie a un interesante debate, pasó casi desapercibido en medio de la marea negra. Recuerda Armentia, entre otras cosas, que el desinterés de los historiadores por desmanes como los del autor de Caballo de Troya no es algo nuevo. Y cita, como ejemplo, el acceso a la dirección de la antes respetable Revista de Arqueología del pseudohistoriador Nacho Ares. “Desde entonces -escribe-, entre los artículos divulgativos han comenzado a aparecer textos sorprendentes en una revista en cuyo consejo editorial permanecían importantes investigadores académicos. Sin que ninguno de ellos hiciera nada… ¿Inercia o simplemente desconocimiento?”. En el caso de Revista de Arqueología, pudo haber de lo segundo en un principio; pero resulta difícil de creer que quienes otras veces han puesto el grito en el cielo, justificadamente, por la manipulación que los políticos hacen de la Historia ignoren ahora la existencia de una serie llena de falsedades que ve más de un millón de españoles. ¿Dónde están los historiadores cuando la sociedad necesita su guía?

Mutismo escéptico: el que calla otorga

Ha pasado un mes desde el estreno, en Televisión Española (TVE), de la serie documental Planeta encantado. Hemos visto cómo hubo hombres que convivieron con los dinosaurios, la magia hizo volar los moais de Pascua desde la cantera en la que fueron tallados hasta sus altares, la tribu dogon fue visitada por extraterrestres procedentes de Sirio y Jesús asistió a espectáculos en el Coliseo romano cuando este edificio aún no se había construido. Todo ello de la mano de un Juan José Benítez aventurero, vestido de Panama Jack y Coronel Tapiocca. El escepticismo organizado se movilizó en septiembre contra un disparatado artículo publicado en Investigación y Ciencia, la versión española de Scientific American, que defendía la posibilidad de magnetizar el agua, una mentira con la que algunos estafadores han hecho mucho dinero en el universo de las teletiendas. Poco después, la peculiar visión de la Historia del autor de Caballo de Troya se empezaba a propagar desde una cadena de titularidad pública sin que nadie haya dicho, hasta el momento, esta boca es mía en los medios de comunicación de masas.

Nadie ha protestado en un país en el que hay unas cuantas universidades y museos, así como una organización que “impulsa el desarrollo de la ciencia, el pensamiento crítico, la educación científica y el uso de la razón; promueve la investigación crítica de las afirmaciones paranormales y pseudocientíficas desde un punto de vista científico y racional, y divulga la información sobre los resultados de estas investigaciones entre la comunidad científica y el público en general”. Académicos, historiadores, directores de museos y escépticos de a pie parecen haber renunciado a plantar cara al discurso pseudohistórico de Benítez. O eso o Planeta encantado es un producto veraz y los indocumentados son historiadores como José Luis Calvo y Julio Arrieta, críticos como Pedro Jorge Romero y el equipo de Microsiervos, y el autor de estas líneas, entre otros.

Muere a los 87 años el crítico de la ufología Ernest H. Taves

'The ufo enigma', de Donald H. Menzel y Ernest H. Taves.Ernest H. Taves, psiquiatra y psicoanalista, murió el 16 de agosto tras sufrir un ataque al corazón. Tenía 87 años y, aunque empezó a escribir de muy joven, no vendió su primer trabajo hasta 1969, cuando la revista Playboy publicó su cuento Los bomberos. A partir de ese momento, empezó a apartarse de la práctica médica para dedicarse a la literatura. Taves escribió, con el astrofísico Donald H. Menzel, una obra que no debería faltar en la biblioteca de todo interesado por el fenómeno de los platillos volantes. The ufo enigma (1977)- no confundir con el libro del mismo título del muy crédulo Peter A. Sturrock- fue el tercer y último trabajo ufológico de Menzel (1901-1976), el primer crítico serio del fenómeno ovni. Prologado por Fred L. Whipple, astrónomo pionero en el estudio de los cometas, el libro lleva un subtítulo que no engaña: “La explicación definitiva al fenómeno ovni”. Lo es.

Nada ha sucedido en los últimos treinta años que invalide el dictamen de los autores, para quienes los ovnis no son naves de otros mundos, sino una mezcla de fraudes y confusiones con fenómenos naturales. Menzel y Taves se enfrentaron en su época a una mitología extraterrestre menos delirante que la actual. Entonces, las abducciones eran cosa de locos y nadie se tomaba en serio las historias de platillos volantes accidentados. Y entendieron que el misterio no está ahí fuera, sino en el ser humano. Ernest H. Taves fue uno de los fundadores del subcomité ovni del Comite para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), impulsado por Philip J. Klass y, como dice Robert Sheaffer en Veredicto Ovni (1981), el primer grupo ufológico formado por individuos “no inclinados a creer en la verdad literal de las afirmaciones sobre ovnis”. Este colectivo escéptico sigue en activo.

Adiós al fantasma de Catalina Howard

¿FENÓMENOS EXTRAÑOS? El psicólogo Richard Wiseman pasea, alumbrado por una vela, por las criptas de South Bridge, en Edimburgo. Foto: Richard Wiseman.

Cuenta la leyenda que un día, mientras Enrique VIII asistía a misa en el palacio de Hampton Court, su quinta esposa, Catalina Howard, logró escapar de sus aposentos, donde había sido encerrada hasta que el rey, quien la acusaba de adulterio, decidiera su destino. La joven llegó a la carrera hasta la puerta de la capilla; pero no tuvo oportunidad de pedir clemencia al monarca. Los guardias la detuvieron y la arrastraron de vuelta a sus dependencias mientras imploraba a gritos el perdón de su marido. Fue decapitada el 13 de febrero de 1542 y reemplazada en el lecho de Enrique VIII por Catalina Parr. Sin embargo, para muchos, Catalina Howard nunca abandonó Hampton Court.

Desde que en 1870 la reina Victoria abrió el palacio al público, el pasillo por el que fue arrastrada la joven ha sido escenario de fenómenos extraños, hasta tal punto que es conocido como la Galería Encantada. Ya a principios del siglo XX, el pasaje “había sido asociado a experiencias inusuales que incluían visiones de ‘una mujer vestida de blanco’ y alaridos inexplicables”, indican Richard Wiseman, de la Universidad de Hertfordshire, y sus colaboradores en el último número del British Journal of Psychology. Diecisiete páginas dedica la revista de la Sociedad Británica de Psicología a “Una investigación sobre supuestos lugares encantados” hecha por cinco psicólogos en el palacio de Hampton Court, en Surrey, y en las criptas de South Bridge, uno de los principales lugares encantados de Edimburgo.

Espectros, a escena

Wiseman y sus colegas firman el primer estudio científicamente controlado sobre actividad fantasmal. Querían averiguar por qué quienes dicen haber vivido experiencias extrañas las localizan en las zonas tradicionalmente consideradas encantadas, y no en otras, de ciertos edificios: si se debe a que saben con anterioridad de la existencia de esos lugares especiales o si hay algo más. Lo que han descubierto es que hay algo más. “Aunque no podemos descartar la influencia de las expectativas y creencias en lo paranormal a la hora de explicar los fenómenos, los resultados indican que el conocimiento previo no justifica la concentración de experiencias en determinados puntos”.

Tanto en el palacio como en las criptas, un guarda identificó las zonas encantadas antes de las pruebas, aunque no informó de su situación a los experimentadores hasta después de la recogida de datos. Es lo que se llama procedimiento de doble ciego: ni el investigador ni el sujeto objeto de estudio conocen aspectos del experimento que podrían influir en los resultados. Además, los investigadores entrevistaron previamente a los voluntarios para saber qué conocimiento tenían de las zonas encantadas de los inmuebles.

Los 462 participantes en el experimento en Hampton Court, elegidos entre quienes habían visitado el palacio en mayo y junio de 2000, recorrieron la Galería Encantada y las Habitaciones Jorgianas. 215 individuos vivieron al menos una experiencia extraña en el palacio, donde la media de apariciones fantasmales por cada uno que notó algo raro fue de dos. Dos terceras partes de las vivencias correspondieron a cambios en la temperatura ambiental; el resto, a una mezla de mareos, dolores de cabeza, olores asquerosos, dificultad para respirar… Los autores consideran “sorprendente que tantos participantes vivieran sucesos extraños”, cuando las pruebas se hicieron con las dependencias bien iluminadas y llenas de ruidosos turistas. Un 13,9% de los sujetos que percibió algo raro creía que se trataba de fantasmas, un 48,8% estaba convencido de que no era algo paranormal y un 37,2% no sabía qué decir.

Cada uno de los 218 sujetos que participó en el experimento en las criptas de South Bridge -donde se dice que hay un espíritu que empuja a la gente y susurra obscenidades- pasó diez minutos en una cámara. Después, los investigadores fueron informados de 172 experiencias extrañas, vividas por 95 individuos en unas dependencias silenciosas, húmedas y tenuemente iluminadas. Al igual que en el palacio de Enrique VIII, la mayoría consistió en cambios de temperatura; pero muchos también escucharon ruidos, tuvieron la sensación de ser observados… El 3,3% se mostró convencido de que había espectros de por medio, el 58% dijo que no y el 43,3% no se pronunció.

Los resultados de los dos experimentos “son coherentes, con alrededor del 45% de los participantes en cada uno de ellos que ha informado de, al menos, una experiencia inusual”, dicen los psicólogos, quienes añaden que “algunas de las vivencias resultaron tan impactantes para los sujetos que las han interpretado como originadas por fantasmas”. Los fenómenos denunciados fueron del mismo tipo que los que históricamente se habían registrado en los inmuebles.

El ‘más acá’

En Hampton Court, los participantes vivieron “un número desproporcionadamente mayor de experiencias extrañas en las zonas encantadas” que en aquellas clasificadas como normales y, en las criptas de la capital escocesa, se dio una “importante correlación” entre las cámaras fantasmales y los fenómenos inusuales. Los resultados demuestran, además, que la idea de que la gente ve y siente cosas raras en determinadas zonas de algunos edificios porque sabe que se trata de sitios ‘encantado carece de fundamento.

¿A qué se debe entonces la actividad fantasmal en ciertos lugares? ¿A almas en pena? Los psicólogos británicos no se limitaron a recopilar los testimonios de los participantes: también midieron una serie de factores ambientales, de algunos de los cuales los testigos no llegan a ser conscientes. Así, en el palacio de Hampton Court, descubrieron que los fenómenos extraños se concentran en zonas donde hay pequeñas variaciones del campo magnético, mientras que en las criptas se da una correlación entre cambios de iluminación y vivencias paranormales.

“Estos hallazgos indican claramente que los supuestos lugares encantados no son en sí una prueba de actividad fantasmal, sino más bien de la respuesta de las personas a factores ambientales normales“, concluye Richard Wiseman. El psicólogo, quien no cree en los espíritus, quiere ahora construir la primera casa encantada de la historia -con variaciones de iluminación, temperatura y campo magnético controladas- para saber cómo se crean los fantasmas.


Un ‘broker’, un adivino y una niña de 4 años juegan a la bolsa

Tia Laverne Roberts tenía cuatro años cuando demostró que, para inversiones a corto plazo, es mejor seguir el consejo de un niño que el de un analista bursátil o un adivino. El experimento, diseñado por Richard Wiseman, se hizo en Londres en marzo de 2001. La niña, el broker Mark Goodson y la astróloga Christeen Skinner recibieron, cada uno, 5.000 libras virtuales para invertir en acciones del FTSE 100, el índice que reúne a las cien compañías más fuertes del parqué londinense. Tenían una semana para incrementar su capital.

Tia Laverne Roberts, con 'The Financial Times'. Foto: Richard Wiseman.La astróloga eligió los títulos orientada por las estrellas, el experto financiero se guió por su olfato y, en el caso de la niña, lanzaron al aire billetes de dinero de juguete con los nombres de las compañías y ella “agarró cuatro”, explica Wiseman. A media semana, cambiaron las composiciones de las carteras de acuerdo con los mismos criterios. Al final, Tía había acumulado pérdidas por 231 libras; el analista, por 360; y la adivina, por 498. Quedó claro que, a corto plazo, la bolsa es un juego de azar y que el dictamen de los astros deja mucho que desear.

Meses antes, en diciembre de 2000, Wiseman había organizado la última prueba telepática del siglo XX. Participaron diez supuestos dotados de percepción extrasensorial a los que decenas de personas intentaron transmitir mentalmente determinadas imágenes. Todo ello controlado por el psicólogo para evitar trampas. El resultado fue el mismo que en otros experimentos científicos realizados sobre adivinación, movimiento de objetos a distancia y otros poderes paranormales. De las diez intentonas, sólo en dos los presuntos telépatas identificaron la imagen recibida con la emitida, al seleccionarla de entre cuatro posibles. Era lo esperado por azar, para tranquilidad de las compañías de telecomunicaciones y frustración de los parapsicólogos.


Experimentos ‘fantasmales’

Objetivo: Estudiar los mecanismos psicológicos por los que personas creíbles viven aparentes experiencias fantasmales en algunos sitios.

Participantes: 896, de los que se descartó a 216 en la selección.

Lugares: El palacio de Hampton Court (462 personas) y las criptas de South Bridge (218), considerados dos de los sitios del Reino Unido con mayor actividad fantasmal.

Fenómenos registrados: 431 en el palacio y 172 en las criptas.

Localización: Se dieron en mayor proporción en las zonas encantadas. No influyó el conocimiento previo de la existencia de esas áreas.

Explicación: Las zonas encantadas se corresponden con puntos en los que hay variaciones en factores medioambientales (iluminación, temperatura, campo magnético…).

Publicado originalmente en el diario El Correo.