‘Escépticos’ en ETB

‘Escépticos’ se estrena el sábado por la noche en la tele y en Internet

Luis Alfonso Gámez, poniendo la 'voz en off' al episodio piloto de 'Escépticos'. Foto: Jose A. Pérez.El episodio piloto de Escépticos, titulado “¿Fuimos a la Luna?”, se estrenará en ETB 2 el sábado, 1 de enero, a las 22 horas, inmediatamente después del Teleberri. Si usted vive fuera de Euskadi y su antena no capta el canal público vasco, podrá verlo a través de Internet al mismo tiempo (ya le diremos dónde). Ahora mismo, Jose A. Pérez, el director, y Aitor Gutiérrez, el realizador, están retocando el color de cada plano de los 40 minutos del producto final. Ayer, viví otra experiencia nueva más, al poner la voz en off, un proceso que hicieron fácil Pérez y Gorka Lara, técnico en postproducción de audio.Para abrirles el apetito, les dejo con la sintonía de Escépticos, una creación de Israel Santamaría que nos retrotrae a la época de las películas de ciencia ficción en blanco y negro, repletas de amenazadores monstruos, chicas en apuros y héroes salvadores de la Humanidad. Si quieren más, visiten el blog del rodaje. Y, si todavía quieren más, asómense el sábado por la noche a su televisor o a la pantalla del ordenador. Ahí estaremos.

‘Escépticos’: mi rodaje del episodio piloto

Tintín en la Luna. Autor: Hergé.Entré con miedo el miércoles pasado por la mañana en el laboratorio de geología de la Universidad del País Vasco (UPV) donde iba a hablar con estudiantes sobre si llegamos o no a la Luna para el episodio piloto de Escépticos. Temía que los futuros científicos tuvieran vergüenza de decir ante las cámaras que los alunizajes eran un montaje, si es que alguno pensaba eso. ¡Qué confundido estaba! Minutos antes había recorrido los pasillos de la Facultad de Ciencias de Leioa preguntando a los jóvenes que andaban por allí: la mayoría abrazaba la teoría de la conspiración. Dentro del aula, pasó lo mismo y tuve que hacer esfuerzos para que algún geólogo en ciernes reconociera que creía que el hombre había pisado la Luna en julio de 1969.

Ésa fue la primera sorpresa durante el rodaje del episodio de Escépticos dedicado a la conspiración lunar, que ya está en postproducción y se emitirá en ETB 2 dentro de unos días. Todavía no he asimilado lo que escuche en la UPV y seguramente oiría en cualquier otra universidad española. Un estudiante presentó como argumento de peso Estados Unidos siempre miente y otro defendió que las piedras lunares habían sido sintetizadas en la Tierra, por citar sólo dos ejemplos. Que universitarios digan que creen que los alunizajes fueron un montaje y lo hagan ante unas cámaras de televisión a cara descubierta resulta descorazonador: significa que están convencidos de estar en lo cierto. Es algo sobre lo que creo que deberían reflexionar los responsables políticos y académicos: después de varios lustros sumergidos en el sistema educativo, nuestros jóvenes no saben pensar críticamente, están indefensos ante cualquiera que quiera aprovecharse de ellos. Así se lo comenté esa misma mañana, antes de una rueda de prensa, a Begoña Ochoa, directora de Politíca Científica del Gobierno vasco. Creo que todos en el equipo de Escépticossalimos de ese laboratorio -y de la universidad, en general- sorprendidos. Y no para bien.

Aitor Gutiérrez posa con una de las cámaras a la salida de la escuela de Ingenieros de Bilbao el jueves por la noche, con el equipo medio helado a sus espaldas. Foto: Jose A. Pérez.A primera hora de la tarde, tocó hacer lo mismo con escolares de 15 años. Y también hubo sorpresas, aunque para mí no tanto. En los últimos años, he hablado muchas veces con adolescentes sobre lo paranormal y las conspiraciones, y en todos los grupos me he encontrado con individuos extraordinariamente racionales para su edad y un sistema educativo que prima la memoria sobre el razonamiento. En el colegio El Regato, en Barakaldo, una vez vencida la timidez inicial, los chicos entraron al trapo. Había un cuarteto manifiestamente negacionista, dos o tres defensores de la realidad de los alunizajes y una mayoría indecisa. A los negacionistas les valía como prueba una cosa y su contraria. Así, uno de ellos consideraba que las fotos de los astronautas en la Luna son demasiados buenas como para haber sido hechas con una cámara colgada del pecho y, cuando le explique que hay muchas más imágenes descartadas por mal encuadre y que pueden verse en la web de la NASA, replicó que esas fotos malas se habían hecho mal a propósito para hacernos creer que todas habían sido tomadas en la Luna porque, si sólo existieran imágenes perfectas, nadie se lo creería. Cara, gano yo; cruz, pierdes tú. Una chica me dijo, tal como recuerda Jose A. Pérez, el director, en su diario del rodaje -mucho más divertido que cualquier cosa que yo pueda escribir-, que generalmente se cree todo lo que lee en Internet. La esperanza la pusieron dos o tres escolares que sacaron a la luz explicaciones racionales a la ausencia de estrellas y dieron con la prueba definitiva de la autenticidad de los alunizajes ellos solitos, sin que yo les guiara ni nada por el estilo.

Científicos y experimentos

Al día siguiente, y todavía perplejo por los resultados de mi visita a la UPV, todo fue mucho más previsible, que no menos interesante. Tuve el placer de mantener tres entrevistas personales con viejos conocidos como Pedro Miguel Etxenike, físico y premio Príncipe de Asturias Investigación Científica y Técnica; el astronauta Pedro Duque; y el astrofísico Agustín Sánchez Lavega, único científico español con tres portadas de la revista Nature. A ellos tres y a la historiadora María Jesús Cava, el geólogo José Ignacio Gil Ibarguchi y el periodista José María Romera, quiero agradecer aquí su apoyo al proyecto de Escépticos, llevado al extremo de robar tiempo de otras ocupaciones para hablar de los alunizajes y de qué puede significar que gran parte de nuestros conciudadanos piensen que éstos no sucedieron en realidad. Hay más científicos y pensadores de primera línea que se han comprometido ya a que, si Escépticos sale adelante, participarán en la serie y nos asesorarán; pero cada cosa, a su tiempo.

Duque, Etxenike y Sánchez Lavega estuvieron espléndidos en sus intervenciones. Fueron claros y directos, y se sorprendieron cuando les comenté los resultados de nuestra aventura universitaria del día anterior. A los dos últimos, profesores e la UPV, les animé a preguntar a sus alumnos, en cuanto tengan oportunidad, si creen que el hombre llegó a la Luna. Y a Duque le recordé su escepticismo respecto al avance de las ideas conspiranoicas cuando le comenté el asunto en la Ciudad de las Estrellas, cerca de Moscú, junto a una reproducción a tamaño real de varios módulos de la Estación Espacial Internacional (ISS) en septiembre de 2003. En aquel entonces, el astronauta español se mostró incrédulo respecto a que las cosas fueran como yo contaba; tiempo después, durante un viaje a Bilbao, me dijo que había podido comprobar que lo que yo le había dicho en Rusia era cierto y se mostró preocupado por ello. Jose A. Pérez y Aitor Gutiérrez, el director y el realizador de Escépticos, respectivamente, están ahora mismo viendo esas entrevistas y otras, y reduciéndolas al mínimo esencial de cara al montaje del episodio piloto. No les envidio la tarea porque van a tener que dejar fuera declaraciones interesantes; pero así es el periodismo.

Jose A. Pérez y yo, minutos antes de la entrevista a Pedro Duque. Foto: Aitor Gutiérrez.
Y, al tercer día, sábado, Marta Fernández y yo nos estrenamos oficialmente -habíamos ensayado ya una semana antes- como pareja televisiva con unos experimentos para desmontar un par de falsas ideas sobre lo que sucedió en la Luna. No les voy a dar detalles sobre lo que hicimos en los platos de K2000, porque, si no, para qué van a ver el programa. Les adelanto, eso sí, que nos divertimos de lo lindo, nos tiramos cosas, bailamos, montamos una simulación del alunizaje y, sobre todo, nos reímos. Y eso que yo tenía un catarro de aúpa, como decimos en Bilbao, cuyas consecuencias eran una voz medio cascada, una nariz goteante y un dolor de cabeza sordo. Dos días antes, durante la entrevista nocturna a Sánchez Lavega en el observatorio astronómico más grande de Euskadi, había pasado un muchísimo frío, como todo el equipo, con el agravante de que yo me había tenido que cambiar de ropa en una gélida caseta. Mi jornada sabatina concluyó conduciendo mi viejo Ford Fiesta de 1989 -sí, lleva camino de convertirse en un clásico, como el coche de Colombo- con Jon D. Domínguez, director de fotografía, a mi lado con la cámara; Aitor Gutiérrez, detrás de mí dando instrucciones; y el jefe de sonido Jokin Ramos, a su lado, con los micrófonos. Luego, todos nos fuimos a comer con la esperanza de que haya Escépticos para rato.

La hora de la verdad

Durante la comida del sábado, no tenía que mirar a ninguna cámara, llevaba puesta mi ropa y no la de mi yo televisivo, no iba maquillado, no tenía que recordar ninguna frase y podía mirar a la cara a todos mis compañeros, algo que había hecho muy poco en los días anteriores porque, cuando paseaba por la universidad o hablaba con los escolares, debía actuar como si no hubiera cámaras ni micrófonos a mi alrededor y, para eso, decidí ignorar a todo el equipo. Viajábamos juntos en la furgoneta y comíamos juntos a toda prisa; pero, cuando Pérez decía “¡Acción!”, él y mis compañeros dejaban de existir hasta el final de la toma. Daba igual que uno estuviera a mis pies con un micro, otro enfrente con una cámara y otro detrás con otra, yo los ignoraba. O, por lo menos, lo intentaba. Por eso, cuando nos sentamos a comer el sábado en Galdakao disfruté como no lo había hecho hasta ese momento de la compañía de un equipo de gente magnífica a la que le gusta lo que hace y que se nota que disfruta con ello. Ahora en lo único que pienso es en la nota que dará el director a mi trabajo cuando él y el realizador acaben el montaje: no sentía tanta incertidumbre desde los últimos exámenes que hice en la universidad, hace ya demasiado tiempo.

Tengo ganas de poner la voz en off al episodio, de echar una ojeada a las fotos que Laura Esteban hizo el sábado, de que ustedes vean el producto final y, sobre todo, de que la gente de la calle se asome a Escépticos. Ésta última será la verdadera prueba de fuego. Si la superamos, tendré que seguir aprendiendo. Por de pronto, tengo que dar las gracias a Pérez, a K2000 y a ETB 2 por haberme ofrecido esta magnífica oportunidad.

El equipo de 'Escépticos', grabando exteriores en el Donostia International Physics Center. Foto: Jose A. Pérez.

‘Escépticos’, cámaras… ¡Acción!

Preparados para el rodaje de una de las primeras escenas del episodio piloto de 'Escépticos'. Foto: Jose A.Pérez.

El rodaje del episodio piloto de Escépticos comenzó ayer. Fue a primera hora de la mañana en la Universidad del País Vasco. Aquí tienen una imagen tomada por Jose A. Pérez, el director, quien ya ha publicado sus primeras impresiones. Las mías, en unas horas.

‘Escépticos’, muy pronto en ETB 2

Anuncio de la serie 'Escépticos'.

Todo empezó en verano con un tweet y un correo electrónico. Días después, quedamos a tomar un cerveza en una cafetería de Bilbao de las de toda la vida, como nosotros dos. Y allí sacó Jose A. Pérez, amo y señor de Mi Mesa Cojea y creador de Ciudad K, su ordenador para enseñarme su penúltima locura: era un proyecto de programa de televisión escéptico. Días antes, posiblemente después de ver el vídeo promocional de Bad Universe, la miniserie de Phil Plait para Discovery Channel, yo había lamentado en las redes sociales que en España no se hiciera una divulgación científica divertida, rigurosa y crítica con las supercherías, algo alejado tanto de la pedantería como de la explosión indiscriminada de todo tipo de cosas. Jose había captado el mensaje, había estado rumiando una idea y no sólo me la quería enseñar, sino que además quería que participara ella.

Respondí que sí sin pensármelo. Me bastaba con su entusiasmo y saber hacer. Y, para qué negarlo, estaba encantado en colaborar en algo así. Poco después, mi colaboración dio paso a algo más que mi experiencia en el campo de la crítica de supercherías, ya que Jose y la productora K2000 coincidían en que yo debía presentar el espacio. Me sorprendió, pero también dije que sí, porque los retos me van. Así que ahora andamos preparando la grabación del episodio piloto, que se emitirá a principios de 2011, y estoy haciéndome a la idea de que tengo que hablar mirando a una cámara, moverme con naturalidad ante ella, estudiar guiones e intentar cautivar a un público que va de los 7 u 8 años en adelante y se ha sentado ante el televisor para pasar el rato. Porque no queremos hacer un programa de ciencia y pensamiento crítico para quienes piensan como nosotros, sino sacar al escepticismo del armario, de los círculos cerrados en que se lleva moviendo en España desde hace casi 30 años.

“Nuestro objetivo es -en palabras de Jose- separar los hechos probados de los mitos y las falsedades interesadas, dando claves al espectador para aplicar el pensamiento crítico. Lo haremos con ironía y buen humor. Y lo haremos a pie de calle, como unos detectives de lo curioso en busca de la verdad demostrable”. Escépticos, como se llama el programa, tendrá un ritmo trepidante. Iré de un lado para otro, hablaré con gente que crea en el fenómeno del que trate cada episodio y también con incrédulos y científicos de primera línea, y experimentaré algunas cosas -espero que no peligrosas- en mis carnes. Tenemos, les adelanto, un equipo técnico de primera, contamos con asesores científicos y colaboradores de lujo, y ante la cámara me ayudará en ocasiones una compañera que les presentaré otro día, que tampoco es cuestión de contarlo todo de buenas a primeras.

El episodio piloto estará dedicado a la conspiración lunar, durará 50 minutos y llegará a sus pantallas de televisión y ordenador en un mes. Si gusta, tenemos ya en mente un mínimo de otros trece capítulos. Ahora les dejo, que tengo que irme a estudiar el guión para que mi director y amigo no me eche más broncas de las necesarias cuando empecemos a rodar. Les esperamos en Escépticos, en ETB 2. Pronto, muy, muy pronto.