Enigmas del espacio

La música misteriosa del ‘Apollo 10′, en Radio Vitoria

Pilar Ruiz de Larrea y yo hablamos el lunes de la música misteriosa del Apollo 10 en la cara oculta de la Luna, en la vigesimoprimera entrega de la temporada de mi colaboración semanal en El mirador, en Radio Vitoria.

¿Musica extraterrestre para el ‘Apollo 10’? No, interferencias de radio

El módulo de mando del 'Apollo 10', fotografiado desde el módulo lunar. Foto: NASA.Está visto que los llamados canales de ciencia son en todo el mundo la misma basura de conspiraciones, extraterrestres y cosas por el estilo. Lo ha demostrado Science Channel en Estados Unidos con la promoción de la tercera temporada de NASA’s unexplained files (Los archivos inexplicados de la NASA), una serie de claros tintes conspiranoicos. Han elegido como cebo el Apollo 10 y los extraños sonidos que sus tres tripulantes escucharon cuando el 22 de mayo de 1969 sobrevolaban la cara oculta de la Luna; es decir, cuando estaban aislados de la Tierra hasta por radio. Y han alimentado la idea de que era música de origen extraterrestre con la inestimable ayuda de otro astronauta, Al Worden, del Apollo 15.

La del Apollo 10 fue la última misión preparatoria de los alunizajes. Comandada por Tom Stafford, John Young era el piloto del módulo de mando Charlie Brown y Eugene Cernan, el que luego sería el último hombre que caminó por la Luna, estaba a los mandos del módulo lunar Snoopy. El 22 de mayo de 1969 ensayaban las maniobras que tenían que hacer las dos naves en las futuras misiones cuando un extraño sonido irrumpió en los auriculares de los tres. “Esa música suena como del espacio exterior, ¿no? ¿Oís eso? ¿Ese silbido?”, preguntó Cernan a sus compañeros. Los otros dos astronautas también escuchaban el ruido, que les acompañó durante más de una hora.

Eugene Cernan, Tom Stafford y John Young, la tripulación del 'Apollo 10'. Foto: NASA.“Suena, digamos, como música del espacio exterior”, reiteró Cernan tras confirmar que lo oían los tres. “Vamos a tener que averiguar qué es eso. Nadie nos va a creer”, admitió Young, quien aventuró que “probablemente” el sonido tenía su origen en interferencias de las emisiones de radio entre el módulo lunar y el de mando. “Sí. No creo que haya alguien ahí fuera”, le respondió Cernan. Worden no comparte la opinión de sus colegas. “Si estás detrás de la Luna, escuchas un ruido raro en la radio y sabes que las señales de la Tierra están bloquedas, ¿qué puedes pensar?”, ha declarado a The Huffington Post.

Si embargo, el origen radiofónico de la música misteriosa es lo que sostienen los técnicos de la NASA desde que Stafford, Young y Cernan informaron de lo que les había pasado, y avisaron de ello a los tripulantes de las misiones posteriores, como destacaba en 1974 Michael Collins, en su libro Carrying the fire (Llevando el fuego), al recordar lo que vivió durante la misión del Apollo 11 en julio de 1969:

Hay un ruido extraño en mis auriculares ahora. De no haber sido advertido de ello, me habría aterrorizado. Lo escuchó por primera vez la tripulación del Apollo 10 de Stafford durante su ensayo de reencuentro [del módulo lunar y el de mando] alrededor de Luna. Solos en la cara oculta, se sorprendieron al escuchar un ruido que John Young en el módulo de mando y Stafford en el lunar negaron que hicieran ellos. Lo mencionaron con cautela en sus sesiones informativas [posteriores a la misión], pero afortunadamente los técnicos de radio (en lugar de los aficionados a los ovnis) tenían una explicación para ello: eran interferencias entre las radios VHF del módulo de mando y el lunar. Lo oímos ayer cuando conectamos nuestras radios VHF después de la separación de los dos vehículos, y Neil dijo que “suena como el viento soplando entre árboles”. Se detuvo tan pronto como el módulo lunar tocó el suelo y ha vuelto a empezar hace poco tiempo. Un ruido extraño en un lugar extraño.

Science Channel asegura, además, que la conversación del Apollo 10 fue secreta hasta 2008 y que el audio era inaccesible hasta ahora. Sin embargo, la NASA indicó ayer en Twitter que la transcripción de las conversaciones es pública desde 1973 y que subió el audio a internet hace cuatro años.

La industria del periodismo de clic

“Estamos ante otro ejemplo de noticia inventada por una industria de los medios de Internet dedicada a generar visitas a las webs a través de titulares sensacionalistas para historias creadas a partir de versiones tergiversadas e incompletas que conectan con el ínterés del público y explotan los grandes logros del pasado”, me ha dicho James Oberg, ingeniero de la NASA jubilado y con veintidós años de experiencia en el control de misiones. No se atreve a precisar cuánto hay en la política editorial de esos medios de incompetencia y afán de tergiversación, pero advierte de que, “como la experiencia nos ha demostrado que es un buen modelo de negocio para hacer dinero en Internet, podemos esperar más, y peores, noticias de este tipo en el futuro”.

Oberg, un reputado historiador espacial, destaca cómo en este caso quienes han lanzado la historia han ocultado al público el “importante hecho de que los sonidos extraños de la música espacial -descritos así por las inquietantes bandas sonoras de las películas de ciencia ficción de los años 60- se oyeron  durante el vuelo en formación del módulo de mando y el lunar del Apollo 10 cuando los astronautas hablaban por radio de una nave a otra. Los sonidos eran claramente una interferencia entre dos radios separadas por decenas de kilómetros y se volvieron a escuchar en la siguiente misión, el Apollo 11, como explica Michael Collins en su libro Carrying the fire“.

El exingeniero espacial no duda en calificar de “truco para asombrar al público” la afirmación de que la NASA ocultó los hechos y que no se han conocido hasta hace poco. “Es falso”, sentencia, no sólo porque los extraños sonidos fueron objeto de discusiones abiertas entre los astronautas, sino también porque se analizó el episodio en profundidad en las reuniones informativas posteriores al vuelo, “como debía ser, siguiendo el principio básico de seguridad de examinar todas las anomalías registradas durante la misión por si se debieran a un mal funcionamiento del equipo que pudiera suponer un riesgo”. Oberg recuerda que “los ingenieros de la NASA se referían humorísticamente a los sonidos [del Apollo 10] como las palomas lunares en un informe sobre cómo analizarlos, publicado en 1970. Algunos medios de la época hasta sugirieron que se trataba de extraterrestres siguiendo a los astronautas, un punto de vista que tiene hoy en Internet visos de epidemia”.

El cangrejo marciano está en su cabeza

Foto publicada en el grupo de Facebook 'Journay to the Surface of Mars' el sábado.El cangrejo marciano retratado por Curiosity que tanto intriga a algunos medios no es un montaje, pero está sólo en la cabeza de quienes lo vemos. Es lo que se conoce como una pareidolia, fenómeno psicológico que hace que nuestro cerebro detecte patrones donde no hay nada, ponga orden en el caos. Seguro que usted también ha visto alguna vez caras o siluetas animales en las nubes, los azulejos del cuarto de baño o la corteza de un árbol. ¿Están ahí? No, están en su cabeza. Marte tiene una larga tradición de pareidolias tan dignas de crédito como la del cangrejo o la de la Virgen del Sándwich gracias a la cual Diana Duyser, vecina de Hollywood (Florida), se embolsó en 2004 nada menos que 28.000 dólares con la venta de un emparedado de queso derretido porque en la tostada se adivinaba un rostro que ella identificaba con el de la madre de Jesús de Nazaret.

El 25 de julio de 1976, el orbitador de la Viking 1 fotografió una cara que miraba al cielo en la región marciana de Cydonia. La foto de la cara de Marte, en la que algunos creían ver también unas pirámides, fue durante un cuarto de siglo esgrimida por algunos ufólogos como la prueba de que la NASA ocultaba la existencia de vida inteligente en el planeta rojo. Los científicos decían, sin embargo, que se trataba de meros accidentes orográficos que nuestros cerebros tomaban por lo que no eran. La imagen que demostraba que el rostro no existió más que ne nuestra imaginación la consiguió en 2001 la Mars Global Surveyor, que dejó a Marte sin cara y sin pirámides. Menos populares entre los cazadores de alienígenas fueron en su día las imagenes que también tomó la Viking 1 en Marte de la rana Gustavo y de Smiley, aunque demostraban que los marcianos son verdes y tienen sentido del humor.

La imagen de 'Curiosity' donde algunos han visto un cangrejo en la base de la formación rocosa a la derecha.La imagen del cangrejo marciano de Curiosity no es reciente. Fue tomada por la MastCam del laboratorio móvil de la NASA el 5 de agosto de 2014 a las 15.25 horas. Lo que pasa es que los conspiranoicos de Journey to the Surface of Mars, un página de Facebook, la descubrieron la semana pasada y la publicaron en su web el sábado. Y el eco que tuvo en esa red social la llevó a ser considerada por algunos medios como algo noticiable y reciente, aunque lleva un año colgada de la web de la misión.

En las imágenes de los todoterrenos marcianos de la NASA, los ufólogos más chiflados, y en especial Richard Hoagland, han visto cosas raras por todos lados. El delirio llegó hace años a tal punto que ya en 2009 Doug Ellison, un apasionado de la exploración espacial, y los seguidores de su web identificaron en broma trece figuras enigmáticas en una sección de una panorámica del todoterreno Spirit de noviembre de 2007, incluidos un oso polar, una veloz tortuga, una calavera humana, un lobo, un pato, una esfinge y un bigfoot que, para mí, siempre será una sirenita. Aqui tienen el muestrario pareidólico de Ellison y sus amigos. Como lo vean en algunos medios…

Doug Ellison  y los seguidores de su web identificaron en broma trece figuras enigmáticas en una panorámica sacada por el todoterreno 'Spirit'. Foto. NASA.

Las grandes religiones y los extraterrestres

“Mientras algunos de nosotros aseguran estar preparados [para el hallazgo de vida en otros mundos], muchos probablemente no lo están… Muy pocos entre nosotros han pasado tiempo pensando en serio acerca de lo que el descubrimiento de vida extraterrestre -sean virus, criaturas unicelulares o seres bípedos pilotando su naves intergalácticas- podría suponer para nuestras creencias personales y nuestras relaciones con lo divino”, asegura David Weintraub, astrónomo de la Universidad de Vanderbilt que acaba de publicar un libro en el que examina lo que las grandes religiones han dicho sobre la existencia de alienígenas.

'Religions and extraterrestrial life', del astrónomo David Wintraub.El científico toma como punto de partida para su reflexión unas declaraciones de Albert Einstein. Cuando al más célebre de los físicos le preguntaron si creía que podía haber vida en otros mundos, respondió que “quizás, pero no hombres”. Y, cuando seguidamente le interrogaron sobre si el descubrimiento de alienígenas podía provocar un choque entre ciencia y religión, dijo que “no, necesariamente, aunque dependería, por supuesto, del punto de vista religioso”. El autor de Religions and extraterrestrial life analiza la postura sobre este asunto de dos docenas de credos, desde el judaísmo, el cristianismo y el islam hasta el budismo y el hinduísmo, pasando por los cuáqueros, los mormones, los adventistas y otras sectas protestantes. Weintraub destaca que uno de cada cinco estadounidenses cree en extraterrestres, aunque las diferencias son considerables según la filiación religiosa. Así, esa creencia se reduce a un 29% de los baptistas y un 32% de los cristianos, pero la comparte un 44% de los musulmanes. El colectivo más alienófilo es el de los ateos, con un 55% de creyentes en seres de otros mundos.

El astrónomo, que ha consultado obras de teólogos y líderes religiosos, asegura que los credos que asumirían más fácilmente el hallazgo de vida fuera de la Tierra serían el hinduísmo -algunos de sus pensadores han contemplado la reencarnación en extraterrestres- y el budismo, que habla de miles de mundos habitados. Según él, hay fragmentos del Corán que parecen apoyar la idea de “seres espirituales” en otros planetas, si bien “el islam es un conjunto de prácticas diseñadas sólo para los humanos sobre la Tierra”. Los judíos, que en el Talmud y en textos cabalísticos hablan de infinidad de mundos y no rechazan la existencia de otras civilizaciones, no consideran ninguna amenaza para su fe que no estemos solos.

“Desde la perspectiva de un católico romano, si existen extraterrestres sintientes, algunas, quizá no todas las especies, podrían sufrir el pecado original y requerir la redención”, dice el astrónomo. ¿Tendrá que ser Jesús crucificado en millones y millones de mundos? Entre los protestantes, asegura Wintraub, los hay para quienes los alienígenas no supondrían ningún problema y otros, los fundamentalistas, que en su mayoría rechazan su posible existencia. Los mormones y adventistas creen, por su parte, que hay otros mundos habitados. Hace seis años, el director del Observatorio Astronómico del Vaticano, el jesuita argentino José Gabriel Funes, dijo que Jesús murió en la cruz en el Gólgota para redimirnos no sólo a nosotros, sino también a los “hermanos extraterrestres”.

Unas bacterias en Marte no van a poner a hacer caer del altar a ningún dios. Sin embargo, sin haber leído el libro de Weintraub, me parece francamente difícil congeniar cualquier credo humano con el caso más extremo, e improbable, de contacto con alienígenas: el de una civilización inteligente más avanzada que la nuestra con la que nos entendamos. Esos universos de ciencia ficción donde quién más, quién menos, adora a un ser superior, las divinidades se parecen bastante y algunas hasta son clónicas, merecen tanto crédito como el hecho de que todos los extraterrestres sean humanoides. Me parece infinitamente más probable un escenario en el que todas las religiones terrestres difuminen sus diferencias para hacer frente común contra el enemigo alienígena. Como hacen con los ateos.

Un misterioso destello en Marte

El destello captado por el ojo izquierdo de la NavCam de 'Curiosity' en la tarde marciana del 3 de abril. Detalle y la misma imagen tomada por el ojo derecho de la cámara. Fotos: NASA.

El laboratorio móvil Curiosity fotografió la semana pasada en el horizonte marciano una ráfaga de luz que salía disparada hacia el cielo. “Una fuente de luz artificial se vio esta semana en una foto de la NASA que muestra una luz que brilla hacia arriba desde… el suelo. Esto podría indicar que hay vida inteligente bajo el suelo y utiliza la luz como nosotros. No es un reflejo del Sol, ni tampoco un artefacto del proceso fotográfico”, escribía el lunes el ufólogo Scott Waring en Ufo Sightings Daily. ¿Abrieron imprudentemente los marcianos una puerta de su refugio subterráneo? ¿Estamos ante la prueba definitiva de que hay alguien ahí?

“En los miles de imágenes que recibimos de Curiosity, vemos destellos de luz prácticamente cada semana. Pueden estar causados por el impacto de rayos cósmicos [en las cámaras] o reflejos de la luz del Sol en superficies rocosas”, explica Justin Maki, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) y responsable del equipo encargado de la Cámara de Navegación (NavCam) del todoterreno. “Una posible explicación para el punto brillante en esta imagen es un reflejo del Sol en una roca. Otra, que un rayo cósmico impactara en el detector de luz de la cámara”, apunta la NASA.

Los destellos fueron captados el 2 y 3 de abril en dirección Oeste-Noroeste -la misma del Sol- por el ojo derecho de la NavCam, pero no por el izquierdo, como se ve en el montaje adjunto, hecho con imágenes del segundo día. “Por lo general, podemos identificar rápidamente el origen probable de un punto brillante en una foto en función de si se ve o no en las dos imágenes de un par estéreo. En este caso, no es tan sencillo, debido a que la visión de la segunda cámara estaba bloqueada durante el primer día”, ha indicado Maki.

El 8 de enero, también en Marte, apareció una piedra de la nada junto a Opportunity. Rhawn Joseph, un astrobiólogo aficionado partidario de la panspermia, presentó una demanda contra la NASA en un tribunal californiano por ocultar que la piedra era, en realidad, un ser vivo. Al final, la roca había ido a parar allí tras salir disparada al pisarla una de las ruedas del todoterreno.