Crónica negra paranormal

Un matrimonio pasó 21 años en prisión acusado de abusos sexuales infantiles ‘recordados’ por niños bajo hipnosis

Fran y Dan Keller, entrando a la sala donde les juzgaron, en 1992

La pequeña guardería que Dan Keller y su esposa Fran regentaban en Austin (Texas) era un infierno, contaron varios niños a sus terapeutas en 1991. La pareja les daba a beber sangre mezclada con polvos de sabores, desmembraba perros y gatos ante ellos, organizaba orgías y los llevó, al menos una vez, de viaje a México para que soldados abusaran sexualmente de ellos. Además, los Keller enterraban a niños vivos con animales cuando no sacaban el corazón a bebés o cometían otras salvajadas dignas de una película gore. La pareja fue condenada en 1992 a 48 años de cárcel. Ahora, el estado de Texas les ha indemnizado con 3,4 millones de dólares por los veintiún años que han pasado en prisión por unos crímenes que en realidad nunca existieron.

El caso de los Keller es uno de los muchos que se dieron en los años 80 y 90 en Estados Unidos durante las llamadas guerras de la memoria, en las que terapeutas sacaron a la luz numerosos episodios de abusos sexuales infantiles recuperando recuerdos que, decían, las víctimas habían reprimido para autoprotegerse. De repente, el país se llenó de adultos y niños que se sometían a terapia por cualquier motivo y una vez en el diván, bajo hipnosis, recordaban haber sido víctimas de abusos a manos de sus padres o cuidadores durante rituales satánicos. Las únicas pruebas de esos abusos rituales satánicos, como se llamaron, eran los testimonios de quienes decían haberlos sufrido. Los recuerdos eran en realidad falsos -habían sido implantados durante las sesiones de terapia-, pero se desató una histeria equiparable a la de los juicios por brujería de Salem de finales del siglo XVII y se destrozaron las vidas de numerosos pacientes y de gente como los Keller. La epidemia se extendió por todo el país como consecuencia de una ofensiva fundamentalista que veía a Satán por todos lados, incluidos los juegos de rol y el heavy metal.

Para Dan y Fran Keller, que habían abierto su guardería en casa en 1989, todo comenzó cuando una pequeña de 3 años con problemas de conducta contó a su terapeuta que el hombre había abusado de ella. Las autoridades cerraron la guardería, muchos padres llevaron a sus hijos a terapia y, al final, otros dos niños recordaron todo tipo de barbaridades vividas en la guardería. La pareja acabó ante la Justicia y, aunque la pequeña cuyo testimonio había abierto el caso aseguró durante el juicio que la habían aleccionado para decir que habían abusado de ella, pero que en realidad no había ocurrido, los Keller fueron condenados a 48 años de cárcel cada uno. La única prueba física la presentó Michael Mouw, el médico que examinó a la niña la noche que reveló los abusos a su terapeuta. Dictaminó que presentaba en el himen lesiones recientes que probaban el abuso sexual.


”Fue una caza de brujas”


Su abogado y algunos periodistas defendieron siempre la inocencia de los Keller, que ingresaron en prisión en 1992, ella en Marlin y él en Amarillo. Dos años después, el médico cuyo testimonio había sido clave para la condena comprobó que las presuntas lesiones de la niña consecuencia de abusos no eran tales, sino que se correspondían con lo normal en un himen infantil. Y en 2009 un reportaje publicado por el Austin Chronicle desmontó el caso pieza a pieza, todas y cada una de las fantasías. El abogado del matrimonio presentó una apelación en 2013, el médico admitió ante el tribunal su error, se examinaron los testimonios de expertos en satanismo, las supuestas víctimas no recordaban los hechos y los Keller salieron en libertad. “Fue una caza de brujas desde el principio”, escribió uno de los jueces. La lucha no terminó ahí porque el tribunal de apelación no declaró a los Keller inocentes, algo que por fin ocurrió en junio pasado.

Dan y Fran, que ahora tienen 75 y 67 años, respectivamente, han recibido una indemnización de 3,4 millones de dólares -80.000 por cada año en la cárcel- con la que van a comprar una casa y hacerse con un seguro médico porque hasta ahora vivían prácticamente en la indigencia. “Están felices y yo estoy feliz por ellos”, ha dicho su abogado. Veintiún años después de que su vida se convirtiera en un infierno.

 

La hipnosis no conduce a la verdad

Los terapeutas de casos como el de los Keller creían que sus pacientes podían haber sido víctimas de abusos y no cejaron hasta convencerles de que así había sido. En otros casos, la hipnosis ha sacado secuestros por extraterrestres. Todo depende de lo que crea el terapeuta. “La hipnosis es una mala herramienta para averiguar la verdad porque es un estado en el que uno es especialmente sugestionable y puede dar lugar a confusiones y a la creación de falsos recuerdos”, advierte la psicóloga Susan Clancy.

El forense confirma que a la modelo de ‘Playboy’ Katie May la mató la quiropráctica

Katie May. Foto: Instagram de Katie May.La modelo de Playboy Katie May murió en febrero a los 34 años como resultado de “la manipulación del cuello por un quiropráctico” que le provocó un desgarro fatal en una arteria, según el análisis del forense del condado de Los Ángeles incluido en el certificado de defunción, al que ha tenido acceso  el portal de cotilleos TMZ. “Ella no necesitaba que la ajustaran el cuello; eso la mató. Y lo que da miedo es que la enfermera me dijo que pasa todo el tiempo”, declaró en su día una amiga de la fallecida, Christina Passanissi, a The New York Daily News. El dictamen médico confirma, por tanto, lo que se apuntó desde el primer momento como causa del accidente cerebrovascular: a Kattie May la mató la quiropráctica,

A finales de enero, durante una sesión fotográfica, May -muy popular en Instagram y Snapchat- sufrió una caída que le produjo un fuerte dolor de cuello. Dijo en Twitter el 29 de enero por la noche: “Se me pinzó un nervio en el cuello durante una sesión fotográfica y me lo arreglaron esta mañana. ¡Es realmente doloroso! ¿Algún remedio casero? Besos y abrazos”. El dolor siguió y, en respuesta al interés por su salud de un seguidor, el 1 de febrero dijo en Twitter: “¡Gracias, amor! Todavía duele; volveré al quiropráctico mañana. Besos y abrazos”. Ese día, acudió al Centro Médico Cedars-Sinaí porque apenas podía moverse y, ya en el hospital, sufrió uno o varios -según algunas fuentes- derrames. Los médicos certificaron al día siguiente su muerte cerebral y dos dáis después la desconectaron del respirador que la mantenía viva.

Tuits de Katie May.En 2012, había en la literatura médica “más de 500 [casos] documentados de pacientes que han sufrido un derrame cerebral tras la manipulación del cuello [por un quiropráctico] y muchos han muerto posteriormente”, destacaba hace unos meses el medico Edzard Ernst, especialista crítico en las denominadas terapias alternativas. En 1997, por ejemplo, el actor Kevin Sorbo, entonces muy popular por interpretar a Hércules en una serie de televisión, sufrió un aneurisma y tres trombos por las manipulaciones vertebrales de su quiropráctico. Su calvario por creer en la medicina alternativa, del que a día de hoy no se ha recuperado totalmente, le llevó en 2011 a la portada de la revista Neurology Now.

La quiropráctica la inventó el apicultor y tendero canadiense Daniel D. Palmer a finales del siglo XIX. Según él, las enfermedades las causan los bloqueos en la columna, que llamó subluxaciones, al flujo de la energía vital, que llamó inteligencia innata. No hay ninguna prueba científica de que sea así y, además, casos como el de May y Sorbo demuestran lo peligroso que es dejar que un quiropráctico te toque el cuello.

Las dos muertes de García Lorca, en M80 Radio

Juan Luis CanoMaría Gómez y yo hablamos el 23 de septiembre de las dos muertes de García Lorca, en la tercera entrega de la temporada de mi colaboración semanal en ¡Arriba España!, en M80 Radio. Si quiere, puede escuchar el programa completo.

4.000 muertos en Irak desde 2007 por los detectores de explosivos basados en el zahorismo

Un policía iraquí usa el ADE 651 en el centro de Bagdad en febrero de 2010. Foto: AP.Tras el atentado con camión bomba que mató en Bagdad a 157 personas el pasado fin de semana, el primer ministro iraquí, Haidar al-Abadi, ha ordenado por fin la retirada de los detectores de explosivos basados en el zahorismo que han usado las fuerzas de seguridad del país durante casi diez años y abrir un investigación por corrupción por el gasto de decenas de millones de dólares en la compra de esos inútiles dispositivos a la firma británica ATSC, del empresario James McCormick, condenado en 2013 a 10 años de cárcel en su país por este fraude. Ha habido unos 4.000 muertos en Irak desde 2007 en atentados que podían haberse evitado si las fuerzas de seguridad hubieran empleado sistemas de detección convencionales y no los de McCormick basados en la magia.

Un zahorí es alguien que asegura tener el don de localizar en el subsuelo desde agua hasta metales preciosos y, a veces, de diagnosticar enfermedades, así como de detectar variaciones en una energía que únicamente él capta. También se les conoce como rabdomantes, radiestesistas y geobiólogos, denominación esta última con la que intentan rodearse de un halo científico y engañar a quienes tienen un miedo infundado a los efectos para la salud de las ondas de radiofrecuencia. En realidad, cuando no hay fraude, la varilla o el péndulo del zahorí se mueve debido a que las creencias y expectativas de quien lo maneja se reflejan en movimientos musculares inconscientes. El médico y zoólogo inglés William Benjamin Carpenter (1813-1885) bautizó este fenómeno como efecto ideomotor en 1852, aunque se conocía desde décadas antes, y está en el origen de otros aparentes prodigios, como la güija.

El ADE 651 de McCormick consiste en una empuñadura de plástico y una varilla, y carece de batería u otra fuente de energía y de componentes electrónicos. ¿Qué es lo que hace que funcione, según el fabricante? “La teoría detrás de la radiestesia y la teoría detrás de la forma en que detectamos explosivos es muy similar”, admitió McCormick en su día en la BBC. ATSC aseguraba que sus equipos podían detectar “todas las drogas conocidas y sustancias que contengan explosivos”, y las olían a 650 metros de distancia en tierra y hasta a 5.000 metros desde el aire. Era mentira.

El detector de explosivos de McCormick saltó a la fama el 3 de noviembre de 2009 cuando The New York Times alertó de su uso en Bagdad y de que militares estadounidenses consideraban que no era más que una varita de zahorí disfrazada de equipo de alta tecnología. El teniente coronel retirado Hal Bidlack, de la Fuerza Aérea estadounidense, decía que funcionaba “según los mismos principios que la güija”, y Dale Murray, jefe del departamento de los Laboratorios Sandia que prueba dispositivos militares, explicaba que su funcionamiento carecía de bases científicas y tenía la misma efectividad a la hora de detectar bombas que cualquiera por azar. En 2008, el diario The Times ya había demostrado que el ADE 651 era incapaz de detectar material pirotécnico metido en una bolsa de papel a pocos metros de distancia. Y el 22 de enero de 2010, expertos de la Universidad de Cambridge desmontaron uno de esos ingenios y constataron ante las cámaras del programa Newsnight de la BBC que carecía de componentes para hacer lo que el fabricante sostenía. Para esa fecha, el Ministerio del Interior iraquí había gastado ya más de 85 millones de dólares en dotar a sus fuerzas de seguridad del dispositivo.

La corrupción

El ADE 651 de James McCormick.Aunque las víctimas de las bombas terroristas no dejaban de aumentar, al responsable iraquí para el control de explosivos, general Jehad al-Jabiri, las pruebas le importaban un bledo. “Sé más de explosivos que nadie en el mundo”, declaraba en noviembre de 2009 a The New York Times, y añadía que prefería el detector de ATSC a los perros adiestrados porque los controles con éstos son más lentos. ¿La ventaja? Que los canes descubren mediante el olfato las bombas que ni siquiera huele el caro detector británico. El 22 de febrero de 2010, el Gobierno de Bagdad se reafirmó en su intención de seguir utilizando el aparato porque, según ellos, funcionaba. Igual ahora sabemos a cantidad de cuánto dinero funcionarios y políticos corruptos se prestaron al juego de McCormick a cambio de facilitar sus barbaridades a los terroristas. Según The Guardian, la mayoría de las bombas que desde 2007 han matado a unas 4.000 personas y herido a decenas de miles en Bagdad entraron en la ciudad por puntos de control en donde se usaban los falsos detectores de explosivos. La superstición mata.

En mayo de 2013, el empresario fue condenado a 10 años de cárcel por un tribunal británico que le consideró culpable de fraude por la venta de los aparatos, cuyo precio oscilaba entre 11.000 y 40.000 euros la unidad. Sus equipos, dijo el juez, “han creado (en Irak) una falsa sensación de seguridad” y han provocado indirectamente numerosos muertos y heridos. “El dispositivo era inútil, el beneficio indignante y su culpabilidad como estafador tiene que ser considerada de primer orden”, sentenció el magistrado. Desmontada la estafa en origen, quedaba hacerlo en destino, en alguno de los países que han pagado millones por unos dispositivos inútiles para cualquiera con dos dedos de frente; es decir, acabar con los funcionarios corruptos que se lucran con la adquisición de los falsos detectores de bombas, Irak ha dado ya el primer paso en esa línea.Tarde, pero lo ha dado

¿Ocurrirá algo parecido en México? Las fuerzas de seguridad de ese país han utilizado el equipo de ATSC y otros similares para detectar drogas, explosivos y armas, con el éxito por todos conocido. En Oaxaca, por ejemplo, se seguían usando dispositivos de este tipo en 2014, denunciaba entonces el bloguero mexicano Andrés Tonini. ¿Van a hacer algo las autoridades de los países donde McCormick y otros estafadores han hecho su agosto con estas varitas mágicas o seguirán permitiendo que funcionarios y políticos corruptos pongan en peligro las vidas de miles de personas?